Poesía Universal

Julia de Burgos

Biografía y amplia selección de poemas de Julia de Burgos. Antología de la poesía hispanoamericana. Poesía sensual perdurable y romántica....

Biografía lírica

Vida

Biografía y amplia selección de poemas de Julia de Burgos. Antología de la poesía hispanoamericana. Poesía sensual perdurable y romántica.

Poesía del siglo de oro. Traducciones poéticas. Archivos sonoros.

Lírica y Versos

Poemas de Julia de Burgos

17 poemas seleccionados
1.

Agua, vida y tierra

Yo fui estallido fuerte 
		de la selva y el río, 
y voz entre dos ecos, me levanté en las 
		cuestas. 
De un lado me estiraban las manos de las aguas, 
		
y del otro, prendíanme sus raíces las sierras.


		Cuando mi río subía su 
		caricia silvestre 
en aventuras locas con el rocío y la niebla, 

		con el mismo amor loco que impulsaba mi sueño, 
		
lejos de sorprenderlo, me hospedaba en las sierras. 


		Pero si alguna sombra 
		le bajaba a los ojos, 
me repetía en sus aguas hasta dar en la arena, 

		y era mi grito nuevo como un tajo en el monte 
		
que anegaba las calles y golpeaba las puertas. 


		A veces la montaña se 
		me vestía de flores 
e iniciaba en mi talle curvas de primavera. 


		Quién sabe en qué 
		mañana se apretaron mis años 
sobre senos y muslos y caderas de 
		piedra! 


		Se treparon mis ojos al 
		rostro de los árboles 
y fueron mariposas sus vivas compañeras: 

		así es como en los prados voy buscando las flores, 
		
y alas pido en las almas que a mi vida se acercan. 


		Mis dedos arañaron la 
		fuerza de los riscos, 
y juraron ser índices de mis futuras vueltas; 


		por eso entre los 
		cuerpos doblados de los hombres, 
como puntales puros de orientación 
		se elevan. 


		Yo fui estallido fuerte 
		de la sierra y el río, 
y crecí amando el río e imitando la sierra... 


		Una mañana el aire me 
		sorprendió en el llano: 
ya mi raíz salvaje se soltaba las riendas! 

		Pálidas ceremonias saludaron mi vida, 
		
y una fila de voces reclamaron la prenda... 


		Mis labios continuaron 
		el rumor de las fuentes 
donde entrañé mis años y abastecí las venas. 

		De ahí mi voz de ahora, blanca sobre el lenguaje, 
		
se tiende por el mundo como la dio  la tierra!
2.

Alba

de mi silencio


		En ti me he 
		silenciado... 
		
El corazón del mundo 
está en tus ojos, que se vuelan  

		mirándome.  

		
No quiero levantarme de tu frente fecunda 
en donde acuesto el 
		sueño de seguirme en tu alma. 
		
              
		
Casi me siento niña de amor que llega hasta los pájaros.  
Me voy 
		muriendo en mis años de angustia 
		
para quedar en ti 
como corola recién en brote al sol...
 

		No hay una sola brisa que no sepa mi sombra 
		
ni camino que no alargue mi canción hasta el cielo.
             
		
¡Canción silenciada de plenitud! 
En ti me he silenciado...    
		

La hora más sencilla para amarte es ésta 
en que voy por la 
		vida dolida del alba.
3.

Alta mar y gaviota

Por tu vida yo soy...

		en tus ojos yo vivo la armonía de lo eterno.
La emoción se me riega,

		y se ensancha mi sangre por las venas del mundo.


		No doy ecos partidos.

		Lo inmutable me sigue
resbalando hasta el fondo de mi propia 
		conciencia.


		En ti yo amo las 
		últimas huidas virginales
de las manos del alba,
y armando lo 
		infinito
te quiero entre las puertas humanas que te enlazan.


		En ti aquieto las ramas 
		abiertas del espacio,
y renuevo en mi arteria tu sangre con mi 
		sangre.


		¡Te multiplicas!
                       
		¡Creces!
                                    
		¡Y amenazas quedarte
                                    
		con mi prado salvaje!


		Eres loca carrera donde 
		avanzan mis pasos,
atentos como albas
al sol germinativo que 
		llevas en tu impulso.


		Por tu vida yo soy 

		alta mar y gaviota:
en ella vibro 
		
y crezco...
4.

Amanecida

Soy una amanecida del amor…
                       
      	
Raro que no me sigan centenares de pájaros 
picoteando canciones 
		sobre mi sombrilla blanca. 
		
(Será que van cercando, en vigilia de nubes, 
la claridad inmensa 
		donde avanza mi alma).                        
      	

Raro que no me carguen pálidas margaritas
por la ruta amorosa 
		que han tomado mis alas. 
		
(Será que están llorando a su hermana más triste, 
que en 
		silencio se ha ido a la hora del alba).                        
      	

Raro que no me vista de novia la más leve    

		de aquellas brisas suaves que durmieron mi infancia.  
(Será que 
		entre los árboles va enseñando a mi amado                
los surcos 
		inocentes por donde anduve, casta…) 
		


		Raro que 
		no me tire su emoción el rocío, 
en gotas donde asome risueña la 
		mañana. 
(Será que por el surco de angustia del pasado, 
		
con agua generosa mis decepciones baña).                                      
      	

Soy una amanecida del amor…
                       
      	
En mí cuelgan canciones y racimos de pétalos, 
y muchos sueños 
		blancos, y emociones aladas.
                        
      	
Raro que no me entienda el hombre, conturbado 
por la mano 
		sencilla que recogió mi alma. 
		
(Será que en él la noche se deshoja más lenta, 
o tal vez no 
		comprenda la emoción depurada…)
5.

Amor

Amor...
única llama 
		que me queda de Dios
en el sendero cierto de lo incierto.

		
Aquí,
desesperada,
me contemplo la vida en un hueco del 
		tiempo.

		
Entrecortando pasa el sendero de luz
que esperancé de sueño.

		
¡Oh mañanas azules que se quedaron muertas,
volando en el 
		espacio!

		
¡Oh anudada caricia que amaneces dispersa,
cuando despierta el 
		cuerpo!

		
¡Oh querer desterrarme de mis pasos turbados...!
¡Multiplican en 
		ecos!

		
Aquí, junto al continuo gravitar de la nada,
¡cómo asaltan mi 
		espíritu los silencios más yermos!

		
Mi esperanza es un viaje flotando entre sí misma...
Es una sombra 
		vaga sin ancla y sin regreso.

		
Mis espigas no quieren germinar al futuro.
¡Oh el peso del 
		ambiente!
¡Oh el peso del destierro!

		
¡Amor...!
Hasta la leve ronda de tu voz perturbada,
me partió 
		la ola blanca que quedaba en mi pecho.
6.

Armonía

Armonía de la palabra y el instinto

Todo fue maravilla de armonías
en el gesto inicial que 
		se nos daba
entre impulsos celestes y telúricos
desde el fondo de 
		amor de nuestras almas.

		
Hasta el aire espigóse en levedades
cuando caí rendida en tu 
		mirada;
y una palabra, aún virgen en mi vida,
me golpeó el 
		corazón, y se hizo llama
en el río de emoción que recibía,
y en la 
		flor de ilusión que te entregaba.

		
Un connubio de nuevas sensaciones
elevaron en luz mi madrugada.

		Suaves olas me alzaron la conciencia
hasta la playa azul de tu 
		mañana,
y la carne fue haciéndose silueta
a la vista de mi alma 
		libertada.

		
Como un grito integral, suave y profundo
estalló de mis labios la 
		palabra;
Nunca tuvo mi boca mas sonrisas,
ni hubo nunca más vuelo 
		en mi garganta!

		
En mi suave palabra, enternecida,
me hice toda en tu vida y en tu 
		alma;
y fui grito impensado atravesando
las paredes del tiempo que 
		me ataba;
y fui brote espontáneo del instante;
y fui estrella en 
		tus brazos derramada.

		
Me di toda, y fundiéndome por siempre
en la armonía sensual que 
		tu me dabas;
y la rosa emotiva que se abría
en el tallo verbal de 
		mi palabra,
uno a uno fue dándote sus pétalos,
mientras nuestros 
		instintos se besaban.
7.

Azul de tierra en ti

Parece mar, el cielo

		donde me he recostado a soñarte…


		Si vieras mi mirada,

		como un ave, cazando horizontes y estrellas.


		El universo es mío 
		desde que tú te hiciste 
techo de mariposas para mi corazón.


		Es tan azul el aire 
		cuando mueves tus alas,   
que el vuelo nace eterno en 
		repetida ola sin cansancio.

		
No sé si en ola o nube abrirme la ternura
para rodarme al sueño 
		donde duermes.


		Es tan callado el 
		viento,
que he podido lograrte entre los ecos.


		Soy toda claridad para 
		estrecharte…

		
Te he visto con los ojos vivos 
como los ojos abiertos de los 
		bosques,
figurándome en risas y quebradas nadando hasta el océano.


		Te he recogido en 
		huellas de canciones marinas
donde una vez dejaste corazones de agua 
		enamorados.


		Te he sacado del 
		tiempo…

		
¡Cómo te he levantado en un lirio de luz
que floreció mi mano al 
		recordarte !


		¿Por qué me corre el 
		mar ?
Tú eres vivo universo contestándome…
8.

Canción amarga

Nada turba mi ser, pero estoy triste.
Algo lento de sombra me golpea,

		aunque casi detrás de esta agonía,
he tenido en mi mano las 
		estrellas. 
		

Debe ser la caricia de lo inútil,
la tristeza sin fin de ser 
		poeta,
de cantar y cantar, sin que se rompa
la tragedia sin par de 
		la existencia.


		Ser y no querer ser… 
		esa es la divisa,
la batalla que agota toda espera,
encontrarse, 
		ya el alma moribunda,
que en el mísero cuerpo aún quedan fuerzas. 
		


		
		¡Perdóname, oh amor, si no te nombro!
Fuera de tu canción soy ala 
		seca.
La muerte y yo dormimos juntamente…
Cantarte a ti, tan sólo, 
		me despierta.
9.

Canción de la verdad sencilla

No es él el que me lleva…
Es mi vida que en su vida palpita.
Es la 
		llamada tibia de mi alma
que se ha ido a cantar entre sus rimas.

		Es la inquietud de viaje de mi espíritu
que ha encontrado en su rumbo 
		eterna vía. 
		
El y yo somos uno.
Uno mismo y por siempre entre las cimas;

		manantial abrazando lluvia y tierra;
fundidos en un soplo ola y 
		brisa;
blanca mano enlazando piedra y oro;
hora cósmica uniendo 
		noche y día. 
		


		El y yo somos uno.

		Uno mismo y por siempre en las heridas.
Uno mismo y por siempre en la 
		conciencia.
Uno mismo y por siempre en la alegría. 
		


		Yo saldré de su pecho a 
		ciertas horas,
cuando él duerma el dolor en sus pupilas,
en cada 
		eco bebiéndome lo eterno,
y en cada alba cargando una sonrisa. 
		


		Y seré claridad para 
		sus manos
cuando se vuelquen a trepar los días,
en la lucha 
		sagrada del instinto
por salvarse de ráfagas suicidas. 
		


		Si extraviado de senda, 
		por los locos
enjaulados del mundo, fuese un día, 
		
una luz disparada por mi espíritu
le anunciará el retorno hasta 
		mi vida. 
		


		No es él el que me 
		lleva…
Es su vida que corre por la mía. 
		


		Se recogió la vida para 
		verme pasar. 
		
Me fui perdiendo átomo por átomo de mi carne
y fui resbalándome 
		poco a poco al alma. 
		


		Peregrina en mí misma, 
		me anduve un largo instante.
Me prolongué en el rumbo de aquel camino 
		errante
que se abría en mi interior,
y me llegué hasta mí, íntima. 
		


		Conmigo cabalgando 
		seguí por la sombra del tiempo
y me hice paisaje lejos de mi visión.


		Me conocí mensaje lejos 
		de la palabra.
Me sentí vida al reverso de una superficie de colores 
		y formas.
Y me vi claridad ahuyentando la sombra vaciada en la tierra        

		desde el hombre.

		


		* * * * 


		Ha sonado un reloj la 
		hora escogida de todos.
¿La hora? Cualquiera. Todas en una misma.

		Las cosas circundantes reconquistan color y forma.
Los hombres se 
		mueven ajenos a sí mismos
para agarrar ese minuto índice 
		
que los conduce por varias direcciones estáticas. 


		Siempre la misma carne 
		apretándose muda a lo ya hecho.
Me busco. Estoy aún en el paisaje 
		lejos de mi visión.
Sigo siendo mensaje lejos de la palabra.

		
La forma que se aleja y que fue mía un instante
me ha dejado 
		íntima.
Y me veo claridad ahuyentando la sombra 
		
vaciada en la tierra desde el hombre.
10.

Canción de mi pena dormida

Con los ojos cerrados
amplia de voces íntimas
me detengo en el 
		siglo de mi pena dormida. 
		
La contemplo en su sueño... 
Duerme su noche triste 
despegada 
		del suelo donde arranca mi vida. 
		
Ya no turba la mansa carrera de mi alma 
ni me sube hasta el 
		rostro el dolor de pupilas.

		
Encerrada en su forma, 
ya no proyecta el filo sensible de sus 
		dedos 
		
tumbándome alegrías, 
en la armonía perfecta de mi canción 
		erguida. 
		
Ya no me parte el tiempo... 

Duerme su noche triste 
desde 
		que tú te anclaste en la luz de mis rimas.
Recuerdo que las horas se 
		rodaban en blanco 
		
sobre mi pena viva, 
cuando corría tu sombra por entre extrañas 
		sombras, 
		
adueñado de risas. 

Mi emoción esperaba.... 
Pero tuve 
		momentos de locura suicida. 
		
Un agitado viento de esperanza 
parece que me anuncia tu regreso. 
		
Entre el fuego de luna que me invade 
alejando crepúsculos te 
		siento.
Estás aquí. Conmigo.
Por mi sueño. 
		

¡A dormir se van ahora mis lágrimas 
por donde tú cruzaste 
		entre mi verso!
11.

Canción desnuda

Despierta de caricias, 
		
aún siento por mi cuerpo corriéndome tu abrazo.
Estremecido y 
		tenue sigo andando en tu imagen.
¡Fue tan hondo de instintos mi 
		sencillo reclamo... 
		


		!De mí se huyeron horas 
		de voluntad robusta,
y humilde de razones, mi sensación dejaron.

		Yo no supe de edades ni reflexiones yertas.
¡Yo fui la Vida, amado !

		La vida que pasaba por el canto del ave
y la arteria del árbol.


		Otras notas más suaves 
		pude haber descorrido,
pero mi anhelo fértil no conocía de atajos:

		me agarré a la hora loca,
y mis hojas silvestres sobre ti se 
		doblaron.


		Me solté a la pureza de 
		un amor sin ropajes
que cargaba mi vida de lo irreal a lo humano,

		y hube de verme toda en un grito de lágrimas,
¡en recuerdo de 
		pájaros!


		Yo no supe guardarme de 
		invencibles corrientes
¡Yo fui la Vida, amado !

		La vida que en ti mismo descarriaba su rumbo
para darse a mis brazos.
12.

Canción hacia adentro

¡No me recuerdes!  ¡Siénteme!
Hay un sólo trino entre tu 
		amor y mi alma.

		
Mis dos ojos navegan
el mismo azul sin fin donde tú danzas.


		Tu arco-iris de sueños 
		en mí tiene
siempre pradera abierta entre montañas.
Una vez se perdieron mis sollozos,
y los hallé, 
		abrigados, en tus lágrimas.

		
¡No me recuerdes! ¡Siénteme!
Un ruiseñor nos tiene en su 
		garganta.

		
Los ríos que me traje de mis riscos,
desembocan tan sólo por tus 
		playas.

		
Hay confusión de vuelos en el aire…
¡El viento que nos lleva en 
		sus sandalias !
¡No me recuerdes! ¡Siénteme!
Mientras menos me 
		pienses, más me amas.
13.

Casi

alba


		Casi alba,
como 
		decir arroyo entre la fuente,
como decir estrella,
como decir 
		paloma en cielo de alas.

		
Esta noche se ha ido casi aurora,
casi ronda de luna entre 
		montañas,
como una sensación de golondrina
al picar su ilusión en 
		una rama.

		
Amanecer, sin alas para huirse,
regreso de emoción hasta su alma,

		palomitas de amor entre mis manos
que al asalto de amor subieron 
		castas.

		
Noche rasgada al tiempo repetido,
detenida ciudad de esencias 
		altas,
como una claridad rompes mi espíritu,
circundas mi emoción 
		como una jaula.

		
Amor callado y lejos...
tímida vocecita de una dalia,
así te 
		quiero, íntimo,
sin saberte las puertas al mañana,
casi sonrisa 
		abierta entre las risas,
entre juego de luces, casi alba...
14.

Coloquio sideral

¡Te adoré 
		tanto anoche!
-Me adoraste en ausencia.

		
-¡Te besé tanto anoche!
-Me besaste en ausencia.

-¡Te miré 
		tanto anoche !
-Me miraste en ausencia.

		
-¡Te adoré
sin pensarte en la forma.
Te besé 
sin sentirme 
		en tu rostro.
Te miré 
		
sin mirada y sin sol.

-¿Y eso es posible, amada?

		-Pregúntalo a la nube
que cruzó por mi sueño y se posó en tu alma.

		
-¿Qué se posó en mi alma?
-Cargada por la brisa, con la última 
		nota
de mi vida en canción...

		
-Y la brisa ¿qué hizo
al sentirte en sus prados?
-Con los ojos 
		turbados
presenció mi invasión...

		
-¿Y no quiso besarte?
-Sus labios no alcanzaron
mi corazón en 
		flor.
Hubo de ver mi rostro
en sonrisa de agua,
contigo en la 
		emoción...

		
-¿Y así llegaste, amada?
-Así miré tu alma,
te besé en la 
		sonrisa,
y adoré tu ilusión...
15.

Dadme mi número

¿Qué es lo que esperan? ¿No me llaman?
¿Me han olvidado entre las 
		yerbas,
mis camaradas más sencillos,
todos los muertos de la 
		tierra?

		
¿Por qué no suenan sus campanas?
Ya para el salto estoy 
		dispuesta.
¿Acaso quieren más cadáveres
de sueños muertos de 
		inocencia?

		
¿Acaso quieren más escombros
de más goteadas primaveras,
más 
		ojos secos en las nubes,
más rostro herido en las tormentas?

		
¿Quieren el féretro del viento
agazapado entre mis greñas?

		¿Quieren el ansia del arroyo,
muerta en mi muerte de poeta?

		
¿Quieren el sol desmantelado,
ya consumido en mis arterias?

		¿Quieren la sombra de mi sombra,
donde no quede ni una estrella?

		
Casi no puedo con el mundo
que azota entero mi conciencia…

		
¡Dádme mi número! No quiero 
que hasta el amor se me desprenda…

		(Unido sueño que me sigue
como a mis pasos va la huella.)

		
¡Dádme mi número, porque si no,
me moriré después de muerta!
16.

Donde

comienzas tú...


		Soy ola de abandono,

		derribada, tendida,
sobre un inmenso azul de sueños y de alas.
Tú 
		danzas por el agua redonda de mis ojos
con la canción más fresca 
		colgando de tus labios.
¡No la sueltes, que el viento todavía azota 
		fuerte
por mis brazos mojados,
y no quiero perderte ni en la 
		sílaba !


		Yo fui un día la 
		gaviota más ave de tu vida.
Mis pasos fueron siempre enigma de los 
		pájaros. 
Yo fui un día la más honda de tus edades íntimas.
El 
		universo entero cruzaba por mis manos. 
		
¡Oh día de sueño y ola;
Nuestras dos juventudes hacia el viento 
		estallaron.
Y pasó la mañana,
y pasó la agonía de la tarde 
		muriéndose en el fondo de un lirio
y pasó la alba noche resbalando en 
		los astros,
exhibiéndose en pétalos
y pasó mi letargo...


		Recuerdo que al mirarme 
		con la voz derrotada,
las dos manos del cielo me cerraron los 
		párpados.
Fue tan sólo una ráfaga,
una ráfaga húmeda que cortó mi 
		sonrisa
y me izó en los crepúsculos entre caras de espanto.
Tú 
		nadabas mis olas retardadas e inútiles,
y por poco me parto de dolor 
		esperando.


		Pero llegaste, fértil,

		más intacto y más blanco.
Y me llevaste, épico,
venciéndote en ti 
		mismo los caminos cerrados.


		Hoy anda mi caricia

		derribada, tendida,
sobre un inmenso azul de sueños con mañana.

		Soy ola de abandono,
y tus playas ya saltan certeras, por mis 
		lágrimas.


		¡Amante, la ternura 
		desgaja mis sentidos...
Yo misma soy un sueño remando por tus aguas !
17.

El

mar y tú


		La carrera del mar 
		sobre mi puerta
es sensación azul entre mis dedos,
y tu salto 
		impetuoso por mi espíritu
es no menos azul, me nace eterno.



		Todo el color de 
		aurora despertada
el mar y tú lo nadan a mi encuentro,
y en locura 
		de amarme hasta el naufragio
van rompiendo los puertos y los remos.



		¡Si tuviera yo 
		un barco de gaviotas,
para sólo un instante detenerlos,
y gritarle 
		mi voz a que se batan
en un sencillo duelo de misterio!



		
		Que uno en el otro 
		encuentren su voz propia,
que entrelacen sus sueños en el viento,

		que se ciñan estrellas en los ojos
para que den, unidos, sus 
		destellos.


		Que sea un duelo de 
		música en el aire
las magnolias abiertas de sus besos,
que las 
		olas se vistan de pasiones
y la pasión se vista de veleros.


		Todo el color de aurora 
		despertada
el mar y tú lo estiren en un sueño
que se lleve mi 
		barco de gaviotas
y me deje en el agua de dos cielos.

Versos y pensamientos de Julia de Burgos

4 citas
« Yo fui estallido fuerte / de la selva y el río, »
Julia de Burgos · Agua, vida y tierra
« El corazón del mundo / está en tus ojos, que se vuelan »
Julia de Burgos · Alba
« en tus ojos yo vivo la armonía de lo eterno. / La emoción se me riega, »
Julia de Burgos · Alta mar y gaviota
« Soy una amanecida del amor… / Raro que no me sigan centenares de pájaros »
Julia de Burgos · Amanecida
Biblioteca poética

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