« Estas que fueron ruinas de la altiva Troya, que al orbe dio soberbias leyes, sepulcro son de esclarecidos reyes, donde apenas la hierba verde aviva. »
Juan de Arguijo · A Troya
Siglo de Oro español · Escuela sevillana, mecenas insigne y el más perfecto autor de sonetos históricos clásicos
Estas que fueron ruinas de la altiva Troya, que al orbe dio soberbias leyes, sepulcro son de esclarecidos reyes, donde apenas la hierba verde aviva. Cayeron las murallas, cayó el muro que levantó de Febo la armonía; y en donde el fausto y el poder crecía, sólo reina el silencio triste y oscuro. ¡Oh ciego engaño de mortales pechos!, pensar que ha de durar humana traza cuando las fuerzas de Fortuna airada vencen soberbios y soberbos techos, y la memoria más aventajada en un punto se vuelve polvo y nada!
Cansado de sufrir las ondas fieras, el sabio navegante al fin arriba a la ansiada y amada Ítaca orilla, donde venció zozobras y quimeras. Ni el canto de Sirenas engañoso, ni el lazo de Circe le detuvo; porque en su noble corazón sostuvo la fe sagrada del amor reposo.
« Estas que fueron ruinas de la altiva Troya, que al orbe dio soberbias leyes, sepulcro son de esclarecidos reyes, donde apenas la hierba verde aviva. »
« Cansado de sufrir las ondas fieras, el sabio navegante al fin arriba a la ansiada y amada Ítaca orilla, donde venció zozobras y quimeras. »
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