« Como nada gloriosos combatientes / de una guerra perdida, regresáis, »
Jon Juaristi · Aliud et Alibi
Biografía y amplia selección de poemas de Jon Juaristi. Antología de la poesía hispanoamericana. Poesía sensual perdurable y romántica....
Biografía y amplia selección de poemas de Jon Juaristi. Antología de la poesía hispanoamericana. Poesía sensual perdurable y romántica.
Poesía del siglo de oro. Traducciones poéticas. Archivos sonoros.
Como nada gloriosos combatientes de una guerra perdida, regresáis, imágenes de mi sesenta y ocho. Praga pillaba lejos, no muy cerca París. La vida me arrastraba de la mano hacia un verano gris. Recuerdo un año cruel: el despertar de un sueño de bonanza católica y de jardín inglés. Y, creo haberlo dicho, París ni lo pisé. Nunca pude llevarme por delante un adarme de gendarme. "Los paisajes domésticos" 1992
Por mi edad turbulenta -o sea, de los veinte a los cuarenta-, mejor pasar como si sobre ascuas. Bebí, amé (es un decir) y gasté por encima de lo que la prudencia aconsejaba. Tú, que me envidias, debes saber que cambiaría sin mirarla tu juventud oscura por los años de la edad turbulenta en que trastabillé más de la cuenta. "Los paisajes domésticos" 1992
Vuelvo a leer tus cartas de hace un siglo, de cuando estaba en el cuartel, ¿recuerdas?, o en la trena, mi amor, no exactamente en la Cárcel de Amor, o en las terribles provincias que he olvidado. Amarillean los sobres de hilo, corazón. Los sellos habrán cobrado algún valor. No en vano oro es el tiempo de la filatelia. Me hablas de tu fractura de escafoides, de tu dolor de muelas, de tu perro, de lo mal que lo pasas en agosto, de una excursión a Andorra... Poco a poco, me has vuelto desabrida la nostalgia: mi dulce bien, no me quisiste nunca. "Suma de varia intención" 1987
Aquí llega el otoño, con su voz de ceniza, desalentando sueños, cubriendo de hojarasca las imágenes rotas que el coraz6n conoce. Ante mi casa lloran las cañas azotadas por el viento nocturno, y asciende hasta mi cuarto el olor inquietante de la tierra mojada. Conozco esta fragancia de carne entumecida, de deseo imposible: es la estación del miedo. La vida se derrumba como una torre endeble. Amor, un dios decrépito recorre Vinogrado. Oigo bajo la lluvia sus pasos inseguros y un bordón que golpea en los árboles muertos. "Diario de un poeta recién cansado" 1985
Soy hija del rey, Señora,
a coger la flor del agua.
(Del Romancero tradicional)
En la lluvia de junio
cómo me
eres extraña.
Cómo llenas el mundo
con tu voz inaudible.
Cómo tiendes las manos
en la bruma anegada,
grial de tibia
penumbra,
cauce de húmeda luz.
Déjalo, no se enturbie
con el limo del tiempo
que revuelve la
culpa
como un novillo herido.
Mudo fragor del beso.
De repente, qué tarde:
de agrio
remordimiento
me ha llenado la edad.
Reverdecen en vano
estos chopos. Tú sabes
de un dolor de
raíces
que devorando va.
"Diario de un poeta recién cansado" 1985
T.S.E. Al marchitarse la rosa de la memoria se adueñaron del jardín la ortiga y la cizaña. Se vino abajo la pared. La verja se me quedó en las manos, quebradiza, y se volvió en el pozo fango fétido el agua fresca y dulce de otros días. Poeta de la edad de la penuria, descendió a los infiernos sin Virgilio. Ceniza, arena, arena fugitiva entregada a la muerte. Sobre la fosa, la rosa ardiente permanezca viva mientras desgarren zarpas de silencio la piel lívida del mar de horror. Augur, sus uñas se adentraron en la carne vacía de la noche. Los años pasarán, y hasta mis horas se agotarán también. Pero habrá tiempo para escribir palabras con sentido, palabras que revienten de sentido en cristal empañado y plata sucia. "Diario de un poeta recién cansado" 1985
Cuando llegue la hora, no hagas ruido. La casa bulliciosa olvidará tu paso al poco de irte como se olvida un sueño desabrido. No te valdrá el amor ni la paciente entrega a su cuidado. Márchate silenciosa, suavemente. Entre sus moradores, alguien crece para quien defendiste la techumbre, los muros y los altos ventanales donde la luz cernida comparece cada nueva mañana. Es la costumbre: Permanecer no entraba en el contrato y es preciso partir (de todos modos, no pensabas quedarte mucho rato). "Diario de un poeta recién cansado" 1985
compagno
Para Antonio Martínez Sarrión
Yo, o lo que fuera entonces, navegaba
por el plácido mar materno,
cuando, un día de agosto,
doscientos antes de mi nacimiento,
y
contando la misma
edad que ahora yo tengo,
del mester de la vida
dimitiste.
Europa iba saliendo
de la última resaca de su historia
o acaso de la Historia. En el
albergo,
La lámpara de mesa reunía
quince tubos vacíos en
el cerco
de su luz mortecina, y, desde la penumbra,
la tersa
baquelita del teléfono
parecía usurpar las imposibles formas
de un
noble buda de ébano.
No te preguntaría, aunque pudiese,
si abajo resplandece un alba
de oro viejo,
pero saber quisiera
de quién eran los ojos con que
salió a tu encuentro,
qué rostro de mujer te reclamaba
desde los
tenebrosos ejidos del silencio.
Pavesa desprendida
de los
rescoldos del reciente incendio
que ya se nos perdía, hacia la noche
profusa de los tiempos,
¿qué banderas contrarias tremolaron
delante del espejo?
¿Oíste una voz ronca en medio de las voces
del
ronco griterío que precedió al descenso?
¿Puso el amor esquivo un
poco de dulzura
en tu copa de sombra, olvido y desaliento?
Destartaladas ediciones
de tus libros de versos,
que me
hicieron antaño menos ardua
la triste travesía de un tramo del
infierno,
me acompañan también en esta hora,
bajo el rigor del
trueno.
Releo en la alta noche las líneas de tu diario
que mas me
conmovieron,
y con ellas regresan imágenes soñadas
tantas veces:
las flores de un almendro
en los bancales de Brancaleone;
Santo
Stefano Belbo,
escondido en el norte partisano,
y los ríos ligures
que morirán muy lejos:
en otro mar, lejano camarada,
en otro mar,
como la vida, ajeno.
De "Tiempo desapacible" 1996
A
Joseba Sarrionandía
¿De dónde vienen esas luces,
dónde están los marinos
del barco antiguo?
Francisco Ibernia
Decid ¿cómo zafarse
de estas tristes
anémonas,
arrastrado a la vasta
oscuridad del fondo?
Vidrio abisal ¿qué es esa
luminaria imprecisa?
Llama malva no
extinta
desciende con nosotros.
Arriba, las cuadernas
abiertas del esquife:
alta quilla,
acerado
esternón silencioso.
Ah la tierna madera,
tacto suave del pino,
arrebatada gloria
del olivo y del olmo.
Caer. Caer
despacio,
como un áncora enferma.
Madréporas hostiles
vedarán
mi retorno.
"Diario de un poeta recién cansado" 1985
Un día de Aberri Eguna me puso en un compromiso. Después vivimos una historia de amor, maría y luna llena frente a la playa de Zarauz que habría matado de envidia a cualquier arábigo-andaluz. Yo me la llevé a la playa la noche de Aberri Eguna, pero tenía marido y era de Herri Batasuna. Me porté como quien soy, como un euscaldún legítimo, y para olvidarla pronto le regalé un prendedor con un verso, una icurriña, una pluma y una flor, y un libro de Patri Urkizu forrado en raso pajizo. "Diario de un poeta recién cansado" 1985
Qué inútil el recurso a los recuerdos o al consuelo banal de otras caricias, porque has perdido para siempre a aquélla que devastó tu carne enamorada. (Sólo el remordimiento prevalece). "Diario de un poeta recién cansado" 1985
Ya cesaron las lluvias. Ya perdieron su flor los jacarandáes. Pronto me iré de aquí. No hice muchos amigos. No bajé a los infiernos como Lowry, y nada me importabas cuando te conocí. Ojalá no te hubiera conocido, boca de ajonjolí. Ojalá no te hubiera querido así. Sólo espero que nunca la tristeza te trate como a mí. "Suma de varia intención" 1987
Desde las
tumbas cándidas
contemplamos con sorna su destino.
Ved cómo
se empecinan
sus sexos miserables contra vientres hostiles.
Y la
mise-en-abîme
de sus conciencias
cuando abrazan la dulce materia prometida.
"Diario de un poeta recién cansado" 1985
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