Poesía Universal

Jon Juaristi

Biografía y amplia selección de poemas de Jon Juaristi. Antología de la poesía hispanoamericana. Poesía sensual perdurable y romántica....

Biografía lírica

Vida

Biografía y amplia selección de poemas de Jon Juaristi. Antología de la poesía hispanoamericana. Poesía sensual perdurable y romántica.

Poesía del siglo de oro. Traducciones poéticas. Archivos sonoros.

Lírica y Versos

Poemas de Jon Juaristi

13 poemas seleccionados
1.

Aliud et Alibi

Como nada gloriosos combatientes
de una guerra perdida, regresáis,

		imágenes de mi sesenta y ocho.

		
Praga pillaba lejos,
no muy cerca París.
La vida me arrastraba 
		de la mano
hacia un verano gris.

		
Recuerdo un año cruel:
el despertar de un sueño de bonanza 
		católica
y de jardín inglés.

		
Y, creo haberlo dicho, París ni lo pisé.
Nunca pude llevarme

		por delante un adarme
de gendarme. 
		


		"Los 
		paisajes domésticos" 1992
2.

As man grows older

Por mi 
		edad turbulenta
-o sea, de los veinte a los cuarenta-,
mejor pasar 
		como si sobre ascuas.


		Bebí, amé 
		(es un decir)
y gasté por encima
de lo que la prudencia 
		aconsejaba.


		Tú, que me 
		envidias, debes
saber que cambiaría sin mirarla
tu juventud oscura 
		por los años
de la edad turbulenta
en que trastabillé más de la 
		cuenta.

		
"Los paisajes domésticos" 1992
3.

Bárbara

Vuelvo a leer tus cartas de hace un siglo,
de cuando estaba en el 
		cuartel, ¿recuerdas?,
o en la trena, mi amor, no exactamente
en la 
		Cárcel de Amor, o en las terribles

		
provincias que he olvidado. Amarillean
los sobres de hilo, 
		corazón. Los sellos
habrán cobrado algún valor. No en vano
oro es 
		el tiempo de la filatelia.

		
Me hablas de tu fractura de escafoides,
de tu dolor de muelas, de 
		tu perro,
de lo mal que lo pasas en agosto,

		
de una excursión a Andorra... Poco a poco,
me has vuelto 
		desabrida la nostalgia:
mi dulce bien, no me quisiste nunca.


		"Suma 
		de varia intención" 1987
4.

Cambra de la tardor

Aquí llega el otoño, con su voz de ceniza,
desalentando sueños, 
		cubriendo de hojarasca
las imágenes rotas que el coraz6n conoce.

		
Ante mi casa lloran las cañas azotadas
por el viento nocturno, y 
		asciende hasta mi cuarto
el olor inquietante de la tierra mojada.

		
Conozco esta fragancia de carne entumecida,
de deseo imposible: 
		es la estación del miedo.
La vida se derrumba como una torre endeble.

		
Amor, un dios decrépito recorre Vinogrado.
Oigo bajo la lluvia 
		sus pasos inseguros
y un bordón que golpea en los árboles muertos.

		


		
		"Diario de un poeta recién cansado" 1985
5.

Canción para recoger el agua solsticial

Soy hija del rey, Señora,
                                                       
		a coger la flor del agua.
                                             
		(Del Romancero tradicional)

En la lluvia de junio
cómo me 
		eres extraña.
Cómo llenas el mundo
con tu voz inaudible.

		
Cómo tiendes las manos
en la bruma anegada,
grial de tibia 
		penumbra,
cauce de húmeda luz.

		
Déjalo, no se enturbie
con el limo del tiempo
que revuelve la 
		culpa
como un novillo herido.

		
Mudo fragor del beso.
De repente, qué tarde:
de agrio 
		remordimiento
me ha llenado la edad.

		
Reverdecen en vano
estos chopos. Tú sabes
de un dolor de 
		raíces
que devorando va.


		
		"Diario de un poeta recién cansado" 1985
6.

Cera votiva en Westminster Abbey

T.S.E.

Al marchitarse la rosa 
		de la memoria
se adueñaron del jardín la ortiga y la cizaña.
Se 
		vino abajo la pared. La verja
se me quedó en las manos, quebradiza,

		y se volvió en el pozo fango fétido
el agua fresca y dulce de otros 
		días.
Poeta de la edad de la penuria,
descendió a los infiernos 
		sin Virgilio.
Ceniza, arena,
arena fugitiva entregada a la muerte.

		Sobre la fosa,
la rosa ardiente permanezca viva
mientras desgarren 
		zarpas de silencio
la piel lívida del mar de horror. Augur,
sus 
		uñas se adentraron
en la carne vacía de la noche.
Los años 
		pasarán, y hasta mis horas
se agotarán también. Pero habrá tiempo

		para escribir palabras con sentido,
palabras que revienten de sentido

		en cristal empañado y plata sucia.


		
		"Diario de un poeta recién cansado" 1985
7.

De visita

Cuando llegue la hora, no hagas ruido.
La casa bulliciosa
olvidará 
		tu paso al poco de irte
como se olvida un sueño desabrido.

		
No te valdrá el amor ni la paciente
entrega a su cuidado.

		Márchate silenciosa,
suavemente.

		
Entre sus moradores, alguien crece
para quien defendiste la 
		techumbre,
los muros y los altos ventanales
donde la luz cernida 
		comparece
cada nueva mañana.

		
Es la costumbre:
Permanecer no entraba en el contrato
y es 
		preciso partir
(de todos modos,
no pensabas quedarte mucho rato).


		
		"Diario de un poeta recién cansado" 1985
8.

Il

compagno

                                                  
		Para Antonio Martínez Sarrión

		
Yo, o lo que fuera entonces, navegaba
por el plácido mar materno,

		cuando, un día de agosto,
doscientos antes de mi nacimiento,
y 
		contando la misma
edad que ahora yo tengo,
del mester de la vida 
		dimitiste.
Europa iba saliendo
de la última resaca de su historia

		o acaso de la Historia. En el 
		albergo,
La lámpara de mesa reunía
quince tubos vacíos en 
		el cerco
de su luz mortecina, y, desde la penumbra,
la tersa 
		baquelita del teléfono
parecía usurpar las imposibles formas
de un 
		noble buda de ébano.

		
No te preguntaría, aunque pudiese,
si abajo resplandece un alba 
		de oro viejo,
pero saber quisiera
de quién eran los ojos con que 
		salió a tu encuentro,
qué rostro de mujer te reclamaba
desde los 
		tenebrosos ejidos del silencio.
Pavesa desprendida
de los 
		rescoldos del reciente incendio
que ya se nos perdía, hacia la noche

		profusa de los tiempos,
¿qué banderas contrarias tremolaron

		delante del espejo?
¿Oíste una voz ronca en medio de las voces
del 
		ronco griterío que precedió al descenso?
¿Puso el amor esquivo un 
		poco de dulzura
en tu copa de sombra, olvido y desaliento?

		
Destartaladas ediciones
de tus libros de versos,
que me 
		hicieron antaño menos ardua
la triste travesía de un tramo del 
		infierno,
me acompañan también en esta hora,
bajo el rigor del 
		trueno.
Releo en la alta noche las líneas de tu diario
que mas me 
		conmovieron,
y con ellas regresan imágenes soñadas
tantas veces: 
		las flores de un almendro
en los bancales de Brancaleone;
Santo 
		Stefano Belbo,
escondido en el norte partisano,
y los ríos ligures 
		que morirán muy lejos:
en otro mar, lejano camarada,
en otro mar, 
		como la vida, ajeno.

		
De "Tiempo desapacible" 1996
9.

Katábasis

A 
		Joseba Sarrionandía

                           
		¿De dónde vienen esas luces,
                                   
		dónde están los marinos
                                               
		del barco antiguo?
                                                 
		Francisco Ibernia

Decid ¿cómo zafarse
de estas tristes 
		anémonas,
arrastrado a la vasta
oscuridad del fondo?

		
Vidrio abisal ¿qué es esa
luminaria imprecisa?
Llama malva no 
		extinta
desciende con nosotros.

		
Arriba, las cuadernas
abiertas del esquife:
alta quilla, 
		acerado
esternón silencioso.

		
Ah la tierna madera,
tacto suave del pino,
arrebatada gloria

		del olivo y del olmo.


		Caer. Caer 
		despacio,
como un áncora enferma.
Madréporas hostiles
vedarán 
		mi retorno.


		
		"Diario de un poeta recién cansado" 1985
10.

La casada infiel

Un día de Aberri Eguna
me puso en un compromiso.

		
Después vivimos una historia
de amor, maría y luna llena

		frente a la playa de Zarauz
que habría matado de envidia
a 
		cualquier arábigo-andaluz.

		
Yo me la llevé a la playa
la noche de Aberri Eguna,
pero tenía 
		marido
y era de Herri Batasuna.

		
Me porté como quien soy,
como un euscaldún legítimo,
y para 
		olvidarla pronto
le regalé un prendedor
con un verso, una 
		icurriña, una pluma y una flor,
y un libro de Patri Urkizu
forrado 
		en raso pajizo.


		
		"Diario de un poeta recién cansado" 1985
11.

Las ollas de Egipto

Qué inútil 
		el recurso a los recuerdos
o al consuelo banal de otras caricias,

		porque has perdido para siempre a aquélla
que devastó tu carne 
		enamorada.


		(Sólo el 
		remordimiento prevalece).


		
		"Diario de un poeta recién cansado" 1985
12.

Lauretta

Ya cesaron 
		las lluvias.
Ya perdieron su flor los jacarandáes.
Pronto me iré 
		de aquí.


		No hice 
		muchos amigos.
No bajé a los infiernos como Lowry,
y nada me 
		importabas
cuando te conocí.


		Ojalá no 
		te hubiera conocido,
boca de ajonjolí.
Ojalá no te hubiera querido

		así.


		Sólo 
		espero que nunca la tristeza
te trate como a mí.


		"Suma 
		de varia intención" 1987
13.

Lemures

Desde las 
		tumbas cándidas
contemplamos con sorna su destino.


		Ved cómo 
		se empecinan
sus sexos miserables contra vientres hostiles.


		Y la 
		mise-en-abîme
      	de sus conciencias
cuando abrazan la dulce materia prometida.


		
		"Diario de un poeta recién cansado" 1985

Versos y pensamientos de Jon Juaristi

4 citas
« Como nada gloriosos combatientes / de una guerra perdida, regresáis, »
Jon Juaristi · Aliud et Alibi
« edad turbulenta / -o sea, de los veinte a los cuarenta-, »
Jon Juaristi · As man grows older
« Vuelvo a leer tus cartas de hace un siglo, / de cuando estaba en el »
Jon Juaristi · Bárbara
« Aquí llega el otoño, con su voz de ceniza, / desalentando sueños, »
Jon Juaristi · Cambra de la tardor
Biblioteca poética

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