Biografía

Vida

Poemas de Juan del Encina (Fermoselle?, 12 de julio de 1468 - León 1529) deslumbró por su portentosa voz lírica y su capacidad única para transformar las emociones más intensas en versos inolvidables. Su vida estuvo consagrada al arte de la palabra, explorando el misterio del amor, el destino y la belleza del mundo con enorme carisma.

Frente a las incertidumbres de su tiempo, defendió con valentía la libertad de creación y la autenticidad del sentimiento más puro. Su obra poética permanece como una joya imperecedera que sigue emocionando a lectores de todas las generaciones por su frescura y hondura humana.

Juan del Encina

Prerrenacimiento y teatro español (1468–1529)

Prerrenacimiento y teatro español · Patriarca del teatro lírico, villancicos y cancioneros castellanos

Lírica y Versos

Poemas de Juan del Encina

5 poemas seleccionados
1.

Del rosal vengo, mi madre...

Del rosal vengo, mi madre,
vengo del rosale.

	
A riberas de aquel vado,
viera estar rosal granado;
vengo del 
	rosale.
	

A riberas de aquel río,
viera estar rosal florido;
vengo del 
	rosale.

	
Viera estar rosal florido.
cogí rosas con sospiro; 
vengo del 
	rosale, madre,
vengo del rosale.
2.

Disparates

Anoche de madrugada,
ya después de medio día,
vi venir en romería

	una nube muy cargada;
y un broquel con una espada
en figura de 
	ermitaño,
caballero en un escaño
con una ropa nesgada,
toda sana y 
	muy resgada.
   No después de mucho rato
vi venir un orinal

	puesto por pontifical,
omo tres con un zapato;
y allí vi venir un gato

	cargado de verdolagas,
y a 
	parce mihi sin bragas,
caballero en un gran pato
por hacer 
	más aparato. [. ..]
Navegando vi venir
tres calabazas por tierra,
y 
	una azuela y una sierra
tropezando por huir;
vino 
	Beatus vir
en una burra bermeja,
cargado de ropa vieja
con 
	su vara de medir,
bocezando por dormir.
   En un puerco, a 
	la jineta,
vi venir a san Zorito,
jugando con un garlito
al juego 
	de la jaldeta;
y la ley de barjuleta
escrita en un cesto de agua,

	con unos fuelles de fragua
atizando una trompeta
encima de su carreta.
   
	Levatóse la sardina
muy soberbia con un palo
tras 
	Solibranos a malo,
por medio de una cortina;
y en un monte de 
	cecina
vi cazar una tinaja,
y unos órganos de paja
atestados de 
	cocina
pescando sobre una encina.
   Ojos garços ha la niña:

	¡quién ge los namoraría!

	
   Son tan bellos y tan bivos
que a todos tienen cativos,

	mas muéstralos tan esquivos
que roban el alegría.


	   
	Roban el plazer y gloria,
los sentidos y memoria;
de todos llevan 
	vitoria
con su gentil galanía.


	   
	Con su gentil gentileza
ponen fe con más firmeza;
hazen bivir en 
	tristeza
al que alegre ser solía.


	                
      Fin


	   
	No hay ninguno que los vea
que su cativo no sea.
todo el mundo los 
	dessea
contemplar de noche y día.
3.

Las cosas que deseamos...

Las cosas que deseamos
tarda o nunca las habemos,
y las que menos 
	queremos
más presto las alcanzamos.

	
Porque fortuna desvía 
aquello que nos aplace,
mas lo que pesar 
	nos hace
ella mesma nos lo guía:
así por lo que penamos
alcanzar no 
	lo podemos, 
	
y lo que menos queremos
muy más presto lo alcanzamos.
4.

Más

Más 
	vale trocar placer...


	Más 
	vale trocar
placer por dolores
que estar sin amores.
donde es 
	agradecido
es dulce morir;
vivir en olvido
aquel no es vivir;

	mejor es sufrir
pasión y dolores
que estar sin amores.
Es vida 
	perdida
vivir sin amar;
y más es que vida
saberla emular;
mejor 
	es penar
sufriendo dolores
que estar sin amores.
La muerte es 
	vitoria
do vive afición;
que espere haber gloria
quien sufre 
	pasión:
más vale prisión
de tales dolores
que estar sin amores.

	el que es muy penado
más goza de amor;
que el mucho cuidado
le 
	quita el temor;
así que es mejor
amar con dolores
que estar sin 
	amores.
No teme tormento 
	
quien ama con fe,
si su pensamiento
sin causa no fue;
habiendo 
	por qué,
más valen dolores
que estar sin amores.


	Amor 
	que no pena
no pida placer,
pues ya le condena
su poco querer:

	mejor es perder
placer por dolores
que estar sin amores.
5.

In

No te tardes que me muero...


	No te 
	tardes que me muero,
carcelero,
no te tardes que me muero.


	
	Apresura tu venida
porque no pierda la vida,
que la fe no está 
	perdida.
Carcelero,
no te tardes que me muero.


	Sácame 
	d'esta cadena,
que recibo muy gran pena,
pues tu tardar me condena.

	Carcelero,
no te tardes que me muero.


	La 
	primer vez que me viste,
sin te vencer me venciste;
suéltame, pues me 
	prendiste.
Carcelero,
no te tardes que me muero.


	La 
	llave para soltarme
ha de ser galardonarme,
propiniendo no olvidarme.

	Carcelero,
no te tardes que me muero.


	Fin


	Y 
	siempre cuando vivieres
haré lo que tú quisieres
si merced hacerme 
	quieres.
Carcelero,
no te tardes que me muero.

Versos y pensamientos de Juan del Encina

Selección destacada
« Oy comamos y bebamos y cantemos y holguemos, que mañana ayunaremos. Por honra de Sant Antruejo »
Juan del Encina · Oy comamos y bebamos
« Triste España sin ventura, todos te deben llorar; desdichada tu figura, todos te deben llorar. »
Juan del Encina · Triste España sin ventura
« Cautivo sin libertarmede fuerza y de voluntad,mi vida y mi libertad,olvidé para acordarme. »
Poemas de Juan del Encina
« Dicen quel sabio varón Salomónde amores vencido fue;e David por Betsabé,e por Dalila Sansón. »
Poemas de Juan del Encina
« Las cosas que deseamostarde o nunca las habemos,y las que menos queremosmás presto las alcanzamos. »
Poemas de Juan del Encina
« No quiero querer quererni sentir sentir sufrir,por poder poder sabermerecer el merecery servir más que servir. »
Poemas de Juan del Encina
« No te tardes que me muero, carcelero,no te tardes que me muero.Apresura tu venidaporque no pierda la vida. »
Poemas de Juan del Encina
« Paguen mis ojos pues vierona quien más que a sí quisieron. »
Poemas de Juan del Encina
Trayectoria lírica

Poemas y obras destacadas

Antología de poemas inmortales

Reúne las composiciones poéticas más aclamadas de Poemas de Juan del Encina, donde la maestría del verso y la hondura del sentimiento alcanzan su máxima expresión.

Sus versos exploran la belleza de la naturaleza, el anhelo del amor verdadero y la búsqueda de sentido ante los enigmas del destino.

Una antología indispensable que demuestra por qué su poesía sigue viva y resonando con fuerza en el corazón de los lectores actuales.

Algunos libros de poesía de Juan del Encina:

Edición física recomendada para disfrutar de su obra lírica: