Poesía Universal

Juan Larrea

Biografía y amplia selección de poemas de Juan Larrea. Antología de la poesía hispanoamericana. Poesía sensual perdurable y romántica....

Biografía lírica

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Biografía y amplia selección de poemas de Juan Larrea. Antología de la poesía hispanoamericana. Poesía sensual perdurable y romántica.

Poesía del siglo de oro. Traducciones poéticas. Archivos sonoros.

Lírica y Versos

Poemas de Juan Larrea

10 poemas seleccionados
1.

Alba de no entender nada

El horizonte salta a los ojos de su amor

		arrastrando consigo la esperanza de sobrevivirse

		en este olvido sonrosado de carne y de sí mismo

		se está lejos de ser puro

		en mi vida te veo

		desleída inasible

		los brazos se buscan los brazos se alargan

		imaginarios

		desde una a otra orilla de la llama

		

		Quisieran matarme

		pensando volver a verte

		no hallarían de ti más que la esperanza de estar desnudo
2.

Aunque bajo el temor

En el fondo estas mujeres necesarias del frío

		estas mujeres sin recuerdos más allá de los abedules

		palidecen sin saber por qué

		

		El cielo en cambio está enfermo de pizarras

		y sus cabellos caen como pozos de mina

		

		El cielo el cielo ingeniero amigo mío

		construirás un velero con el soplo que me anima

		puesto que el reloj hace el dragado de nuestros fastidios

		y su círculo viene a ser nuestra corona a menudo de espinas

		

		Sobre el horizonte de ciego que la hora mojada tentalea

		los pichones se conducen como segundas intenciones

		empleando hasta el final la mano de obra del otoño

		

		Auque la tarde haga sus víctimas

		si tú no temes el deterioro de los mares

		ven con tus párpados hinchados por un aire familiar

		ven a expandirte como los autores de cartas anónimas

		

		Sol de las cumbres sol
3.

Brisa loca

Un esplendor sin velos 
		en el hueco del aire

		¿quién no ama a las gaviotas que desprenden tus buenos modales?

		quemando impaciencias en el corazón del mar

		deja ondear el ritmo de una veleta altanera

		por otra parte nada es más digno de ti que

		el pudor de un párpado humedecido

		

		(pero tú te equivocas de

		tristeza y de lámpara

		soñadora

		pequeña casa gris

		tristeza de la lámpara

		de las abnegaciones en el fondo marítimas

		por una extraña coincidencia

		camisa gris apenas

		con toda el alba esencial de una botadura de barco

		me  deslizo camisa

		hacia el infinito

		me deslizo

		camisa

		con placer)
4.

Carne de mi carne

Entre lirios de falsa alarma

		la insistencia de una avispa deja adivinar tu cuerpo

		el ardor ahoga una presa demasiado mía para ser fingida 

		nodriza de dos filos sobre su lecho de convidado 

		el ardor deshace el nudo de la marisma viviente

		donde el amor te esparce y se retira

		

		El ancla de tu palidez se sumerge

		hasta la detención de las formas es aquí

		donde la lluvia se pinta de azul el corazón

		y furtiva una corriente de aire

		desmiente ese gesto que significa ignoro

		el bello blanco que ofrezco

		

		El ojo lava su párpado al borde confuso de la duda

		y descompone tu cabeza en siete ruiseñores mórbidos

		lo hay ya necesidad de apagar nuestras heridas

		espacio por sí mismo se olvida para plegarse a tus alas

		

		Traducción de  Gerardo Diego
5.

El corazón viene a encallarse en su forma habitual

La transparencia viaja 
		a lo largo de sus brazos

		la transparencia prolonga una vida sin amargura

		es en el lecho de su lago

		un pedazo de ella misma de ella misma rodeada

		centellear de las sombras alud inimitable

		el ámbar desnudo de la vida ya no ofrece resistencia

		

		(Una mirada nos separa

		un día hermoso nos enluta

		porque edificas tu casa

		con todo lo que de mí mismo ignoro)

		

		Traducción de Carlos Barral
6.

El

mar en persona

		

		He aquí el mar alzado en un abrir y cerrar de ojos de pastor 

		He aquí el mar sin sueño como un gran miedo de tréboles en flor 

		y en postura de tierra sumisa al parecer 

		Ya se van con sus lanas de evidencia su nube y su labor 

		A la sombra de un olmo nunca hay tiempo que perder 

		

		Crédula exquisita la oscuridad sale a mi encuentro 

		Mi frente abriga la corteza del pan que llevo adentro 

		cortado a pico sobre un pájaro inseguro 

		

		Y así me alejo bajo la acción del piano 

		que me cose a las plantas precursoras del mar 

		Un ciervo de otoño baja a lamer la luna de tu mano 

		Y ahora a mi orilla el mundo se empieza a desnudar 

		para morirse de árboles al fondo de mis ojos. 

		

		Mis cabellos se llenan de peces de penumbra 

		y de esqueletos de navíos forzosos 

		

		Sin ir más lejos 

		tú eres fría como el hacha que derriba el silencio 

		en la lucha entre el paisaje y su golpe de vista 

		

		Mas cuando el cielo exporta sus célebres pianistas 

		y la lluvia el olor de mi persona 

		cómo tu hermoso corazón se traiciona
7.

El niño ofrece sus ojos a los tallos del viento

Deshechos como lechos profundos de gestos pero descarnados

		dejando caer nuestras paredes a lo largo de nuestro Mcuerpo

		en este otoño que no osa llenar la distancia entre tus manos

		en este otoño desfigurado por el color de mis desvelos

		

		Paseando las sombrillas de un viento de carne mis cicatrices

		han olvidado sus llaves en los furtivos reflejos de las aguas

		pero la canastilla que flota allí llena de pestañeos efímeros

		me indemniza de tantas y tantas puertas cerradas detrás de ti

		

		Comparte tú mi angustia y mis banderas llovedoras

		vela por el canario que persigue su flauta entre mis huesos

		que come y bebe las tardes en los huecos de una lengua ausente

		exponiéndose a ser sorprendido demasiado lejos de mi sueño

		

		Traducción de Gerardo Diego
8.

Interior

Tus 
		cabellos están fuera de ti misma sufriendo pero perdonando

		gracias al lago que se deshace en círculos

		alrededor de los ahogados cuya gotera de pasos muertos

		ahonda en tu corazón el vacío que nada vendrá a llenar

		aún si sientes la necesidad de zurcir

		

		aún si tu nuca se pliega a los menores caprichos del viento

		que exploras tu actitud y ahuyenta la ventana allí dormida

		y abre tus párpados y tus brazos y se lleva

		si tienes necesidad de zurcir

		todo tu follaje hacia tus extremidades
9.

Locura

de la danza

		

		Su olor se alía a la obediencia de mi memoria

		si en el mundo existen hojas ella no tiene la culpa

		En los muros de alas sus olvidos vienen a ser muebles de época

		su voz agrupa en la sombra las ráfagas de ojos negros

		

		Sus manos de habitación que comunica con el establo

		respiran el orden que reina en el corazón de los rompientes de luz

		sus ojos se agrietan en la superficie de un agua de mesa

		sobre la mesa una flor sostiene su presencia de espíritu

		

		Ella come las víctimas de un durmiente solitario

		Al andar desprende una estatua a cada paso

		

		Pero cuando su piel no es más que una nueva forma de obediencia

		la pelusa que mi alma despide hacia su ombligo

		sale en tribus de nieve o de huesos sacudidos por la danza

		sale de los pequeños túneles de mis piernas visibles

		

		Traducción de Gerardo  Diego
10.

Montoncitos de desnudez

Islotes de soledad puños de paraíso cerrado

		el azul del cielo alumbra mejor que ningún otro síntoma

		las relaciones que existen entre mis ojos y los brotes de mujer

		cuando la sombra desella el ave que cifra la esperanza del mundo

		

		Pero tú controversia en el verdor

		provisto de brazos para vencer la repugnancia de los soñadores

		reloj que dosifica el viento de las aventuras

		separada de mi cuerpo por una antigua victoria

		coronada de rosas iniciativas

		por qué piensas que nunca es demasiado tarde

		cuando las playas vacilan entre el cielo y sus menudos quehaceres

Versos y pensamientos de Juan Larrea

4 citas
« El horizonte salta a los ojos de su amor / arrastrando consigo la esperanza de sobrevivirse »
Juan Larrea · Alba de no entender nada
« En el fondo estas mujeres necesarias del frío / estas mujeres sin recuerdos más allá de los abedules »
Juan Larrea · Aunque bajo el temor
« Un esplendor sin velos / en el hueco del aire »
Juan Larrea · Brisa loca
« Entre lirios de falsa alarma / la insistencia de una avispa deja adivinar tu cuerpo »
Juan Larrea · Carne de mi carne
Biblioteca poética

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