« En el fondo de mis sueños / Siempre te encuentro cuando amanece. »
Juan Sánchez Peláez · Adolescencia
Biografía y amplia selección de poemas de Juan Sánchez Peláez. Antología de la poesía hispanoamericana. Poesía sensual perdurable y romántica....
Biografía y amplia selección de poemas de Juan Sánchez Peláez. Antología de la poesía hispanoamericana. Poesía sensual perdurable y romántica.
Poesía del siglo de oro. Traducciones poéticas. Archivos sonoros.
En el fondo de mis sueños
Siempre te encuentro cuando amanece.
Qué ensanchamiento en el exilio, por el vagabundaje de
claras fuentes azules;
Por el soplo de la tierra.
Costumbre angélica.
Evadida hacia otra queja, vuela con los
pájaros, sueña con
las nubes;
Levanta raíces inquietas en el agua.
En el fondo de mis sueños
La aurora fugitiva. Sólo la sombra
Concluye mi única estrella, mi último día.
De
"Elena y los elementos" 1951
Al arrancarme de raíz a la nada
Mi madre vio, ¿qué?, no me acuerdo.
Yo salía del frío, de lo incomunicable.
Una mañana descubrí mi sexo, mis costados quemantes,
mis ráfagas de imposible
primavera.
A la sombra del árbol
de mi gran nostalgia ya
comenzarían a devorarme,
ya comenzarían.
Sabedlo tú, Ondina ondulante del mar y alga efímera
de la tierra.
Un hombre alto fue al cementerio
Espantó a un perro que ladraba
Su camisa de fuerza lo estrangulaba
Cayó estrangulado.
Y yo he revelado su destino a todos mis amigos
A los que conozco sin saludar, a los que saludo
sin conocer.
Yo di muerte al estrangulado
A pesar de sus signos de indeleble fatiga.
Yo frisaba cinco años de vida
¿Me engendró una cigarra en el verano?
Era un día maldito.
Mi madre no logró
reconocerme.
Si ella premedita dureza o ternura (O lucha en vacuas
direcciones),
Si me obsequia o
niega,
Apago el conmutador.
Me veo con mansedumbre en el lecho,
Me toman el pulso, me hallo lejos,
Pruebo a la mujer de
ceniza,
Ãnica de fruto, de cortar las venas e irrigar el vientre,
Oquedal de un badajo a rastras,
Al principio al final
Insomne
en la misma constelación,
Hambre en nuestra holgura y unigénito sueño.
De"Filiación oscura" 1966
Aclimata el carruaje dichoso de tus senos, la tierra de mis
primeras voces,
sus heridas abiertas, sus flagelados gavilanes en la
intemperie nevada.
Una mujer llamada Blanca manipula la jaula escarlata del
misterio
Sobrepasa el límite, una oscura potencia.
¿Grita,
imagina, siente?
Teje una cáscara densa de brisa matinal, alivia
piedras
decrépitas.
La joven pálida me conduce a un jardín en ruinas.
La veo desnuda,
bajo un gran suburbio de palmeras,
exportando el oro del crepúsculo
hacia un milagroso país.
Ha regresado la hora silenciosa.
Me circundan las pesadas bahías
de tus ojos.
Tú tienes que diseminarte, cuerpo y alma,
en la heredad meliflua
de las rosas.
A mi lado pasan lavanderas con sus blancas túnicas, con sus
cofias de inocencia
y las manos entregadas a un rito.
De
"Elena y los elementos" 1951
Interrumpida mi plática, vuelvo a hablar contigo de la partida y el regreso. Todo sucedió a vuelo de pájaro, belleza: a la vez mundo compacto, cerrado y libre. Al abrir los ojos en la llama fría, era un lorito ufano; te busqué de verdad, lamía en la sombra tus huesos, santa perra. Aunque me ausentara de ti, aunque me cubriera el ridículo, aunque estuvieras más allá del resplandor que me envuelve; quizás cercana a la bahía, en pleno mar de verano, en medio de las palmas reales. De "Rasgos comunes" 1975
Con
flores pintadas
en nuestro
cuerpo
y
la bujía
en
cada
mano
lo único
que pasa
es el silencio
pero
los recuerdos
son fieles
y
al
lado
de nosotros
murmuran
sobre
la
máscara
la piel
o la palabra enorme:
«Oye mi amor hacia ti».
«Oye mi grito
por ti».
De
"Por cuál causa o nostalgia" 1981
Cuando subes a las alturas,
Te grito al oído:
Estamos
mezclados al gran mal de la tierra.
Siempre me siento extraño.
Apenas
Sobrevivo
Al pánico de las noches.
Loba dentro de mí, desconocida,
Somos huéspedes en la colina del
ensueño,
El sitio amado por los pobres;
Ellos
Han descendido con la
aparición
Del sol,
Hasta humedecerme con muchas rosas,
Y yo he conquistado el
ridículo
Con mi ternura,
Escuchando
al corazón.
De
"Animal de costumbre" 1959
Este apasionante encuentro con la doncella subterránea
No fue
ovacionado con trompetas de corales.
Encumbrado a ti,
¿El relámpago de mi respiración?
¿El
vuelo marítimo de un cisne o un zamuro?
¿Qué signo mío Te iba a despertar?
¿Los buscadores de oro?
¿La campana salobre mecida por el huracán?
Dejadme la pureza del estío y el canto del manantial
sobre los pinos en una hora alta
de
paz y alegría.
Huérfano, y sin trompeta, y la mujer que abre su entrecejo
y es
una potestad engañosa y el día que es una nube
efímera, y tú que
vienes en el Fasto, Es lo natural,
Simplemente reposas o desvarías.
Desde el instante mío:
El que tañe
en la raíz del húmedo fósforo
El de
pulposo corazón, El que dilapida con
Ojos de ironía la escritura visible,
El de la parodia chirle, El de batir
las
palmas, El supliciado, El que huye
y tropieza
Con la máscara y el atavío,
El que amaina en la médula,
En algún
lugar del camino, con ese regusto anticipado
del pueblo en que ibas a
poner pie,
En la
ruta, a remolque; nulo, A
Tiro de fusil.
De
"Elena y los elementos" 1951
Rosa invisible rasgo puro
Venas subyugantes como lámparas de nieve
y mi espejo en su lecho fratricida
Iba hacia ti
Desde la negra
edad de mis orígenes
Iba hacia ti
Cuando la luna ondea en mis
sienes desatadas
Caías de rodillas con un racimo de frutas.
Los perversos ojos del cielo recubren tu llama
La espiga
vigilante adentro
En las zonas del silencio donde la luz no llega.
Yo veía un niño agonizando en los jardines
El que arrojaba uvas
delirantes a las duras bahías
Y los cuerpos ahogados en la noche
Cuando arden cenizas en la
magia de Dios.
Yo he visto alfombras proteger sus rebaños
de ignorancia
Altares y arcos
Los senos, bases de fuego fascinante
El perfecto hábito del semen
Joya de abismo, taciturno enigma.
De
"Elena y los elementos" 1951
Elena es alga de la tierra Ola del mar. Existe porque posee la nostalgia De estos elementos, Pero Ella lo sabe, Sueña, Y confía, De pie sobre la roca y el coral de los abismos. En realidad, Elena Conoce las cosas simples, Porque antes de ser doncella Fue Sirena y Ondina, Y antes de ser Sirena y Ondina, Nadó en el torbellino, en el número, en el fuego. Yo debí caer en la calzada, y rememorar, Oh huésped delirante; Allí donde apacigua la tarde y el crepúsculo, A mí me separaron. Tuve otro amor, Puro como el éxtasis, Frágil como la fantasía, Absoluto como mi otro amor. Oí una trompeta de bruma en el desierto Mis halcones salieron del follaje. En todas las estaciones En el otoño o en la primavera Elena es alga de la tierra Ola del mar. De "Animal de costumbre" 1959
A Ella, (y en realidad sin ningún límite).Con holgura y
placer.
A Ella, la
víbora y la abeja: La desnudez preciosa.
A Ella, mi
transparencia, mi incoherente arrullo, el rumor
que sube en las raíces de mi lengua.
A Ella, cuando regreso de las inmensas naves que hay en
el cuerpo huraño con un sol inmóvil.
A Ella, mi ritual de beber en su seno porque quiero
comenzar algo, en alguna dirección.
A Ella, que abre el sobre de mis amuletos.
A Ella, que en la
balanza anónima de la memoria y en las
horas finales prolonga mi presencia real y mi presencia
ilusoria sobre la tierra.
A Ella, que con una frase insomne divaga en el umbral
de mis lámparas.
A Ella, a causa de un vocablo que me falta y a la vez
usufructo de un breve viaje que podría revelarme.
-Duerme, pero la obra humana es el instante; al dormir
se cierra con furor la gran jaula.
-Despierta, pero esboza en las márgenes de tus cejas el
oro próximo del sueño.
-Revuélcate en la parálisis fuera del yo de los ciegos
viajeros.
¡Adónde mi
ninguna faz con años!
A Ella,
los abismos que hay de mi amor a mi muerte
cuando caiga a plomo sobre la tierra y en un lugar
de señales desaparezca el sitio de mi ánima sola.
De
"Filiación oscura" 1966
En la noche dúctil con un gladiolo en tu casa En la noche, escucha, Oh frágil vanidad en los brazos, Y tu sueño pesa viviente como ráfaga del río. Más allá en los vergeles Prueba, verifica mi debilidad y mi fuerza. Mi camino que ignoro hasta encontrar tu paso, tu huella Tibia en la tierra, El nacimiento del nuevo día. De "Animal de costumbre" 1959
Cuando pongo la mejilla en esa melodía, recupero un instante la ciudad perdida. Vivo sin leño ni lumbre, señuelo en pos de ti. Por encontramos en el mundo, nos cubre la llama que da pavor. Soy de pies a cabeza la gran vacilación del hombre. Mustio, trago a cántaros el olvido y la tiniebla. De "Rasgos comunes" 1975
Me pongo a temblar en la noche llena de sonidos. Absorto en mi labor, no me doy cuenta que el tiempo transcurre. Mi oficio es como la lluvia: acariciar, penetrar, hundirme. Observo la tinaja oscura. Alumbro una lámpara en mi duermevela. Siento mi arruga y mi enigma, pero ¿dónde elhallazgo por venir, o una mañana clara en las calzada? De" Lo huidizo y permanente" 1969
« En el fondo de mis sueños / Siempre te encuentro cuando amanece. »
« Al arrancarme de raíz a la nada / Mi madre vio, ¿qué?, no me acuerdo. »
« Si ella premedita dureza o ternura (O lucha en vacuas / direcciones), »
« Aclimata el carruaje dichoso de tus senos, la tierra de mis / primeras voces, »
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