Poesía Universal

Giovanni Quessep

Biografía y amplia selección de poemas de Giovanni Quessep. Antología de la poesía hispanoamericana. Poesía sensual perdurable y romántica....

Biografía lírica

Vida

Biografía y amplia selección de poemas de Giovanni Quessep. Antología de la poesía hispanoamericana. Poesía sensual perdurable y romántica.

Poesía del siglo de oro. Traducciones poéticas. Archivos sonoros.

Lírica y Versos

Poemas de Giovanni Quessep

10 poemas seleccionados
1.

Alguien se salva por escuchar al ruiseñor

Digamos que una tarde 
el ruiseñor cantó 
sobre esta piedra 
		
porque al tocarla 
el tiempo no nos hiere 
no todo es tuyo 
		olvido 
		
algo nos queda 
Entre las ruinas pienso 
que nunca será polvo 
		
quien vio su vuelo 
o escuchó su canto
2.

Amara yo el olvido

Felicidad en ruinas

		Lo que han visto mis ojos

		Volver al tiempo amado

		Ya fugitiva música del polvo

		

		(Nada tendrá el amor

		Si en jardines o nieve

		La Quimera le cuenta

		Del valle de la muerte)

		

		Felicidad en ruinas

		Lo que ha visto mi alma en el encanto

		Amara yo el olvido

		Y el reino de las hojas que he encontrado
3.

Canción del que parte

Por la virtud del alba
quieres cambiar tu vida,
y aferrado a la 
		jarcia
partes sin rumbo conocido.

		
Todo es propicio, los acantilados
y el arrecife duermen en la 
		espuma,
tan sólo una gaviota espera
sobre el palo mayor de caoba y 
		de luna.

		
Quizá te aguarden para darte
el amor y la palma del vino
o en 
		la orilla sin nombre,
pescadores vestidos de un luto azul.

		
Vas solo con tu alma, barajando
canciones y presagios
que 
		hablan del bosque donde la hierba es tenue,
lejos de la desgracia que 
		en ti se confabula.

		
A tu paso verás las islas
que otorgan el sonido de un caracol,

		verás tu casa, el humo
que ya aspiraron otros en la aurora.

		
Mas, ay, si te detienes
tal vez allí se acabe tu destino;
¿y 
		quién podrá salvarte,
quién te daría lo que buscas entre hadas?

		
Duro es partir a la fortuna;
el hombre solo cierra los ojos ante 
		el cielo
y oye su propia historia
si se rompe el encanto.

		
Pero, si quieres seguir, sigue
con la felicidad entre tu barca,

		todo está a tu favor, el cielo, la lejanía que se abre
como el amor, 
		como la muerte.
4.

Canción y elegía

Abandonas la música del bosque
Oh cuerpo amado si olvidé tu nombre

		¿Qué tiempo de castillo entre las ruinas
La clausurada torre?

		
Desde mi canto para qué leyenda
(Tejió el amor la túnica 
		imprecisa)
Si el canto no es real si el caminante
No asciende a tu 
		colina

		
Si sombra de un color es la palabra
Ceniza de la piedra es el 
		destino
Y el poeta lejano de la noche
Al lado del olvido

		
Dónde la oculta voz que te nombraba
El extranjero la doliente 
		luna
Viene venía por el mar de vino
La nave en la penumbra

		
Penumbra de la nave es el espejo
La púrpura o lo blanco de la 
		muerte
Vendrás venías por el mar antiguo
Penélope doliente

		
La mano y el cristal en su premura
Oh rostro amado si perdí tu 
		nombre
Nave del paraíso te deshojas
Solitaria del bosque

		
Quién moverá mis pasos en la arena
Celeste o gris si al reino 
		desencanta
El hilo de la muerte o la memoria
Cercano de la nada

		
Vuélveme ahora a mi país de origen
Nómbrame el reino para mí 
		celeste
¿Qué sombra de silencio por el agua
Paraíso de nieve?

		
Nave de casi ayer entre las manos
El mar no permanece a tus 
		orillas
Ya fábula de un cuento para siempre
Y espejo de las islas
5.

Cántico

Cántico de dos rosas


		No digas nada, escucha a las estrellas.
Tal vez te digan algo
de 
		la rosa que hay en tu jardín
y la rosa del tiempo,
-la que está 
		viva o muerta-
en la arena que arde.
La rosa que hay en tu jardín 
		es bella.
No la amarga hechicera que te llama
desde tu nacimiento, 
		rosa oscura 
		
que te alumbra el final y las orillas
del aqueronte. No hables, 
		que estás solo
con nada indecible, siempre lejos
del azul más 
		profundo. Mira pues 
		
si el agua va a una isla donde crecen
rosas ya sin ventura o 
		venturosas;
y escribe y canta.  Y oye a las estrellas
que 
		hablan desde una página pedida.
6.

Canto

del extranjero


		Penumbra de castillo por el sueño 
		
Torre de Claudia aléjame la ausencia 
Penumbra del amor en sombra 
		de agua 
		
Blancura lenta 

Dime el secreto de tu voz oculta 
La 
		fábula que tejes y destejes 
		
Dormida apenas por la voz del hada 
Blanca Penélope 

Cómo 
		entrar a tu reino si has cerrado 
		
La puerta del jardín y te vigilas 
En tu noche se pierde el 
		extranjero 
		
Blancura de isla 

Pero hay alguien que viene por el bosque 
		
De alados ciervos y extranjera luna 
Isla de Claudia para tanta 
		pena 
		
Viene en tu busca 

Cuento de lo real donde las manos 

		Abren el fruto que olvidó la muerte 
		
Si un hilo de leyenda es el recuerdo 
Bella durmiente 

La 
		víspera del tiempo a tus orillas 
		
Tiempo de Claudia aléjame la noche 
Cómo entrar a tu reino si 
		clausuras 
		
La blanca torre 

Pero hay un caminante en la palabra 

		Ciega canción que vuela hacia el encanto 
		
Dónde ocultar su voz para tu cuerpo 
Nave volando 

Nave y 
		castillo es él en tu memoria 
		
El mar de vino príncipe abolido 
Cuerpo de Claudia pero al fin 
		ventana 
		
Del paraíso 

Si pronuncia tu nombre ante las piedras 
Te 
		mueve el esplendor y en él derivas 
		
Hacia otro reino y un país te envuelve 
La maravilla 

¿Qué 
		es esta voz despierta por tu sueño? 
		
¿La historia del jardín que se repite? 
¿Dónde tu cuerpo junto a 
		qué penumbra 
		
Vas en declive? 

Ya te olvidas Penélope del agua 
Bella 
		durmiente de tu luna antigua 
		
Y hacia otra forma vas en el espejo 
Perfil de Alicia 


		Dime el secreto de esta rosa o nunca 
		
Que guardan el león y el unicornio 
El extranjero asciende a tu 
		colina 
		
Siempre más solo 

Maravilloso cuerpo te deshaces 
Y el 
		cielo es tu fluir en lo contado 
		
Sombra de algún azul de quien te sigue 
Manos y labios 


		Los pasos en el alba se repiten 
		
Vuelves a la canción tú misma cantas 
Penumbra de castillo en el 
		comienzo 
		
Cuando las hadas 

A través de mi mano por tu cauce 

		Discurre un desolado laberinto 
		
Perdida fábula de amor te llama 
Desde el olvido 

Y el 
		poeta te nombra sí la múltiple 
		
Penélope o Alicia para siempre 
El jardín o el espejo el mar de 
		vino 
		
Claudia que vuelve 

Escucha al que desciende por el bosque 
		
De alados ciervos y extranjera luna 
Toca tus manos y a tu cuerpo 
		eleva 
		
La rosa púrpura 

¿De qué país de dónde de qué tiempo 

		Viene su voz la historia que te canta? 
		
Nave de Claudia acércame a tu orilla 
Dile que lo amas 


		Torre de Claudia aléjale el olvido 
		
Blancura azul la hora de la muerte 
Jardín de Claudia como por el 
		cielo 
		
Claudia celeste 

Nave y castillo es él en tu memoria 
El 
		mar de nuevo príncipe abolido 
		
Cuerpo de Claudia pero al fin ventana 
Del paraíso
7.

Cercanía de la muerte

El hombre solo habita
Una orilla lejana
Mira la tarde gris cayendo

		Mira las hojas blancas

		
Rostro perdido del amor
Apenas canta y mueve
La rueda del azar

		Que lo acerca a la muerte

		
Extranjero de todo
La dicha lo maldice
El hombre solo a solas 
		habla
De un reino que no existe
8.

Diamante

Si pudiera yo darte
La luz que no se ve
En un azul profundo
De 
		peces. Si pudiera
Darte una manzana
Sin el edén perdido,
Un 
		girasol sin pétalos
Ni brújula de luz 
		
que se elevara, ebrio,
al cielo de la tarde;
y esta pagina en 
		blanco
que pudieras leer
como se lee el más claro
jeroglífico. 
		Si
pudiera darte, como
se canta en bellos versos,
unas alas sin 
		pájaro,
siempre un vuelo sin alas,
mi escritura sería,
quizá 
		como el diamante,
piedra de luz sin llama,
paraíso perpetuo.
9.

Duendes

La 
		biblioteca a solas. Luna, duendes
en el umbral, y un canto que se 
		anuncia
posible en el dorado de las hojas.
Toma el asombro de 
		morir y el cielo
por la música hallada se hace noche
que ilumina 
		la rosa en la tiniebla.
Voces de lo más hondo, pasos y alas
en el 
		umbral, y un habla oscura y bella
de hilo desvelado que retorna

		por el telar al bosque, nos envuelve.
¿Qué se hizo la casa, dónde 
		estamos?
Duendes y luna a solas en el muro.
10.

Esfinge

Feliz tú que no miras
los ojos de la Esfinge,
y no ves que es azul 
		el laberinto
de su arena; terrible
conocimiento de una vida amarga

		el que nos dan los últimos jardines.
Feliz tú que no sabes
quién 
		teje la ilusión de tus tapices,
ni quién es la hilandera de tus días,

		vendimiadora que da un vino triste.
Cantas tu himno, loco de 
		esperanza,
y no sabes si mueres o si vives.

Versos y pensamientos de Giovanni Quessep

4 citas
« Digamos que una tarde / el ruiseñor cantó »
Giovanni Quessep · Alguien se salva por escuchar al ruiseñor
« Felicidad en ruinas / Lo que han visto mis ojos »
Giovanni Quessep · Amara yo el olvido
« Por la virtud del alba / quieres cambiar tu vida, »
Giovanni Quessep · Canción del que parte
« Abandonas la música del bosque / Oh cuerpo amado si olvidé tu nombre »
Giovanni Quessep · Canción y elegía
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