« Acércate despacio a mis dominios; / que tus dedos tanteen el espacio »
Josefa Parra · I -Del tacto
Biografía y amplia selección de poemas de Josefa Parra. Antología de la poesía hispanoamericana. Poesía sensual perdurable y romántica....
Biografía y amplia selección de poemas de Josefa Parra. Antología de la poesía hispanoamericana. Poesía sensual perdurable y romántica.
Poesía del siglo de oro. Traducciones poéticas. Archivos sonoros.
Acércate despacio a mis dominios;
que tus dedos tanteen el espacio
ciegamente, la oscuridad que envuelve
mi cuerpo; que construyan un
camino
y lleguen hasta mí a través del velo
espeso y taciturno de
las sombras.
Sálvame con la luz que hay en tus dedos
si me tocan,
conjura la desidia,
enciéndeme o abrásame en el tacto
esplendoroso
y claro de tus manos.
Como las mariposas de la
noche,
hacia la llama iré que tú convocas,
que prefiero quemarme a
estar a oscuras.
II -Del olfato
La vainilla; el espliego; el verdín; la canela.
A veces un aroma
delgado como de agua,
como de nube o lluvia; a veces un violento
perfume que recuerda la piel de una gacela,
el sudor y la sangre de
un animal en celo.
Pero siempre, al final, la vainilla, el
espliego...
Para tus ojos. Para tus ojos fieramente abiertos. Para tus ojos fijos. Para tus ojos con caudal de fiebre. Para tus ojos grandes. Una orquídea de carne voluptuosa para tus ojos ávidos con vocación de abejas.
Hay sal sobre los labios. En la lengua,
un resto de naufragios y
sirenas,
tal vez algas, y el gusto de los fondos
espumosos y
verdes del océano.
El sexo siempre sabe a mar de
invierno,
a galernas en medio de la noche.
Se levanta tu voz, se enrosca y se estremece, serpiente y remolino, se enzarza en mis cabellos, sube aún, se engrandece, se enajena en rugido y pierde la noción del trino o la palabra. Eres otro en tu voz. No conozco a ese hombre que grita en el placer, delicioso extranjero que habla lenguas angélicas en una cama impura. De "Alcoba del agua" 2002
Comprendo en ti la soledad sin tacha,
sin fisuras, del cuerpo que
está amando a otro cuerpo
cuyas señas ignora, sin más conocimiento
que el de la carne abierta, su resplandor de venas
como pequeños
ríos, su belleza impaciente,
su adelanto mortal de algún atlas
secreto.
Qué solitariamente te
entregas. no te inquietan
preguntas, no te duele la memoria
del
ser que frente a ti se desenreda
torpemente de otros pasados cuerpos.
Ni te hieren los nombres que no oíste,
sus sílabas de hielo
rompiéndose en tus besos.
Como una
isla, tu contorno esquivo,
sin señas ni recuerdo, sin contactos, sin
puentes,
se perfecciona a solas. Y contemplo tus playas
como un
náufrago; toco la tierra de tu pecho
exiliada de ti antes de
habitarte.
La pura soledad y el
olvido que eliges te hacen cerco.
De "Tratado de
cicatrices"
Por detrás de la puerta, guardado por cerrojos de silencio y de agua, esperando, desnudo, tu cuerpo. Tibiamente, mansamente desnudo, hermoso hasta el dolor. No entraré a descubrirte. No violaré el santuario de tu carne entreabierta. Demasiado peligro para sólo una vida, demasiado pecado para tan sólo un alma. De "Alcoba del agua" 2002
El conjunto de miembros hermosos o la voz
tan dócil que desgarra
y hace sangre,
el catálogo ameno de los gestos,
la increíble, la
cruel sonrisa, la manera
de deslizar las manos, la deseable rodilla.
Ése que muestras no es el que yo quiero.
Te he recreado, otro, a mi
capricho,
más invisible y menos complicado,
y te he inventado casa
y nombre propios,
secretísimo mío, para poder hallarte.
Qué bello te despiertas conmigo en la alborada;
si tú pudieras
verte...
De "Alcoba del agua" 2002
A veces llega la tristeza. Trae
las alas suaves de conformidades,
los ojos bajos y la piel desnuda,
y parece tan fácil entregarse,
despojarse, poner bajo sus plantas
el reino, los poderes y las armas,
el amor sobre todo, y esos últimos
retales que nos quedan de alegría.
A veces gana la
tristeza; entonces,
qué lujo de matices su victoria,
qué fasto de
sus grises y sus pardos
ocupándolo todo.
Buenos días,
-he de
decir-, tristeza, aquí me tienes.
De "Alcoba del agua" 2002
He bebido esta tarde la tristeza de un cuerpo, su peso, su evidencia, su impotencia de carne que quisiera ser sueño, esa mortalidad que lo delata incluso en el recuerdo. Me ha contagiado un cuerpo de nieve su dolencia y ando por tanto exceso agotada, rendida, con apenas las fuerzas para arrastrar la piel y la mirada lejos de su influencia. De "Alcoba del agua" 2002
Cosas que no tendremos:
Las mañanas de abril largas de amor y
sueño.
Las tardes de noviembre con lluvia interminable.
Las noches
del verano tercamente estrelladas.
Todas las madrugadas dulcísimas de
otoño.
Cosas que me he perdido:
No sabré del
sabor de tu boca dormida.
No acunaré a tus hijos. No beberé tu vino.
No lloraré contigo viendo ningún ocaso.
No me amanecerá tu vientre
entre las sábanas.
Tengo todo un tesoro de lagunas y ausencias,
un muestrario completo de páginas en blanco.
De "Alcoba del agua" 2002
De
amor cortés
¡Oh Dios, oh Dios, el alba! ¡Qué pronto viene!
Fragmento de un alba del sigloXV
Me has
amado otra vez, tan delicadamente
-pueden también las fieras usar de
cortesía-,
me has desnudado el cuerpo, aunque estaba desnuda,
abriéndome la piel con la boca y las uñas.
Es hermoso el dolor, doloroso el deseo,
tú más hermoso aún, más
hiriente por tanto,
y es hermoso tenerte entre sangre y saliva,
apretado y caliente, hambriento todavía.
Quieran Dios y la Carne firmar una alianza,
que se alargue la
noche más allá de la noche,
que se apague el lucero que anuncia la
alborada
por que sólo amanezca debajo de las sábanas.
De "Alcoba del agua" 2002
Se me apaga tu cuerpo entre las manos tan despacio. Pavesa diminuta, luz efímera tu amor, aunque me empeñe en sustentarlo. Tan despacio te pierdo. Y hasta el dolor que aferro con argucias se vuelve limitado y manejable. Tan despacio te pierdo, con tanta exactitud, irrevocablemente. De "Alcoba del agua" 2002
he de beberte a sorbos muy pequeños, deletrear las frases, hacer alto después de cada encuentro, cerrar los libros de las confidencias, amarte muy despacio, y distanciando Los besos como islas. De "Geografía carnal"
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« Hay sal sobre los labios. En la lengua, / un resto de naufragios y »
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