Poesía Universal

Jorge Riechmann

Biografía y amplia selección de poemas de Jorge Riechmann. Antología de la poesía hispanoamericana. Poesía sensual, perdurable y romántica....

Biografía lírica

Vida

Biografía y amplia selección de poemas de Jorge Riechmann. Antología de la poesía hispanoamericana. Poesía sensual, perdurable y romántica.

Poesía del siglo de oro. Traducciones poéticas. Archivos sonoros.

Lírica y Versos

Poemas de Jorge Riechmann

17 poemas seleccionados
1.

Amantes embrollados, 1995

Amar puede 
		ser
un aperitivo con sifón
en una mañana de colores ácidos

		
o puede ser zambullirse en un lago de montaña
nadar equidistante 
		entre el cielo y el fondo
suspendido de un sol de extrema desnudez

		
Las buenas chicas no piden
la cabeza del Bautista sobre una 
		bandeja

		
Ya sé que no eres una buena chica
pero piensa que la cabeza
de 
		cualquier fantasma sobre bandeja de plata
desequilibraría a cualquier 
		bailarina

		
Las cabezas parlantes
prometen la vida eterna con sifón
pero 
		yo he elegido cocinar contigo
crear contigo follar contigo dormir

		en el país que delimita
el aroma de tu cuerpo desnudo

		
Amor mío
olvídate de decapitamientos con sifón
Ven a nadar al 
		lago donde ya estamos

		
Rechazar el sueño de la ingravidez
no implica renunciar a la 
		caricia de la piel azul del cielo
ni del dulce légamo suavísimo del 
		fondo

		
De "El día que dejé de leer EL PAÍS" 1997
2.

De

"El 
		corte bajo la piel" y "Baila con un extranjero":
3.

* * *

Acción de gracias


		El valor del amor no está en el amor
sino en tu alegría.
El valor 
		de la lucha política no está en ella
sino en las cerezas, las 
		muchachas y la buena atención sanitaria.
El valor de la libertad no 
		está en la libertad
sino en la igualdad.
El valor de la igualdad 
		no está en la igualdad
sino en la fraternidad.
Seguro que ya 
		sospechas dónde reside
el valor de la fraternidad y no te engañas:

		en la libertad.
El valor de tu alegría tampoco está en sí mismo

		sino en el gozoso desorden
con que construimos horas de libertad

		de cerezas de igualdad de lucha política de amor.

		
Pero estas cosas las sé
porque tú existes.


		* * *
4.

Alabanza tuya

Es malo que haya
gente imprescindible.
No es 
		muy buena
la gente que a sabiendas
se vuelve imprescindible.
La 
		fruta
ha de continuar atesorando sol,
no ha de menguar la fuerza 
		del torrente
si por acaso un día
se pierden unos labios.

		
Pero
         -y este 
		pero me abrasa-
no puedo
decir que sea malo
que tú seas 
		imprescindible.


		* * *
5.

Alianza

Un bosque entero ha 
		regresado desde tu nuca
esta noche, lo he visto conciliador,

		amigo, decididamente a favor
de lo posible, tú dormías
tras la 
		severidad de las últimas jornadas.
No quise despertarte, me refresqué 
		en tu pulso.
Las señales parecen indudables:
podemos auxiliar a 
		tiempo, juntos,
al número dos de dios, al tres, a otros acaso.

		Ahora es sazón de no olvidar los sueños.

		
2
Hueles
tan bien. Hay miel como hay sudor,
hay trigo y 
		tierra. Yo lo veo y lo oigo resonante,
tan bien. Sabes tan bien 
		gozar.
Preservas tanto instinto de la flor a la fruta.
Yo lo veo y 
		lo oigo y te respiro y otra vez
te tomo abierta en nuestra mesa de 
		viento.

		
3
He soñado
la salvación de tu sudor

defiendo

		nuestra intimidad común
ante los estragos de este cielo sangriento

		
recibo
en la libertad de tu cuerpo marcado
la ligera prosodia 
		del placer

		
he soñado
la salvación de tu sudor.

4
Luego en el filo 
		de la sombra
bailas
iluminada por blanca lentitud, bellísima,

		tajantemente viva, sabiendo en todos los poros
y en todas las arrugas 
		del placer,
que es bien cierta la muerte, mas sólo empieza mañana.


		* * *
6.

Bienvenido al club

Eres uno 
		de los pocos que podían aspirar a esto, en realidad
te estábamos 
		esperando sólo a ti.
Hemos sabido siempre que eras diferente,

		ahora ya has llegado: relájate y disfruta.


		Nota cómo 
		te crecen los músculos viriles
y pliegues cerebrales bajo las yemas 
		de los dedos.
Nosotros vamos a volverlos rabiosos.
Tu piel 
		adquiere un bronceado envidiable,
se te esponja la próstata, tus 
		esfínteres conversan en inglés.
Ahora te tensaremos hasta la 
		excelencia.
Nota cómo te crece una memoria mejor.
Eres otro, ya no 
		eres quien eras,
nunca fuiste quien eras
pero tenías que llegar 
		tan alto con nosotros
para saberlo.

		
Ahora ya has llegado.
Te lo mereces todo y nos lo debes todo:

		te lo cobraremos hasta la última gota.
Bienvenido al club.

		
* * *
7.

Elogio de la durmiente

Yacer 
		despierto a tu lado
en el profundo cobijo de tu sueño.


		Boca 
		abajo, respiras
una canción de la tierra
que no recordarás al 
		despertar.


		Acompaso 
		mi ser a esa canción.


		* * *
8.

Elogio de la superviviente

En tu cuerpo, escrito:
la infancia como una 
		enorme sala húmeda
hospitales donde trasplantan cicatrices
una 
		temible aguja que se abreva en tu piel
terror a cruzar puentes sobre 
		las autopistas
diez años de indagación sobre el suicidio
desamor 
		golpes y la más extrema
clandestinidad del llanto.

		
El cuerpo del deseo es el del sufrimiento.
Ahora yo también 
		escribo en él
con esperma y con besos, arrastrando las sílabas.

		
Francamente: eres tan hermosa
que todas las mujeres son hermosas.

		Nace mi lengua en tu boca de tabaco tibio.
Pero esto te lo diré de 
		otra manera:
no hay más derrota que el morir, la muerte
de un solo 
		trago o a sorbos. Y hasta entonces
sigue tu música y la lucha sigue.


		* *  
		*
9.

Por

saber que tú existes

		
Si te queda la mitad del desconsuelo
la décima parte
la 
		milésima parte del desconsuelo

		
eres inviolable.

(Vulnerable, inviolable).

Si la 
		algarroba te confía
un ángulo de dulzura en la boca
y conservas 
		todavía en las palmas de las manos
el seco calor tan leve de tus 
		muertos

		
seguramente eres tan vulnerable
como inviolable

y yo casi 
		lo mismo por saber que tú existes.
10.

Am schiffbauerdamm

Berlín mi capital destartalada.
Tú mi 
		amante, aristócrata sublime,
tú la del pan pringao, la de los ojos 
		hondos
y las medias negras con sensacionales agujeros.
Costras de 
		tiempo se agrietan en las calles
Públicamente desiertas.
El cielo 
		de Berlín cuesta, amor mío
tanto trabajo
cuando reposan las 
		gaviotas
y tú faltas.


		* * *
11.

Citas

Una vez llegaste tan 
		pronto
que no había flor que no fuese semilla
mano que no fuese 
		garra
ni amor nocturno que el sol no descubriese
en los cines de 
		barrio o en los parques.
Otra vez llegaste tan tarde
que el 
		prólogo ya estaba en el epílogo
un pinzón cantaba a medianoche
las 
		castañas asadas sabían a sobresalto
de muchachitas muertas.
A 
		veces llegabas cabalgando una tormenta
y te asombrabas de 
		encontrarnos empapados.
A veces custodiada por un tigre
y te 
		ofendías mortalmente si yo le daba la mano
sin quitarme los guantes.

		A veces llegabas desde detrás del tiempo
me tapabas los ojos
y yo 
		tenía que adivinar
si el beso o la agonía
la entrega o cuántos 
		surcos
arados en tu cuerpo por estaciones de un año
donde ya no 
		había plaza para mí.
Hoy te estoy esperando en el momento justo.

		En el fruto maduro. En la frente del día.
En una espuma que equidista 
		de la rosa y del cenit.
Amor mío 
		
no tardes.


		* * *
12.

Figuración de ti

"Te amo. Pero ya no sé
                                                                         
		lo que es eso, un amor"
                                                                                            
		Heiner Müller 

La eternidad dura unos tres años, de los 
		diecisiete a los veinte
aproximadamente.

		
Tiene el espesor agrio de una lámina de vino tinto.

Tiene la 
		consistencia de tus muslos de estío bajo la falda tenue y
larguísima 
		que nunca te levantaré.

		
La eternidad. Un lugar sin sabiduría y anterior nostalgia de ella.

		
Hay luz filtrada por ramas de un verde restallante en el Parque

		del Buen Retiro, luz adolescente que se quiebra inverosímilmente

		sobre tu blusa.

		
Casi me da pudor decir que sólo te acaricio los pechos una vez.

		Frescas ensoñaciones interminables en el jardín de la torpeza.

		
Las puertas sí que son algo irreversible: duros núcleos expectantes

		aristas insomnes, una condensación exagerada de tragedia.

		
Pero la memoria ha desaprendido el llanto de manera radical.


		Me besas 
		tú por primera vez, en un teatro donde no hay otra cosa
-espectadores 
		incluidos, desde luego- que terciopelo rojo.

		
Para besar tienes que sumergirte. (Yo no lo comprendo.)

Una 
		banda negra alrededor de tu cuello. En esa tibia frontera sí
que 
		podría abrevar el crepúsculo. En lugar de eso se te echa en
el regazo 
		y, como si nunca hubiera hecho otra cosa, no para un
instante de 
		ronronear.

		
Creo que puedo enseñarte algo y me engaño. Crees que puedes

		enseñarme algo y te engañas.

		
Celos atroces, obscenos, inconfesables, de los chicos del 
		laboratorio
de fotografía.

		
Para lograr conciliar el sueño tengo que masturbamte (de fijo más de
		
mil veces) pensando en ti.

La eternidad se adensa en la sala 
		del Cinestudio Griffith de San Pol de Mar.

		
La eternidad no acaba de tomarme en serio.

Hace bien en no 
		hacerlo.


		* * *
13.

He soñado con ella esta noche

"La amistad danza en torno a la Tierra y,
                                                
		como un heraldo, nos anuncia a todos que
                                                                         
		despertamos para la felicidad."
                                                                                                                        
		Epicuro.

1
Invención del cuerpo,
abolición
del 
		cuerpo.
Deseo.

		
2
Las arañas dulces
de la fatiga
sólo cuando he llegado 
		hasta tu vientre.
La pregunta se extingue.

		
3
Huésped de un sueño, amante,
amazona de gracia y abandono.

		Lunar la mano o beso
cauteriza la ausencia.

		
4
Así un día encuentro -y es gozo en duración-
que la mejor 
		expresión de aquel amor
tan buen acompañante de mi vida
se da en 
		esta cálida, precaria, nocturna frase del oboe.


		5

		Inútil para el rencor.
Cada beso abre
una boca en la piel:
la 
		vida a borbotones.


		6
De la 
		carne no la resurrección:
La insurrección. Contigo
hasta el fondo 
		del sueño
y desfondarlo.


		* * *
14.

(1979)

Los primeros poemas de amor

		
1
En ellos uno escoge
casi arbitrariamente un objeto

		cálido, apetecible, curvilíneo
para fantasear sobre él

		
(a veces
ni siquiera es preciso el objeto:
impenetrables los 
		caminos de Narciso).

		
No se habla del otro: se habla
de la propia ansia
del propio 
		miedo
del propio dolor.
Autoindulgente campanero de cristal

		echando la vida al vuelo.

		
Más adelante se aprende, poco a poco
a menudo con crujir de 
		dientes
y gustosas angustias
y estrujones de corazón, la enorme

		distancia que separa un cuerpo de otro
cómo a veces se salva en un 
		instante
cuán radicalmente
es cada ser humano un infinito.
Se 
		llega a estar ante el otro
como ante una patria remota.
Dicho sea 
		de paso
lo antedicho no solamente ocurre
con los poemas de amor.

		
2
He regresado a casa llevándote en los labios
asediado en mi 
		gozo por tus dedos de nata

		
He regresado a casa con tu calma en los brazos
atropellándome 
		algo en las lindes del pecho

		
Herido por la lluvia he regresado a casa
he perdido mi sangre y 
		he ganado la tuya

		
He regresado a casa con acrobacia fácil
atónito del largo azar de 
		tu caricia

		
He regresado a casa con tu cuerpo en los dedos
me he cortado los 
		brazos y tu cuerpo persiste
afirmando en el tacto su trabazón de 
		dicha
Qué dulce riesgo ser ladrón de tu cintura

		
He regresado a casa en este país cálcico
donde en los huesos 
		crecen delgadas llamas negras

		
He regresado a casa y me he echado en la cama
con un alba asesina 
		que me roba los párpados

		
He regresado a casa sin regresar ausente
y hasta el oxígeno dice 
		la magia de tu risa

		
He regresado a casa desnudo por el aire
Es más frágil el pecho 
		que el hálito que alberga
He nacido esta noche del collar de tu 
		abrazo.


		(1979)


		* * *
15.

Soledad tengo de ti.

Toco el mundo 
		solamente en tu piel   
		
		(fragmento)

		
1
Está aquí. Arráncate
la piel para asomarte
al río más 
		profundo.

		
Hermosa, hermosa, hermosa, engalanada
solamente con su fugacidad.

		
Toda la luz del mundo
excava esta caricia,
revienta en este 
		fruto.

		
2
Pero mis ojos engendran
en tu piel. Mis ojos escriben 
		semillas
sobre la luz de tu cuerpo.

		
En este mundo hay demasiada muerte
para que durmamos
en lechos 
		distintos.

		
Mirarte es un retorno interminable.


		4
Ven. 
		Acércate hasta que tus fértiles pestañas
me rocen la mejilla. Entra 
		despacio
con la lengua en mi boca, dame
de beber de tu saliva, 
		aplácame
la explosión de los labios con los dedos.
Ven. Tú estás 
		hecha para mis ojos y mis manos,
igual que yo estoy hecho
para el 
		vértigo de tus manos y tus ojos.
amor, qué sinsentido hablar de la 
		verdad
lejos de tu piel o fuera de tu aliento.

		
6
Un torrente de tiempo o un remanso
debajo de la piel.

		
Angustia parsimoniosamente respirando
entre cuatro paredes.

		
Al besarte, entreabierto, siempre
un fulgurante panal de 
		intimidad.

		
Y la oscura herida fascinante
de tu sangre menstrual
rememora 
		la promesa de las estaciones.

		
7
Tu testarudez,
que te vuelve inmune al soborno.
Tu 
		impaciencia,
que te hace tan difícil resignarte.
Tu risa a 
		destiempo
abriendo ventanas y cerrando heridas
en el espeso tiempo 
		del horror.
Tu sensualidad, alimentada
por una nube igual que por 
		un beso.
Tu inconstancia
incompatible con la mentira y con el 
		dogma.
Tu imprevisibilidad,
palabra con que calumnio
una 
		libertad más ágil que mis sueños.
Tu puerilidad
por la inocencia 
		imposible y verdadera
que te brilla en los ojos.

		
Debajo de este roble de la Holteistrasse
amo
todos 
		tus vicios.

		
8
Al besarme en la boca me entregas un aliento
que viene de tu 
		madre
y de la madre de ésta
y de la madre de ésta
y la cadena 
		carnal se pierde hacia el origen
del amor y del pánico.

		
Ese aliento
lo ignoran a veces hasta los pulmones
por no 
		hablar de tú y yo
Me desgarra los labios
la dulzura acre de la 
		libertad.

		
9
Una vinculación. Amo los cuerpos
donde el sudor y el tiempo 
		echan raíces,
la oscura explosión carnal del compasivo,
el 
		doloroso golpe en los riñones
de la fraternidad. Te amo
vinculada, 
		apegada a tu sangre,
solidaria en los fuertes tendones de tu cuello,

		vertical en la tierra como un árbol
cuyo peso fuese ya meditación.

		
Amo los cuerpos
donde el sudor y el tiempo echan raíces.


		10
Apoyo la boca
contra la boca que es tu sexo y grito
porque 
		la soledad de multitudes
de repente es mi cuerpo.
Y hoy que podría 
		jugarme a cara o cruz
una moneda con el mismo sol,
hoy que un 
		otoño orgulloso pastoreaba robles,
hoy que se amaban sirenas y 
		campanas
-hoy acaso tampoco voy a ser capaz
de besarte en los 
		labios tierra arada, musgo,
espuma marina, cobre, potros desbocados

		y los labios unánimes de todas las mujeres.
Mas no te debo menos ni 
		me debo yo menos.

		
12
Solamente por ti
he tropezado mil veces con hogueras

		duras como el cristal de la memoria,
me he enredado en ovillos que 
		eran selvas sañudas,
he robado su infancia a los imanes.
He 
		luchado con mirlos por un grano.
He remontado fluviales corazones.

		Por ti he dudado del sol y de mi historia,
he olvidado quien no soy,

		he crecido más alto que mi sombra,
he tallado bondad sin 
		consecuencias.
Por ti que vales mucho más que yo
y que no vales 
		siquiera
una hoja de olivo.


		19
Sin 
		ti puedo escribir versos.
sin ti puedo pasear. Puedo
recoger hojas 
		secas. Puedo leer.
sin ti puedo admirar un crepúsculo prusiano
que 
		me recordará la Sierra
de guadarrama y puedo cocinar,
eso sí, con 
		pocas especias.


		Sin ti no 
		puedo respirar un segundo.
Sin ti la sangre en las venas
es 
		aterida pasta de silencio.
Sin ti la luz se pudre.
Sin ti no hay 
		mundo.


		23

		"Soledad tengo de ti,
tierra donde yo nací."
                               
		Gil Vicente


		Soledad 
		tengo de ti.


		Te amo en 
		un mundo
donde el tormento nutre.


		En los 
		versos se clavan
astillas, sólo astillas:


		atisbos de 
		una vida
más profunda, más lenta,
más amarga, más limpia.


		soledad 
		tengo de ti,
amor, desde que nací.
soledad
tengo de ti.


		28
Con 
		un beso desprendes
mis párpados de ceniza.


		El oro de 
		tu piel
desnuda.


		Tu cuerpo 
		es el centro de este valle
Este valle es el centro de tu cuerpo.


		29

		Entre tu vientre y tus senos
beso la incandescencia del mundo.


		Obrero en 
		las mejillas,
temblor de rodillas duras,
rico en retornos.


		No hay 
		retroceso posible
después de haberte amado.


		30

		Cuando el rompecabezas del amor está completo
me encuentro con que no 
		obstante
ha sobrado un montón de piezas.


		Y de tanta 
		alegría tengo
que besarte en los hombros.


		* * *
16.

Un

amor viejo como un 
		recién nacido

Tuve un amor. Hace tantos 
		siglos de eso.

		
Venía cuando ya era noche cerrada y marchaba antes del alba.
El 
		viento rosado del amanecer, decía, de seguro le quemaría las

		lágrimas.

		
Cuando pienso en ella echo de menos la capacidad de segregar
un 
		esqueleto externo en las circunstancias en que el interno se

		derrumba. Una reserva de quitina para suplir las carencias del

		calcio.

		
Ella venía lastrada por milenios de dominio, de vejación, de 
		tormento, 
		

		y al mismo tiempo sus pasos eran indeciblemente ligeros.
El poder 
		ascensional de su risa me asombra aún hoy.

		
Me regalaba tarros de miel furtiva, caramelos color de ámbar
con 
		un insecto dentro, ineficaces sortilegios para detener 
		
los relojes, serenidad destilada en la contemplación de árboles 

		de diversos colores, me regalaba promesas, promesas a regañadientes,

		muchas laboriosas y fugaces promesas.

		
Con ella era imposible establecer las reglas de respetuoso trato

		que los seres humanos pactan para evitar despedazarse. Nos
amábamos y 
		nos heríamos con pasión pareja.
La tentación de la vida vegetal. La 
		purificación de las pasiones,
hasta que la sangre se transforma en 
		savia. La inocencia de la
fotosíntesis frente al trabajo del 
		carnicero.
Ella añoraba la época en que cabalgaba una yegua blanca 
		por
entre bosques inmediatos, las teas asombrosas del otoño. Yo no

		podía ofrecerle nada equivalente.
Me enjabonaba el cuerpo de arriba 
		abajo, demorándose en el
sexo, y yo hacía lo mismo con ella. Nos 
		lavábamos los dientes a
la vez, mirándonos a los ojos en el espejo. 
		Hasta que un día ella
apartó la mirada.
Tuve un amor, un amor 
		viejo como un recién nacido, un amor
intacto después de tantos 
		siglos.
17.

Ausente

Hay en tu 
		ser
cámaras apartadas que no alcanzo,
invernaderos de delicia, 
		lenta
germinación en tu sangre y en tu risa.


		Está bien 
		así. De tu retiro tomas
con la frente encendida y en los ojos
una 
		promesa de luz
total para mañana.


		* * *

Versos y pensamientos de Jorge Riechmann

4 citas
« un aperitivo con sifón / en una mañana de colores ácidos »
Jorge Riechmann · Amantes embrollados, 1995
« "El / corte bajo la piel" y "Baila con un extranjero": »
Jorge Riechmann · De
« Acción de gracias / El valor del amor no está en el amor »
Jorge Riechmann · * * *
« Es malo que haya / gente imprescindible. »
Jorge Riechmann · Alabanza tuya
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