Poesía Universal

Jorge Gaitán Durán

Biografía y amplia selección de poemas de Jorge Gaitán Durán. Antología de la poesía hispanoamericana. Poesía sensual perdurable y romántica....

Biografía lírica

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Biografía y amplia selección de poemas de Jorge Gaitán Durán. Antología de la poesía hispanoamericana. Poesía sensual perdurable y romántica.

Poesía del siglo de oro. Traducciones poéticas. Archivos sonoros.

Lírica y Versos

Poemas de Jorge Gaitán Durán

10 poemas seleccionados
1.

Amantes

Somos como son los que se 
	aman.
Al desnudarnos descubrimos dos monstruosos
desconocidos que se 
	estrechan a tientas,
cicatrices con que el rencoroso deseo
señala a 
	los que sin descanso se aman:
el tedio, la sospecha que invencible nos 
	ata
en su red, como en la falta dos dioses adúlteros.
Enamorados como 
	dos locos,
dos astros sanguinarios, dos dinastías
que hambrientas se 
	disputan un reino,
queremos ser justicia, nos acechamos feroces,
nos 
	engañamos, nos inferimos las viles injurias
con que el cielo afrenta a 
	los que se aman.
Sólo para que mil veces nos incendie
el abrazo que en 
	el mundo son los que se aman
mil veces morimos cada día.
2.

Canícula

El sol abrasa toda 

	vida. No mueve el viento
un árbol. Fuera del tiempo
está el fasto del 
	día.
La canícula absorbe
las horas, los colores,
el silencio.


	De repente óyese una gota

	de agua, y otra,
y otra más, en la tarde.
Es la música.
3.

Canto XIII

La dulce tolvanera del 
	silencioso otoño
va anegando tu imagen en su vaga humareda,

	encendiendo en el tiempo la hoguera del olvido
para borrar la última 
	ceniza de la ausencia.


	Nadie sabrá que vivo para 
	ti, que defiendo
contra las llamas trémulas tu desnudo recuerdo,
que 
	lucho en el otoño de vientos desolados
y en sus ondas sombrías te 
	reclaman mis sueños.


	Nadie sabrá que fuiste mía 
	bajo el otoño
de estrellas delirantes y crepúsculos vagos,
que 
	llenaste mis labios con tu fuego de siempre,
que cayó mi tristeza sobre 
	ti como un canto.


	Porque nada resiste la 
	invasión del olvido
cuando llega a mi alma su humareda de otoño.
Todo 
	se va de mí, se fuga de mi vida,
tú también te me vas y permanezco solo.
4.

De repente la música

La pura luz que pasa
por 
	la calle desierta.
Nada humano
bajo el cielo abolido.
La blancura 
	absoluta
de la ciudad confunde
la muerte y el sigilo.


	De repente la música,
la 
	sombra de los amantes en el agua.
5.

El instante

Ardió el día como una rosa.

	Y el pájaro de la luna huyó
cantando. Nos miramos desnudos.
Y el sol 
	levantó su árbol rojo
en el valle. Junto al río,
dos cuerpos bellos, 
	siempre
jóvenes. Nos reconocimos.
Habíamos muerto y despertábamos

	del tiempo. Nos miramos de nuevo,
con reparo. Y volvió la noche
a 
	cubrir los memoriosos.
6.

El regreso

El regreso para morir es grande.
(Lo dijo con su aventura el rey de 
	Itaca.)
Mas amo el sol de mi patria,
el venado rojo que corre por los 
	cerro,
y las nobles voces de la tarde que fueron
mi familia.
Mejor 
	morir sin que nadie
lamente glorias matinales, lejos
del verano 
	querido donde conocí dioses.
Todo para que mi imagen pasada
sea la 
	última fábula de la casa.
7.

Envío

No he podido olvidarte. He 
	conseguido
que este inútil desorden de mis días
solitarios, concluya 
	en las porfías
de un corazón que da cada latido


	a tu memoria. En tu mundo 
	abolido,
he luchado por ti contra las pías
obras de Dios. Cuanto ayer 
	le exigías
será invención del hombre que ha nacido.


	Tantas razones tuve para 
	amarte
que en el rigor oscuro de perderte
quise que le sirviera todo 
	el arte


	a tu solo esplendor y así 
	envolverte
en fábulas y hallarte y recobrarte
en la larga paciencia de 
	la muerte.
8.

Hecha polvo

Tanto te amé ese día que la 
	muerte
voló por la ciudad como mil soles,
abeja de mi duelo
en el 
	definitivo verano que te llama.
Fui descubriendo un astro en tu desnudo

	tras de mis pasos ciegos por tu sombra,
presente, ocio feroz, donde toda 
	la sangre
al hombre exige lo que para el cielo es imposible.
El mundo, 
	espejo de mi mano iba
como una joya opaca por tus ojos,
te miraba 
	mirar rostros, reinos, memoria
súbita, nube que como una desdicha
pasa 
	por la carne de donde me retiro
desterrado a la ajena imagen que te 
	asalta.
Te fui quitando abrazos, conquistas, el peso
de una dinastía 
	que ahora habita la noche.
Yo te hice habitar en las estrellas.
A ti, 
	arrogancia, cuerpo impenetrable,
la pena de todos vencedora te ha 
	penetrado.
9.

La tierra que era mía

Únicamente por reunirse con 
	Sofía Kühn,
amante de trece años, Novalis creyó en el otro mundo;
mas 
	yo creo en soles, nieves, árboles,
en la mariposa blanca sobre una rosa 
	roja,
en la hierba que ondula y en el día que muere,
porque solo aquí 
	como un don fugaz puedo abrazarte,
al fin como un dios crearme en tus 
	pupilas,
porque te pierdo, con la tierra que era mía.
10.

Momentos nocturnos

Miré el tiempo y conocí la 
	noche.
Mi mente puso incendios en la nada.
Fueron soles, miríadas, que 
	llenaban
el cielo. Todo era cielo.
Tuve todo, menos dioses en 
	impasible
felicidad. Viví con embeleso
en el radiante concierto de los 
	mundos.


	De astro en astro, hasta el 
	infinito
pudieron ojos mortales
medir al fin la pequeñez humana.
De 
	galaxia en galaxia, iba el alma
tras la vista, hacia firmamentos
en 
	donde nada medra ni concluye.


	Cantó en el cielo el azul 
	de la noche
y el ruiseñor huyó al umbral del tiempo.
Los cerros 
	llamaron con música de vuelo
a las estrellas. Pasó un ciervo blanco

	por el sigilo húmedo del bosque,
y en la sombra despertó tu desnudo.

	la tierra fue de nuevo mi deseo.

Versos y pensamientos de Jorge Gaitán Durán

4 citas
« Somos como son los que se / aman. »
Jorge Gaitán Durán · Amantes
« El sol abrasa toda / vida. No mueve el viento »
Jorge Gaitán Durán · Canícula
« La dulce tolvanera del / silencioso otoño »
Jorge Gaitán Durán · Canto XIII
« la calle desierta. / Nada humano »
Jorge Gaitán Durán · De repente la música
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