Poesía Universal

José María Fonollosa

Biografía y amplia selección de poemas de José María Fonollosa. Antología de la poesía hispanoamericana. Poesía sensual perdurable y romántica....

Biografía lírica

Vida

Biografía y amplia selección de poemas de José María Fonollosa. Antología de la poesía hispanoamericana. Poesía sensual perdurable y romántica.

Poesía del siglo de oro. Traducciones poéticas. Archivos sonoros.

Lírica y Versos

Poemas de José María Fonollosa

19 poemas seleccionados
1.

Avenue of the Americas

Que con ella no iría más le dije. 
		
(Ella anduvo a mi lado hasta mi cuarto.) 

Que no la abrazaría 
		más le dije. 
		
(Ella puso mis brazos a su espalda.) 

Que no la escucharía 
		más le dije. 
		
(Sus palabras vertía ella en mi boca.) 

Que no haría el amor 
		a ella le dije. 
		
Y ahora está descansando sobre mi hombro.


		

		* * *
2.

Avinguda

del Marqués 
		de L'Argentera

		
Al verme se apartó de sus amigas
y rodeando mi cuello con sus 
		brazos
les dijo alegremente: -«Quiero a este hombre».

		
Los demás me miraron con envidia.
Es muy linda en verdad y entró 
		en mi cuarto.
Llegué tarde al trabajo al otro día.

		
Después no se movió ya de mi casa.
Descubrí que son bellas las 
		estrellas
y me gustó algún tiempo. Pero pronto
olvidé que hay 
		estrellas en la noche.

		
Ahora su amor me oprime como un peso.
No puedo ya salir con mis 
		amigos.
No puedo ya sonreír a las muchachas.
No puedo ni beber un 
		solo trago.

		
Es mala esta mujer. De verdad mala.
Tan mala como linda. Si la 
		dejo
me matará, lo sé. Lo sé de veras.

		
Mis amigos se ríen. Yo estoy triste
pues no logro apartarla de mi 
		lado.
Ojalá no me amase o se muriese.


		

		* * *
3.

Beaver Street

Para lucirla por la calle, hermosa. 
		
Y para convivir, la razonable 
belleza que Lucrecio aconsejaba.
		
Pero para la cama más bien fea. 

La hermosa y casi hermosa se 
		te tienden 
		
en el lecho y esperan muy seguras 
el rápido homenaje que 
		merecen. 
		
Mas son algo pasivas. Y con límites. 

La chica más bien fea, 
		sin embargo, 
		
agradece el haber sido elegida 
entre otras de más bellas. 
		Participa 
		
con mayor entusiasmo en el amor. 

La oscuridad ambiente la 
		sitúa 
		
en plano de igualdad ante la estética. 
Y un ciego guía a un 
		ciego, mas los dos 
		
-los cuerpos- hallan juntos sus caminos. 

Y deja hacer y 
		accede de buen grado 
		
a cuanto la requiera aquel momento. 
Para pasarlo bien en una 
		cama 
		
escoged una chica más bien fea.


		* * *
4.

Bedford Street

Ella me dio el cuchillo y dijo: «Clávalo 
en el segundo 
		espacio intercostal». 
		

«¿Cuál es?», le pregunté. Se abrió la blusa 
y señaló, 
		risueña, un punto: «Aquí». 
		

Algo debía de haber en aquel viaje 
que lo hizo diferente. 
		Más intenso. 
		

Se veían más cosas. Ascendíamos 
a inéditos sonidos y 
		colores. 
		

No había confusión. Hasta el detalle 
más ínfimo nos era 
		comprensible. 
		

Sugerí: «¿Por qué no con barbitúricos?» 
«Es lento», me 
		objetó. «Ya lo he probado. 
		

Y el lavado de estómago es horrible. 
Como un trauma mental, 
		pero en lo físico» 
		

Sustituí su dedo por el mío 
y apoyé allí el cuchillo 
		suavemente. 
		

Y lo empujé de súbito. No fuera 
que cambiara de idea si iba 
		lento.


		* * *
5.

Bowery Street

Mi placer te creó. Cuando naciste 
		
te destiné ya un hombre. El apropiado 
para que él y tú fuerais 
		muy felices. 
		

Modelé tu figura como un barro 
precioso, tiernamente, con 
		esmero. 
		
Y forjé tus costumbres con cuidado 
artesanal, aislándote del 
		medio. 
		

Vigilé cada día tu sonrisa. 
Te enseñé a sonreírme 
		dulcemente. 
		
Y aprendiste muy bien. Te felicito. 
Nos hemos merecido ambos el 
		premio. 
		

El premio es este goce tuyo y mío. 
El placer que me das, yo 
		lo sentía 
		
cuando estaba, en tu madre, elaborándote.


		* * *
6.

Broadway

El amor es un juego apasionante 
y el mejor sustituto del 
		amor. 
		
De aquel amor inmenso, el amor único, 
que uno halla varias veces 
		por el tiempo. 
		

El recíproco amor es lo más bello. 
Lo sabemos los dos. Pero 
		es muy grande 
		
el vacío que se abre entre el amor 
que se ha ido y el amor que 
		aún no ha llegado. 
		

¿Por qué llenarlo, pues, con la tristeza 
si es posible 
		colmarlo de sonrisas? 
		

Si se ha ocultado el sol pueden los faros 
del coche iluminar 
		la carretera. 
		
Mientras llega otro amor buscando el nuestro 
juguemos, sólo 
		juego, a enamorarnos. 
		

Juguemos a querernos, sin querernos, 
hasta el día en que 
		alguno de los dos 
		
vuelva a sentir amor por cualquier otro. 
El amor es hermoso aun 
		como juego.


		* * *
7.

Cleveland Place

Sé que por fin has vuelto a la ciudad 
		
en un suntuoso coche de gran lujo... 
La gente pensó en mí. Yo la 
		maldigo. 
		

El coche se detuvo ante tu casa, 
pero tú no bajaste, no. 
		Vino alguien 
		
a buscarme, mas yo no quise verte. 

El coche iba despacio por 
		la calle 
		
dejando tu recuerdo en cada puerta. 
Tu cuerpo lo dejó en el 
		cementerio. 
		

Tu madre me miró. Yo la maldije. 
Has vuelto a la ciudad 
		porque estás muerta. 
		
Pero yo iré a escupir sobre tu nombre.


		* * *
8.

Doyers Street

No vendrá. De verdad. No vendrá nunca. 
		

Mi cuarto es muy modesto para el éxito. 
Ni hallaría la casa 
		tan siquiera. 
		

Mi cuarto es muy austero para amigos. 
Nadie viene a reunirse 
		entre estos muros. 
		

Mi cuarto es también frío y muy pequeño. 
¿Cómo cobijar, 
		pues, un gran amor? 
		

No es lógico esperar. No vendrá nunca 
un éxito, un amigo, un 
		gran amor. 
		

Debiera de una vez cerrar la puerta.


		* * *
9.

East 52nd Street

Para hablar no te quiero. Tengo amigos 
		
para tratar de cosas que me inquietan 
y ahondar en las ideas que 
		me importan. 
		

Y no nos condiciona nunca el sexo. 
Nos lo pasamos bien. Y 
		«Adiós». Y «Hasta otra». 
		
Contigo es diferente. Lo que cuentas 
no me interesa nada en 
		absoluto. 
		

Y he de escuchar, no obstante, atentamente 
y ocultar mi 
		fastidio a tus palabras. 
		
Porque sino te niegas a mi amor. 

Y cuando a mí se ciñe tu 
		figura 
		
grácil y delicada voy perdido. 

Pues al sentir tu cuerpo a mí 
		abrazado 
		
nada tiene interés que tú no seas. 
Y yo ya no soy mío, sino 
		tuyo. 
		

Y así debo evitar en nuestra charla 
lo trascendente; reír 
		tus tontas gracias, 
		
acusarme de estar equivocado... 
Entonces sí que accedes a mi 
		amor. 
		

De no mediar el sexo y ser tan bella 
te hallara aborrecible 
		y despreciable. 
		
O serías perfecta si no hablaras. 


		* * *
10.

Gracely Square

Es un hermoso cuerpo ese que viene 
		
hacia mí. Se detiene. Y me sonríe. 

Qué bella esa sonrisa 
		roja y húmeda 
		
que se abre, como un sexo a mí ofrecido, 
para preguntar algo que 
		no entiendo. 
		

Miro sus ojos claros. Pienso, mientras, 
que su maravilloso 
		cuerpo late 
		
junto a mí. Están sus senos cercanísimos 
a mi pecho y el vello 
		en su entrepierna. 
		

Se apretará, oprimido por las bragas, 
que adivino adorables 
		y minúsculas. 
		
Y como un ruiseñor sonidos dulces 
gorjea su garganta a mis 
		oídos. 
		

Ese increíble cuerpo habla conmigo. 
Le respondo: «No sé». Se 
		aparta el cuerpo 
		
y veo que se alejan las caderas. 

más perfectas de todo el 
		universo. 
		
He aprender inglés. Ahorita mismo.


		* * *
11.

Greenwich Avenue

Estoy muy satisfecho de mí mismo. 
Yo era un ser seco, huraño y 
		solitario 
		
que envidiaba a los otros su alegría. 

Pero rectifiqué. Me 
		costó mucho 
		
adquirir compañía y cara alegre. 
Y así he gustado aquellos 
		dulces bienes 
		
que envidiaba a los otros: amistad, 
mujer, hijos y el éxito en 
		los negocios. 
		

Uno llega a obtener lo que desea 
si de veras se esfuerza en 
		conseguirlo. 
		
La insistencia es la clave del acierto. 

La piedra que se 
		encima persistente 
		
sobre sus compañeras de sendero, 
logrará que tropiece alguien en 
		ella. 
		

Estoy muy satisfecho de mí mismo 
pues sé rectificar. Y 
		comprobado 
		
que amigos, mujer, hijos y negocios 
siempre me molestaban y 
		agobiaban, 
		
los dejé sin aviso y sin reparos. 

Y he vuelto con alivio a 
		mi yo joven, 
		
a mi ser seco, huraño y solitario. 
Y estoy muy satisfecho de mí 
		mismo. 
		


		* * *
12.

Kennamore Street

Yo quiero que tú 
		sufras lo que sufro: 
		
aprenderé a rezar para lograrlo. 

Yo quiero que te sientas 
		tan inútil 
		
como un vaso sin whisky entre las manos; 
que sientas en el pecho 
		el corazón 
		
como si fuera el de otro y te doliese. 

Yo quiero que te 
		asomes a cada hora 
		
como un preso aferrado a su ventana 
y que sean las piedras de la 
		calle 
		
el único paisaje de tus ojos. 

Yo deseo tu muerte donde 
		estés. 
		
Aprenderé a rezar para lograrlo. 


		* * *
13.

Lafayette Street

Esta es la mujer mía. Pueden verla, 
		
no tengan pena, de perfil, de frente. 
Pueden acariciarla con los 
		ojos. 
		
Está desnuda bajo su vestido. 

Es hermosa, ¿verdad? Todos lo 
		dicen. 
		
Ella también lo sabe. Es muy hermosa. 
Mírenla de perfil, de 
		frente. Desde 
		
la uña del pie al cabello es muy hermosa. 

Hasta los 
		automóviles más caros 
		
frenan para admirarla cuando pasa. 

Vean a las demás. Se han 
		vuelto feas 
		
cuando ha entrado en el bar ella conmigo. 
Y nada le pregunta a 
		la cerveza 
		
para hacer maravillas en la cama. 

Esta es la mujer mía. No, 
		no hay otra 
		
tan completa cual ella. Es una lástima 
que no encuentren ustedes 
		otra igual. 
		
Pueden acariciarla con los ojos.


		* * *
14.

Leroy Street

Dirígete al Oeste, hasta que el Este
sea el Oeste también, fin y 
		principio

		
Y entonces ve hacia el Norte, hasta que el Sur
sea el Norte 
		también, fin y principio.

		
En su confluencia exacta tal vez halles
qué significa el fin y 
		qué el principio.

		
Pero es mejor que apures tu cerveza
sentado en una mesa con 
		amigos.

		
Y que otros se alucinen y extravíen
persiguiendo ese fin o ese 
		principio.


		* * *
15.

Mercer Street

Yo sé que a ti te gusta aunque lo niegues. 
		
Lo sabemos los dos. Tú te complaces 
sumisa obedeciendo mi deseo. 
		
Aparentas desgana, mas te agrada. 

Quiere ser dominada la 
		mujer. 
		
Le gusta ser forzada. Opone siempre, 
aun débil, resistencia a 
		ser amada. 
		
Le place ser tomada por la fuerza. 

Como agrada al asfalto en 
		la autopista 
		
que lo recorran coches de potencia. 

Uno puede escoger 
		cualquier muchacha. 
		
Disputarla, quitársela incluso a otro. 
Ella sigue contenta al 
		que la gane, 
		
aunque lo disimule adusta y seria. 

No le importa quien 
		venza. Pertenece, 
		
lo sabe, al que es más fuerte. Es al que admira. 
Siempre niega 
		al principio. Luego accede. 
		
Y dócil se acostumbra a cualquier hombre.


		* * *
16.

Mulberry Street

Dicen que arrodillarse es humillante. 
		

Que es esta posición la del vencido, 
del sumiso, del vil, 
		del que renuncia 
		
a la última esperanza de salvarse. 

Que estar arrodillado en 
		una calle, 
		
en un templo o salón, afrenta incluso 
a aquel que lo contempla y 
		no lo impide. 
		

Como afrenta una bomba que no estalla 
a quien confiaba 
		actuara su explosivo. 
		

Sí. Es innoble actitud arrodillarse 
delante de otro ser, 
		cuando el sujeto 
		
es pasivo. Mas no si éste es activo. 

Porque hay una 
		excepción en que es victoria, 
		
gozo y satisfacción esta postura: 
cuando el sexo la exige 
		ansiosamente. 
		

Entonces es divino arrodillarse.


		* * *
17.

* * *

Plaça de Blasco de Garay 
		
		

Mi casa necesita una mujer
que llene de canciones sus paredes

		y complete mi cama por la noche.

		
Un cuerpo que discurra en torno mío.
Una voz que responda si digo 
		algo.

		
Yo no tengo el dinero de los otros;
no sé tampoco hablar como los 
		otros,
ni tengo la apostura de los otros.

		
Por eso necesito una mujer
que oculte mi tristeza entre sus 
		brazos.


		* * *
18.

Pla de Palau

Tú mi protagonista, mi heroína. 

Me impacta tu caricia en mis 
		sentidos
y me siento feliz contigo, a solas.
Toda tú, mía. Yo en 
		ti realizándome.

		
Mas me dejas y sufro con tu ausencia.

Y desespero. Y vivo mil 
		infiernos
hasta hallarte otra vez, en una esquina
o en el sórdido 
		ambiente de algún antro.

		
No importa dónde estés. Sólo tú importas.

Quisiera liberarme, 
		no sentir
esta cruel dependencia que a ti me ata
como el sol a la 
		luz que huye y no escapa.

		
Mas no puedo vivir sin ti, heroína.


		* * *
19.

Spring Street

No me vengan con cuentos. Que la vida 
		
es algo espiritual y, por lo tanto, 
superiores los bienes del 
		espíritu. 
		

Que el ser útil, cuidar a los enfermos, 
el teatro, la 
		pintura, libros, música, 
		
los deportes, el cine, el gran dinero... 
al ánimo lo colman las 
		delicias. 
		

No me expliquen historias infantiles. 

El deleite supremo 
		es el orgasmo. 
		
Lo demás son tan sólo leves signos, 
pobres insinuaciones del 
		placer 
		
que uno obtiene acostándose con chicas 

y eyaculando en ellas 
		como un dios. 
		
Para otros esos gustos secundarios. 
Para mí el goce intenso: la 
		mujer. 
		


		* * *

Versos y pensamientos de José María Fonollosa

4 citas
« Que con ella no iría más le dije. / (Ella anduvo a mi lado hasta mi cuarto.) »
José María Fonollosa · Avenue of the Americas
« de L'Argentera / Al verme se apartó de sus amigas »
José María Fonollosa · Avinguda
« Para lucirla por la calle, hermosa. / Y para convivir, la razonable »
José María Fonollosa · Beaver Street
« Ella me dio el cuchillo y dijo: «Clávalo / en el segundo »
José María Fonollosa · Bedford Street
Biblioteca poética

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