Poesía Universal

Íñigo López de Mendoza, Marqués de Santillana

Íñigo López de Mendoza, Marqués de Santillana es una voz imprescindible de la lírica en lengua española cuya obra destaca por su autenticidad y honda sensibilid...

Biografía lírica

Vida

Íñigo López de Mendoza, Marqués de Santillana es una voz imprescindible de la lírica en lengua española cuya obra destaca por su autenticidad y honda sensibilidad humana. Desde sus primeras composiciones, cautivó a los amantes del verso gracias a una mirada poética singular capaz de transformar las emociones cotidianas en arte universal.

Su poesía explora con elegancia el paso del tiempo, el misterio del amor y el anhelo de trascendencia ante los enigmas del destino humano. Hoy en día, su legado lírico sigue conmoviendo a nuevas generaciones de lectores por la belleza musical de sus estrofas y la sinceridad de sus palabras.

Lírica y Versos

Poemas de Íñigo López de Mendoza, Marqués de Santillana

7 poemas seleccionados
1.

Al alba venid, buen amigo...

Al alba venid, buen amigo,
al alba venid.

		
Amigo el que yo más quería,
venid al alba del día.

Amigo 
		el que yo más amaba,
venid a la luz del alba,

		
Venid a la luz del día,
non trayáis compañía.

Venid a la 
		luz del día,
non traigáis gran compañía
2.

Bésame y abrázame...

Bésame y abrázame,

		marido mío,

		y daros hé en la mañana

		camisón limpio.

		

		Yo nunca vi hombre

		vivo estar tan muerto,

		ni hacer el dormido

		estando despierto.

		Andad, marido, alerta,

		y tened brío,

		y daros hé en la mañana

		camisón limpio.
3.

Cuando yo so delante aquella donna...

En este catorçessimo soneto el actor muestra quél, 
             
		cuando es delante aquella su señora, le paresçe que es en el monte
		
        Tabor, en el cual Nuestro 
		Señor aparesçió a los tres discípulos suyos,
		
                       
		e por cuanto la historia es muy vulgar, non cura de la escribir. 
		

Cuando yo so delante aquella donna, 
a cuyo mando me 
		sojuzgó Amor, 
		
cuido ser uno de los que en Tabor 
vieron la grand claror que se 
		razona,
		

o aquella sea fija de Latona, 
segúnd su aspecto e grande 
		resplandor:
		
así que punto yo non he vigor 
de mirar fijo su deal persona. 

		
El su grato favor dulce, amoroso, 
es una maravilla çiertamente,
		
en modo nuevo de humanidad: 

el andar suyo es con tal reposo, 
		
honesto e manso, e su continente, 
que libre, vivo en cautividad.
4.

La

moza de la finojosa


		I
Moza tan 
		fermosa
		
non vi en la frontera, 
como una vaquera 
de la Finojosa.
		


		II
Faciendo 
		la vía
		
del Calatraveño 
a Santa María, 
vencido del sueño, 


		por tierra fragosa 
		
perdí la carrera, 
do vi la vaquera 
de la Finojosa. 
		


		III
En un 
		verde prado 
		
de rosas e flores, 
guardando ganado 
con otros pastores, 

		
la vi tan graciosa 
que apenas creyera 
que fuese vaquera 
		
de la Finojosa. 

IV
Non creo las rosas 
de la 
		primavera 
		
sean tan fermosas 
nin de tal manera, 

fablando sin glosa,
		
si antes supiera 
de aquella vaquera 
de la Finojosa. 
		

V
Non tanto mirara 
su mucha beldat, 
porque me dejara 
		
en mi libertad;

mas dixe: «Donosa 
(por saber quién era), 
		
¿dónde es la vaquera 
de la Finojosa?...» 

VI

		Bien como riendo, 
		
dixo: «Bien vengades; 
que ya bien entiendo 
lo que 
		demandades:
		

non es deseosa 
de amar, nin lo espera, 
aquessa 
		vaquera 
		
de la Finojosa.»
5.

La niña gritillos dar...

La niña gritillos dar

		non es de maravillar

		

		
		Mucho grita la cuitada

		con la voz desmesurada,

		por se ver asalteada;

		non es de maravillar.

		

		Amor puro la venció,

		que a muchos engañó;

		si por él se descibió

		non es de maravillar.

		

		Temprano quiso saber

		el trabajo y el placer

		que el amor nos haz haber;

		non es de maravillar.

		

		A los diez años complidos

		fueron della conocidos

		todos sus cinco sentidos;

		non es de maravillar.

		

		A los quince, ¿que fará?

		Esto notar se debrá

		por quien la praticará;

		non es de maravillar.
6.

Lejos de vos y cerca de cuidado...

Lejos de vos y 
		cerca de cuidado, 
		
pobre de gozo y rico de tristeza, 
fallido de reposo y abastado 
		
de mortal pena, congoja y braveza, 


		desnudo de 
		esperanza y abrigado  
de inmensa cuita y visto de aspereza, 

		a mi vida me fuye, mal mi grado,
		
la muerte me persigue sin pereza. 


		Ni son 
		bastantes a satisfacer 
		
la sed ardiente de mi gran deseo  
Tajo al presente, ni me 
		socorrer 
		


		la enferma 
		Guadïana, ni lo creo.
		
Sólo Guadalquivir tene poder 
de me guarir y sólo aquél deseo.
7.

Otro decir

1

		Cuando la fortuna quiso,

		señora, que vos amase,

		ordenó que yo acabase

		como el triste de Narciso:

		

		non de mí mesmo pagado,

		mas de vuestra catadura,

		fermosa, neta criatura,

		por quien vivo e soy penado.

		

		2

		Quando bien he trabajado,

		me fallo fondo en el valle:

		no sé si fable ni calle...

		¡tanto soy desesperado!

		

		Deseo non desear,

		e querría non querer:

		de mi pesar he plazer,

		y de mi gozo pesar.

		

		3

		Lloro e río en un momento

		e soy contento e quexoso;

		ardid me fallo e medroso:

		tales disformezas siento

		

		por vos, dona valerosa,

		en cuyo aspecto contenplo

		casa de Venus, e tenplo,

		donde su ymagen reposa.

		

		4

		Aurora de gentil mayo,

		puerto de la mi salud,

		perfección de la virtud

		e del sol candor e rayo;

		

		pues que matar me queredes

		e tanto lo desseades,

		bástevos ya que podades,

		si por vengança lo avedes.

		

		5

		¿Quién vió tal feroçidat

		en angélica figura?

		Nin en tanta fermosura

		indómita crueldat?

		

		Los contrarios se ayuntaron,

		cuytado, por mal de mí.

		Tiempo ¿dónde te perdí,

		que así me galardonaron?

		

		6

		Succesora de Lucina,

		mi prisión e libertad,

		langor mío e sanidad,

		mi dolençia e medicina;

		

		pensad que muriendo bivo,

		e biviendo muero e peno:

		de la vida soy ageno,

		e de muerte non esquivo.

		

		7

		¡O, si fuesen oradores

		mis sospiros e fablasen,

		porque vos notificasen

		los infinitos dolores

		

		que mi triste coraçón

		padesce por vos amar,

		mi folgura, mi pessar,

		mi cobro e mi perdición!

		

		8

		Cual del cisne es ya mi canto,

		e mi carta la de Dido:

		coraçón desfavorido,

		causa de mi grand quebranto,

		

		pues ya de la triste vida

		non avedes conpasión,

		honorad la deffunssión

		de mi muerte dolorida.

		

		¡Guay de quien así conbida,

		e de mi tiempo perdido!

		Pues non vos sea en olvido

		esta canción por finida.

Versos y pensamientos de Íñigo López de Mendoza, Marqués de Santillana

4 citas
« Al alba venid, buen amigo, / al alba venid. »
Íñigo López de Mendoza, Marqués de Santillana · Al alba venid, buen amigo...
« Bésame y abrázame, / marido mío, »
Íñigo López de Mendoza, Marqués de Santillana · Bésame y abrázame...
« En este catorçessimo soneto el actor muestra quél, / cuando es delante aquella su señora, le paresçe que es en el monte »
Íñigo López de Mendoza, Marqués de Santillana · Cuando yo so delante aquella donna...
« fermosa / non vi en la frontera, »
Íñigo López de Mendoza, Marqués de Santillana · La
Biblioteca poética

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