Poesía Universal

Germán Bleiberg

Biografía y amplia selección de poemas de Germán Bleiberg. Antología de la poesía hispanoamericana. Poesía sensual perdurable y romántica....

Biografía lírica

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Biografía y amplia selección de poemas de Germán Bleiberg. Antología de la poesía hispanoamericana. Poesía sensual perdurable y romántica.

Poesía del siglo de oro. Traducciones poéticas. Archivos sonoros.

Lírica y Versos

Poemas de Germán Bleiberg

5 poemas seleccionados
1.

Égloga del naufragio

Tan oscuras las estrellas 
	
-en nuestros ojos, naufragio- 
tejen las playas de noche 
-en los 
	recuerdos, naufragio- 
	
que dejan en nuestra sangre 
-última espuma, naufragio- 
llantos 
	de cristal sombrío, 
	
herida carne del llanto. 
El jardín de nuestros padres 
es ortiga 
	del ocaso, 
	
y nuestras lágrimas tienen 
un calor no superado, 
lágrimas de las 
	entrañas 
	
que las aguas despertaron.
Enfrente de mi camino, 
huellas tersas 
	en los lagos, 
	
y una presencia de luz 
en tus ojos de naufragio. 
Húndeme entre 
	tus paisajes, 
	
en tus silencios amargos, 
donde yo sienta en mi piel 
ambiente de 
	joven árbol, 
	
y la flor brote desnuda 
con sus perfumes alados. 
Verte, sí, 
	sobre el invierno,
silencioso vuelo pálido
de tu figura tan clara

	de ser nieve, ardor temprano,
mirarte sobre el abismo
de los vencidos 
	espacios,
como incienso de alborada
en el sueño naufragado:
Tu 
	mirada es el destino
en la sombra de mi paso.
Mirarte, sí, dócil fuego

	de mi corazón flotando,
encima de las montañas
dulces del tiempo 
	cercano.
Ya lejos las horas tristes,
yo arrancaré de los años

	tierra firme en las miradas
quebradas por el naufragio.
Y veremos la 
	madera
de los caudalosos álamos,
y amanecidas gozosas
en nuestros 
	mutuos abrazos.
¡Qué plenitud del vacío
-sangre oculta del naufragio-,

	anunciación de la playa
-caricia siempre, naufragio-!
2.

El amor y el paisaje

Un hálito de rocío en mis venas,
una mariposa que sangra,
tu voz hecha 
	cristal quebrándose en el río de la noche,
y yo, llama menor de la 
	muerte, soñando.
El otoño desliza antiguas alas de galgo
por las 
	calles de la ciudad perdida,
los niños estremecen su cántico entre 
	hierbas tristes,
mi voz se sumerge en el paisaje escondido,
mientras 
	un dócil viento
martiriza mis ojos con súbitas ausencias.

	
¿Dónde ciñen ahora tus manos acostumbradas al asombro del tilo
mi 
	carne desamparada?
Una ligera sombra corrige nuestro llanto,
y la 
	víspera del naufragio es bendecida
por el mar y por las rocas
y por el 
	gozo de ser en tu hermosura un lirio sin fondo.

	
Las flores de nuestro jardín nocturno
no son sino memoria y lejanía,

	y bajo la luna silvestre, el olvido tiembla
como un álamo sin raíces. 
	

Han arraigado en nuestra piel las primeras luces del alba,
y el 
	mar con su oleaje salobre abraza nuestro anhelo,
y todo en nosotros vibra 
	y canta y se abandona al grito.

	
¿Qué promesa de parque temblaba en tus ojos? 
El amor es hoy la 
	medida del tiempo
en las llagas que nacen de la soledad.
Sobre mi 
	pecho, los siglos se consumen en su fuego,
y busco el asilo límpido de 
	los nuevos árboles frutales,
busco la ventana abriéndose al mar 
	embravecido,
donde todo es horizonte y paisaje y amor,
donde se 
	yergue, en fin, esta trémula semilla exacta de la vida,
que se propaga de 
	primavera en primavera.

	
Y tú, niña, llamándome con la misma voz que brota de mi sangre,

	espérame, tú, la más dulce:
también yo he llamado a las puertas sombrías 
	de la noche,
y sólo acuden el tiempo y el destino.

	
Toda mi alma, amor, sabe esperarte,
en esta penumbra marchitada,

	mientras en mis ojos reside un ambiente de barco cercado por las olas,
y 
	recuerdo el dolor convertido en experiencia.
¿Dónde se confunde la brisa 
	con la paz delgada del padre muerto?
Quiero llegar a tus tranquilas 
	puestas de sol,
alta melancolía impaciente,
quiero abrazarte en la 
	raíz de toda mi vida,
quiero recordarte en la firme anunciación de mí 
	mismo,
dulcemente morena bajo la melodía del cielo azul,
tú, lejana,

	sin más principio que tu propia transparencia.
3.

Encuentro en ti la luz estremecida...

Encuentro en ti la luz estremecida
y un honesto temblor siempre 
	soñado,
vibrando en juventud, limpio y alado,
un bienestar de soledad 
	henchida,

	
y estos ojos de hierba humedecida
que cumplen su mirada, armonizado

	el viento y el celeste azul logrado,
como un jardín bajo la brisa herida.

	
Yo te he buscado, amante, en el tranquilo
encendimiento firme de tu 
	frente,
como triste abandono de azucena,

	
y te encuentro, presente, en el sigilo
de mi ágil corazón, tan 
	dulcemente
ungido por tu voz loca y serena.
4.

La clara lluvia, en rosa y azucena...

La clara lluvia, en rosa y 
	azucena,
asume en tu presencia la dulzura,
y una aurora de arroyos 
	insegura
ampara aquella luz de sombra llena.

	
¡Oh la experiencia arrebatada, ajena
a la ilusión constante de 
	ternura
que en mí, con esperanzas, inaugura
una joven quietud viva y 
	serena!

	
¡Oh los pasos que, tímidos, perdieron
aquel tranquilo séquito de 
	flores!
¡Oh amada floreciente y encendida!

	
Cuando las noches íntimas huyeron,
quebró la luz del alba sus 
	temblores
y tus ojos brotaron en mi vida.
5.

Mientras

de luz y de 
	esperanza herido...


	Mientras de luz y de 
	esperanza herido
mi corazón te piensa y te edifica,
un llanto luminoso 
	purifica
tu cielo claro en claridad crecido.

	
Las aves hacia ti me han conducido,
cuando el silencio el cántico 
	amplifica,
que en ti las luces íntimas explica,
y esta pasión, 
	primaveral latido.

	
El alma te construye entre azucenas
sobre el paisaje que la brisa 
	hiere,
donde los aires tiemblan en tu ensueño.

	
Tu nombre vivo fluye por mis venas,
y toda mi nostalgia te prefiere

	en la espiga y la hierba de mi sueño.

Versos y pensamientos de Germán Bleiberg

4 citas
« Tan oscuras las estrellas / -en nuestros ojos, naufragio- »
Germán Bleiberg · Égloga del naufragio
« Un hálito de rocío en mis venas, / una mariposa que sangra, »
Germán Bleiberg · El amor y el paisaje
« Encuentro en ti la luz estremecida / y un honesto temblor siempre »
Germán Bleiberg · Encuentro en ti la luz estremecida...
« La clara lluvia, en rosa y / azucena, »
Germán Bleiberg · La clara lluvia, en rosa y azucena...
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