Poesía Universal

Javier de Bengoechea

Biografía y amplia selección de poemas de Javier de Bengoechea. Antología de la poesía hispanoamericana. Poesía sensual perdurable y romántica....

Biografía lírica

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Biografía y amplia selección de poemas de Javier de Bengoechea. Antología de la poesía hispanoamericana. Poesía sensual perdurable y romántica.

Poesía del siglo de oro. Traducciones poéticas. Archivos sonoros.

Lírica y Versos

Poemas de Javier de Bengoechea

8 poemas seleccionados
1.

A una mejilla blanca

( Madrigal póstumo )


		Lento el carmín, cayó 
		de su mejilla.
Ya se apagó ese pétalo de fuego.
Ya no es la sangre 
		más desasosiego
que el de saberse quieta y amarilla.

		
Aquella de antes, ágil y sencilla,
es esta dura realidad de 
		luego.
Jugó la rosa a terminar. Yo juego
a lamentar su lenta 
		maravilla.

		
Ahora todo es igual de diferente:
la llamarán como antes la 
		llamaban,
la olvidarán inolvidablemente...

		
En un principio fue lo que se acaba.
Sigue siendo lo mismo. 
		Solamente
que ya no está una rosa donde estaba.
2.

Ahora, sí

Ejercicios de amor, los que ahora hago,
y los que hacen conmigo. 
		Sacrificios
sin duda, y de dudosos beneficios.
Hoy, mérito es 
		amar. Ayer, halago.

		
Antes, cuando los cisnes sobre el lago,
amante era el mejor de 
		los oficios.
La humanidad, delicias y delicios
pagándose con 
		besos. No era pago.

		
Dichosa aquella edad, pero se acaba,
y el aquel -nunca más-- de 
		todo ello...
Se amaba, ¿de verdad?, pero se amaba.

		
Porque el labio era rojo y era bello,
deseaba, buscaba, y lo 
		besaba.
¡Y amor, Dios mío, amor llamaba a aquello...!
3.

Beso

Aquel clavel que abrió tu llamarada...
Aquella inolvidable 
		quemadura...
Aquella doble y única locura,
¡ay!, maravilla fue, 
		mas será nada.

		
Recordaré el clamor de tu mirada.
Recordará tu voz mi mordedura,

		mas se deshojará mi dentadura
sobre el otoño de mi boca helada.

		
Ese beso me pesa gravemente.
Ha de caer a tierra por mi peso,

		pero puedo y te amo todavía.

		
Y en los alrededores de mi frente
tendrá la maravilla de aquel 
		beso
su consulado de melancolía.
4.

El soneto de la voz más suave

( Madrigal 
		decadente )

		
Esa garganta en que su voz habita,
adelgazada, amor en lo que 
		cabe,
ni es comparable a nada ni se sabe
con qué vecinos pájaros 
		limita.

		
Y si, a tal perfección, trino imita,
podría tutearse con el ave

		este soneto de la voz más suave.
si su más suave voz me lo recita.

		
Su voz tan suave apenas si se siente.
Como suelen soñar los 
		aburridos,
sueño un morir poético y consciente.

		
Primero han de morir otros sentidos.
Yo bien lo sé: 
		definitivamente
la muerte me arrastrará por sus oídos.
5.

Epitafio

Dos 
		perfiles, son dos, en el inerte
yacer del afilado caballero,
pero 
		un solo perfil, el verdadero,
haciendo la moneda de su muerte.

		
Moneda del vivir -azar y suerte-
ya jugó su caer triste y 
		austero,
y ahí está el amante más sincero
esperando un amor que lo 
		despierte.

		
Ya en línea y trazos fieles se resume
su enérgico morir tan 
		delicado,
de amante que en olvidos se consume.

		
Qué fragancia de besos que no ha dado.
Oh valeroso y único 
		perfume.
Oh, el morir en olor de enamorado.
6.

Estoy

La escalera del viento hacia Tu altura,
se deshace en mis pies, y 
		yo no puedo
subir, oh Dios, y sin subir, me quedo
flotando como 
		pluma a la ventura. 
		

¿En dónde estoy, oh Dios, o en qué postura
pondré mi vida, o 
		cómo desenredo
los hilos de mi ansia, y me hallo, y cedo
-a quién, 
		mi Dios- mi peso de amargura?

		
Así impaciente, por llegar, me estiro,
y me rompo la vida, y más 
		me afano,
y arriba voy volando en un suspiro...

		
Mas Tu cielo es un velo tan lejano...
¿En dónde estoy, mi Dios, 
		en dónde? Y miro,
y estoy sobre 1a palma de Tu mano.
7.

M.

E. 
		


		Queridísima y diestra 
		profesora
de mi difícil corazón inquieto, 
		
¿podrías restaurarme este soneto
que, amarillento, tu atención 
		implora? 
		

Mira cómo mi voz se decolora, 
cómo se ha oscurecido este 
		cuarteto. 
		
Un tratamiento mágico y discreto
recompondría su esbeltez sonora. 
		

Discretísima, docta criatura, 
pasas como una tenue veladura

		sobre mi corazón y sus pesares... 
		

Pasas tus manos sabias, cuidadosas. 
Imperceptibles, 
		diminutas rosas, 
		
yo beso en mí tus huellas dactilares.
8.

Mala es mi sombra, mala...

Mala es mi sombra, 
		mala. ¿Me convino

		nacer? Pero nací. O así lo cuentan.

		Y si me busco en mí, mis manos tientan

		una pared al fondo de un camino.

		

		Yo soy un ser nacido a contra sino.

		Los hombres formidables me lamentan.

		Aumentan segurísimos, y aumentan

		mis posibilidades de asesino.

		

		Soy una solución que siempre yerra.

		(Siguen en pie la muerte y sus baluartes.)

		Un hospital en medio de una guerra.

		

		Me llamo trece, y me apellido martes.

		Pero sé lo que soy: algo de tierra

		rodeada de Dios por todas partes.

Versos y pensamientos de Javier de Bengoechea

4 citas
« ( Madrigal póstumo ) / Lento el carmín, cayó »
Javier de Bengoechea · A una mejilla blanca
« Ejercicios de amor, los que ahora hago, / y los que hacen conmigo. »
Javier de Bengoechea · Ahora, sí
« Aquella doble y única locura, / ¡ay!, maravilla fue, »
Javier de Bengoechea · Beso
« decadente ) / Esa garganta en que su voz habita, »
Javier de Bengoechea · El soneto de la voz más suave
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