Poesía Universal

Friedrich Hölderlin

Friedrich Hölderlin es una voz imprescindible de la lírica en lengua española cuya obra destaca por su autenticidad y honda sensibilidad humana. Desde sus ...

Biografía lírica

Vida

Friedrich Hölderlin es una voz imprescindible de la lírica en lengua española cuya obra destaca por su autenticidad y honda sensibilidad humana. Desde sus primeras composiciones, cautivó a los amantes del verso gracias a una mirada poética singular capaz de transformar las emociones cotidianas en arte universal.

Su poesía explora con elegancia el paso del tiempo, el misterio del amor y el anhelo de trascendencia ante los enigmas del destino humano. Hoy en día, su legado lírico sigue conmoviendo a nuevas generaciones de lectores por la belleza musical de sus estrofas y la sinceridad de sus palabras.

Lírica y Versos

Poemas de Friedrich Hölderlin

7 poemas seleccionados
1.

A

Diotimia (1)


		Ven, y el júbilo mira en redor; en céfiros suaves
          
		vuelan las ramas del bosque,
como agita los bucles la danza; tal en 
		liras sonoras
          
		un espíritu alegre,
con la lluvia y el sol el cielo canta en la 
		tierra;
          como 
		en plácida lid
se oye sobre las cuerdas de fugitivas tonadas
          
		múltiple enjambre vibrar,
vagan sombras y luz en melodioso contraste
          
		sobre las cimas del monte.

		
Suave, con rútilas gotas el cielo acaricia
          
		al arroyo, su hermano,
que ya viene agitando la carga preciosa
          
		que hay en su corazón,
y sobre el río y el bosque...


		. . . . . .  . . . 
		. . . . . . . . . . . . . . .

Y del bosque el verdor, y la imagen 
		del cielo en la linfa
          
		tiembla y muere ante nos,
y de los montes en las cimas, y cabañas y 
		rocas
         que esconde en su regazo,
las colinas que en 
		derredor, dormidos corderos,
          
		y entre ramas floridas 
		
como en suave lana, se abrevan en fuentes del bosque,

		         refrescantes y claras,
y los valles brumosos, sus simientes 
		y flores
         y los jardines, todo
cerca y lejos se esfuma, se 
		esfuma en gayo tumulto
         y se va con el sol.

		
Pero el rumor de las olas del cielo ya se ha extinguido
          
		y más puros y jóvenes.
surgen del baño la tierra y sus hijos beatos.
          
		vivo y alegre
brilla el verde del soto, las áureas flores rutilan,

		. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 
		. . . . . . 
		
blanco, tal el rebaño que al río empuja el pastor.
. . . . . . . 
		. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .


		Versión de Otto de 
		Greiff
2.

A Diotimia (2)

¡Bella vida! Tú vives, como leve brote de invierno,
         en este 
		mundo agostado sola y callada floreces.
Aire ansías, y luz, primavera 
		que vierta su tibio
          
		resplandor, cuando buscas la infancia del mundo.
Ya tu sol, ya tu 
		tiempo feliz se ha ocultado,
          
		y en la noche glacial sólo hay fragor de huracanes.


		Versión de Otto de 
		Greiff
3.

A las parcas

Dadme un estío más, oh poderosas,
y un otoño, que avive mis 
		canciones,
y así, mi corazón, del dulce juego
saciado, morirá 
		gustosamente.

		
El alma, que en el mundo vuestra ley
divina no gozó, pene en el 
		Orco;
mas si la gracia que ambiciono logra
mi corazón, si vives, 
		poesía,

		
¡sé bien venido, mundo de las sombras!
Feliz estoy, así no me 
		acompañen
los sones de mi lira, pues por fin
como los dioses vivo, 
		y más no anhelo.


		Versión de Otto de 
		Greiff
4.

Archipiélago

(fragmento)

		
¿Tornan de nuevo las grullas a ti, las naves el rumbo
tuercen, 
		van de tus playas en pos? ¿ Serenas y ansiadas
brisas llegan al 
		plácido mar, y al sol asomando
del abismo el delfín, luz nueva inunda 
		su dorso?
¿Jonia brilla? ¿Tiempo es ya? Pues es primavera,
y ha 
		tornado a nacer la vida en todos los seres,
y hay en los hombres 
		amor, y tiempos áureos se evocan;
¡vengo en tu paz a ti, oh poderoso, 
		a loarte!

		
¡Oh venerable!, descansas aún viviendo a la sombra
de tus montes; 
		aún tus brazos jóvenes ciñen
amorosos tu tierra, y a tus hijas, ¡oh 
		padre!
de tus islas radiantes aún ninguna perdiste.
Creta vive, y 
		Salamis, que frescos laureles circundan.
Y alza, en medio de rayos, y 
		a la hora del orto la testa
resplandeciente Delos, y Tenos y Kíos

		frutas purpúreas guardan: y de embriagadas colinas
mana el vino de 
		Chipre, y de Kalauria descienden
ríos de plata que van a las véteras 
		aguas del padre.
Todas viven, las islas que un día engendraron los 
		héroes.
Y año tras año irradian y si una vez, del abismo
liberado, 
		el fulgor de la noche, la interna borrasca
a una de ellas sorprende y 
		en tu seno a los hombres sepulta,
tú, tú en cambio pervives, deidad, 
		pues sobre la oscura
sima, por ti mucho viose nacer y mucho 
		morir.(...)

		
(...)Entonces, ¡oh amigos de Atenas, oh gestas de Esparta,
cara 
		primavera de los griegos! Si llega
a nuestro otoño, tornad y mirad, 
		espíritus todos
del mundo que fue, ¡pues el fin de los años se 
		acerca!
¡La fiesta también celebrad, oh días de antaño!
A la 
		Hélade miran los pueblos, llorando y cantando
del día orgulloso del 
		triunfo los suaves recuerdos.

		
¡Floreced entre tanto, mientras los frutos maduran,
oh jardines 
		de Jonia! ¡Floreced en las ruinas de Atenas!
¡Ocultad a los días 
		futuros el duelo!
¡Coronad con eterno verdor, oh laureles, los 
		túmulos
de los muertos, allá en Maratón, donde tantos
victoriosos 
		soldados cayeron, o allá en Keronea,
cuyos campos los últimos 
		atenienses sin armas
huir vieron del día fatal de la afrenta, allá 
		donde
de la cima hasta el valle trenos se escuchan, y el canto
del 
		destino las aguas vagabundas entonan!

		
Mas, oh tú, de los mares señor inmortal, aunque el canto
de de 
		los griegos no más, como antaño, en tus olas te loe,
canta en mí más 
		y más; que el espíritu impávido
de los mares, al modo de los nautas, 
		disfrute
su solaz, y la lengua de los dioses distinga,
y el vaivén 
		de las horas; y así, si el tiempo voraz
sobreviene a segar la miseria 
		y los yerros
de mi vida mortal, y entre los muertos a hundirla,

		que la paz en el fondo de tus abismos encuentre.


		Versión de Otto de 
		Greiff
5.

Canto

del destino de 
		Hiperión


		Vagáis arriba en la luz,
en blando suelo, ¡genios felices!
brisas 
		de Dios, radiantes,
suaves os rozan
como los dedos de la artista

		las cuerdas santas.

		
Sin sino, como infantes
que duermen, respiran los dioses;

		resplandecen
en casto capullo guardados
sus espíritus

		eternamente.
Y en sus ojos beatos
brilla tranquilo
fulgor 
		perpetuo.

		
Mas no nos es dado
en sitio alguno posar.
Vacilan y caen

		los hombres sufrientes,
ciegos, de una
hora en la otra,
como 
		aguas de roca
en roca lanzados, 
		
eternamente, hacia lo incierto.

Versión de Otto de Greiff
6.

Diotima (De 1796 a 1798)

Callas y sufres, no te comprenden

    	¡Oh santo espíritu! Agostándote callas,

    	¡Pues vanamente entre los bárbaros

    	buscas al rayo del sol los tuyos,

    

    	las almas grandes, tiernas, que nadie halló!

    	Mas huye el tiempo. Empero canto mortal verá

    	el día, ¡oh Diotima! que en pos de los dioses

    	y en pos de los héroes te nombre su igual.


    Versión de 
	Otto de Greiff
7.

Diotima (Después de 1800)

Callas y sufres, no te comprenden,
¡oh noble espíritu! Miras abajo y 
		callas
al claro día, pues vanamente,
bajo el sol buscas los tuyos, 
		hijos

		
de reyes, que antes como hermanos,
como en los bosques las cimas 
		gemelas,
de amor y patria jubilosos
gozaban al recuerdo de su 
		origen

		
bajo el abrazo infinito del cielo;
fieles y gratos llevaron sin 
		duda
aun a la sima del Tártaro la alegría,
libres criaturas, hijos 
		de los dioses,

		
almas henchidas de gracia, y ya extintas;
a ellas en estos años 
		luctuosos
y al cotidiano clamor de estrellas
que fueron, llora 
		nuestro corazón,

		
y este fúnebre trueno nunca fin habrá.
Mas el tiempo sana. Los 
		seres divinos son fuertes
y raudos. Recobra la naturaleza
su 
		antiguo y alegre dominio

		
¡Mira, amor! Aun antes de que nuestra colina
se hunda, un canto 
		mortal ha de ver
el día, oh Diotima, que en pos de los dioses
y en 
		pos de los héroes te nombre su igual.

		
Versión de Otto de Greiff

Versos y pensamientos de Friedrich Hölderlin

4 citas
« Diotimia (1) / Ven, y el júbilo mira en redor; en céfiros suaves »
Friedrich Hölderlin · A
« ¡Bella vida! Tú vives, como leve brote de invierno, / en este »
Friedrich Hölderlin · A Diotimia (2)
« Dadme un estío más, oh poderosas, / y un otoño, que avive mis »
Friedrich Hölderlin · A las parcas
« (fragmento) / ¿Tornan de nuevo las grullas a ti, las naves el rumbo »
Friedrich Hölderlin · Archipiélago
Biblioteca poética

Libros de Friedrich Hölderlin recomendados

Ediciones recomendadas para disfrutar de su obra poética completa y estudio crítico: