« Rosa ha tenido un / vértigo, un incierto »
Juan Lozano y Lozano · Amanecer
Biografía y amplia selección de poemas de Juan Lozano y Lozano. Antología de la poesía hispanoamericana. Poesía sensual, perdurable y romántica....
Biografía y amplia selección de poemas de Juan Lozano y Lozano. Antología de la poesía hispanoamericana. Poesía sensual, perdurable y romántica.
Poesía del siglo de oro. Traducciones poéticas. Archivos sonoros.
Rosa ha tenido un vértigo, un incierto malestar, un temblor desconocido, y ella, para explicar, se ha referido a un hartazgo de frutas en el huerto. Pero algo siente en su anterior despierto que trece abriles pareció dormido, y nebulosamente ha colegido que algo nace en su ser, y que algo ha muerto. Cierra a llave la alcoba confidente, y temerosa y deleitosamente delante del espejo se desnuda. Luego siente rubor, y, remordida, en la noche más bella de su vida, rompe a llorar, inconsolable y muda.
En la tibia quietud de nuestra sala sentiré que te acercas a mi lado, conteniendo el aliento fatigado y en puntillas, como una colegiala. Un secreto. Y tu mano, que resbala por tus cabellos me tendrá vendado, y en tu voz habrá un tono inusitado: arrullará como si fuera un ala. Luego, en silencio, en la penumbra densa, saborearemos la fruición intensa de un doble amor que se transmuta en uno. Tanta ventura nos infunde miedo. Mas, por instinto, lloraremos quedo, como temiendo despertar a alguno.
Cuando espiaba su gira vespertina, sentí una facultad maravillosa para hallar al través de cada cosa un asomo de gracia femenina. cuando sentí que su pisada fina resonaba en la senda silenciosa, tembló mi corazón como una rosa cuando siente que el viento se avecina. Cuando su vista se fijó en la mía algo en mi frente se detuvo como la luciérnaga azul de la alegría. Cuando besé su cuello de gaviota el universo parecióme un pomo de esencia, y lo aspiré gota por gota.
el alba que avanza
Ingenua colegiala de
ojazos taciturnos
que a través de la reja de tu alcoba
indagas el
misterio de los astros nocturnos.
Adivino que sueñas...
(Los ojos se prolongan
en las ojeras lánguidas, y los senos
turgescen,
y las manos se afiebran, y los labios florecen...)
En tu carne virgínea ya
la mujer se inicia,
y en tus horas inquietas
entrevés el coloquio
, presientes la caricia.
La romántica espera te
ha embellecido tanto,
como jamás lo sospechó mi canto.
Porque en los pechos
núbiles el amor presentido,
es el Alba, que avanza sobre un campo
florido.
Oyes, en medio de la selva, un trino, ves en la noche cintilar tu estrella, un alma de mujer cándida y bella refulge a trechos en tu gris camino. Tú sientes la emoción, el repentino embrujamiento, la indeleble huella, pero el éxtasis lírico te sella en los labios el verso peregrino. No importa. Tus momentos de Absoluto hierven en ti, como la kiel en cubas, y a cada germen corresponde un fruto: a nubes de pasión, lluvias de llanto, a viñedos en flor, cosecha de uvas, y a siembras de emoción, siegas de canto.
Mientras tu sien se tiñe de amapola y enamorada sobre mí se inclina, por tu traje de glauca muselina cruza un marino fruncimiento de ola. Tu austera doncellez, que no se inmola, en vano bajo el peplo se adivina; en vano ante la sombra que camina te miro junto, palpitante y sola. Amor, ni tú te das, ni yo te tomo. Lejos estamos, mientras miro cómo tiembla al vaivén del corazón, tu velo. Es a veces así, sobre la playa, una raya de mar, solo una raya, lo que nos finge separar del cielo.
« Rosa ha tenido un / vértigo, un incierto »
« En la tibia quietud de / nuestra sala »
« Cuando espiaba su gira / vespertina, »
« el alba que avanza / Ingenua colegiala de »
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