« Amor, no sé qué calidos rumores / tienen esta mañana las colmenas. »
José María Souvirón · Amor, no sé qué calidos rumores...
Biografía y amplia selección de poemas de José María Souvirón. Antología de la poesía hispanoamericana. Poesía sensual, perdurable y romántica....
Biografía y amplia selección de poemas de José María Souvirón. Antología de la poesía hispanoamericana. Poesía sensual, perdurable y romántica.
Poesía del siglo de oro. Traducciones poéticas. Archivos sonoros.
Amor, no sé qué calidos rumores tienen esta mañana las colmenas. Amor, no sé qué pálidos colores hay en las cumbres altas y serenas. No sé, amor, de qué trémulos dulzores están las flores y las frutas llenas, ni por qué son más dulces los olores que vienen al abrir las alacenas. No sé qué tienen, amor, esta mañana que suenan como un ángelus lejano cuando sale el rebaño, las esquilas; y que al abrir de pronto la ventana, alondras al alcance de mi mano se quedaron mirándome tranquilas.
Como el rayo de luna en la palmera, con la voz de la noche clara y fría, con el olor del mar en la bahía, con el rumor del agua en la pradera. Con la alborada y con su luz primera, con el dorado ardor del mediodía, y con esta pasión de la voz mía, te llamo y te reclamo por doquiera. Te llamo con la calma y con la brisa, con la piedra, la flor, la lluvia, el trigo, te llamo con el llanto y la sonrisa, como el enamorado y el amigo, con orgullo y piedad, que tengo prisa, que tengo prisa por estar contigo.
Cuando la aurora ponga en los caminos flores de nieve y témpanos de aromas, cuando el rumor de un vuelo de palomas en la invernal caricia de los pinos; y cuando los redondos remolinos se lancen por lo alto de las lomas buscando calentarse en las redomas de los profundos pozos cristalinos. Cuando el viento esté solo en el sendero dando saltos de escarcha y luna fría, o patinando en vértigo campero; cuando la noche luche con el día..., ¡entonces te querré como te quiero, como quiero quererte, vida mía!
En el alto castillo, la serena tarde ponía su misterioso brillo y la rosada carne del ladrillo se tornaba de luz sobre la almena. El silencio contigo; la voz plena del suave mar, abajo, y el sencillo juguetear del claro vientecillo con mi trémula mano en tu melena. Los árboles oscuros al Poniente rumoreaban plácidas canciones. El tiempo se dormía, abandonado. Y bajaba la noche, indiferente, con un prodigio de constelaciones sobre mi corazón enamorado.
medio de esta noche tan oscura... En medio de esta noche tan oscura se anuncia el dulce brote de la espiga y arde la flor que el temporal castiga con una oculta luz, serena y pura. Ya sé que la luz vive y que perdura, ahora, qué más quieres que te diga? Abierto está mi corazón, amiga, por la herida de olvido y amargura. Mira la sangre que la herida vierte: cómo te dice "adiós hasta la muerte" desde la sola y triste lontananza. Y cómo, en esta ardiente despedida, guarda lo que quizás para esta vida no puede mantener a la esperanza.
soñado que estabas a mi vera... He soñado que estabas a mi vera y que tenías tus manos en las mías; ya no recuerdo lo que me decías, pero era dulce oírte, compañera. Me mirabas de amor, con la sincera clara mirada de los bellos días y se iban enredando mis poesías en el perfume de tu cabellera. Era tan dulce oírte, y era tanta la maravilla de tu voz serena, que, al sentir mi soñar desvanecido, me desperté con llanto en la garganta, y las carnes doliéndome de pena, y el corazón doliéndome de olvido.
la primera lluvia silenciosa... Hoy la primera lluvia silenciosa cae sobre el jardín serenamente, temprano otoño brota de la fuente y huye la primavera de la rosa. Huele a la tarde aquella deliciosa de no sé dónde -¿en dónde fue?-. Se siente una quietud pasada en el presente y un recuerdo vibrar en cada cosa. Reclinada en mi hombro tu cabeza, vemos caer la lluvia en los rosales con un blando rumor y movimiento que da al jardín una ideal pureza y hace brotar promesas inmortales en mi tranquilo y alto pensamiento.
« Amor, no sé qué calidos rumores / tienen esta mañana las colmenas. »
« Como el rayo de luna en la palmera, / con la voz de la noche clara »
« Cuando la aurora ponga en / los caminos »
« En el alto castillo, la serena / tarde ponía su misterioso brillo »
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