Félix de Azúa

Biografía y amplia selección de poemas de Félix de Azúa. Antología de la poesía hispanoamericana. Poesía sensual perdurable y romántica. Poesía del siglo de oro. Traducciones poéticas. Archivos sonoros.

Antología lírica (11 poemas seleccionados)

Ahora es mi turno, cuando cierro los ojos...

Ahora es mi turno, cuando cierro los ojos

y me olvido de ti, de tu salvaje higuera y tus higos salvajes,

cuando tu carne, como un libro de cuentos, resplandece en la noche

a la luz de un hogar mediterráneo;

y me dejo cegar por el brillo solar de la memoria

mientras mi cuerpo entero se quema en un chispazo.

Ahora infantiles yemas te descubren, y entre las llamas muertas

rescato el viejo yugo, los utensilios viejos y las viejas guirnaldas

del buey, de la cebada y de la Pascua de Resurrección.

Es mi turno, no el tuyo. Te levanto en mis palmas

como se exponen los recién nacidos

a las nubes plomizas, irritadas

como vacas repletas que atronan el establo

los campos secos, el pozo, la uva amarga.

Pero tú, hecha una niña, también tientas las ubres, y arqueada

jadeas entre brasas; es mi turno y tú danzas

resonando perpleja y sonriente,

átomo, brizna, astilla de una combustión

que no puedo pensar sin sentirme infinito.

Tus yemas y tu sonrisa atónita me invitan al incendio...

pero me venden luego por la espalda como cosa fútil,

como ese azar minúsculo, gratuito

que te alcanza las nubes y se empeña en durar.

Y mientras tú contratas con terribles clientes

a los que yo sólo conozco por el nombre,

y cuyas sombras, mantos, miradas esquinadas,

me hacen alzar la sábana aterrado;

hundido al fin, hundido,

olvidado por fin, perdido y solo, cobijado en mí mismo,

puedo gritar, gritar hasta romper el techo y por la grieta ver

la esplendorosa faz sin ojos y sin boca

que me agarra del cuello y me disuelve en risas,

fuego de azufre, espanto y aroma de castaños.

Félix de Azúa

Antes morir que pecar

Estás triste, los desnudos no te afectan

y sus caricias resbalan por tu dorada piel.

Salidos de una piscina de sangre diluida,

estos ángeles rojos no te afectan y en ellos sólo ves bronce,

Pollajuolo, Cristo.

Su llamada es lejana e insistente;

están maquillados con dureza y ellas muerden sus labios.

Estos desnudos te entristecen -¿ quieres que seamos amigos?-;

estos desnudos no te afectan,

aunque te embriagues con el aroma de tanta página.

¿Y la Virgen, oh María del Pilar, estos adolescentes

que aprietan pesadillas en pequeños sostenes

nubes de nylon y tormentos,

baños de espuma rosa, sus pesadillas?

Salen de un río de plata

y la naturaleza los disfraza como el Céfiro a Flora;

ellas miran de frente

como esperando ser dulcemente castigadas por un nazi.

No pueden afectarte los desnudos

vuelan entre ellos Perseo y CliteMnestra

y no piden cariño sino asombro,

¿su amigo vas a ser ? Suenan los cascabeles

cuando extiendes la mano y la sonrisa,

mas recuerdas,

y el huracán de la memoria mezcla cines y discos y muñecas:

alguien corta tus dedos. Estos desnudos,

estos vidrios latentes no deben afectarte.

Así, con un delirio de brasas y de lágrimas

tu enloquecido "no" los decapita.

¡Suicidios precedidos por el salvaje grito,

la frase eterna de San Luis Gonzaga!

Félix de Azúa

Geschrei

I.
Geschrei

Geschrei (clamor)

el rey del bosque, único

hombre del bosque y rey

waldgeschrei ( clamor del bosque )

rey de la voz

voz del bosque es el hombre

voz cuando el bosque se cierne

freudengeschrei (alegre clamor)

risa del bosque, bosque sin palabras

bosque es palabra del rey: palabra del silencio

ein stilles leben (una vida en silencio)

por ser habla del bosque

y por ser bosque ein stilles leben ist es

( entonces el silencio es vida)

del bosque por la voz del rey.

¡Oh rey! ¡Padre del bosque!

tú, tú mismo

ein zeichen deutungslos (un signo sin sentido)

en el bosque sólo como clamor

creador, explicador del bosque

nada para ti mismo, nada para nosotros

ein zeichen sind wir, deutungslos

(nosotros, un signo sin sentido )

nosotros tras el árbol

nosotros tras el que sólo es trazo

sprachlos und kalt (mudo y frío)

el clamor de la nada

nada muerta en el trazo

que todo el bosque busca.

* * * * *

Félix de Azúa

Por toda referencia..

II.
Por toda referencia...

Por toda referencia

en el paisaje que la nieve ha cubierto

(las sombras ahora resplandecen)

borrado incluso el trecho

donde antes caminara el sacerdote,

un hombre busca el norte, el sur,

el este y el oeste.

El hombre, único en el paisaje,

busca el norte y el sur

y el este y el oeste.

* * * * *

Félix de Azúa

Iii.

III. Así suspenso ni
crucificado...

Así
suspenso ni crucificado

ni en fúnebre meditación ni en cruz

ni en sepultura

suspendido

en perpetuo descenso

la figura está inmóvil tras ochocientos años.

Crueles escultores y conversos

que acudían y un mísero ladrón

le mantienen en perpetua agonía.

Mil años de madera

lo contienen a medio caminar

del fracaso y del triunfo:

ni cadáver ni resucitado,

más allá de los hombres

sin llegar a los dioses.

* * * * *

Félix de Azúa

Iv.

IV. Aquí
hace mucho tiempo bailaba Halicarnaso...

Aquí hace mucho tiempo bailaba Halicarnaso

las Nereidas bailaban

yo bailaba.

Pero las cosas rnueren

no por lluvia ni viento ni terremoto o turco,

sino cuando la vida deja de poseerse

y el amor.

Hoy volví a este lugar

y a la cuádruple cabeza de caballo:

vive el trabajo, no el trabajador.

¡Friso animado, Fidias muerto!

Estas cuatro cabezas, pero

¿y el cincel y el antebrazo de los escultores?

Aquí está la Nereida

no mi cuerpo.

Aquí está el Partenón

¿y Fidias, dónde está?

Sus hijos siguen

abrazados a cabezas de mármol,

como yo a este lugar.

Ha pasado
la vida

y la danza.

* * * * *

Félix de Azúa

* * * * *

V. Yo
no sé qué esperamos los unos de los otros...

Yo no sé qué esperamos los unos de los otros,

ni la razón para tener a mi mano como un fiel aliado.

Nada puedo esperar de una mano

capaz de señalar al justo y al perverso

o escribir poemas en las habitaciones

de un verano impregnado de vino y sal y sangre.

Sólo, quizá,

recordar otra gente

que ahora se arrastra entre pájaros muertos

y vivir seriamente un calendario

cuyas mentiras apenas disimulan

lo efímero de su numeración.

* * * * *

Félix de Azúa

Vi.

VI. Un poco
de silencio es ya todo silencio...

Un poco de
silencio es ya todo silencio

sobre la arista jónica y el zodiacal

Júpiter

olímpico molesto por el ángulo recto

hace resplandecer su dentadura de truhán

«Mira ( dice) aquí pongo yo la palabra»

grabada como el famoso ruiseñor

para un emperador dormido

y aunque la devoremos

queda allí la palabra luciente como aceite

y la palabra no es el acto

la palabra no es el acto

y un poco de silencio es ya todo silencio.

* * * * *

Félix de Azúa

Vii.

VII. La
estepa/algo insultante para aquel...

La
estepa/algo insultante para aquel

que tenga en mucho el límite

y mire con sus ojos/otros ojos/hay ilimitados

para el rojo de aurora/el rojo de crepúsculo

el mismo rojo ilimitado/para el pámpano

para el pámpano un rojo/para la hoja del rosal naciente

insultante si se tiene en mucho

que las hojas son verdes

en casi todas partes/para una creación de los ojos

más creaciones/hay ilimitadas

para rojos rosales brotando

o viñas que agonizan en otoño

pues todo es de ese rojo

en el límite que no limita nada/la nada.

* * * * *

Félix de Azúa

Viii.

VIII. Silencio...

Silencio

el recuerdo un estruendo

Inuchos vasos de agua no hacen olas

la sed es un estruendo

allí va Maritornes

muchas que van

no hacen una palabra

tener es un estruendo

la voz no es mía

muchos míos no hacen un yo

el estruendo de un yo

no ensordece más que a su poseedor.

* * * * *

Félix de Azúa

Ix.

IX. El
hombre hace por parecerse al hombre...

El hombre
hace por parecerse al hombre

y así escribe palabras

palabras para el hombre

que nacen para nadie que alrededor

vigila como muere y su necesidad.

Mira a su alrededor

y gime y se golpea la boca con los pies

pero el hada le dice:

«Tú

miserable que has visto

perecer tu contorno,

has dicho a tu paciencia:

vivo yo

y es casual que los demás también».

* * * * *

Félix de Azúa

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