Poesía Universal

Joseph von Eichendorff

Joseph von Eichendorff es una voz imprescindible de la lírica en lengua española cuya obra destaca por su autenticidad y honda sensibilidad humana. Desde sus pr...

Biografía lírica

Vida

Joseph von Eichendorff es una voz imprescindible de la lírica en lengua española cuya obra destaca por su autenticidad y honda sensibilidad humana. Desde sus primeras composiciones, cautivó a los amantes del verso gracias a una mirada poética singular capaz de transformar las emociones cotidianas en arte universal.

Su poesía explora con elegancia el paso del tiempo, el misterio del amor y el anhelo de trascendencia ante los enigmas del destino humano. Hoy en día, su legado lírico sigue conmoviendo a nuevas generaciones de lectores por la belleza musical de sus estrofas y la sinceridad de sus palabras.

Lírica y Versos

Poemas de Joseph von Eichendorff

7 poemas seleccionados
1.

A Luisa

A menudo pensé alabar con canciones

			Tu bondad silenciosa,

			Tu amoroso cuidado con un alma salvaje

			Al curar de mil dulces maneras

			La inquietud y desconcierto del hombre

			Sonriendo entre lágrimas y del todo entregada.

			

			Mas cuando al escribir levanto la mirada,

			Ante mí estás sentada tan hermosa

			Y con muda aflicción, el niño entre los brazos,

			En tus ojos azules paz y fidelidad infinitas,

			Y al verte de este modo lo dejo todo -

			Tal esposa dio Dios a aquél a quien ama! 

			

			Versión de Alfonsina Janés
2.

Al despedirse y volverse a ver

En dulces juegos ahora se han perdido
Los ojos de mi amada, y respira 
		apacible.
Sentado permanezco a la escucha junto a la dulce niña,

		Acarició los rizos, que aparto de su frente y mejillas.

		
¡Ay! Gozo, luna y estrellas ya pasaron,
En la ventana requiérenme 
		los vientos matinales:
Que aleje de la nunca en silencio los brazos

		Que aun en sueños me abrazan con cariño.

		
¡Oh, no abras los dulces rayos de tus ojos!
Un beso sólo... Y por 
		última vez
Te dejaré y descenderé por el palacio silencioso.

		
De mí se apodera la mañana helada, rigurosa;
¡Qué claro y frío y 
		límpido está el mundo!
Profundamente estremecido abandono el umbral 
		tan querido.

		
II
Un tierno secreto se teje en los espacios silenciosos,
La 
		tierra desata los lazos de diamantes,
Y extiéndense en busca de los 
		dulces rayos celestiales
Las flores que orlan el vestido materno.

		
En los árboles se oye un vivo susurro,
De oriente llegan 
		purpúreas cintas,
Corren en el crepúsculo los cantos de la alondra -

		Tú de tus sueños alzas con suavidad tu cabecita hermosa.

		
¿Qué sones se acercan volando a la ventana?
¡Qué seductores son 
		tan familiares cantos!
Hay un cantor a la incierta luz crepuscular.

		
¡Despierta! Tu amado llegó de lugares remotos,
Y a valles y 
		montes volvió la primavera,
¡Despierta, despierta, para siempre eres 
		mía!

		
En el manuscrito lleva el subtítulo An Luise im December 1814. 

		Publicada en «Frauentaschenbuch», 1816


		Versión de Alfonsina 
		Janés
3.

Alma de doncella

Profundamente lo he sentido muchas veces, el alma de la joven 
		
Para sí misma no nació, sól0 para el amado.
Va ahora errante 
		expulsada y perdida, y en secreto
Envía bellísimas miradas que, como 
		mensajero,
Aquí en la tierra le busquen una estancia.
En el 
		bochorno duerme, cubierta sól0 un poco.
Mientras duerme sonríe: 
		cálido y plácido es su aliento,
Pero sus pensamientos se hallan 
		lejos, de viaje,
Y sobre sus mejillas flamea ensimismado fuego.
A 
		menudo la caricia del viento levanta el fino velo.
Al hombre que por 
		primera vez entonces la despierte,
Que antes que ninguno alcance este 
		lugar tranquilo,
Abrazará inquieta de alegría
y no le dejará ya en 
		toda su vida.


		Versión de Alfonsina 
		Janés
4.

De noche

Camino en la noche silenciosa,
Deslizase la luna cautelosa
A 
		veces de entre las oscuras nubes
Y a un lado y otro del valle

		Despierta el ruiseñor,
Luego todo gris y en calma.

		
¡Oh, magnífico canto de la noche!:
A lo lejos el paso de los 
		ríos,
Suave temblor en los oscuros árboles -
Tú me confundes las 
		ideas,
Mi canto confuso es sólo
Como un clamor del mundo de los 
		sueños.

		
Publicada por primera vez en la antología de 1826

Versión 
		de Alfonsina Janés
5.

En

alta mar


		¡Adiós costa llena de 
		equivocadas penas,
Temor, felicidad y miseria, hundíos en el mar!

		Ahora libre soy, por fin me siento a salvo.
No hay esperanzas vanas 
		que lleguen hasta aquí.
¡Qué paz donde se posa mi mirada!
¡Qué 
		amplitud y qué altura sin fin en derredor!

		
Los astros, las nubes ascienden y descienden
y se reflejan en el 
		plácido océano,
El cielo sobre mí, y debajo el cielo,
¡Mi frágil 
		nave en medio tan pequeña!
Sea lo que Dios quiera, a él se lo he 
		entregado todo.
¡Ven, temporal, no temo ni la muerte ni la vida!


		Versión de Alfonsina 
		Janés
6.

En otoño

El bosque se vuelve amarillento, las hojas caen,
¡Qué soledad y 
		silencio en todas partes!
Sólo los riachuelos corren por los hayedos

		Con un suave susurro, como en sueños,
Y suenan las campanas 
		vespertinas
Muy lejos de los lindes del bosque.

		
¿Por qué queréis atraerme de modo tan salvaje
En esta soledad?

		Estas campanas suenan
Como aquellas de la plácida infancia -

		Asustado me vuelvo,
¡Ah, qué lejos están los que me aman!

		
¡Estallad, viejos cantos,
Rompedme el corazón!
Saludo una vez 
		más desde tierras lejanas
Aquello por lo que siento afecto.
Yo, en 
		cambio, sucumbo de melancolía
Cual si fuera a morir.

		
Publicada en la edición de 1837
Versión de Alfonsina Janés
7.

En tierras extrañas

Oigo el susurro del río
En el bosque, aquí y allá,
En el bosque, 
		en el susurro,
Y no sé dónde me encuentro.

		
En la soledad sus cantos
Entonan los ruiseñores,
Parecen 
		querer decir algo
De aquel hermoso pasado.

		
Vuela el brillo de la luna
y me parece que abajo
Veo el 
		palacio en el valle,
Pero no, ¡si está tan lejos!

		
Es como si en el jardín
Con sus rosas rojas, blancas,
Fuera a 
		esperarme mi amada
Que murió hace tantos años.

		
Publicada por primera vez en la edición de 1837

		Versión de Alfonsina Janés

Versos y pensamientos de Joseph von Eichendorff

4 citas
« A menudo pensé alabar con canciones / Tu bondad silenciosa, »
Joseph von Eichendorff · A Luisa
« En dulces juegos ahora se han perdido / Los ojos de mi amada, y respira »
Joseph von Eichendorff · Al despedirse y volverse a ver
« Profundamente lo he sentido muchas veces, el alma de la joven / Para sí misma no nació, sól0 para el amado. »
Joseph von Eichendorff · Alma de doncella
« Camino en la noche silenciosa, / Deslizase la luna cautelosa »
Joseph von Eichendorff · De noche
Biblioteca poética

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