Poesía Universal

Isabel Rodríguez Baquero

Biografía y amplia selección de poemas de Isabel Rodríguez Baquero. Antología de la poesía hispanoamericana. Poesía sensual, perdurable y romántica....

Biografía lírica

Vida

Biografía y amplia selección de poemas de Isabel Rodríguez Baquero. Antología de la poesía hispanoamericana. Poesía sensual, perdurable y romántica.

Poesía del siglo de oro. Traducciones poéticas. Archivos sonoros.

Lírica y Versos

Poemas de Isabel Rodríguez Baquero

8 poemas seleccionados
1.

Ars amandi

La tarde incandesecente, primaveral y clara,
se evade hacia las lindes en 
	sombra del ocaso,
abandonando voces, pupitres y ficheros,
cementerios 
	y perros, andenes y jacintos.

	
Pasan tibios retazos de palabras y risas
y pájaros perdidos detrás de 
	los cristales.
Estalla primavera en todos los aleros
Y en los 
	adolescentes tendidos en la yerba.

	
Es hermosos vivir sintiéndose vivido,
es cálido gozar la luz en 
	compañía,
es intenso sentir que la vida se agolpa
en la palabra exacta 
	y en los hondos silencios.

	
Es glorioso sentirse comenzar con la vida,
levantarse la sangre en 
	pie de amor; es dulce
palpitar en la misma emoción inquietante
y 
	buscarse los labios, atónitos de besos.

	
Es preciso vivirse, desvivirse, gozarse
y beberse a oleadas la tarde 
	fugitiva,
antes de que las horas arrastren a la arena
los restos 
	inservibles del último naufragio.
2.

Primavera

Allegro

	
I
Ojalá que te bebas mis sueños,
que mi nombre se extienda por 
	todo tu cuerpo.

	
Que me pierda en tu piel de aceituna
en las lentas horas de abril y 
	de luna.

	
Ojalá a mi cintura
se amarre la cinta de tu sangre oscura.

Y 
	que por tus labios
húmedos y sabios
transiten mis besos de óxido y de 
	llanto.

	
Ojalá que asciendas
por mi sangre enhiesta
con la fiebre izada 
	como una bandera.

	
Aunque luego huyas.
Aunque nunca vuelvas.
Aunque se haga negra

	esta primavera. 
	

Aunque yo me muera.


	II
Se ha subvertido el 
	orden,
la ley, lo establecido...
Las lágrimas son cifra de un gozo 
	innominado,
el silencio es intenso mensaje estremecido,
lo que ayer 
	importaba
ahora parece ínfimo,
el sosiego hace daño,
el placer es 
	gemido...
Nos corona la noche de dalias y de mirto.

	

III
En esta amanecida inaugural y áurea
un ángel con melena 
	llega de los pinares;
lo acerca nuestro aliento de besos y de mares

	hasta el lecho de hierba donde el amor se instaura.

	
Nos contempla y sonríe, nos envuelve en su aura
de acuática armonía, 
	de luz y pleamares,
anudados, febriles, confundidos, impares,

	exhaustos en un ansia que la noche restaura.

	
Génesis de la vida súbitamente abierta
en tu carne y mi carne, en mi 
	surco y tu arado,
invasión consentida de mi huerto sellado,

	
luminosa lanzada rasgando mi cintura, 
muerte que siembra vida, vida 
	que se inaugura.
Paraíso cerrado que nos abre su puerta.

	
* * *
3.

Verano

Vivace

	
I
Tan alta era, tan alta,
la torre de tu cuerpo.

Y tan 
	honda, tan honda,
mi raíz de misterio.

	
Yo no acerté a escalarla.
Tú no bajaste al fondo
profundo del 
	deseo.

	
                
	(Primavera lloraba
                
	soledad a lo lejos)

Se levantó la noche
desde un mar de silencio.

	

II
Qué fulgor derramado esta luna de cera,
qué imparable este 
	río
de mis venas abiertas
vertiéndose incesante en tu mar sin orillas.

	
Qué raudal de agonía
desatinada y plena,
de mi boca a tu boca,

	de mi mar a tu arena.

	
Qué deslumbrante herida,
qué llama inapagada,
qué dulce y ardua 
	furia de vientos anudados,
qué tierna la derrota despues de la batalla...


	* * *
4.

Otoño

Adagio

¿Qué estoy 
	haciendo ahora,
varada en mi ventana,
mientras un nuevo otoño incendia 
	los pinares
y derrama en mi mesa
su dulce llamarada?

	
               
	(Y tu piel allá lejos,
                
	y tu boca temprana)

¿Y por qué este inventario
de ardores y de 
	inviernos,
de la sed y del agua?

	
                 
	(Y tu risa perfecta.
                 
	Y tu boca lejana...)

II
En la soledad espesa de esta noche de 
	octubre
una puerta se abre...
Tal vez sea sólo el viento.

	Seguramente, nadie.

	
Tal vez sólo la lluvia,
penetrante y cercana,
con sus húmedos 
	dedos llamando en mis cristales.

	
Tal vez sólo el crujido 
con que se ensaña el tiempo
sobre la piel 
	opaca de las fotografías

	
Tal vez nunca se abra
la puerta del deseo.

Mas tal vez esta 
	noche 
	
de octubre suntuoso
se produzca el milagro.

            
	(Y ni yo sé decir
            
	el milagro que espero...)


	* * *
5.

Invierno

Andante

	
Contemplo atentamente
mi rostro en el espejo,
y me asombro de 
	súbito ante esta boca ávida
y ante el largo relámpago
de estos ojos 
	famélicos.

	
Lo que miro en mi rostro
varado en el espejo
es sobre todo el 
	hambre.
6.

Dulce

furia

	
Qué fulgor derramado esta luna de cera,
qué imparable este río
de 
	mis venas abiertas
vertiéndose incesante en tu mar sin orillas.

	
Qué raudal de agonía
desatinada y plena,
de mi boca a tu boca,

	de tu mar a mi arena.

	
Qué deslumbrante herida,
qué llama inapagada,
qué dulce y ardua 
	furia de cuerpos anudados,
qué tierna la derrota después de la batalla...
7.

En

pie de amor

Es imposible contener el grito
con que toda mi 
	sangre levantada
en pie de amor, atroz, enajenada,
en ti se vierte en 
	implacable rito.

	
Es imposible y, sin embargo, quito
volumen a mi voz; la tengo atada

	al silencio, por siempre enajenada
sangre y voz; sin plegarias y sin 
	gritos.

	
Y aun siendo así, tan terca es la esperanza,
tan incansable, tan 
	rebelde y fiera,
que aun en esta mudez que me sentencio

	
día a día se pone en la balanza,
y contra la evidencia, espera: 
	espera
que tú puedas oírme en el silencio.
8.

Entonces

Cuando ya nada importe.

	Cuando ya hasta los grillos más tenaces

	apaguen el clamor de su chirrido;

	cuando por las esquinas de la noche

	se eclipsen los deseos

	y en un rumor de oscura madreselva

	se confundan los ecos

	de la impaciencia antigua

	y sus desvelos.

	

	Cuando el airado cielo y su tumulto

	se entreguen al silencio,

	cuando el viento recueste su cabeza

	y se evapore el mar...

	

	Entonces me veréis

	llegar, intacta, envuelta

	en el azul sudario de mi vida,

	regresada, veraz, indemne, libre,

	a salvo de ataduras

	de amor y de naufragios,

	del largo desconsuelo

	y la voraz urgencia.

	

	Entonces, sólo entonces.

	Cuando ya nada importe.

	Cuando todo esté aquí.

	

	De "Oleajes"

Versos y pensamientos de Isabel Rodríguez Baquero

4 citas
« La tarde incandesecente, primaveral y clara, / se evade hacia las lindes en »
Isabel Rodríguez Baquero · Ars amandi
« I / Ojalá que te bebas mis sueños, »
Isabel Rodríguez Baquero · Primavera
« Tan alta era, tan alta, / la torre de tu cuerpo. »
Isabel Rodríguez Baquero · Verano
« haciendo ahora, / varada en mi ventana, »
Isabel Rodríguez Baquero · Otoño
Biblioteca poética

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