« Cenizas que aguardáis aquella trompa / para unir las especies »
Juan de Tassis, Conde de Villamediana
Juan de Tassis, Conde de Villamediana es una voz imprescindible de la lírica en lengua española cuya obra destaca por su autenticidad y honda sensibilidad human...
Vida
Juan de Tassis, Conde de Villamediana es una voz imprescindible de la lírica en lengua española cuya obra destaca por su autenticidad y honda sensibilidad humana. Desde sus primeras composiciones, cautivó a los amantes del verso gracias a una mirada poética singular capaz de transformar las emociones cotidianas en arte universal.
Su poesía explora con elegancia el paso del tiempo, el misterio del amor y el anhelo de trascendencia ante los enigmas del destino humano. Hoy en día, su legado lírico sigue conmoviendo a nuevas generaciones de lectores por la belleza musical de sus estrofas y la sinceridad de sus palabras.
Poemas de Juan de Tassis, Conde de Villamediana
1.
A los presagios del día del juicio
A los presagios del día del juicio
Cenizas que aguardáis aquella trompa para unir las especies desatadas con que al Juicio Final, serán llamadas las almas puras con gloriosa pompa, cuando la voz de Dios, abriendo, rompa los mármoles y losas más pesadas, porque salgáis unidas y apuradas en forma a quien el tiempo no corrompa. No puede estar ya lejos, pues es cierta aquella confusión, cuya agonía los dormidos espíritus despierta. Antes en este caso juzgaría que ver cosa inmortal, sin tiempo, muerta, es ya de los prodigios de aquel día.
2.
A una dama que se quería casar con Don Fulano de Castro, impotente
A una dama que se quería casar con Don Fulano de Castro, impotente
Señora, no me fastidia,
Envidia
ni mueven mi palma y labios
Agravios,
ni causan en mí desvelos
Celos;
antes alabo a
los cielos
de que os sirva un impotente,
pues así el alma no
siente
Envidia, Agravios ni Celos.
Diome el ciego Amor
Dolor;
ver
sus deseos logrados,
Cuidados;
y
que os gozasen sus ojos,
Enojos.
Supe sus aceros flojos;
y sabida su impotencia,
cesaron en mi
conciencia
Dolor, Cuidados y Enojos.
Es Castro en nombre abreviado
Castrado,
castrado a quien falta el basto,
Casto,
castrado y casto varón,
Capón.
Mal podrá haceros buen son
aunque cascabeles toque,
quien es en toque emboque,
Castrado, Casto y Capón.
Bien sé que este amante rojo
es
Flojo,
su pica, taco y velorto,
Corto;
y que no tiene esta pieza
Cabeza.
No jugará con destreza
instrumento tan mellado,
porque
está de puro usado
Flojo, Corto y sin Cabeza.
Fáltale a vuestro Escipión
Bastón;
y aunque a la guerra os provoque
Estoque;
y para entrar la goleta,
Jineta.
y así, en la guerra secreta,
asaltos os faltarán,
faltándole al capitán
Bastón, Estoque y Jineta.
No correrá con pujanza
Lanza,
ni con gritos o a lo sordo,
Bohordo,
ni a fuer de juego de España,
Caña.
Si el corazón no me engaña,
la boda será funesta,
pues no se
enristra en la fiesta
Lanza, Bohordo ni Caña.
Si no empuña Mandricardo
Dardo,
ni dispara en vuestro Onnuz
Arcabuz,
ni enciende cuando os pertrecha
Mecha,
siempre andará con sospecha,
señora, que otro os da asalto,
un
hombre que ve que es falto
de Dardo, Arcabuz y Mecha.
Es un brazo sin espada
Nada;
reloj con pesas sin mano,
Vano.
y
un impotente en el lecho,
Sin
Provecho.
Ved, señora, el pie derecho
primero que lo juzguéis,
mirad que después no halléis
Nada, Vano y Sin Provecho.
Si al potro el Híjar no bate,
Acicate;
ya la yegua que más vuela,
Espuela;
ya la mula que más rúa,
Púa;
en ser lerda se habitúa,
y lo mismo es la mujer,
si no le
bate al correr
Acicate, Espuela o Púa.
Fue un tiempo vuestro varón
Capón,
y es el que os goza al presente,
Impotente,
amén de otro monje añejo
Viejo.
Señora, mi mal consejo
es que corráis buen caballo
y no
busquéis para gallo
Capón, Impotente o Viejo.
Vos tenéis, señora polla,
Argolla,
y en Castro contemplo solas
Bolas,
y en el capón solo y flaco,
Taco;
y de aquí, señora, saco
que uno destos solo y vos
nunca
juntaréis los dos
Argollas, Bolas y Taco.
Plegue a Dios que no sea Castro
Padrastro;
de vuestro huerto y jardín,
Mastín;
y sea del hortelano
Alano.
Gozad del garbo lozano,
antes que seáis mujer
de un marido que ha
de ser
Padrastro, Mastín y Alano.
Tenga otro en vuestros sollozos
Gozos,
y en vuestro burlado intento,
Contento,
y en veros quemar y arder,
Placer,
que a mí no me han de mover
riscos, bronce y pedernales
a tener de vuestros males
Gozos, Contento y Placer.
3.
Cuando me trato más, menos me entiendo...
Cuando me trato más, menos me entiendo...
Cuando me trato más, menos me entiendo, hallo razones que perder conmigo, lo que procuro más, más contradigo con porfiar y no ofender sirviendo. La fe jamás con la esperanza ofendo; desconfiando más, menos obligo; el padecer no puede ser castigo, pues sólo es padecer lo que pretendo. De un agravio, señora, merecido siempre será remedio aquel tormento que cuanto mayor es, más se procura. Porque para morir agradecido basta de vos aquel conocimiento con que nunca eché menos la ventura.
4.
Determinarse y luego arrepentirse...
Determinarse y luego arrepentirse...
Determinarse y luego arrepentirse; empezar a atrever y acobardarse; arder el pecho y la palabra helarse; desengañarse y luego persuadirse. Comenzar una cosa y advertirse; querer decir su pena y no aclararse; en medio del aliento desmayarse, y entre el amor y el miedo consumirse. En las resoluciones detenerse; hallada la ocasión no aprovecharse, y perdido de cólera encenderse. Y sin saber por qué, desvanecerse: efectos son de amor; no hay que espantarse, que todo del amor puede creerse.
5.
El que fuere dichoso será amado...
El que fuere dichoso será amado...
El que fuere dichoso será amado y yo en amor no quiero ser dichoso, teniendo mi desvelo generoso a dicha ser por vos tan desdichado. Sólo es servir, servir sin ser premiado; cerca está de grosero el venturoso; seguir el bien a todos es forzoso, yo sólo sigo el bien sin ser forzado. No he menester ventura para amaros; amo de vos lo que de vos entiendo, no lo que espero, porque nada espero; llévame el conoceros a adoraros; servir más, por servir, sólo pretendo; de vos no quiero más que lo que os quiero.
Versos y pensamientos de Juan de Tassis, Conde de Villamediana
4 citas« Señora, no me fastidia, / Envidia »
« Cuando me trato más, menos me entiendo, / hallo razones que perder »
« Determinarse y luego arrepentirse; / empezar a atrever y acobardarse; »
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