Poesía Universal

José Luis Cano

Biografía y amplia selección de poemas de José Luis Cano. Antología de la poesía hispanoamericana. Poesía sensual perdurable y romántica....

Biografía lírica

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Biografía y amplia selección de poemas de José Luis Cano. Antología de la poesía hispanoamericana. Poesía sensual perdurable y romántica.

Poesía del siglo de oro. Traducciones poéticas. Archivos sonoros.

Lírica y Versos

Poemas de José Luis Cano

10 poemas seleccionados
1.

A mi hija Teresa

Aún no sabes hablar, mas ya 
	tu vida
para mi alma canta un hondo son:
Diariamente se empapa el 
	corazón
de tu palabra torpe, tan querida.


	Se llena el alma de tu 
	beso, erguida
para alzarte y tenerte. Una pasión
diariamente la 
	enciende, una canción
que nace de la vena más herida.

	
Y un dulce frenesí. Tu carne siento
trémula arder, rosada, tierna, 
	pura,
mientras la mía sueña enajenada.

	
Oh tierra, oh desamparo, oh ciego viento
que va perdido por la noche 
	oscura
y encuentra al fin la luz, la paz, la nada.
2.

Al mar, solo

Si tu amor busco a solas, 
	entregado
a un éxtasis errante y sin conciencia,
no sé qué resplandor 
	de adolescencia
unge mi piel, ya siempre a tu cuidado.


	Mi boca acerco a tu rumor 
	nevado,
purísimo sabor de tu presencia,
espuma dulce para mi dolencia

	de soledad, al sol de tu costado.


	No sé a qué paraíso de 
	indolentes
me llevas o nos llevan así unidos,
tu desnudo y mi sombra a 
	la deriva.


	Sólo sé que tus labios 
	transparentes
hoy se entreabren dulces y vencidos
al paso de mi sangre 
	fugitiva.
3.

Atardecer

Deja que el amoroso 
	pensamiento
dé a tu frente un temblor de agua invadida,
y deja que mi 
	sombra, en la avenida,
acaricie tu seno soñoliento.


	La tarde eres tú y yo, sin 
	otro aliento
ni otro paisaje que la mar dormida.
La vida es tu 
	silencio, la vencida
caricia de tu flor sin movimiento.


	Duermen las aves su clamor. 
	El cielo
boga su luz por tu mirada ausente.
Sueñan tus ojos a la 
	sombra mía.


	Sueña el aire en su orilla, 
	y siento el vuelo
cálido de mi sangre. Dulcemente
va naciendo el amor, 
	muriendo el día.
4.

Besarte es soñar

Sí, besarte es soñar. Y 
	acariciarte,
rozar, sorber el cielo más hermoso.
Pero si el tiempo 
	puede, al arrancarte
tu belleza, tornar en doloroso

	
recuerdo aquel mirar enajenado,
aquel beso ardentísimo, aquel fuego,

	volcán de amor, y aquel dulce sosiego
que sigue al jadear ebrio y 
	callado,


	¿Cómo sentir ligera, alada, 
	pura
la dicha del amor, si está ya herida
por el mal que vendrá, nube 
	de muerte,


	tiempo ya gris que empaña 
	la hermosura
cuando empieza a dar fruto, y más erguida
arde su luz, y 
	duele más perderte?
5.

Desnudo

Lame, arena, su cuello, y ciñe fría
su adormecido seno en ti yacente,

	que luego iré a besar esa serpiente
de tu lengua, que el viento desvaría.

	
Hiere mansa esa flor de la bahía
que asume su mejilla húmedamente,

	y ciega esa callada boca ardiente
que no quiere besar la boca mía.

	
Roza luego su vientre, y la dorada
piel besa de su cálida cintura,

	y allí en su centro queda enamorada.

	
Que ya te templará la calentura
otra flor de mi huerto bien rociada,

	si tu lengua se quema en su espesura.
6.

Dulce tumba

Junto a la orilla de este mar quisiera
a la sombra morir de su hermosura,

	entreabiertos los labios, y esta dura
melancolía hiriendo el sol de 
	fuera.

	
Como otro pino más de la ribera
quisiera allí soñar. Allí mi impura

	sangre desnudará su rama oscura
y allí la tendrá el aire prisionera.


	A flor de 
	arena el cuerpo amortecido,
allí el vívido azul de la bahía
hermoseará 
	su nombre y su latido.


	Y el eco oiré, 
	cual una melodía,
de unos pies al pasar, ya en dulce olvido
de tu 
	hermosura, oh playa triste y mía.
7.

Esa alondra de niebla que sostienes...

Esa alondra de niebla que 
	sostienes
sobre el hálito malva de tu cima,
esa guirnalda matinal que 
	arrima
un levante purísimo a tus sienes.

	
Pálida el alma y desmayada tienes,
mas tu sangre de roca no la anima

	a saltarse las trombas de tu clima
durísimo de vientos y vaivenes.

	
¿Qué sueño la persigue y la desmaya,
qué rumor triste a su llamada 
	sueñas
por el mundo pelado de tu playa?

	
Mirando estoy tus sombras y cadenas,
oh roca sin amor, y en mi 
	atalaya
tocando estoy tus alas y tus penas.
8.

Espumas

Este cuerpo de amor no 
	necesita
quemar su luz en otra ardiente rama.
La lava en que se quema 
	y que derrama,
por su propio volcán se precipita.


	Tu hermosura sin voz sólo 
	me incita,
no un corazón ni el vuelo de una llama.
Mi alimento es mi 
	amor, y lo que ama
mi sangre, es esa piel, que un astro imita.


	¿Qué esconde esa belleza? 
	Sólo espumas,
Oh hermosa nada que a mi amor convoca,
raudo cielo sin 
	Dios, mar sin secreto.


	Pero besar todas sus dulces 
	plumas
es ya el único sino de esta boca,
la única gloria ya de este 
	esqueleto.
9.

Estío

Una dura raigambre de alto helecho
he elegido por tumba prematura
en 
	esta soledad de arena oscura
donde gime la sangre de mi pecho.

	
Lejos está el amor. Aquí cosecho
un bronco sol para mi sepultura.

	Aquí crece mejor la quemadura
que quiero para el fondo de mi pecho.

	
Todo ese inmenso mar no bastaría
para volver la vida y la mirada
a 
	esta osamenta gris, a este esqueleto.

	
Hace tiempo que amó. Ya no sabría
dar su ofrenda al amor, su 
	calcinada
sangre, su corazón lejano y quieto.
10.

La tarde

Cada día toco con mis manos 
	la dicha
la beso con mis labios
la dejo que se duerma dulcemente en mi 
	pecho
que se despierte luego estremecida como un hermoso sueño.

	Enfrente el cielo, los pájaros y tu boca entreabierta
sobre la calle con 
	acacias y niños
delicada y trémula como una sonata.
Y desde mi 
	terraza, íntima como una caricia
ávido sorbo la tarde y su hermosura

	contemplo el avión rasgar sereno el aire puro
y casi toco
acaricio con 
	mis dedos la luna inmensa
posada con ternura sobre un árbol cercano.

	Poca cosa es lo que hace falta a veces para sentir la dicha
una luz, una 
	flor, una brisa, una mano en la nuestra
o esta tarde que parece de carne

	de suavísimo nácar
tarde entregada para un mirar lentísimo
para 
	entrarla despacio
como un sueño en el alma
para besarla pura, 
	inmaterial y celeste.

Versos y pensamientos de José Luis Cano

4 citas
« Aún no sabes hablar, mas ya / tu vida »
José Luis Cano · A mi hija Teresa
« Si tu amor busco a solas, / entregado »
José Luis Cano · Al mar, solo
« Deja que el amoroso / pensamiento »
José Luis Cano · Atardecer
« Sí, besarte es soñar. Y / acariciarte, »
José Luis Cano · Besarte es soñar
Biblioteca poética

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