« ¡Cuál engañado vive el que confía en la mudanza de este siglo ciego! Hoy en risa y placer, mañana en ruego, y todo al fin en humo se desvía. »
Francisco de Aldana · Reconocimiento de la vanidad del mundo
Renacimiento español · 'El Divino', soldado y poeta místico, desengaño del mundo y anhelo contemplativo
¡Cuál engañado vive el que confía en la mudanza de este siglo ciego! Hoy en risa y placer, mañana en ruego, y todo al fin en humo se desvía. ¿Qué fue de aquel claror que relucía en el altivo y floreciente empleo? Materia es ya del tiempo y del deseo, ceniza muda en tierra oscura y fría. ¡Oh vano error de la esperanza vana!, poner el bien en cosa tan liviana que antes de ser sentida se fenece. Dichoso aquel que en Dios su alma reposa, y viendo el curso de la edad dudosa, en pura paz contempla y permanece.
Mil veces digo entre los brazos puesto de mi fiel socorrida y dulce amada: «¿Es este por ventura el bien propuesto a la humana esperanza fatigada?». Y luego el alma, en sí misma recogida, viendo el límite estrecho del sentido, suspira por la patria prometida donde no cabe llanto ni olvido: que no puede saciar el barro incierto a quien ansía la divina lumbre del cielo eterno y de la clara cumbre.
« ¡Cuál engañado vive el que confía en la mudanza de este siglo ciego! Hoy en risa y placer, mañana en ruego, y todo al fin en humo se desvía. »
« Mil veces digo entre los brazos puesto de mi fiel socorrida y dulce amada: «¿Es este por ventura el bien propuesto a la humana esperanza fatigada?». »
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