« anochecida / lluvia en mi corazón. »
José Luis García Martín · Adolescencia
Biografía y amplia selección de poemas de José Luis García Martín. Antología de la poesía hispanoamericana. Poesía sensual perdurable y romántica....
Biografía y amplia selección de poemas de José Luis García Martín. Antología de la poesía hispanoamericana. Poesía sensual perdurable y romántica.
Poesía del siglo de oro. Traducciones poéticas. Archivos sonoros.
Ciudad anochecida lluvia en mi corazón. Borrosamente recuerdas, donde soñaste ser feliz un día, viejas sombras amigas, tibios cuerpos apenas existentes cuando a oscuras dejaban en tu cuerpo semillas de desgana y de melancolía. ¿Y a dónde iré que no me sienta extraño? De "Lección sobre la sombra" 1972
¿No oyes sus jadeos? Cada vez yo los oigo más cerca: solo, contigo, en medio del verano, entre los gritos de la multitud, junto al fuego, en invierno, con un hermoso libro, en el crujido de la nieve, en el estruendo de la lluvia, cuando enciendo las luces de mi casa, cuando el mar, cuando llegas, cuando alargo la mano hacia los rojos frutos palpitantes. Está ahí, al acecho, alza la zarpa, espera. Tú no la ves, sonríes, sonrío yo también. Déjame que te bese una vez más antes de que su aliento nos alcance. De "Material perecedero" 1998
M Altolaguirre, Poesía, III, 1930 No me has querido y huyes por tus años hacia un país en donde yo no existo, pero cuánto me dejas al dejarme... Otros verán tu vida deshacerse; yo conservaré intacta la memoria de una frágil belleza adolescente. Pronto no has de ser tú, aunque no mueras; aunque no vivas, vivirás en mí. Siempre joven serás en mi recuerdo: fíjate cuánto gano si te pierdo. De "Treinta monedas" 1989
Calles de una ciudad que desconozco con poca gente y viento y lluvia gris. Espero a quien no llega mientras altas se encienden luces en ventanas solas y una mujer pasea en una esquina. Hay ojos que me miran un instante y no saben leer palabras que no digo: "Dame otro nombre, cambia mi destino". De "Autorretrato de desconocido" 1979
Desde el fondo del sueño una mano me tiendes. Una mano cortada que me acaricia y huye. Yo la busco sin prisa por libros y rincones. Encuentro sólo labios, andenes, cigarrillos, niños que se despiden, unas gotas de sangre. Por el fondo del sueño tú te alejas despacio. Quiero gritar tu nombre, pero no sé quién eres. En la calle sin nadie, al doblar una esquina, te vuelves a mirarme y soy yo quien me mira. De "Lección sobre la sombra" 1972
Una mujer antigua
como la noche, en la noche dijo:
"Nadie te ha de salvar, nadie
escuchará tu grito. El viento
dispersará el rebaño de nubes y palabras,
la frágil fortaleza que con esfuerzo alzaste
en estos treinta años de tu vida.
Todavía no sabes lo que es quedarse solo,
definitivamente solo, quebrados los espejos,
olvidados los nombres con que llenaste el mundo.
La cárcel feliz de la costumbre,
tardes de lluvia en la ciudad ausente,
el muchacho imprevisto que recoge
el cetro que otro, anónimo, le entrega,
la música cautiva entre las páginas
de algunos raros libros, las calles
maternales... Qué poco
le pediste a la vida. Y ese poco
te ha de faltar un día. No lo has tenido nunca.
Sigues en una celda de castigo
donde no llega el sol, con los ojos
cerrados, perro que busca terco
una rendija entre los lisos muros,
ave que deja el arca y que no encuentra
árbol en que posarse, solitaria
mañana de diciembre...
Tú eres
la celda, eres el carcelero
de un criminal sin rostro
de un puñado de arena en las manos del sueño
De "El
enigma de Eros" 1982
¿No habéis sentido nunca, no en sueños, bien despiertos, que el mundo se detiene, que se escucha tan sólo, agónica, distante, una respiración; que hay una lluvia inmóvil y rayadas imágenes, que el rostro de los niños de pronto amarillea; que la mujer que amas, que el amigo que escuchas, son de papel pintado, garabatos antiguos; que las flores no huelen, sabe a ceniza el pan y las palabras quedan escritas en el aire con una tinta clara que al instante se borra? Sólo un instante, sólo algo visto y no visto: el tiovivo del mundo pronto gira de nuevo. Y tú lo miras todo con asombro y desgana. Y sonríes, y olvidas que estás en el secreto. De "Al doblar la esquina" 2003
El otro amor
Sí, los pasos que impacientes suenan
en otra habitación, cerca, muy cerca, ,
( calla un instante,
escucha,
escucha bien)
son los pasos de mi amor más cierto.
Desde muy niño
rondó a mi alrededor, perrillo triste.
Antes de tú llegar ya estaba ella,
antes de tú nacer me sonreía,
segura del final, consoladora.
¿Temes acaso que celosa llegue
a perturbar este rincón feliz,
a manchar con sus labios
los tuyos tan recientes,
a acariciar un sexo que se esconde
con dedos fríos y amarillos?
Sólo me quiere a mí, no te preocupes.
Yo sólo a ella la he querido,
aunque quiera quererte sólo a ti.
Si apoyo la cabeza
en tu hermosa llanura soleada,
es a ella a quien escucho,
no a tu corazón, que late sólo
(repítelo otra vez), sólo por mí.
Dentro de treinta años,
cuando tengas mi edad,
sabrás aquello que ahora ignoras
(mejor que no lo sepas nunca).
Vuelve ahora a gemir,
a sonreír, a ser amanecer y ser
acaso,
azar afortunado,
manzana en el edén,
arena inmensa, diminuto
mar, siempre recién nacido.
El amor era ella,
la que espera impaciente,
pero tú eres la vida.
Malgasta conmigo tan divino tesoro,
recobra el varonil vigor perdido.
De
"Mudanza" 2003
A veces, raras veces, siento la fatiga de una travesía demasiado larga. Se me cierran los ojos, llego a puerto. ¡Tantos queridos rostros me sonríen! Es de nuevo la casa de la infancia, el patio, el río, mi madre que me llama, el verano en París, el cuarto diminuto donde por primera vez no estuve solo y luego, por primera vez, estuve solo. Cierro los ojos. En la sombra el mundo y a una nueva luz todas las cosas que alguna vez amé, que tuve y que perdí. Todas me esperan al final de todo. Están muy cerca ya. ¿No se divisa la tierra firme tras de aquellas nubes? Miro la lenta estela de mi vida, incesante se borra frente a mí. El pasado, el futuro, espuma blanca, monótona escritura que no acierto a descifrar. Sueño en llegar a casa, en acabar un viaje demasiado largo, sin ilusiones ya, con agua apenas. Estoy listo, adiós, adiós, la maleta rebosa de impaciencia y de regalos. Sueño en los rostros que me aguardan -otra vez juntos tras de tanto tiempo!- allá, en el puerto, bajo tierra leve. De "Mudanza" 2003
¿A qué grabar un nombre en las paredes, manchar con torpes trazos la blancura deslumbrante, impoluta, de la nada? ¿A qué este vano empeño de ir dejando señales, de escribir en la arena, a resguardo del viento, las triviales miserias que conforman tu vida? Sobre las tercas líneas que dibujan un rostro ha de pasar la mano piadosa de los años borrando letras, sílabas, palabras sin sentido. El papel en que escribes volverá a estar en blanco. ¿Y habrá dicha mayor que no haber sido? De "El pasajero" 1992
Woolf Grávidos lucen cósmicos trigales. Llena de son y escalofrío la inocencia del agua.
El silencio blanco de los narcisos lúcidamente atentos. Rosalía de Castro La muerte no es más triste que tus ojos.
La mañana descalza en el jardín, aún con el sabor del sueño.
Umberto Saba Desde la orilla miro un bello animal entre las aguas solas reír, gritar, iluminando el mundo. Marcela de Juan Bajo el peso de un pájaro una rama se inclina y bebe de mi vaso. Octavio Paz De piedra en piedra cruza la tarde arroyos de silencio transparente. De "El enigma de Eros" 1982
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