« Cada minuto, cada persona, cada actitud puede ser el germen de una obra dramática. Cada criatura que nos tropezamos va pasando a través de su vida por climas dramáticos diferentes, en combinación infinita hasta su última escena, en [que] se tiende para morir. »
Federico García Lorca
Federico García Lorca (Fuente Vaqueros, Granada, 5 de junio de 1898 – [Víznar / Alfacar], Granada, 18 de agosto de 1936) fue un poeta y dramaturgo español.
Vida
Dotado de un carisma magnético y una vitalidad arrolladora, tocaba el piano, montaba obras de teatro y fascinaba a todo Madrid junto a sus amigos Salvador Dalí y Luis Buñuel. En su famoso viaje a Nueva York descubrió el jazz, el dolor de la minoría negra y la deshumanización salvaje del capitalismo moderno.
Transformó el folclore andaluz, el cante jondo y el surrealismo en una poesía universal repleta de duende, guitarras, sangre y luna verde. Al estallar la Guerra Civil española fue fusilado por fascistas debido a sus ideas progresistas y su homosexualidad, convirtiéndose en el símbolo inmortal del arte truncado por la intolerancia.
Poemas de Federico García Lorca
1.
Romance sonámbulo
Romance sonámbulo
Verde que te quiero verde. Verde viento. Verdes ramas. El barco sobre la mar y el caballo en la montaña. Con la sombra en la cintura ella sueña en su baranda, verde carne, pelo verde, con ojos de fría plata. Verde que te quiero verde. Bajo la luna gitana, las cosas le están mirando y ella no puede mirarlas. * * * Verde que te quiero verde. Grandes estrellas de escarcha, vienen con el pez de sombra que abre el camino del alba. La higuera frota su viento con la lija de sus ramas, y el monte, gato garduño, eriza sus pitas agrias. ¿Pero quién vendrá? ¿Y por dónde...? Ella sigue en su baranda, verde carne, pelo verde, soñando en la mar amarga. * * * Dejadme subir al menos hasta las altas barandas, ¡dejadme subir!, dejadme, hasta las verdes barandas. Barandales de la luna por donde retumba el agua. Ya suben los dos compadres hacia las altas barandas. Dejando un rastro de sangre. Dejando un rastro de lágrimas. Temblaban en los tejados farolillos de hojalata. Mil panderos de cristal herían la madrugada. Verde que te quiero verde, verde viento, verdes ramas. Los dos compadres subieron. El largo viento, dejaba en la boca un raro gusto de hiel, de menta y de albahaca. ¡Compadre! ¿Dónde está, dime? ¿Dónde está tu niña amarga? ¡Cuántas veces te esperó! ¡Cuántas veces te esperara, cara fresca, negro pelo, en esta verde baranda! Sobre el rostro del aljibe se mecía la gitana. Verde carne, pelo verde, con ojos de fría plata. Un carámbano de luna la sostiene sobre el agua. La noche se puso íntima como una pequeña plaza. Guardias civiles borrachos en la puerta golpeaban. Verde que te quiero verde. Verde viento. Verdes ramas. El barco sobre la mar. Y el caballo en la montaña.
2.
La casada infiel
La casada infiel
Y que yo me la llevé al río creyendo que era mozuela, pero tenía marido. Fue la noche de Santiago y casi por compromiso. Se apagaron los faroles y se encendieron los grillos. En las últimas esquinas toqué sus pechos dormidos, y se me abrieron de pronto como ramos de jacintos. El almidón de su enagua me sonaba en el oído, como una pieza de seda rasgada por diez cuchillos. Sin luz de plata en sus copas los árboles han crecido, y un horizonte de perros ladra muy lejos del río. Pasadas las zarzamoras, los juncos y los espinos, bajo su mata de pelo hice un hoyo sobre el limo. Yo me quité la corbata. Ella se quitó el vestido. Yo el cinturón con revólver. Ella sus cuatro corpiños. Ni nardos ni caracolas tienen el cutis tan fino, ni los cristales con luna relumbran con ese brillo. Sus muslos se me escapaban como peces sorprendidos, la mitad llenos de lumbre, la mitad llenos de frío. Aquella noche corrí el mejor de los caminos, montado en potra de nácar sin bridas y sin estribos. No quiero decir, por hombre, las cosas que ella me dijo. La luz del entendimiento me hace ser muy comedido. Sucia de besos y arena yo me la llevé del río. Con el aire se batían las espadas de los lirios. Me porté como quién soy. Como un gitano legítimo. Le regalé un costurero grande, de raso pajizo, y no quise enamorarme porque teniendo marido me dijo que era mozuela cuando la llevaba al río.
3.
Canción de jinete
Canción de jinete
Córdoba. Lejana y sola. Jaca negra, luna grande, y aceitunas en mi alforja. Aunque sepa los caminos yo nunca llegaré a Córdoba. Por el llano, por el viento, jaca negra, luna roja. La muerte me está mirando desde las torres de Córdoba. ¡Ay qué camino tan largo! ¡Ay mi jaca valerosa! ¡Ay que la muerte me espera, antes de llegar a Córdoba! Córdoba. Lejana y sola.
4.
Despedida
Despedida
Si muero, dejad el balcón abierto. El niño come naranjas. (Desde mi balcón lo veo.) El segador siega el trigo. (Desde mi balcón lo siento.) ¡Si muero, dejad el balcón abierto!
5.
Gacela del amor imprevisto
Gacela del amor imprevisto
Nadie comprendía el perfume de la oscura magnolia de tu vientre. Nadie sabía que martirizabas un colibrí de amor entre los dientes. Mil caballitos persas se dormían en la plaza con luna de tu frente, mientras yo enlazaba cuatro noches tu cintura, enemiga de la nieve. Entre sauces y nardos, tu mirada era un pálido ramo de simientes. Busqué, para darte, por mi pecho las letras de marfil que dicen siempre. Siempre, siempre: jardín de mi agonía, tu cuerpo fugitivo para siempre, la sangre de tus venas en mi boca, tu boca ya sin luz para mi muerte.
Frases y pensamientos de Federico García Lorca
16 citas« Cantan ambos grupos [los siguiriyeros andaluces y los poetas orientales] el vino claro, el vino quitapenas que recuerda a los labios de las muchachas, el vino alegre, tan lejos del espantoso vino baudelairiano. »
« El cante jondo canta siempre en la noche. »
« El entusiasmo es una aurora que no se termina nunca. »
« El hombre famoso tiene la amargura de llevar el pecho frío y traspasado por linternas sordas que dirigen sobre él otros. »
« El optimismo es propio de las almas que tienen una sola dimensión. »
« El teatro es la poesía que se levanta del libro y se hace humana. »
« El toreo es probablemente la riqueza poética y vital mayor de España, increíblemente desaprovechada por los escritores y artistas, debido principalmente a una falsa educación pedagógica que nos han dado y que hemos sido los hombres de mi generación los primeros en rechazar. Creo que los toros es la fiesta más culta que hay en el mundo. »
« Escribo porque, si no, me pudro por dentro. »
« La poesía es algo que anda por las calles. »
« La tierra es el probable paraíso perdido. »
« Todas las cosas tienen su misterio, y la poesía es el misterio que tienen todas las cosas. »
« Esperando, el nudo se deshace y la fruta madura. »
« Cuando yo me muera,enterradme si queréisen una veleta. »
« Quiero que el aire fuerte de la noche más hondaquite flores y letras del arco donde duermesy un niño negro anuncie a los blancos del orola llegada del reino de la espiga. »
« Tengo miedo a perder la maravillade tus ojos de estatua y el acentoque de noche me pone en la mejillala solitaria rosa de tu aliento. »
Algunos libros de poesía de Federico García Lorca:
Edición física recomendada para disfrutar de su obra lírica: