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Jesús Munárriz · Aquel fulgor
Biografía y amplia selección de poemas de Jesús Munárriz. Antología de la poesía hispanoamericana. Poesía sensual, perdurable y romántica....
Biografía y amplia selección de poemas de Jesús Munárriz. Antología de la poesía hispanoamericana. Poesía sensual, perdurable y romántica.
Poesía del siglo de oro. Traducciones poéticas. Archivos sonoros.
Saikaku Soy una prostituta japonesa del siglo diecisiete, joven, bella Hago el amor a un comerciante para quien quemo áloe, templo sake y samicén, y desciño mi faja lentamente El fulgor en la noche De amanecida pedirá papel, pincel, le haré la tinta, y esbozará unos signos elegantes Hallaré aquella noche varios siglos más tarde leyendo a Saikaku Aquel fulgor
Cuando el viento abalanza sus mastines por las encrucijadas del olvido y levanta las hojas del recuerdo que cubrían las huellas del camino, se ve un paisaje desolado y yerto, la sombra de los días que se han ido, borrando con su paso la esperanza de algún inencontrable paraíso, cuando el viento abalanza sus mastines por las encrucijadas del olvido. Cuando la noche trae su misterio y se mira a los ojos al destino, cuando la soledad se precipita por nuestra confusión y sus abismos, de no se sabe dónde, la tristeza aparece de pronto con su frío dejando un esqueleto de verdades olvidado a la puerta del vacío, cuando la noche trae su misterio y se mira a los ojos al destino. Cuando la nada crece en las macetas y se esconde en el fondo del pasillo, cuando nos despertamos con su cuerpo pegado a nuestro nombre y apellido, olas de sal golpean las paredes, se arremolinan ante el precipicio y nos va arrebatando su blancura hasta el último sueño del sentido, cuando la nada crece en las macetas y se esconde en el fondo del pasillo. "Esos tus ojos" 1981
Sabes -y sueles- hacer el amor como el poeta construye sus versos: con acordada mezcla de pasión y sistema (y no digo artificio), de música, entusiasmo, intuición y saber. Precisas emociones las transformas en ri tmo y melodiosa fantasía enriquece tus gestos; sabrosa perversión los enloquece. Cuando estás inspirada, que es bastante a menudo, me transportas a límites nunca antes alcanzados. De poeta a poeta: enhorabuena. ¿Cómo podría hacerme con tus obras completas? "Esos tus ojos" 1981
De tu presencia guardo, sobre todo, las huellas que dejaron tus primeras sonrisas en la confusa sombra de mi melancolía. "De aquel amor me quedan estos versos" 1975
Los
que tiran del carro
-larga recua
los que guían el carro
-como pueden
los que trepan al carro
-tontos listos
loS que van tras el carro
-no lo alcanzan
los que miran el carro
-con envidia
los que son de otro carro
y los que van a pie,
campo a través.
Si algo ha marcado el rumbo de mi vida es, sin duda, el deseo, esa imposible búsqueda de todo lo que está más allá a la que debo cuanto de valioso, hermoso o placentero encontré más acá -¡oh cuerpos memorables, volved a mis sentidos! Mi obediencia ha tenido cuanto al placer me lleva, aunque cierta mesura sabe imponerme la sabiduría -no echar al fuego toda la madera, que hay que construir mesas y sillas, y escaleras. Un cerdo de la piara de Epicuro supongo que habré sido, -cosa que, por supuesto, me parece estupenda, porque creo que somos una larga pandilla de implicados los que hemos preferido el amor al poder, al robo o a la guerra a lo largo del tiempo, y que no lo hemos hecho nada mal, francamente. "Esos tus ojos" 1981
El que nunca traspasa ciertos límites ni incurre ni comete ni transgrede ni encubre ni viola ni vulnera ni delinque ni incumple El que nunca traspasa ciertos límites ni cruza ni penetra ni se interna ni explora ni alcanza ni consigue ni descubre ni llega El que nunca traspasa ciertos límites.
En casa ajena siempre, camino del destierro, al filo de terribles madrugadas, huyendo de lugares y gentes conocidas, rumbo a la incomprensión, de cara a lo imposible, roturar los calveros del silencio y el luto amenazantes, abrir los brazos a lo imprevisible y en vértices y aristas del poliedro del día encontrar esa luz que transfigura en sueño el reto de lo cotidiano "Esos tus ojos" 1981
en un arranque de moral, se suprimieron por decreto los prostíbulos del país. y desde entonces no tenemos putas. "Cuarentena" 1977
Volver a la ciudad lejana de la infancia, par entre pares otra vez, recobrar aquel puesto hace tiempo perdido, ámbito acogedor en días fríos, tejido de costumbres y de complicidades. Rememorar rincones olvidados, rostros desdibujados, calles, nombres, maneras y expresiones. Borrar tanta distancia en unas horas de feliz reencuentro. Pasear por aceras familiares y jardines que siguen alzando aquellos árboles que la memoria guarda en dulces entresijos. Ser otra vez aquel que fue, que fuiste, página ya pasada de una historia que te trajo hasta aquí, hasta este día, niño por unas horas en tu vieja ciudad, en el fondo la misma, pero tan diferente, y partir, partir pronto, recobrar los quehaceres de otro mundo lejos de estos paisajes que evidencian con su presencia brusca su diario desgaste, el paso de los años, al tiempo que tu propio deterioro. "Esos tus ojos" 1981
Vive la corrupción; lo intacto, nunca. Perdura lo perenne, pero no es. Aguanta su pesado vado sin sustancia los siglos, no el instante. Lo efímero sí existe. Cruza su resplandor entre lo negro. Y grita. Nadie será testigo del triunfo del silencio.
Haz lo que quieras, pinta como quieras, el impoluto lienzo pasivamente aceptará tus huellas. Hiéndelo libremente, sin prejuicios. Pero no te abandones a las facilidades, no desmayes la guardia, sé siempre muy exacto. Que lo que digas surja desde dentro, que las cosas se nombren a sí mismas, que las palabras jueguen a juegos de palabras, si les gusta, y que tu propia vida vaya manchando el verso con sus botas gastadas. "Esos tus ojos" 1981
Hemos viajado juntos a toda vela, hemos andado siempre las mismas sendas. Caminos del cerebro y los sentidos, rutas de tus ensueños y de los míos. Mano a mano tú y yo codo con codo, viajeros por iguales pieles y poros. Pensamientos perdidos labios sedientos, deseos en la sombra, soñar despiertos. Tú me has dado la mano: no me la sueltes, sabes que cualquier día vendrá la muerte. Mano a mano tú y yo codo con codo, viajeros por iguales pieles y poros. "Viajes y estancias" 1975
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