Poesía Universal

Juan Gelman

Biografía y amplia selección de poemas de Juan Gelman. Antología de la poesía hispanoamericana. Poesía sensual perdurable y romántica....

Biografía lírica

Vida

Biografía y amplia selección de poemas de Juan Gelman. Antología de la poesía hispanoamericana. Poesía sensual perdurable y romántica.

Poesía del siglo de oro. Traducciones poéticas. Archivos sonoros.

Lírica y Versos

Poemas de Juan Gelman

16 poemas seleccionados
1.

Alza tus brazos...

Alza tus brazos, 

		ellos encierran a la noche, 
		
desátala sobre mi sed,
tambor, tambor, mi fuego.

Que la 
		noche nos cubra con una campana,
que suene suavemente a cada golpe 
		del amor.


		Entiérrame la sombra, 
		lávame con ceniza, 
cávame del dolor, límpiame el aire:
yo quiero 
		amarte libre.


		Tú destruyes el mundo 
		para que esto suceda
tu comienzas el mundo para que esto suceda.
2.

Ausencia de amor

Cómo será 
		pregunto.
Cómo será tocarte a mi costado.
Ando de loco por el aire

		que ando que no ando.


	
	
		Cómo será 
		acostarme 
		
en tu país de pechos tan lejano.
Ando de pobre cristo a tu 
		recuerdo
clavado, reclavado.


	
	
		Será ya 
		como sea.
Tal vez me estalle el cuerpo todo lo que he esperado.
Me 
		comerás entonces dulcemente
pedazo por pedazo.


	
	
		Seré lo 
		que debiera.
Tu pie. Tu mano.
3.

Certezas

A ver cómo es.

		Estaba quieta la inquietud por una vez.

		La desazón en sazón y

		¡cómo se parecía el mundo a Gerarda

		envuelta en sensaciones de encaje!

		Las palabras chocan contra la tarde

                         
		/y no la descomponen.

		

		La furia no me deja solo conmigo.

		Habrá que recortar la sombra militar.

		¡Camaradas especialistas en esperar cansancios:

		apaguen el amor dudoso

		que baja humilde y despacito!

		

		Hasta el revés del cosmos morirá!
4.

Comentario I

(Santa teresa)

		

		querido amor que partís como un pájaro

		acostado sobre los horizontes

		¿estará bien darnos todos al todo/sin

		ser parte de nada/ni siquiera del vuelo que

		

		te lleva?/¿piensan hermanas y hermanos

		que rodeando se puede llegar/o

		partiendo y quedándose a la vez se llega

		a la unidad buscada como manjar celeste?

		

		o sea/dura es la vida o esta

		salud que cavo para encontrarte como luz!

		o palabra/ramita donde te poses como

		la mano tuya sobre mi corazón
5.

Costumbres

no es para quedarnos en casa 
		que hacemos una casa
no es para quedarnos en el amor que amamos
y 
		no morimos para morir
tenemos sed y
paciencias de animal
6.

El juego en que andamos

Si me dieran a elegir, yo elegiría
esta salud de saber que estamos 
		muy enfermos, 
		
esta dicha de andar tan infelices.
Si me dieran a elegir, yo 
		elegiría 
		
esta inocencia de no ser un inocente,
esta pureza en que ando por 
		impuro.
Si me dieran a elegir, yo elegiría 
		
este amor con que odio, 
esta esperanza que come panes 
		desesperados.
Aquí pasa, señores, 
		
que me juego la muerte.
7.

Epitafio

Un pájaro vivía en mí.

		Una flor viajaba en mi sangre.
Mi corazón era un violín. 
		


		Quise o no quise. Pero 
		a veces
me quisieron. También a mí
me alegraban: la primavera,

		las manos juntas, lo feliz. 
		


		¡Digo que el hombre 
		debe serlo! 
		


		Aquí yace un pájaro.

		Una flor.
Un violín.
8.

Escribo en el olvido...

Escribo en 
		el olvido
en cada fuego de la noche
cada rostro de ti.
Hay una 
		piedra entonces
donde te acuesto mía,
ninguno la conoce,
he 
		fundado pueblos en tu dulzura,
he sufrido esas cosas,
eres fuera 
		de mí,
me perteneces extranjera.
9.

Fábricas del amor

Y construí 
		tu rostro.
Con adivinaciones del amor, construía tu rostro
en los 
		lejanos patios de la infancia.
Albañil con vergüenza,
yo me oculté 
		del mundo para tallar tu imagen,
para darte la voz,
para poner 
		dulzura en tu saliva.
Cuántas veces temblé
apenas si cubierto por 
		la luz del verano
mientras te describía por mi sangre.
Pura mía,

		estás hecha de cuántas estaciones
y tu gracia desciende como cuántos 
		crepúsculos.
Cuántas de mis jornadas inventaron tus manos.
Qué 
		infinito de besos contra la soledad
hunde tus pasos en el polvo.

		Yo te oficié, te recité por los caminos,
escribí todos tus nombres al 
		fondo de mi sombra,
te hice un sitio en mi lecho,
te amé, estela 
		invisible, noche a noche.
Así fue que cantaron los silencios.
Años 
		y años trabajé para hacerte
antes de oír un solo sonido de tu alma.
10.

Gotán

Esa mujer se parecía a 
		la palabra nunca,
desde la nuca le subía un encanto particular,

		una especie de olvido donde guardar los ojos,
esa mujer se me 
		instalaba en el costado izquierdo.


		Atención atención yo 
		gritaba atención
pero ella invadía como el amor, como la noche,

		las últimas señales que hice para el otoño
se acostaron tranquilas 
		bajo el oleaje de sus manos.


		Dentro de mí estallaron 
		ruidos secos,
caían a pedazos la furia, la tristeza,
la señora 
		llovía dulcemente
sobre mis huesos parados en la soledad.


		Cuando se fue yo 
		tiritaba como un condenado,
con un cuchillo brusco me maté
voy a 
		pasar toda la muerte tendido con su nombre,
él moverá mi boca por la 
		última vez.
11.

La economía es una ciencia

En el decenio que 
		siguió a la crisis
se notó la declinación del coeficiente de ternura

		en todos los países considerados
o sea
tu país
mí país
los 
		países que crecían entre tu alma y mi alma 
		
de repente duraban un instante y antes de irse
o desaparecer 
		dejaban caer sábanas 
		
llenas de nuestros sexos 
que salían volando alrededor como 
		perdices.
¿Quiere decir que cada vez que hicimos el amor 
		
dejábamos nuestros sexos allí,
y ellos seguían vivitos y coleando 
		como perdices suavísimas?
Qué raro, mirá que lavábamos las sábanas
		
con subordinación y valor
para que los jugos de la noche pasada 
		
no inauguraran el pasado
y ningún pasado pusiera una oficina 
		entre nosotros 
		
para ordenarnos el hoy
porque el alma amorosa es desordenada y 
		perfecta
tiene mucha limpieza y lindura
se necesita todo un Dios 
		para encerrarla
como le pasó a Don Francisco
que así pudo cruzar 
		el agua fría de la muerte.
Es bien raro eso de nuestros sexos volando

		pero recuerdo ahora que cada vez que yo entraba en tu sexo
y me 
		bañaban tus espumas purísimas con impaciencia
y dulzura y valor
me 
		parecía oír un pajarerío en el bosque de vos
como amor encendiendo 
		otro amor,
o más, es cierto que cada vez nuestros sexos resucitaban

		y se ponían a dar vueltas entre ellos
como maripositas encandiladas 
		por el fuego
y se querían morir de nuevo 
		
buscando incesantemente la libertad
y había un país entre la vida 
		y la muerte
donde todo era consolación y hermosura
y no poseíamos 
		nuestro corazón
y nuestros sexos se perdían como almas en la noche

		y nunca más los volvíamos a ver para entender
estudio los índices de 
		la tasa de inversión bruta
los índices de la productividad marginal 
		de las inversiones
los índices de crecimiento del producto amoroso

		otros índices que es aburrido hablar aquí
y no entiendo nada.
La 
		economía es bien curiosa
al pequeño ahorrista del alma lo engañan en 
		Wall Street
los sueldos de la ternura son bajos
subsiste la 
		injusticia en el mercado mundial del amor,
el aprendiz está rodeado 
		de nubes que parecen elefantes,
eso no le da dicha ni desdicha
en 
		medio de las razones
las redenciones
las resurrecciones.
Se 
		lleva el alma a la nariz para sentir tus perjúmenes
estoy viendo 
		volar los pajaritos que te salían del sexo
mejor dicho
de más allá 
		todavía
de todo lo que valías
o brillabas
o eras
y dabas 
		como jugos de la noche.
12.

La

muchacha del balcón


		La tarde bajaba por esa calle junto al puerto
Con paso lento, 
		balanceándose, llena de olor,
Las viejas casas palidecen en tardes 
		como ésta,
Nunca es mayor su harapienta melancolía
Ni andan más 
		tristes de paredes,
En las profundas escaleras brillan 
		fosforescencias como de mar,
ojos muertos tal vez que miran a la 
		tarde como si recordaran,
eran las seis, una dulzura detenía a los 
		desconocidos,
una dulzura como de labios de la tarde, carnal,
                                                                
		carnal,
los rostros se ponen suaves en tardes como ésta,
arden con 
		una especie de niñez
contra la oscuridad, el vaho de los dancings.

		
Esa dulzura era como si cada uno recordara a una mujer
Sus muslos 
		abrazados, la cabeza en su vientre,
El silencio de los desconocidos

		Era un oleaje en medio de la calle
Con rodillas y rostros de ternura 
		chocando
Contra el "New Inn", las puertas, los umbrales de color 
		abandono.

Hasta que la muchacha se asomó al balcón
de pie 
		sobre la tarde íntima como su cuarto con la cama deshecha
donde todos 
		creyeron haberla amado alguna vez
antes de que viniera el olvido.
13.

La puerta

abrí la puerta/amor mío
levantá/abrí la puerta
tengo el alma 
		pegada al paladar
temblando de terror

		
el jabalí del monte me pisoteó
el asno salvaje me persiguió
en 
		esta media noche del exilio
soy yo mismo una bestia
14.

Límites

¿Quién dijo alguna vez: hasta aquí la sed,
hasta aquí el agua?

		
¿Quién dijo alguna vez: hasta aquí el aire,
hasta aquí el fuego?

		
¿Quién dijo alguna vez: hasta aquí el amor,
hasta aquí el odio?

		
¿Quién dijo alguna vez: hasta aquí el hombre,
hasta aquí no?

		
Sólo la esperanza tiene las rodillas nítidas.
Sangran.
15.

Lo que cava

La sangre corcovea 
en todos los rincones, en 
		
el alma superior, en su orgullo,
en los perros con olor a furia.

		El ser amado convierte
la humillación en asombro y vengo aquí
para 
		decir que te amo. El domingo
del payaso prueba la desolación.
La 
		emoción contra la pared
espera que la fusilen.
Nuestros cuerpos 
		conocen esa pared.
Es una atadura del sol
que cava y cava.
16.

Lo

que pasa


		Yo te 
		entregué mi sangre, mis sonidos,
mis manos, mi cabeza,
y lo que es 
		más, mi soledad, la gran señora,
como un día de mayo dulcísimo de 
		otoño,
y lo que es más aún, todo mi olvido
para que lo deshagas y 
		dures en la noche,
en la tormenta, en la desgracia,
y más aún, te 
		di mi muerte,
veré subir tu rostro entre el oleaje de las sombras,

		y aún no puedo abarcarte, sigues creciendo 
		
                                                       
		como un fuego,
y me destruyes, me construyes, eres oscura como la 
		luz.

Versos y pensamientos de Juan Gelman

4 citas
« Alza tus brazos, / ellos encierran a la noche, »
Juan Gelman · Alza tus brazos...
« pregunto. / Cómo será tocarte a mi costado. »
Juan Gelman · Ausencia de amor
« A ver cómo es. / Estaba quieta la inquietud por una vez. »
Juan Gelman · Certezas
« (Santa teresa) / querido amor que partís como un pájaro »
Juan Gelman · Comentario I
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