Poesía Universal

Francisco Luis Bernárdez

Biografía y amplia selección de poemas de Francisco Luis Bernárdez. Antología de la poesía hispanoamericana. Poesía sensual perdurable y romántica....

Biografía lírica

Vida

Biografía y amplia selección de poemas de Francisco Luis Bernárdez. Antología de la poesía hispanoamericana. Poesía sensual perdurable y romántica.

Poesía del siglo de oro. Traducciones poéticas. Archivos sonoros.

Lírica y Versos

Poemas de Francisco Luis Bernárdez

5 poemas seleccionados
1.

Amor antiguo

Amor antiguo, cuya sombra empaña
mi cariñosa propensión de ahora,

		eres como una sombra de montaña
sobre el encendimiento de la aurora.

		
Amor antiguo, cuya pesadumbre
traba la agilidad de mi alegría,

		eres la tiranía de la cumbre
contra la libertad del mediodía.


		Amor antiguo, cuya voz 
		sofoca
la nueva vocecita del cariño,
eres palabra de proyecta boca

		en una boca inédita de niño.


		Amor antiguo, cuyo 
		sentimiento
hace caber el mundo en nuestro llanto,
eres el alma 
		convertida en viento
y eres el viento convertido en canto.


		Amor antiguo, cuya 
		remembranza
cada amorosa perspectiva cierra,
eres esa emoción que 
		sólo alcanza
quien se acuerda del mar desde la tierra.
2.

Amor

unitivo

		

		Tan unidas están nuestras cabezas

		y tan atados nuestros corazones,

		ya concertadas las inclinaciones

		y confundidas las naturalezas,

		

		que nuestros argumentos y razones

		y nuestras alegrías y tristezas

		están jugando al ajedrez con piezas

		iguales en color y proporciones.

		

		En el tablero de la vida vemos

		empeñados a dos que conocemos,

		a pesar de que no diferenciamos,

		

		En un juego amoroso que sabemos

		sin ganador, porque los dos perdemos,

		ni perdedor, porque los dos ganamos.
3.

El destello

Aunque el cielo no tenga ni una estrella
y en la tierra no quede casi 
		nada,
si un destello fugaz queda de aquella
que fue maravillosa 
		llamarada,

		
me bastará el fervor con que destella,
a pesar de su luz medio 
		apagada,
para encontrar la suspirada huella
que conduce a la vida 
		suspirada.

		
Guiado por la luz que inmortaliza,
desandaré mi noche y mi ceniza

		por el camino que una vez perdí,

		
hasta volver a ser, en este mundo
devuelto al corazón en un 
		segundo,
el fuego que soñé, la luz que fui.
4.

Estar enamorado

Estar enamorado, 
		amigos, es encontrar el nombre justo 
                                                                 
		de la vida.
Es dar al fin con la palabra que para hacer frente a 
                                                 
		la muerte se precisa.
Es recobrar la llave oculta que abre la cárcel 
		en que 
		
                                                 
		el alma está cautiva.
Es levantarse de la tierra con una fuerza que 
		reclama 
		
                                                               
		desde arriba.
Es respirar el ancho viento que por encima de la carne 
		
                                                                   
		se respira.
Es contemplar desde la cumbre de la persona la razón 
                                                            
		de las heridas.
Es advertir en unos ojos una mirada verdadera que 
                                                                   
		nos mira.
Es escuchar en una boca la propia voz profundamente 
                                                                     
		repetida.
Es sorprender en unas manos ese calor de la perfecta 
                                                                  
		compañía.
Es sospechar que, para siempre, la soledad de nuestra 
                                                  
		sombra está vencida.

Estar enamorado amigos, es descubrir dónde 
		se juntan 
		
                                                         
		cuerpo y alma.
Es percibir en el desierto la cristalina voz de un río 
		
                                                               
		que nos llama.
Es ver el mar desde la torre donde ha quedado 
		prisionera 
		
                                                          
		nuestra infancia.
Es apoyar los ojos tristes en un paisaje de 
		cigüeñas 
		
                                                              
		y campanas.
Es ocupar un territorio donde conviven los perfumes 
                                                              
		y las armas.
Es dar la ley a cada rosa y al mismo tiempo recibirla 
                                                               
		de su espada.
Es confundir el sentimiento con una hoguera que del 
		pecho 
		
                                                                     
		se levanta.
Es gobernar la luz del fuego y al mismo tiempo ser 
		esclavo 
		
                                                                
		de la llama.
Es entender la pensativa conversación del corazón 
                                                                 
		y la distancia.
Es encontrar el derrotero que lleva al reino de la 
		música 
		
                                                                       
		sin tasa.

Estar enamorado, amigos, es adueñarse de las noches 
                                                                     
		y los días.
Es olvidar entre los dedos emocionados la cabeza 
                                                                  
		distraída.
Es recordar a Garcilaso cuando se siente la canción 
                                                            
		de una herrería.
Es ir leyendo lo que escriben en el espacio las 
		primeras 
		
                                                               
		golondrinas.
Es ver la estrella de la tarde por la ventana de una 
                                                         
		casa campesina.
Es contemplar un tren que pasa por la montaña con las 
		
                                                            
		luces encendidas.
Es comprender perfectamente que no hay fronteras 
		entre 
		
                                                       
		el sueño y la vigilia.
Es ignorar en qué consiste la diferencia entre 
		la pena 
		
                                                                    
		y la alegría.
Es escuchar a medianoche la vagabunda confesión 
                                                                
		de la llovizna.
Es divisar en las tinieblas del corazón una pequeña 
                                                                       
		lucecita.

Estar enamorado, amigos, es padecer espacio y tiempo 
                                                                 
		con dulzura.
Es despertarse una mañana con el secreto de las flores 
                                                                  
		y las frutas.
Es libertarse de sí mismo y estar unido con las otras 
                                                                     
		criaturas.
Es no saber si son ajenas o son propias las lejanas 
                                                                   
		amarguras.
Es remontar hasta la fuente las aguas turbias del torrente 
		
                                                                 
		de la angustia.
Es compartir la luz del mundo y al mismo tiempo 
		compartir 
		
                                                               
		su noche oscura.
Es asombrarse y alegrarse de que la luna todavía 
                                                                           
		sea luna.
Es comprobar en cuerpo y alma que la tarea de ser hombre 
                                                               
		es menos dura.
Es empezar a decir siempre, y en adelante no volver 
                                                                   
		a decir nunca.
Y es, además, amigos míos, estar seguro de tener las 
                                                                    
		manos puras.
5.

La

ciudad sin Laura


		En la ciudad callada y sola mi voz despierta una 
		
     profunda resonancia. 
Mientras la noche 
		va creciendo pronuncio un 
		
     nombre y este nombre me acompaña. 
La 
		soledad es poderosa pero sucumbe ante mi voz 
		
     enamorada. 
No puede haber nada tan 
		fuerte como una voz 
		
     cuando esa voz es la del alma. 
En el 
		sonido con que suena siento el sonido de 
		
     una música lejana. 
Y en la energía 
		remota que la mueve siento el calor de
     una 
		remota llamarada. 
		
Porque mi voz es una chispa de aquella hoguera 
     
		que eterniza lo que abrasa.
Porque mi amor es una chispa de aquella 
		hoguera
     que eterniza lo que abrasa. 
		
Para poblar este desierto me basta y sobra con 
     
		decir una palabra. 
		
El dulce nombre que pronuncio para poblar este 
     
		desierto es el de Laura.
Las cosas son inteligibles porque este 
		nombre de mujer
     las ilumina.
Porque este 
		nombre las arranca de las tinieblas en
     que 
		estaban sumergidas.
Una por una recuperan su resplandor espiritual y
     
		resucitan.
Una por una se levantan con el candor y la belleza
     
		que teman.
La obscuridad desaparece mientras el sueño silencioso
     
		se disipa.
Por este nombre de los nombres hasta la muerte sin
     
		palabras tiene vida.
Ya no resuena entre las cosas el gran torrente 
		de las
     noches y los días.
El tiempo calla 
		y se detiene para escuchar esta perfecta 
		
     melodía.
Mi vida entera permanece porque 
		este nombre que
     recuerdo no me olvida.

		Porque este nombre me sostiene con emoción desde su
     
		tierna lejanía.
Cuando mi boca lo ignoraba, la soledad era más honda
     
		que el silencio.
Cuando mi boca estaba muda, mi corazón era invisible
     
		como el viento.
Se conocía que vivía por la canción que lo tenía 
		
     prisionero.
Pero vivía en otro mundo; 
		para las cosas de este mundo 
		
     estaba muerto.
Le pesadumbre de las 
		horas era mas íntima que nunca
     en aquel 
		tiempo.
Porque las noches eran largas; porque los días de las noches 
		
     eran lentos.
La tierra estaba más 
		obscura porque faltaban las estrellas 
		
     en el cielo.
El manantial de donde brota 
		la luz que alumbra el corazón 
		
     estaba seco.
¿Qué hubiera sido de mi 
		vida sin este nombre que pronuncio 
		
     en el desierto ?
¿Qué hubiera sido de mi 
		vida sin este amor que me acompaña 
		
     desde lejos?
Lejos está la dulce causa 
		del corazón, de la cabeza y de la mano.
Pero su ausencia es la del 
		río, que con la fuente que lo llora 
		
     vive atado.
Nunca he sentido como ahora 
		la vecindad de la mujer que estoy 
		
     cantando.
Cuando el amor está presente 
		no puede haber nada escondido 
		
     ni lejano.
La luz del fuego que me 
		alumbra ¿no es la que alumbra el corazón 
		
     del ser amado ?
La llamarada que me 
		quema ¿no es la del fuego en que se quema 
		
     sin descanso ?
Aunque las leguas se 
		interponen entre nosotros, ya no pueden 
		
     separarnos.
Porque el amor que vence al 
		tiempo no puede estar sino a cubierto 
		
     del espacio.
Entre la dicha y mi 
		existencia la diferencia que hubo ayer se va 
		
     borrando.
El ser que nombro es el que, 
		siendo, me da una vida  sin dolor ni
     
		sobresalto.

Versos y pensamientos de Francisco Luis Bernárdez

4 citas
« Amor antiguo, cuya sombra empaña / mi cariñosa propensión de ahora, »
Francisco Luis Bernárdez · Amor antiguo
« unitivo / Tan unidas están nuestras cabezas »
Francisco Luis Bernárdez · Amor
« Aunque el cielo no tenga ni una estrella / y en la tierra no quede casi »
Francisco Luis Bernárdez · El destello
« Estar enamorado, / amigos, es encontrar el nombre justo »
Francisco Luis Bernárdez · Estar enamorado
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