« La masturbación es un caballo blanco / Galopando entre el jardín »
Jorge Eduardo Eielson · Ceremonia solitaria bajo la luz de
la luna
Biografía y amplia selección de poemas de Jorge Eduardo Eielson. Antología de la poesía hispanoamericana. Poesía sensual perdurable y romántica....
Biografía y amplia selección de poemas de Jorge Eduardo Eielson. Antología de la poesía hispanoamericana. Poesía sensual perdurable y romántica.
Poesía del siglo de oro. Traducciones poéticas. Archivos sonoros.
La masturbación es un caballo blanco Galopando entre el jardín Y el baño de mi casa La masturbación se aprende Mirando y mirando la luna Abriendo y cerrando puertas Sin darse cuenta que la entrada y la salida Nunca han existido Jugando con la desesperación Y el terciopelo negro Mordiendo y arañando el firmamento Levantando torres de palabras O dirigiendo el pequeño pene oscuro Posiblemente hacia el alba O hacia una esfera de mármol tibio y mojado O en el peor de los casos Hacia una hoja de papel como ésta Pero escribiendo tan sólo la palabra Luna En una esquina Pero sobre todo Haciendo espuma de la noche a la mañana Incluidos sábado y domingo. De "Ceremonia solitaria" Roma, 1964
Si entre esferas me acuesto
Si entre esferas me despierto
Es porque tu sexo
Es porque mi sexo
Se parece tanto al mío
Se parece tanto al tuyo
Que no conozco nada
Que no conozco nada
Más oscuro ni más tibio
Más oscuro ni más tibio
Más redondo ni más puro
Más redondo ni más puro
Un obelisco de dulzura
Un abismo de ternura
Un animal escamoso en la mañana
Otro suavísimo en la noche
Un corazón en cambio
Un corazón
Significa sólo fuego
Significa sólo fuego
Una pared de ceniza
Entre tu cuerpo y el mío
Un fragmento de mejilla
La redondez de tu ombligo
Una calavera que me espera
Una calavera que te espera
Y yo que te pienso diverso
Yo que te pienso diverso
Cada día me parezco más a ti
Cada día me parezco más a ti
Que no te pareces a mí.
De
"Ceremonia solitaria" Roma, 1964
Penetro tu cuerpo tu cuerpo De carne penetro me hundo Entre tu lengua y tu mirada pura Primero con mis ojos Con mi corazón con mis labios Luego con mi soledad Con mis huesos con mi glande Entro y salgo de tu cuerpo Como si fuera un espejo Atravieso pelos y quejidos No sé cuál es tu piel y cuál la mía Cuál mi esqueleto y cuál el tuyo Tu sangre brilla en mis arterias Semejante a un lucero Mis brazos y tus brazos son los brazos De una estrella que se multiplica Y que nos llena de ternura Somos un animal que se enamora Mitad ceniza mitad latido Un puñado de tierra que respira De incandescentes materias Que jadean y que gozan Y que jamás reposan De "Ceremonia solitaria" Roma, 1964
Se pierde el tiempo, las sedosas sombras Que ruedan entre esferas de esmeralda Hacia la muerte. Frente al otoño Respiro como un ángel, escucho el silbido De las flores vivas, veo grandes cielos, Y corrientes frías de olvidados rostros Pasan por mi frente. Yo sé bien, Corazón mío, gorgona púrpura y girante, Cómo es de oscura tu sonrisa y cómo se agita Tu corona de gusanos en la sombra. Rey vulnerado Por las detonaciones lilas del otoño, Heme aquí, transido ante los fuegos estelares, Mirando cómo arden en una azul columna, Agreste y solitaria, mi corazón, los árboles y el viento. De "Doble diamante" Lima, 1942
Miro mi sexo con ternura Toco la punta de mi cuerpo enamorado Y no soy yo que veo sino el otro El mismo mono milenario Que se refleja en el remanso y ríe Amo el espejo en que contemplo Mi espesa barba y mi tristeza Mis pantalones grises y la lluvia Miro mi sexo con ternura Mi glande puro y mis testículos Repletos de amargura Y no soy yo que sufre sino el otro El mismo mono milenario Que se refleja en el espejo y llora De "Noche oscura del cuerpo" Roma, 1955
¿Conoces tu cuerpo esfera de la noche esfera de la noche Huracán solar conoces tu cuerpo Conoces tu cuerpo conoces Tu admirable cabeza tus piernas moviendo El centro miserable De mis ojos de oro Mis ojos de oro de mirarte De oro de soñarte De llorarte? ¿Conoces tu cuerpo Fuerza de los años Calor de los planetas? ¡Ah criatura! Tu desnudez me ahoga Tus zapatos me queman Días imantados son mis noches Vacío colmo encontrado asilo frío. Contigo Los astros me aburren Las especies lloran Muero me levanto clamo vuelvo a morir Clamando grito entre ramas orino y fumo caigo Como un rayo fácilmente en tu garganta. Contigo Sólo silencio placa de horrores sedimentos Cascada inmóvil piedra cerrada Abismos de oro nos persiguen Rabiosos amigos A través de rayos cantos blasfemias Soles y serpientes mundos de vidrio Pomos perdidos Amaneceres con lluvia lluvia de sangre Temperatura y tristeza. ¡Ah misteriosa! Odio tu cabeza pura Imbécil terciopelo tigre de las alturas Odio el círculo salado En que te pienso oculta Odio el peso de los días Los pulpos que me beben gota a gota Bebiéndote a la vez ¡somos rocío! Los pulpos luminosos que gobiernas Los cedros empapados por tu aliento Los siglos de hermosura en que agonizo La luna y mis deseos de matar La imagen de tus labios frescos los ríos y los montes Los pasos encantados de mi mano En tu garganta. ¡Ah mis 30 000 flores vivas Suave ejército vespertino batallón perfumado! Rotación de mi cuerpo Hazme volver a mi cuerpo Destrúyeme los ojos en el acto Las uñas y los dientes sobre el fruto Conviérteme en silencio. Deja rodar mis lágrimas en cambio Sobre el espejo que adoro Sobre la viva atroz remota clara Desnudez que me disuelve Sobre el diamante igual que me aniquila sobre tantísimo cielo y tanta perfección enemiga Sobre tanta inútil hermosura Tanto fuego planetario Tanto deseo mío. De "Doble diamante" Lima, 1942
Este taller dorado, señora, Si usted suelta sus cabellos, Su corsé, sus abundantes senos, Arderá. La Muerte vestida, Calavera de viejo sombrero, Con plumas de pato en la nuca, Vendrá, si usted llora, señora, Desnuda en el bosque, si llora. Hermosa señora, qué viento, Qué viejo ya el día, las flores, La cera y el vino, sus ojos, señora. Este taller dorado, señora, es el otoño. De "Doble diamante" Lima, 1947
Escribo algo algo todavía algo más aún añado palabras pájaros hojas secas viento borro palabras nuevamente borro pájaros hojas secas viento escribo algo todavía palabras De "Mutatis mutandis" 1967
Encerrado en tu sombra, en tu santa sombra, Con el agua en las rodillas, te pregunto ¿Es el peso del manzano, claveteado de estrellas, Sobre mi corazón oscuro, o eres tú, cabeza Fugitiva de las horas, novia mía enterrada, La que arrastras tu cabellera incesante Como una botella rota, por entre mi sangre? Yo no sé, señora mía, luto de mi amor, Si eres tú la que reinas sobre tanta ceniza, O si es sólo tu sombra, tu velo de novia en el aire, -Poblado de perlas, naves y calaveras- El que inunda mi alcoba, igual que un océano. De "Reinos" Lima, 1945
« La masturbación es un caballo blanco / Galopando entre el jardín »
« Si entre esferas me acuesto / Si entre esferas me despierto »
« Penetro tu cuerpo tu cuerpo / De carne penetro me hundo »
« Se pierde el tiempo, las sedosas sombras / Que ruedan entre esferas de esmeralda »
Ediciones recomendadas para disfrutar de su obra poética completa y estudio crítico: