Juan Carlos Abril

Biografía y amplia selección de poemas de Juan Carlos Abril. Antología de la poesía hispanoamericana. Poesía sensual perdurable y romántica. Poesía del siglo de oro. Traducciones poéticas. Archivos sonoros.

Antología lírica (5 poemas seleccionados)

Diseminación

Los poemas que nunca escribiré

se han convertido en humo

afirmativo y en volutas

que no desaparecen, se disuelven.

Blanco humo de las chimeneas

que contiene poemas de todos los colores.

De "Crisis", 2007

Juan Carlos Abril

Don

de la ingenuidad

Cuando regreses

a la ciudad verás las ilusiones

que madrugan con sus acentos

incapaces de desprenderse

del pasado, que ignoran

lo mismo que nosotros.

Tú ni siquiera sabes por qué vives,

cómo es posible limitar

la realidad de varias formas,

si es tuyo este deseo

en la utopía de los débiles,

rebeldes, nunca hermosos.

No dormirán las culpas hasta tarde

y en su espiral el ruido

con su dragón ajuglarado

bisbiseará un nuevo día:

Horarios imposibles,

beata actividad.

Contra ti mismo cuántas veces;

cuántos modos conoces

de hacerte daño.

Ya no quedan violines

y la melancolía de las fuentes

posee menos memoria

que sentido común.

He de explicarlo casi todo.

El tiempo, como un herpes, su sintaxis

sin posibilidad. Irás

pero no volverás.

Este país tiene la pata herida.

Yo quise destruirme

fregando platos,

dije lo que me apetecía.

En los desfiladeros

de mis eses,

con el afán

de principios de curso

superé mi propia rutina

y eliminé

lo que no soportaban.

Unos dicen que ha muerto,

otros que nunca morirá.

Aún así

te convences con poco.

Colono de una lengua

que hoy sigues recordando,

quiero reírme

de esas largas genealogías

mientras diseño aquí mi casa:

encinas y palmeras,

tamarindos,

palabras con descuento

e insistencia:

es tu virtud.

Y otro episodio

dentro de ese vacío

infantiloide

que debes aceptar

intermitente,

la descripción de un personaje

con flexibilidad: ser puente o río.

Inédito

Juan Carlos Abril

El

clavo

Todo lo revivido se estremece.

Repites las historias muy despacio

con los nombres del mundo de los muertos

pues lo bello, al final, resulta triste.

Las huidas sin carrera son la imagen

grotesca de los sueños, el agua que se escapa

entre las manos y, por eso, prefieres

cambiar aquellos nombres y lugares, dejar

sólo los hechos con los sentimientos

que arrastran.

Puede ser una señal

y casi te deslumbra.

En el dolor, no obstante,

el abrazo es más rápido que un cepo.

Ser uno mismo, sí, pero antes ser de otros.

De "Un intruso nos somete", 1997

Juan Carlos Abril

Elegía

La noche es el escudo

que abarca su mirada,

la tierra que rodea

desde el riesgo a la tumba.

Ya amanece

en la posada del acantilado

donde cuelga un farol

y un letrero que gime en las tormentas

infernales de invierno.

Aquí vibra el dominio de la espada,

mano que empuña su destino

libre y que atraviesa

el territorio de la dignidad.

Yo prometo

la tierra de los sueños,

lejana de las leyes de los hombres

que ahora contemplamos.

Voz inerte,

viento, nostalgia. No te apresarán

los perros convocados que persiguen

el olor de una muerte fugitiva,

ni cederán el hambre, los pies siempre cansados,

la persistencia del dolor.

Yo sé

que este horizonte púrpura consigue,

como fuego y presagio,

el rastro insoportable de la cólera,

la luz de la esperanza.

De "Un intruso nos somete", 1997

Juan Carlos Abril

Emoción

Emoción breve

Por la escalera azul de la mañana

el deshollinador.

Su piel de escamas y sus cejas

serpentinas, felices

bailan. Todo podrá cambiarse,

dice. Nada me toca.

De "Crisis", 2007

Juan Carlos Abril

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