Poesía Universal

Jeannette Clariond

Biografía y amplia selección de poemas de Jeannette Clariond. Antología de la poesía hispanoamericana. Poesía sensual perdurable y romántica....

Biografía lírica

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Biografía y amplia selección de poemas de Jeannette Clariond. Antología de la poesía hispanoamericana. Poesía sensual perdurable y romántica.

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Lírica y Versos

Poemas de Jeannette Clariond

11 poemas seleccionados
1.

A Olga Ayub en su descendimiento

Una tierra devota, madre,

		un vientre para la miel de lo perdido,

		tierra de todos

		en el insbrik, cobre esbelto donde la espuma

		multiplicaba tu rostro.

		Busco la duración y no aparece.

		Veo desplegarse la oscuridad

		labrada 

		desde un brillo solitario. 

		

		Surgen en mi incertidumbre

		muertas

                  
		un puñado de hojas grises. 

		

		Las formas ceden a lo inmóvil: 

		humo obstinado en engarzar

		las perlas. 

		

		Sangra en el vidrio, astillada,

		la claridad. 

		

		Ráfagas, 

                  
		hojas 

		y el blanco templo 

                 
		de muros que se esfuman. 

		La memoria de los sueños 

		son rosas que te salvan,

		noticias que traen los pájaros cuando es preciso 

		despertar sobre la rota espuma. 

		

		La melancolía es destino

		diciéndonos lo que no somos:

		un huerto tejido de sombras,

		la cicatriz de la tarde,

		el rostro que lucha por saber quién fue. 

		

		En el portal

		los pájaros recuerdan

		el viaje

               
		-y sin embargo 

		

		temo perder lo que de ti queda cuando te vas.
2.

Desnudo frente a un espejo

El azul sargazo de tu desnudez,

		las tristes cosas ante el espejo,

		viejas cosas que se resisten, en su nostalgia, 

		contra las nuevas cosas:

		los muslos firmes de las muchachas,

		trazo perfecto de Delvaux.
3.

I.

Esta costumbre, 

		esta grave costumbre de perderse

		al momento en que hilos,

		hojas lanceoladas,

		tenues luces 

		de rostros 

		se deslíen

		y cuerpos se borran

		como en una vieja fotografía. 

		

		Hacienda, pan, 

		todo guarda su nombre bajo la sombra. 

		

		Siete vados antes de entrar a la ciudad

                         
		aún esparcen su mancha neblinosa.
4.

Ii.

II. Ruinas, nogales, 
		sicomoros

		desmoronándose en mis manos,

		y entre huellas

		el asomo de un lugar. 

		

		Espeso polvo, cordilleras,

		nocturno el cañón 

		donde los gansos blancos de Babícora

		esparcen la ceniza que dejaste enterrada en el Chuvíscar,

		en la distancia que llamamos cercana indiferencia,

		sus múltiplos sumándose a la trayectoria de tus días. 

		

		El eco de tus lamentos entre muros,

		la soledad que ciñó tu muerte,

		mito de noches y distancia, 

		certeza de lo que no es.
5.

Iii.

III. Arde la aurora,

		alumbra la ciudad en ruinas,

		el corredor de ancha bóveda,

		los caminos de tierra,

		el pantanoso piso de la caverna;

		y buscas en tu cuerpo

		ese cuerpo 

		extraviado

		que se hunde.
6.

Iv.

IV. De noche las persianas,

		los sueños 

		alejando su frente, 

		el vino que aromó la mesa,

		el mediodía;

		él era el mediodía, 

		la morada,

		el sueño de quien ve doblemente en los espejos; 

		y en ese sueño el alarido,

		la cuerda que nos ata 

		de los crepúsculos

		a la contemplación.

		Hablará de tu luz, alas de hielo

		devolviéndome el canto, 

		la fuerza de los años

		sostenida

		en un atril.
7.

V.

Qué lugar es 
		éste en el que habito 

                
		de hojas y penumbra presentir. 

		El polvo sella 

		el hambre del recuerdo…

		Cae la noche

		entre el silbido de los trenes.

		Vestida de novia 

		la muñeca

		de la hacienda va

		por el pasillo oscuro.
8.

Vi.

VI. Orlas, 
		círculos en la arcada central.

		El amor desciende sobre el imperio de la cera,

		alumbra el pan de cada sombra,

		las tardes de manganeso,

		la puerta en la balaustrada

                       
		que abre al mar 

		de tu borrasca. 

		

		Vuelve a tu cuerpo lo marmóreo azuloso 

		de raíz 

		y desde el techo antorchas

		cuando el agua del corazón adormece. 

		

		La sequía adelanta una luz

		y su palabra,

		al centro, 

		como una gran copa de alabastro.
9.

Vii.

VII. Desde lo alto del 
		jardín 

                  
		el ocelote;

		desde lo alto la columna,

		el blandor de la hierba, 

		la sal,

		la blanquísima túnica del olvido;

		devastada ciudad, salutación del mago 

                  
		que de lejos aproxima

		el resplandor, 

		el invierno que adivinas

                  
		y hiere

                 
		–su cobija de escarcha. 

		

		Junto al mar,

		en el risco 

		donde los pelícanos duermen,

		una reja sobre tu rostro,

		una casa vacía 

		entre la cresta y la baja marea.
10.

Viii.

VIII. 
		Jardín donde la rosa desgajó sus pétalos

                              
		sobre altos aleros de ébano;

		las demitasses bajo el péndulo,

		el piano, su macramé

		deshaciéndose

		entre gasas y azogues de espejo. 

		

		Un eco apenas luz

		arde

		en el recinto de azulejos.
11.

Ix.

IX. La pileta al centro,

		los adobes, la acequia

		donde flotan nardos:

		cóndores que se hunden

		en la niebla;

		la pérgola, el vino puesto,

		la silenciosa sal,

		el pozo oscuro de palomas,

		la lluvia contra gastados cristales,

		velas que resplandecen,

		remota luz que enciende

		el pasado a la mesa.

Versos y pensamientos de Jeannette Clariond

4 citas
« Una tierra devota, madre, / un vientre para la miel de lo perdido, »
Jeannette Clariond · A Olga Ayub en su descendimiento
« El azul sargazo de tu desnudez, / las tristes cosas ante el espejo, »
Jeannette Clariond · Desnudo frente a un espejo
« Esta costumbre, / esta grave costumbre de perderse »
Jeannette Clariond · I.
« II. Ruinas, nogales, / sicomoros »
Jeannette Clariond · Ii.
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