Poesía Universal

Javier Egea

Biografía y amplia selección de poemas de Javier Egea. Antología de la poesía hispanoamericana. Poesía sensual perdurable y romántica....

Biografía lírica

Vida

Biografía y amplia selección de poemas de Javier Egea. Antología de la poesía hispanoamericana. Poesía sensual perdurable y romántica.

Poesía del siglo de oro. Traducciones poéticas. Archivos sonoros.

Lírica y Versos

Poemas de Javier Egea

9 poemas seleccionados
1.

Coplas

de Carmen Romero


		Díselo, Carmen Romero,

		dile que estamos aquí,

		que él parece estar allí

		y es aquí donde lo espero;

		dile que ningún obrero

		entiende que un presidente

		mande guardias a su gente

		en vez de mandar trabajo,

		dile que va cuesta abajo

		frente a la Cuesta de Enero,

		díselo, Carmen Romero.

		

		Dile que están encendidos

		los faros de un pueblo oscuro,

		dile que mire al futuro,

		no a los Estados Unidos;

		dile que estamos perdidos

		en medio del capital,

		que una rosa sin rosal

		naufraga en las oficinas

		dile que por las esquinas

		anda el sueño prisionero, 

		díselo, Carmen Romero.


		Dile tú, Primera Dama,

		cuando hagas su equipaje,

		que a veces también viajé

		por los campos de Ketama

		y dile, cuando la cama

		anula la presidencia

		y el amor dicta sentencia

		contra todos los misiles,

		que aún florecen a miles

		banderas del sueño obrero,

		díselo, Carmen Romero.
2.

Cuando

dijiste 
		¡basta! era diciembre...


		Cuando dijiste ¡basta! 
		era diciembre

		y sólo tú templabas el vacío.

		

		Pensé que nada estaba,

		que se perdió contigo la llave de la vida.

		

		Después miré a la calle

		y era la misma puerta para todos:

		la vida no existía.

		

		Desde el mismo cerrojo

		la herrumbre del expolio nos miraba.
3.

Dicen

que no quiere ser...


		                                               
		"Para la libertad

                                                 
		sangro, lucho, pervivo"

                                                           
		Miguel Hernández

		

		Dicen que no quiere ser

		ni vendida ni comprada, 

		que aquí la cercan los lobos,

		allá le minan sus aguas

		y en sus orillas acechan

		sombras de flores quemadas.

		Joven aún, peligrosa,

		en los sueños empeñada,

		me mira desde una paz

		herida sobre su mapa.

		Dicen que en ella resisten

		fusiles de la esperanza.

		Hoy me pueblan el deseo

		su promesa y su batalla,

		hoy puede ser que comprendan

		por qué soy ciego en Granada.

		Si la ve un día, viajero,

		dígale que me acompaña,

		ponga las manos al fuego

		que limpia su madrugada,

		cuente su luz por el mundo.

		Está entrando en Nicaragua.
4.

El

viajero


		(De Miguel, camarada 
		viajero con el frío)

		

		III

		Pretendieran tus ojos estos mares felices,

		esta orilla encendida.

		Pretendiera esta luz tu corazón viajero.

		

		Desde el muelle miramos,

		contemplamos los mares que se agrandan ya tuyos.

		Fue en ellos que tu casa levantaste de nuevo,

		en estas luces cálidas,

		en estas aguas

		adonde está tendida,

		verde y grande la mano de las algas,

		blanca y fresca la boca de la espuma.

		

		Aquí, donde la paz adivinamos

		por las grutas azules que ha poblado tu cuerpo,

		aquí, donde caballos presentimos

		como un galope verde en la memoria,

		aquí, donde traineras y velámenes

		amaneciendo están

		y sorprendidos.

		

		Es tuya tanta luz.

                                    
		En este puerto

		donde los marineros aparejan el aire

		y nos mira la obra sumergida

		es tuya tanta luz.

		Hemos querido hablarte

		cuando el sueño te quema como tú pretendías,

		hemos venido a verte desde el miedo

		hasta esta casa nueva

		donde brillan tus ojos como peces de fuego

		por si acaso tuvieras noticias de ese barco

		en el que un día zarparon los hombres y la historia.

		

		Es tuya tanta luz. Hoy todo está contigo.

		

		Y baja la marea

		y cantan los dormidos

		y gaviotas llegan con el viento encendido

		y hemos de volver

		y tú no estás pero tu voz nos llama.

		

		Para los que quedamos es más triste el camino.

		

		Quizás alguna tarde,

		en alta mar tu sueño y las primeras algas,

		como un octubre nuevo,

		florecerá en las gavias

		una bandera roja, Miguel, que nos reclama.
5.

Entre cuatro paredes...

"Ellos los vencedores"

                                                             
		Luis Cernuda

		

		

		Entre cuatro paredes

		comenzaba la noche del asedio

		

		Ellos, los asesinos,

		alentaban la larga collera de los perros.

		

		El hambre por las sábanas

		se agazapaba oscura como un cepo.

		

		Ellos, los asesinos,

		nos pusieron el pan sobre unos ojos bellos.

		

		Fuimos muriendo todos

		hasta que todo se volvió desierto.

		

		Ellos, los asesinos,

		vigilaban la caza del amor en silencio.
6.

Epigrama

Sueño y trabajo nos 
		costó saberlo:

		ternura es patrimonio de los rojos.


		Pero los rojos, 
		Claudia,

		en estas noches bárbaras,

		sólo somos tú y yo.
7.

Eran

tiempos 
		muy duros. No era fácil vivir...


		Eran tiempos muy duros. 
		No era fácil vivir.

		Por eso madrugué por los despachos,

		volví mañana, les expuse el caso

		y conseguí un empleo para ella:

		tras mirarla a los ojos -al menos eso dijo-

		le entregaron la llave más preciada,

		pusieron a su cargo el alumbrado.

		Yo hice lo que pude, lo que en mi mano estaba.

		y no la he vuelto a ver:

		aquella misma noche me cortaron la luz.
8.

Espumas

de la escollera...


		                                                           
		             
		A Rafael Alberti


		                                                           
		Si Garcilaso volviera,

                                                           
		yo sería su escudero;

                                                           
		que buen caballero era"

		

                                                                              
		Rafael Alberti


		Espumas de la 
		escollera,

		Puerto de Santa María,

		si Garcilaso volviera

		yo sé que preguntaría

		por su joven escudero

		que quiso ser marinero

		y se quedó en tierra un día.

		Si Garcilaso volviera

		seguro que encontraría

		sus armas tan bien veladas

		que entre claveles y espadas

		le entregaría su arnés

		y el luminoso vigía

		del pueblo de la poesía

		yo sé que respondería: 

		¡qué buen camarada es!
9.

La

casada infiel


		                                        
		"con la pasión que da el conocimiento"

                                                                             
		Jaime Gil de Biedma

		

		Hoy está triste el juglar

		sólo canta para ella,

		que también la juglaría

		tiene parte en la tristeza.

		Sepan que de mal de amores

		nadie está libre en la tierra.

		Demasiado enamorado

		-aunque ya no pueda verla-

		y demasiada pasión

		esta noche de tormenta,

		el juglar siente en sus manos

		caer el agua y la sueña.

		Sueña que ve su sonrisa

		-de labio a labio le tiembla-

		cruzar las calles sin medio,

		poner el asfalto en siembra,

		hacer libre el corazón,

		bajar del sueño la fiesta,

		abrir los brazos de un mundo

		que es otro cuando se acerca,

		adelantada de abril

		y la nueva primavera.

		Hoy está triste el juglar,

		pues es con ella que sueña.

		y le reconoce al tacto

		la luna de sus caderas

		cuando ya, ciego en Granada,

		la noche toma las riendas

		y uno, sin luz, dice en versos

		las soledades eternas.

		Hace ya tiempo, señores,

		que el juglar no puede verla,

		pero a pesar de sus ojos

		entre la lluvia le espera.

		¿Quién le trae un lazarillo

		para buscarla en la niebla?

		Le canta a los cuatro vientos

		y nunca halla respuesta.

		Llévenle mientras el alba

		un poco de buena yerba.

		Den la mano a este juglar

		cansado que la recuerda.

		Por hoy cesa en la romanza,

		perdónele su clientela:

		él es un juglar de ésos

		que a veces rompen las cuerdas,

		de los que han amado tanto,

		que diría Gil de Biedma.

		Hoy está triste el juglar,

		sólo canta para ella.

		Se me fue con su marido,

		pero yo sigo queriéndola.

Versos y pensamientos de Javier Egea

4 citas
« de Carmen Romero / Díselo, Carmen Romero, »
Javier Egea · Coplas
« Cuando dijiste ¡basta! / era diciembre »
Javier Egea · Cuando
« "Para la libertad / sangro, lucho, pervivo" »
Javier Egea · Dicen
« (De Miguel, camarada / viajero con el frío) »
Javier Egea · El
Biblioteca poética

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