Poesía Universal

Humberto Garza

Biografía y amplia selección de poemas de Humberto Garza. Antología de la poesía hispanoamericana. Poesía sensual perdurable y romántica....

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Biografía y amplia selección de poemas de Humberto Garza. Antología de la poesía hispanoamericana. Poesía sensual perdurable y romántica.

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Lírica y Versos

Poemas de Humberto Garza

7 poemas seleccionados
1.

Acuarela

Respirabas en mí, en mí; pero muy dentro,
como los tiernos brotes de 
		una planta pequeña.
El aire de tu vaho llegaba al pensamiento

		dándole vida al canto del pájaro que sueña.

		
Corrías en la sangre de mis noches ingrávidas
y en los ríos 
		crecidos de minutos sin fin,
también como una lluvia perdurable de 
		lágrimas
caías en el golfo que ronda mi Delfín.

		
Piel rizada en la tibia caricia de otros labios,
verbo de la 
		neurosis deshecho en el trastorno.
Brújula sin imán, dirigiste mis 
		barcos
en una travesía que no tuvo retorno.

		
El derecho al amor que ejercían tus ojos
era el escrito largo de 
		una pluma inexperta,
buscando pertinaz, maravillas de un cosmos,
y 
		percibiendo sólo mi geografía desierta.

		
Las mágicas reuniones de mis dudas antiguas
inexcusablemente 
		llegaban como niños
a desatar la enorme borrasca de tu risa
sobre 
		el casto pelambre de enero y sus armiños.

		
Debí cansarte mucho, sin notarlo siquiera;
a los reinos de abajo 
		mis reyes han caído.
La historia de sus vidas, las sepultó la arena

		del médano más grande que levantó el olvido.
2.

Agonía

Dondequiera, ya no es alguna parte,
ya no es hotel ni plaza ni 
		alameda,
ya no es un restaurante
ni una casa friolenta
donde 
		todos acechan,
amargando el frescor de la sorpresa.

		
Se terminaron todos los lugares,
los destruyó la vida sin 
		decirme,
los destruyó el destino sin contarme;
los destruyeron 
		para destruirme.

		
El éxtasis no corre por mi carne,
crucificaron todos los 
		momentos,
y mi vista no es nave
bregando en las ondas de tu 
		cuerpo.
A veces, la llovizna,
trae aroma distraído de tu aliento,

		y emigro a los túneles de octubre 
		
a fumar y a degollarme en tu recuerdo.

No ha pasado la 
		crisis,
y no podrá pasar, es lo que siento.
En ninguna parte
te 
		encuentro.
Tenemos que buscarnos mucho, mucho,
con deseo fuerte y 
		pensamiento;
desgarrando las casas con la vista
y viajando en la 
		alfombra del afecto.
Tenemos que buscarnos,
en el pecho y la 
		espalda, si es posible,
del tiempo.

		
Yo te miraba de reojo,
mostrándome disperso.
El ámbito 
		aceptaba mi soborno,
y sentía que el momento
y la vida...
¡por 
		fin, valían un poco!

		
Voy a peinar la ciudad de arriba abajo,
voy a poner en la nariz 
		de mi sabueso
la parte tuya que dejaste en mí,
para que rastree tu 
		recuerdo
en la tierra y el cielo, 
		
para ver 
si te encuentro.
3.

Deseo

Hoy mi 
		halcón degollador
en las embriónicas aguas
busca espiritosa noche

		para clavarle las garras.

		
El crimen del paraíso
siendo negro y siendo blanco,
es 
		congruente silogismo
entre Sanguinario y Santo.

		
Tamborilea la lluvia
con deditos de agua clara
hierba nueva en 
		el Edén
y musgo de la esperanza.

		
Luego, empieza a anochecer
por donde voy caminando;

		incompetentes y torpes
salen a brincar los sapos

		
No culpen la reacción
cataléptica de mi alma, 
si mi pico 
		meneador
les destroza la garganta.

		
La madrugada impostora...
con pisadas de geranio.
turistea en 
		un papel...
donde no puse la mano.

		
Mi cernícalo reflejo
en pesadilla adversaria
deja un azul 
		Vaticano 
		
para salir a matarla.

Y el cántico de mi halcón
vuelve de 
		nuevo al trabajo
con viejos números griegos
en su garganta de 
		mármol.
4.

Diluvio

Ayer 
		fui con los curas de mi pueblo
a exorcizar el angustiado azogue 
		
del misterioso rostro de tu espejo.

Se disfrazó la rosa con 
		tu nombre
en la frase más triste que han escrito
mis manos, al 
		llegar la media noche.

		
Subiste al barco donde duerme el trino
sin llevar la pareja 
		necesaria,
y por cuarenta días no ha llovido.

		
El código nocturno es una araña
bajando por los húmedos cabellos

		del sueño que alimenta nuestra patria.

		
En vano purifico tu evangelio
en esta esquina fresca como el 
		agua.
¡No vale ningún encantamiento!
Y desperdicio aquí, mi última 
		carta.
5.

Evocación

Nos amaremos más cuando la hierba crezca
y envuelva los caballos que 
		asustaban al aire,
y envuelva aquellos potros que iban cual cometas,

		convulsionadamente, en un macabro baile.

		
Le robaré tus besos a meteoros de Australia
y a electrónicas 
		lluvias que bañan pastizales,
y gritaré, radiante, que la suerte no 
		es mala,
porque la suerte tiene, para andar, muchas calles.

		
Buscaré tu figura en los ríos del tiempo,
¡mitológico aspecto de 
		excéntrico donaire!
Buscaré tu figura para llevarla lejos
a mirar 
		los canguros a la tierra de nadie.

		
¡Persistente locura! En los días aciagos
cobra vida el fantasma 
		disuelto en la memoria,
y empieza a galopar como hacen los caballos

		después de haber pastado en los campos de euforia.

		
¿Llegan a tus oídos las palabras de mi alma?
¿Llegan a ti las 
		voces de viejos caminantes?
no me respondas hoy, respóndeme mañana,

		cuando esté más tranquila tu celestial imagen. 
		

Ayer, al recordarte, sangró la vieja herida.
En esta gran 
		planicie, ¡no te deseo menos!
Pienso: ¿Estará soñando como estaba 
		Cristina
sentada en la llanura, mirando siempre lejos?

		
Amazona vehemente cabalgando en el río
donde purpúreas alas de 
		cardenal se baten;
libera la serpiente que muere en el delirio,

		hazla volver de nuevo al trópico de antes.

		
Te sigo imaginando en la cara del agua,
proyectando a la vida 
		ambarinos colores.
Te sigo imaginando, conflictiva adversaria,

		dentro del receptivo cóctel de medianoche.
6.

Marina

Surgías como hada en el silencio
de mi deseo amargo,
tu piel 
		iridiscente semejaba
divina flor de mayo.
Mis ojos perseguían tu 
		mirada
y el rumor de tus labios;
rompía los hechizos de la noche

		con amorosos cantos.

		
La fiesta de las rosas perfumaba
tus adorables manos,
llegaba 
		una brisa de nostalgias
hasta tus ojos claros.
Marina, las cosas 
		te adornaban
como la hierba al campo,
yo buscaba caer en la 
		prisión
de tus lejanos brazos.

		
Mi voz acompañaba la tiniebla
por entre candelabros
que 
		después el proscenio revelaba
tan sólo eran retablos.
Duele saber, 
		amiga, que las aguas
de ese bullente océano,
han dejado el salitre 
		de tu cuerpo
en mis ardientes labios.

		
Seremos cual estrellas yuxtapuestas
por un dictado extraño,

		hablando de cosas inconcretas
un lenguaje raro.
ú, llenando de 
		magia y transparencia
te universo largo,
o, buscando llegar a tus 
		oídos
n mi ruido de pájaros.
7.

Mañana

No bordaste el pañuelo
que te pedía,
voy a marchar sin él
por 
		esta vida.
Si llego al cielo
no llevaré de ti
ningún recuerdo.

		
Todos están cantando
mientras te busco
entre los ruidos 
		grandes
que hay en el mundo.
¡Ay, sí yo fuera!
el corazón del 
		astro
que tú deseas.

		
Ángel de medianoche
cuando te escondes,
quieren enamorarte

		los soñadores.
Ángel divino,
quiero escapar del mundo
y volar 
		contigo.

		
Pétalo mañanero,
vas por el viento,
y mi suspiro en llamas

		te va siguiendo.
Allá en los montes
no me confundas nunca
con 
		otros hombres.

		
Voz de los naranjales,
azul del cerro;
convertido en palabras

		marcho del pueblo.
Lluvia de cera
cubre y preserva todo
hasta 
		que vuelva.

Versos y pensamientos de Humberto Garza

4 citas
« Respirabas en mí, en mí; pero muy dentro, / como los tiernos brotes de »
Humberto Garza · Acuarela
« Dondequiera, ya no es alguna parte, / ya no es hotel ni plaza ni »
Humberto Garza · Agonía
« halcón degollador / en las embriónicas aguas »
Humberto Garza · Deseo
« Ayer / fui con los curas de mi pueblo »
Humberto Garza · Diluvio
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