Poesía Universal

Jordi Virallonga

Biografía y amplia selección de poemas de Jordi Virallonga. Antología de la poesía hispanoamericana. Poesía sensual perdurable y romántica....

Biografía lírica

Vida

Biografía y amplia selección de poemas de Jordi Virallonga. Antología de la poesía hispanoamericana. Poesía sensual perdurable y romántica.

Poesía del siglo de oro. Traducciones poéticas. Archivos sonoros.

Lírica y Versos

Poemas de Jordi Virallonga

5 poemas seleccionados
1.

Álbum

Mira qué piernas tienes, la lisura de tu cuello.

		La vida te ha dejado ser bella todavía.

		Aún te queda tiempo para más de una noche,

		noches que no son un regalo,

		que regalas a los amigos feos,

		precoces pero tiernos, o a hombres

		que te llamaron guapa y querían

		estar contigo a solas una noche

		como un verano entero.

		Una noche tan sólo, y otra vez sola

		tras otra soledad entre las piernas.

		Da lo mismo, quizá es un mal comienzo,

		saca el álbum, ¿dónde está el mechero?

		

		Princesa de las fotos,

		no volverás a contar tu vida a nadie.

		Lejanas, irrompibles, testigos implacables

		que a cientos de quilómetros del tiempo,

		de cuando había risas y un paisaje,

		siguen llevándote a las playas, los amigos,

		la toalla de un hotel a mediados de noviembre.

		

		Mira ésta, es invierno,

		y unas hojas más allá la primavera

		de otro año y los niños corriendo la alameda,

		¿si nunca ibas a morirte,

		qué risa entonces podía imaginarse

		que nunca más volverías a ser ésa?

		

		Aquí es verano. Éstas no, que no las vea nadie,

		o da lo mismo,

		también en esas calles la gente se encierra

		con sombras que tampoco fueron suyas.

		

		Ya siempre será así.

		Seguirás tomando leche hasta que llegue

		la vejez sin paliativos,

		no la muerte a la que temes menos,

		para dar a tus hijas una herencia de fotos que mostrar

		a sus novios, a sus amigos nuevos

		(por cierto, estás preciosa de perfil en la del puente),

		y entiendan en tus ojos, los suyos,

		que perder no es fracasar,

		y que la victoria significa

		estar sufriendo siempre

		para no alcanzar verdad alguna;

		que con su poco de amar, todo es vivir

		irremediablemente.
2.

Con

orden y concierto


		                                                                         
		-Adagio Calmo-

		

                                          
		Para Pilar Chavarrías Alvarez

 


		Carissima:

		

   Aunque ser no sea lo que soy ni lo que he sido,

   sino una cosa vaga,

   todo significa ver

   lo que estos ojos ven

   porque uno

   no detenta

   más vida

   que la suya,

		

		y ya que lo preguntas:

		

		Asistirás a la cerrada verdad de la quietud,

   aun en la distancia,

   porque son tus ojos en mí los que te llevan.

   Asistirás aunque no adviertas perpetrar la emboscada 

                 
		del día

   o se vuelva gris el tren y acucie la insistencia una patria 

                 
		sin edad.

		

		Asistirá de nuevo el tiempo

		triángulo amoroso de un antiguo anhelo,

		sin que le importe al tiempo un álamo

		el riesgo de poseer al tiempo, a ti o al pensamiento que te

                 
		lleva a cientos de quilómetros por nada más extraño 

                 
		que su hora.


		Adulta o 
		no,

		la alameda se repite:

		la alameda se repite como un obcecado mirador de despertares.

		Agradece pues esas miradas desbandadas

		como el alojo de un cuerpo en un cuerpo que le vence,

		así el jolgorio de verano en los ulises de las playas,

		tal el vicio en el cerebro de los hombres de Instituto

		(entonces yo era una pena y no estaba,

		yo estaba rindiéndome a escondidas de los curas a Sachmis de Karnak).

		

		Pero como en ti se obcecó el clima de aquel aire, estarás durmiendo.

		Dormir fue siempre en ti un particular viaje,

		una parcial totalidad de andar despierta,

		abandonada siempre como abandonándote,

		como si ya en el avión no encontraran más que tu maleta,

		como si te hubieran secuestrado en Oriente al comprar una tetera,

		como si me hubiera tragado el desagüe y no me 

                                            
		encontraras al licuarse las burbujas de jabón.

		

		Todo este anacoluto -que rima con grazie di tutto,

		es decir con falta de coherencia emocional-

		viene a cuento

		de que me pareció tu nombre entero un bar pequeño,

		pueblo anexionado al empeño de poder a toda edad,

		sólo por el son y serpenteo de una sonrisa limpia, cerrado

       caracol, embrión del reposo que al 
		estallido brama... oh

       sí dime ¿cuándo amando a las mujeres te 
		llamé mujer?


		Amando el 
		verde amé la tropelía de tus ojos donde quiera

   que se urdiera una fatiga,

   aquí,

   como si de veras habitara alguien

   capaz de residirte sin tú abandonarle.

		

		El frío afila la vagina de los puentes

		(qué fría maquinación esta de así respirar).

		La alameda se repite en su ingenua vocación filmada

		como el culo de un mandril en un álbum de animales;

		restará ahí siempre como el museo egipcio,

		como los felinos y marmóreos pechos de Sachmis de Karnak.

		

		Amando los felinos y marmóreos pechos de Sachmis de Karnak 

		amé los tuyos,

		mis horas bajas:

		el revisitado estado donde no se hacía viejo ni jamás,

   la hora de volver a casa,

   una especial mala uva por la cual bebo tanto y pierdo

              
		poco a poco la memoria

   y el futuro que no siendo mío cruzará de nuevo la estupidez de 
		amar,

   es decir, de volver a conocerte.

		

   Decía

   que aunque febrero no sea ya tu mano en el cambio de luna 

   y un teléfono hilvane

   y sepas que no hay razón en esta telefónica ventura,

   es inútil saber que eres tan sólo tú quien pasas,

   o yo, o todos los ojos de este tren saltando álamos,

   un mandril, el recuerdo fotográfico en las bolsas de maíz,

   el cauce seco que quizá ensombreciera un viaducto,

   o Sachmis de Karnak en el museo de mis ojos,

   ya los tuyos.

		

		sólo nosotros,

		

   por mucho que el observatorio espere persiga y aguarde

   a todos los cometas en su idiota trayectoria,

   o nos prometan que dentro de cien años, ya pesar de los primates,

   la flor del junco reflorecerá.

		

		Quiero decir, quería se entendiera,

		que a veces sólo a veces gran amor es casi siempre un infortunio,

		lo es respirar así, tan como queriéndolo, como contando pulsaciones.

		

		y tú lo sabes

		

		-llegaste azul, azul al verde y lo supiste todo-,

		porque escribir esto es amarte

		aun al desaguar lo que todos dejamos de ser levantando losas, buscando 
		playas.

		

		Tampoco yo demostraré que aquel tiempo de laurel y de jardines

		y de cuerda y de columpio y de atado a los cipreses;

		de testigo insobornable de una infancia infame, pasó,

		aunque ocupe también ahora el sueño ajeno

		(así un labio dejado en el cristal) ,

		de habitar un lugar que aun siendo mío

		es de alguien que pronto volverá

		por todo aliento que le fue arrebatado.

		

		Estoy cansado, D' Artagnan, es cierto

		que no merece la vida una pregunta.

		

		En realidad las cosas me son así

		

                
		por eso que no supe ser a tiempo, tú ya sabes:

                
		llegó abril y tus ojos de cometa

                
		se asomaron a la apatía de las próximas playas.

		

                
		Nunca quise retenerte.

                
		En realidad las cosas fueron así,

                
		entonces no te dije,

                
		y quizá eso lo hubiera aclarado todo, te digo,

                
		ya que no lo preguntas.
3.

Ejemplo

Se leyó a sí mismo

		los versos que había escrito

		y se negó, nunca más,

		a recibirse.

		Era un mal poeta,

		pero un hombre extraordinario.
4.

El

centinela

		

		Esperar, sufrir,

		dar vueltas por la casa,

		atender un regreso,

		desear verdad y venganza,

		cavar la bajeza.

		

		Nada más puedo hacer

		con todo esto que soy,

		aun sabiendo que,

		cuando tienes pavor,

		la peor soledad

		es la del centinela.
5.

Inocencia

No es el verdugo quien dicta ni atiende

		los asuntos mundanos. Sólo hace su trabajo.

		También el asesino que asesina,

		la víctima que muere, los testigos

		que atestiguan que sí, que no o quién sabe,

		todos ellos, la gente que pasaba,

		la prensa que pensaba, hacían su trabajo.

		

		Mas no temáis. Ni ellos ni yo ni nadie

		debemos responder ante la historia.

		Si acaso el rey o dios, que son irresponsables,

		paradigmas verbales del odio y de la gloria.

Versos y pensamientos de Jordi Virallonga

4 citas
« Mira qué piernas tienes, la lisura de tu cuello. / La vida te ha dejado ser bella todavía. »
Jordi Virallonga · Álbum
« orden y concierto / -Adagio Calmo- »
Jordi Virallonga · Con
« Se leyó a sí mismo / los versos que había escrito »
Jordi Virallonga · Ejemplo
« Esperar, sufrir, / dar vueltas por la casa, »
Jordi Virallonga · El
Biblioteca poética

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