« Bendito sea el año, el punto, el día, la estación, el lugar, el mes, la hora y el país en que fue mi alma cautiva de dos bellos ojos que aún adora. »
Francesco Petrarca
Humanismo renacentista italiano (1304–1374)Humanismo renacentista italiano · Creador del petrarquismo lírico, cantor de Laura y padre del soneto moderno
Poemas de Francesco Petrarca
1.
A
A
una joven en un verde laurel Vi más blanca y más fría que la nieve que no golpea el sol por años y años; y su voz, faz hermosa y los cabellos tanto amo que ahora van ante mis ojos, y siempre irán, por montes o en la riba. Irán mis pensamientos a la riba cuando no dé hojas verde el laurel; quieto mi corazón, secos los ojos, verán helarse al fuego, arder la nieve: porque no tengo yo tantos cabellos cuantos por ese día aguardara años. Mas porque el tiempo vuela, huyen los años y en un punto a la muerte el hombre arriba, ya oscuros o ya blancos los cabellos, la sombra ha de seguir de aquel laurel por el ardiente sol y por la nieve, hasta el día en que al fin cierre estos ojos. No se vieron jamás tan bellos ojos, en nuestra edad o en los primeros años, que me derritan como el sol la nieve: y así un río de llanto va a la riba que Amor conduce hasta el cruel laurel de ramas de diamante, áureos cabellos. Temo cambiar de faz y de cabellos sin que me muestre con piedad los ojos el ídolo esculpido en tal laurel: Que, si al contar no yerro, hace siete años que suspirando voy de riba en riba, noche y día, al calor y con la nieve. Mas fuego dentro, y fuera blanca nieve, pensando igual, mudados los cabellos, llorando iré yo siempre a cada riba por que tal vez piedad muestren los ojos de alguien que nazca dentro de mil años; si aún vive, cultivado, este laurel. A oro y topacio al sul sobre la nieve vencen blondos cabellos, y los ojos que apresuran mis años a la riba.
2.
Amor
Amor
lloraba, y yo con él gemía... Amor lloraba, y yo con él gemía, del cual mis pasos nunca andan lejanos, viendo, por los efectos inhumanos, que vuestra alma sus nudos deshacía. Ahora que al buen camino Dios os guía, con fervor alzo al cielo mis dos manos y doy gracias al ver que los humanos ruegos justos escucha, y gracia envía. Y si, tornando a la amorosa vida, por alejaros del deseo hermoso, foso o lomas halláis en el sendero, es para demostrar que es espinoso, y que es alpestre y dura la subida que conduce hacia el bien más verdadero. Versión de F. Maristany
3.
Bendito sea el año, el punto, el día...
Bendito sea el año, el punto, el día...
Bendito sea el año, el punto, el día, la estación, el lugar, el mes, la hora y el país, en el cual su encantadora mirada encadenóse al alma mía. Bendita la dulcísima porfía de entregarme a ese amor que en mi alma mora, y el arco y las saetas, de que ahora las llagas siento abiertas todavía. Benditas las palabras con que canto el nombre de mi amada; y mi tormento, mis ansias, mis suspiros y mi llanto. Y benditos mis versos y mi arte pues la ensalzan, y, en fin, mi pensamiento, puesto que ella tan sólo lo comparte. Versión de F. Maristany
4.
El
El
que su arte infinita y providencia... El que su arte infinita y providencia demostró en su admirable magisterio, que, con éste, creó el otro hemisferio y a Jove, más que a Marte, dio clemencia, vino al mundo alumbrando con su ciencia la verdad que en el libro era misterio, cambió de Pedro y Juan el ministerio y, por la red, les dio el cielo en herencia. Al nacer, no le plugo a Roma darse, sí a Judea: que, más que todo estado, exaltar la humildad le complacía; y hoy, de una aldea chica, un sol ha dado, que a Natura y al sitio hace alegrarse donde mujer tan bella ha visto el día.
5.
En
En
la muerte de Laura Sus ojos que canté amorosamente, su cuerpo hermoso que adoré constante, y que vivir me hiciera tan distante de mí mismo, y huyendo de la gente, Su cabellera de oro reluciente, la risa de su angélico semblante que hizo la tierra al cielo semejante, ¡poco polvo son ya que nada siente! ¡Y sin embargo vivo todavía! A ciegas, sin la lumbre que amé tanto, surca mi nave la extensión vacía... Aquí termine mi amoroso canto: seca la fuente está de mi alegría, mi lira yace convertida en llanto. Versión de Alejandro Araoz Fraser
6.
Fue
Fue
el día en que del sol palidecieron... Fue el día en que del sol palidecieron los rayos, de su autor compadecido, cuando, hallándome yo desprevenido, vuestros ojos, señora, me prendieron. En tal tiempo, los míos no entendieron defenderse de Amor: que protegido me juzgaba; y mi pena y mi gemido principio en el común dolor tuvieron. Amor me halló del todo desarmado y abierto al corazón encontró el paso de mis ojos, del llanto puerta y barco: pero, a mi parecer, no quedó honrado hiriéndome de flecha en aquel caso y a vos, armada, no mostrando el arco.
7.
Los que, en mis rimas sueltas...
Los que, en mis rimas sueltas...
Los que, en mis rimas sueltas, el sonido oís del suspirar que alimentaba al joven corazón que desvariaba cuando era otro hombre del que luego he sido; del vario estilo con que me he dolido cuando a esperanzas vanas me entregaba, si alguno de saber de amor se alaba, tanta piedad como perdón le pido. Que anduve en boca de la gente siento mucho tiempo y, así, frecuentemente me advierto avergonzado y me confundo; y que es vergüenza, y loco sentimiento, el fruto de mi amor é claramente, y breve sueño cuanto place al mundo.
Versos y pensamientos de Francesco Petrarca
Selección destacada« Paz no encuentro ni puedo hacer la guerra; temo y espero; en llamas me consumo y soy de hielo; vuelo sobre los cielos y yazgo por la tierra; nada contengo y al orbe entero estrecho. »
Poemas y obras destacadas
Antología de poemas inmortales
Reúne las composiciones poéticas más aclamadas de Poemas de Francesco Petrarca, donde la maestría del verso y la hondura del sentimiento alcanzan su máxima expresión.
Sus versos exploran la belleza de la naturaleza, el anhelo del amor verdadero y la búsqueda de sentido ante los enigmas del destino.
Una antología indispensable que demuestra por qué su poesía sigue viva y resonando con fuerza en el corazón de los lectores actuales.
Algunos libros de poesía de Francesco Petrarca:
Edición física recomendada para disfrutar de su obra lírica: