« cantidad / de agua que transita en un segundo, »
Joaquín Pérez Azaústre · Caudal
Biografía y amplia selección de poemas de Joaquín Pérez Azaústre. Antología de la poesía hispanoamericana. Poesía sensual perdurable y romántica....
Biografía y amplia selección de poemas de Joaquín Pérez Azaústre. Antología de la poesía hispanoamericana. Poesía sensual perdurable y romántica.
Poesía del siglo de oro. Traducciones poéticas. Archivos sonoros.
Caudal es cantidad de agua que transita en un segundo, que viene al punto dado en la corriente. Si no se especifica el sitio en el que mides, si es el litoral, si es el meandro, si hay un lugar de agua que te ignora, pongamos que el lugar en el que mides se acerca a lo que resta, te resta de la boca. Así el caudal varía, según tú lo alimentes, según la infiltración de afluentes que reciba. El agua se evapora, se merma así el caudal que viene a reponer el hombre en su trabajo, la nieve si se funde, la lluvia en su estación que mide y que se crece en el final. Las piernas que se abren, el agua que al abrirse desemboca. De "Delta" 2004 Visor Libros- Colección de poesía
Mis alas te las dejo. Agítalas con fuerza, toma impulso. Yo prefiero quedarme entre los hombres, volver a hundir mis pies en tierra blanda. Qué si hasta el misterio se derrumba. Me puedes encontrar detrás del árbol. Quién ha dicho que el tiempo verdadero nos tiene que durar más que la vida. De "Delta" 2004 Visor Libros- Colección de poesía
laberinto Ella estaba detrás del laberinto. Lo supe al conocerla. Aunque al principio, al relumbrar su cuello en la puerta fugaz de aquel hotel (creo que podía ser el Miguel Ángel, y había un piano-bar), jamás me habría creído que era posible entrar con tanta suerte ni en ningún otro hotel, ni en cualquier otra parte. Tenías que haberla visto. Tenías que habernos visto. Era casi imposible imaginar a dos seres tan frágiles, con un fulgor tan raramente humano. Y el brillo se quedó dentro del pecho, como un tibio dolor del corazón. Poco después moriste, pero ya pude ver que había una hebra invisible, un deseo capilar, en ti y en ella, de no tener más freno que la muerte. Y se lo dije entonces, quizá hasta un poco antes: eres como un cachorro de león asustada. Tú sólo tienes miedo de tener ese miedo más grande que la vida. Eres como un cachorro de león asustada, porque un león no se rinde, no cesa ni claudica, se encrespa en la batalla, apenas retrocede y muere de un impulso o ruge y toma aliento y vence a dentelladas. Me gustaría decirte que fue fácil. Me gustaría decirte que aún es fácil. Pero ella está detrás del laberinto y no hay salida fuera de sí misma: es un hotel costero abandonado donde todas las puertas nos llevan hasta el mar. De "Las Ollerías" 2011 Premio Loewe de poesía 2011 Visor 2011
del exilio Tu puente de agua blanca va y se extiende más allá del país de los naufragios. El faro verde de estribor te avisa, vas nadando con fe hasta la baranda. Te extrañas. Nadie sale a recibirte. Estás aquí, en un barco de vidrio silencioso y descubres de pronto nuestra fiesta de huérfanos que sueñan con el mar. De "Una interpretación" 2001 Ediciones Rialp S.A.
pendiente Miras abajo porque sientes que todo lo que sientes va a acabarse, que el dolor sí se ha roto, que hay un viento que anuncia tu nombre y tu llegada a otras ciudades, un lamento gris, tus ojos que ahora sí lo entienden todo y lo perdonan todo, tus ojos que no miran más que el vago contoneo de las cosas para guardadas dentro, que saben que la marcha es una aceptación. Antes de irte quieres estrechar la mano del verdugo, porque no deseas llevarte nada parecido a un mal sueño. Olvidas el dolor, te están llevando, parece que ahora estás mucho más lejos. De "Delta" 2004 Visor Libros- Colección de poesía
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« Tu puente / de agua blanca va y se extiende »
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