« de una sien a otra / la sangre de mi suicidio virtual »
Gherasim Luca
Gherasim Luca es una voz imprescindible de la lírica en lengua española cuya obra destaca por su autenticidad y honda sensibilidad humana. Desde sus primeras co...
Vida
Gherasim Luca es una voz imprescindible de la lírica en lengua española cuya obra destaca por su autenticidad y honda sensibilidad humana. Desde sus primeras composiciones, cautivó a los amantes del verso gracias a una mirada poética singular capaz de transformar las emociones cotidianas en arte universal.
Su poesía explora con elegancia el paso del tiempo, el misterio del amor y el anhelo de trascendencia ante los enigmas del destino humano. Hoy en día, su legado lírico sigue conmoviendo a nuevas generaciones de lectores por la belleza musical de sus estrofas y la sinceridad de sus palabras.
Poemas de Gherasim Luca
1.
Corre...
Corre...
Corre de una sien a otra la sangre de mi suicidio virtual negra, vitriolada y silenciosa Como si de verdad me hubiera suicidado día y noche atraviesan las balas mi cerebro arrancando las raíces del nervio óptico, acústico, táctil -esos límites- y expandiendo por el cráneo un olor a pólvora quemada a sangre coagulada y a caos Con singular elegancia llevo sobre mis hombros esta testa de suicidado que de un lugar a otro pasea una sonrisa infame que en un radio de varios kilómetros empozoña la respiración de los seres y las cosas Visto con distancia se diría de alguien abatido por una ráfaga de metralleta Mi paso incierto recuerda al del condenado a muerte al de la rata de campo al del pájaro herido Como el funambulista sujeto a su sombrilla me aferro a mi propio desequilibrio Sé de memoria esos desconocidos caminos que puedo recorrer con los ojos cerrados Mis movimientos no tienen la gracia axiomática del pez en el agua del buitre y del tigre parecen desordenados como todo lo que se ve por vez primera Me siento obligado a inventar me un modo propio de desplazamiento de respiración de existencia en un mundo que no es ni agua ni aire, ni tierra, ni fuego cómo saber de antemano si uno ha de nadar volar, caminar o arder Al inventar el quinto elemento el sexto me veo obligado a revisar mis tics mis costumbres, mis certezas pues pretender pasar de una vida acuática a otra terrestre sin modificar el funcionamiento del aparato respiratorio es la muerte La cuarta dimensión (5ª, 6ª, 7ª, 8ª, 9ª) el quinto elemento 6º, 7º, 8º, 9º, 10º, 11º) el tercer sexo (4º, 5º, 6º, 7º) Saludo a mi doble, a mi triple Me miro en el espejo y veo un rostro cubierto de ojos de bocas, de orejas, de marcas Bajo la luna proyecta mi cuerpo una sombra una penumbra, una zanja un lago sereno una remolacha Estoy francamente irreconocible Beso a una mujer en los labios que ignora si ha sido envenenada encerrada mil años en una torre o si se ha quedado dormida con la cabeza apoyada en la mesa Todo debe ser reinventado en el mundo ya no hay nada Ni siquiera las cosas de las que no se puede prescindir de las que parece que depende nuestra existencia Ni siquiera la amada esta suprema certeza ni su cabellera ni su sangre que con tanta voluptuosidad extendemos ni la emoción que desata su sonrisa enigmática cada tarde a las 4 (las 4 número prefijado que bastaría para poner en duda nuestros postreros abrazos) todo absolutamente toda iniciativa humana tiene ese carácter reductor y premeditado del número 4 incluso ciertos encuentros fortuitos los grandes amores, las súbitas y grandes crisis de conciencia Veo la mugrienta sangre del hombre cubierta de relojes, de registros de amores estereotipados de complejos fatales de límites...] * * * * *
2.
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[...Prefiero estar entre la gente más que como un asesino como un peligro latente como un provocador en pronunciada agonía Merced a esta actitud no-edípica ante la existencia observo con ojo maléfico y negro escucho con oreja no acústica toco con mano insensible artificial, inventada el muslo de una mujer de la que no retengo ni el perfume ni el terciopelo -esas perennes atracciones de su cuerpo magnífico- sólo el destello eléctrico, las estrellas fugaces de su cuerpo encendidas y apagadas una sola vez a lo largo de la eternidad el magnetismo y el flujo de ese muslo y sus cósmicas radiaciones, la luz y la oscuridad interiores, la ola de sangre que la cruza, su sola ubicación en el espacio y en el tiempo revelándoseme bajo la monstruosa lupa de mi cerebro de mi corazón y de mi inhumano aliento No llego a comprender el encanto de la vida sin las solas revelaciones del instante Si la mujer que amamos no se inventa bajo nuestra mirada si los ojos no se desprenden de los viejos clichés de la imagen en la retina si no se salen de sus órbitas y se dejan sorprender y atraer por una región desconocida la vida me parece fijarse arbitrariamente en un momento de nuestra infancia o en la infancia de la humanidad una forma de remedar la vida de cualquier otro En efecto, la vida se convierte en un escenario en el que se interpreta a Romeo, Caín, César y a otras figuras macabras Poseídos por esos cadáveres recorremos como ataúdes el camino que une el nacimiento a la muerte...] * * * * *
3.
[...esas
[...esas
[...Esas mujeres fugitivas que las apariencias la calle y las costumbres señalan como a las locas del pueblo hacen que surja ilimitadamente en la pantalla de mi corazón la amada fastuosa inventada e inventable a la que uno mi vida Y me parece que el final de esta frase en la que deposito una eterna fidelidad a la amada tiene un sabor único en el momento en que la pronuncio porque desde aquí veo los alarmados rostros de mis semejantes que querrían vaciar en bronce mi efigie entre la carroña de su habitual trivialidad entre los clichés familiares que son Don Juan y Casanova decepcionados por mi devota mirada que acaricia con un amor infinito a una mujer a la que tengo la impresión de no conocer desde hace mucho tiempo desconcertados por una respuesta romántica inocente y pueril de mi satánica fidelidad Estoy seguro de que habría sido más tranquilizador para la buena marcha de la infamia humana que yo hubiera sido un feroz asesino o un incendiario sin sentido ya que en ese caso podría ser reducido a uno de sus datos más previsibles pero nunca se me perdonarán las arenas movedizas de mis gestos resueltos vertiginosos y atroces como los volcanes los movimientos de tierra de un encuentro a otro esta vibrante confusión de mujeres fragmentadas apenas conocidas o totalmente desconocidas y que son atraídas hacia mí con una fuerza irresistible en ciertas circunstancias sin equivalencia alguna en el mundo preconcebido de los fenómenos corrientes o excepcionales pero que en ocasiones recuerdan el proceso de desplazamiento y condensación que asciende desde la vida onírica un vestido, un liviano velo un ojo verde, un ojo azul, un perfume o un veneno lento, un desmayo una herida en la cadera cabelleras revueltas tantas alusiones vagas y lejanas tantas corrientes favorables que hacen que aflore a la superficie del agua esa cabeza de tinieblas la cabeza de la amada envuelta en una nebulosa la cabeza de mi adorada bienamada tentacular, radiante, jamás nacida cuya suprema afirmación es el inmenso cordón umbilical a través del cual le chupo el corazón Versión de Eugenio Castro Editado por Poesía, señor Hidalgo 2007
4.
Con
Con
extrema voluptuosidad mental y bajo un estado de excitación afectivo y físico ininterrumpido persigo en mí y fuera de mí este número de acrobacia infinita Estos saltos contemplativos y lúbricos que ejecuto simultáneamente tumbado y de pie incluso en mi forma desconcertante o innoble o profundamente afrodisíaca o perfectamente ininteligible de saludar de lejos a mis semejantes de tocar o de mover con indiferencia fingida un cuchillo, una fruta o la cabellera de una mujer estos saltos convulsivos que provoco en el interior de mi ser convulsivamente integrado en la grandiosa convulsión universal y cuya dialéctica dominante me era siempre accesible aunque sólo captara las relaciones aparentes, han comenzado en los últimos tiempos a oponerme su figura impenetrable como si ante la tentación de encontrarme conmigo mismo en la superficie de un espejo arañara impacientemente el azogue para asistir estupefacto a mi propia desaparición No se trata aquí de torpeza alguna en el plano del conocimiento ni de la piadosa maniobra del hombre que declara orgullosamente su ignorancia No reconozco en mí ninguna curiosidad intelectual y sostengo sin el menor escrúpulo mi poco interés por algunas de las cuestiones fundamentales que se plantean mis semejantes Podría morir mil veces sin que me plantee un problema fundamental como el de la muerte en su dimensión filosófica esta forma de dejarse inquietar por el misterio que nos rodea me ha parecido siempre depender de un idealismo implícito sea el enfoque materialista o no La muerte en tanto que obstáculo opresión, tiranía, límite angustia universal en tanto que enemiga real, diaria insoportable, inadmisible e ininteligible debe, para llegar a ser verdaderamente vulnerable y, por tanto, soluble aparecérseme en las relaciones dialécticas minúsculas y gigantescas que mantengo continuamente con ella independientemente del lugar que ocupa en la ridícula escala de valores En relación con la muerte un paraguas encontrado en la calle me parece tan inquietante como el sombrío diagnóstico de un médico En mis relaciones con la muerte (con los guantes, el fuego, el destino los latidos del corazón, las flores ... ) pronunciar fortuitamente la palabra «moribunda» en lugar de «bienamada» basta para alarmar mi mediumnidad y el peligro de muerte que amenaza a mi bienamada del cual tengo conocimiento por ese lapsus de premonición subjetiva (deseo su muerte) y objetiva (está en peligro de muerte) me inspira un contraataque con la forma de un hechizo subjetivo (no deseo su muerte -ambivalencia interior, culpabilidad) y objetivo (no está en peligro de muerte -ambivalencia exterior, azar favorable) Construyo un talismán-simulacro siguiendo un procedimiento automático de mi invención («El Ojo magnético»)...] * * * * *
5.
[...la
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[...La presencia permanente de la muerte en la noche funeraria de mi ser jamás adoptará, en tanto que necesidad los aspectos paralizantes de la muerte inventada por el Creador esta muerte (esta vida) estructuralmente religiosa desaparecerá con la última represión La muerte que yo acojo como una necesidad como la válvula de la desesperación como una réplica del amor y del odio como una prolongación de mi ser en el interior de mis propias contradicciones esa muerte, yo la reconozco en ciertos aspectos angustiosos y lúbricos del sueño, en la toxicomanía en la catalepsia, en el automatismo ambulatorio siempre en la intersección del hombre y la sombra de la sombra y la llama la reconozco en mi necrofilia enmascarada cuando obligo a mi amada a guardar durante el amor una pasividad glacial la reconozco incluso en el acto mecánico del sueño, en el desmayo o en la epilepsia pero nunca reconoceré ni siquiera en mis ensueños más autoflageladores la objetividad de ese fenómeno siniestro que nos vuelve monótonos nos hace repetitivos y nos extermina como si fuéramos la víctima mil veces milenaria de un monomaniaco senil y cínico La prolongación de esta muerte necesaria que ya no se opondrá traumáticamente a la vida y que la resolverá en el sentido de una negación ininterrumpida en la que sean perpetuamente posibles la reciprocidad y la inversión causal la prolongación de esta muerte objetiva como una réplica a mi vida objetiva a través de la cual alcanza una tensión siempre extrema la objetividad incandescente de mis amores me obliga hoy en un estado de ilimitada desolación pánica, de catalepsia moral llevada hasta el vacío teórico y de desesperación insoluble, macabra y sintomáticamente revolucionaria a agravar este estado de irritación aguda exasperándolo hasta su imposible negación, hasta la negación exasperante de lo imposible en donde la muerte para ser devorada como una mujer se libera de sus sumas traumáticas y se ilumina cualitativamente taumatúrgicamente y adorablemente de humor Utilizando los signos cifrados de nuestro tatuaje interior apelando de nuevo al Irrespirable Triángulo del artificio a la Mujer de las mil Pieles del automatismo al Corazón Doble del sonambulismo provocado y a la Gran, a la Inigualable Ballena del simulacro Hace varios días que llevo a cabo algunos intentos de suicidio que no son sólo una consecuencia lógica de mis decepciones, de mi saturación y de mi desesperación subjetiva sino la primera victoria real y virtual sobre esa Paralítica General Absoluta que es la muerte Versión de Eugenio Castro Editado por Poesía, señor Hidalgo 2007
6.
Carta
dejada sobre la mesa antes del primer intento de suicidio (I)
Carta dejada sobre la mesa antes del primer intento de suicidio (I)
No soporto más
esta vida de privaciones
Carta
dejada sobre la mesa antes del primer intento de suicidio (I)
Trato de
suicidarme estrangulándome
con ayuda de una corbata que ato
al pomo de la puerta
He dejado sobre la mesa una carta
que me parece de una comicidad irresistible
La ausencia de toda razón perceptible
halla en mi suicidio «a causa de la miseria»
una réplica groseramente económica
pero llena de encanto
De todas las razones aparentes
invocadas por los suicidas
esta me ha provocado siempre
una repulsa especial
debido a su carácter esclavista, masoquista
y claramente contrarrevolucionario
No podía dejar una carta
más desconcertante sobre mi cadáver
Para él la sola palabra «privaciones»
resume toda la languidez
y la beatitud del miserable
Aunque saque la lengua
con una involuntaria tendencia
satírica antagónica
mi arribista cadáver supera
gracias a esta carta
el primer grado de la escala social
Un vértigo en el que reconozco mi pasión
por la intoxicación, por la asfixia
por la desaparición de las certidumbres
Llevo las manos a mi garganta
probablemente para impedir el estrangulamiento
pero el gesto es tan violento
que se diría que quiero rematarlo
No me he puesto una corbata desde hace ocho años
(Anotación inmediata)
Versión
de Eugenio Castro
Editado por Poesía, señor Hidalgo 2007
Versos y pensamientos de Gherasim Luca
4 citas« la gente / más que como un asesino »
« que las apariencias / la calle y las costumbres »
« voluptuosidad mental / y bajo un estado de excitación »
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