« El horizonte salta a los ojos de su amor / arrastrando consigo la esperanza de sobrevivirse »
Juan Larrea · Alba de no entender nada
Biografía y amplia selección de poemas de Juan Larrea. Antología de la poesía hispanoamericana. Poesía sensual perdurable y romántica....
Biografía y amplia selección de poemas de Juan Larrea. Antología de la poesía hispanoamericana. Poesía sensual perdurable y romántica.
Poesía del siglo de oro. Traducciones poéticas. Archivos sonoros.
El horizonte salta a los ojos de su amor arrastrando consigo la esperanza de sobrevivirse en este olvido sonrosado de carne y de sí mismo se está lejos de ser puro en mi vida te veo desleída inasible los brazos se buscan los brazos se alargan imaginarios desde una a otra orilla de la llama Quisieran matarme pensando volver a verte no hallarían de ti más que la esperanza de estar desnudo
En el fondo estas mujeres necesarias del frío estas mujeres sin recuerdos más allá de los abedules palidecen sin saber por qué El cielo en cambio está enfermo de pizarras y sus cabellos caen como pozos de mina El cielo el cielo ingeniero amigo mío construirás un velero con el soplo que me anima puesto que el reloj hace el dragado de nuestros fastidios y su círculo viene a ser nuestra corona a menudo de espinas Sobre el horizonte de ciego que la hora mojada tentalea los pichones se conducen como segundas intenciones empleando hasta el final la mano de obra del otoño Auque la tarde haga sus víctimas si tú no temes el deterioro de los mares ven con tus párpados hinchados por un aire familiar ven a expandirte como los autores de cartas anónimas Sol de las cumbres sol
Un esplendor sin velos en el hueco del aire ¿quién no ama a las gaviotas que desprenden tus buenos modales? quemando impaciencias en el corazón del mar deja ondear el ritmo de una veleta altanera por otra parte nada es más digno de ti que el pudor de un párpado humedecido (pero tú te equivocas de tristeza y de lámpara soñadora pequeña casa gris tristeza de la lámpara de las abnegaciones en el fondo marítimas por una extraña coincidencia camisa gris apenas con toda el alba esencial de una botadura de barco me deslizo camisa hacia el infinito me deslizo camisa con placer)
Entre lirios de falsa alarma la insistencia de una avispa deja adivinar tu cuerpo el ardor ahoga una presa demasiado mía para ser fingida nodriza de dos filos sobre su lecho de convidado el ardor deshace el nudo de la marisma viviente donde el amor te esparce y se retira El ancla de tu palidez se sumerge hasta la detención de las formas es aquí donde la lluvia se pinta de azul el corazón y furtiva una corriente de aire desmiente ese gesto que significa ignoro el bello blanco que ofrezco El ojo lava su párpado al borde confuso de la duda y descompone tu cabeza en siete ruiseñores mórbidos lo hay ya necesidad de apagar nuestras heridas espacio por sí mismo se olvida para plegarse a tus alas Traducción de Gerardo Diego
La transparencia viaja a lo largo de sus brazos la transparencia prolonga una vida sin amargura es en el lecho de su lago un pedazo de ella misma de ella misma rodeada centellear de las sombras alud inimitable el ámbar desnudo de la vida ya no ofrece resistencia (Una mirada nos separa un día hermoso nos enluta porque edificas tu casa con todo lo que de mí mismo ignoro) Traducción de Carlos Barral
mar en persona He aquí el mar alzado en un abrir y cerrar de ojos de pastor He aquí el mar sin sueño como un gran miedo de tréboles en flor y en postura de tierra sumisa al parecer Ya se van con sus lanas de evidencia su nube y su labor A la sombra de un olmo nunca hay tiempo que perder Crédula exquisita la oscuridad sale a mi encuentro Mi frente abriga la corteza del pan que llevo adentro cortado a pico sobre un pájaro inseguro Y así me alejo bajo la acción del piano que me cose a las plantas precursoras del mar Un ciervo de otoño baja a lamer la luna de tu mano Y ahora a mi orilla el mundo se empieza a desnudar para morirse de árboles al fondo de mis ojos. Mis cabellos se llenan de peces de penumbra y de esqueletos de navíos forzosos Sin ir más lejos tú eres fría como el hacha que derriba el silencio en la lucha entre el paisaje y su golpe de vista Mas cuando el cielo exporta sus célebres pianistas y la lluvia el olor de mi persona cómo tu hermoso corazón se traiciona
Deshechos como lechos profundos de gestos pero descarnados dejando caer nuestras paredes a lo largo de nuestro Mcuerpo en este otoño que no osa llenar la distancia entre tus manos en este otoño desfigurado por el color de mis desvelos Paseando las sombrillas de un viento de carne mis cicatrices han olvidado sus llaves en los furtivos reflejos de las aguas pero la canastilla que flota allí llena de pestañeos efímeros me indemniza de tantas y tantas puertas cerradas detrás de ti Comparte tú mi angustia y mis banderas llovedoras vela por el canario que persigue su flauta entre mis huesos que come y bebe las tardes en los huecos de una lengua ausente exponiéndose a ser sorprendido demasiado lejos de mi sueño Traducción de Gerardo Diego
Tus cabellos están fuera de ti misma sufriendo pero perdonando gracias al lago que se deshace en círculos alrededor de los ahogados cuya gotera de pasos muertos ahonda en tu corazón el vacío que nada vendrá a llenar aún si sientes la necesidad de zurcir aún si tu nuca se pliega a los menores caprichos del viento que exploras tu actitud y ahuyenta la ventana allí dormida y abre tus párpados y tus brazos y se lleva si tienes necesidad de zurcir todo tu follaje hacia tus extremidades
de la danza Su olor se alía a la obediencia de mi memoria si en el mundo existen hojas ella no tiene la culpa En los muros de alas sus olvidos vienen a ser muebles de época su voz agrupa en la sombra las ráfagas de ojos negros Sus manos de habitación que comunica con el establo respiran el orden que reina en el corazón de los rompientes de luz sus ojos se agrietan en la superficie de un agua de mesa sobre la mesa una flor sostiene su presencia de espíritu Ella come las víctimas de un durmiente solitario Al andar desprende una estatua a cada paso Pero cuando su piel no es más que una nueva forma de obediencia la pelusa que mi alma despide hacia su ombligo sale en tribus de nieve o de huesos sacudidos por la danza sale de los pequeños túneles de mis piernas visibles Traducción de Gerardo Diego
Islotes de soledad puños de paraíso cerrado el azul del cielo alumbra mejor que ningún otro síntoma las relaciones que existen entre mis ojos y los brotes de mujer cuando la sombra desella el ave que cifra la esperanza del mundo Pero tú controversia en el verdor provisto de brazos para vencer la repugnancia de los soñadores reloj que dosifica el viento de las aventuras separada de mi cuerpo por una antigua victoria coronada de rosas iniciativas por qué piensas que nunca es demasiado tarde cuando las playas vacilan entre el cielo y sus menudos quehaceres
« El horizonte salta a los ojos de su amor / arrastrando consigo la esperanza de sobrevivirse »
« En el fondo estas mujeres necesarias del frío / estas mujeres sin recuerdos más allá de los abedules »
« Un esplendor sin velos / en el hueco del aire »
« Entre lirios de falsa alarma / la insistencia de una avispa deja adivinar tu cuerpo »
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