Poesía Universal

Eugenio de Castro

Eugenio de Castro es una voz imprescindible de la lírica en lengua española cuya obra destaca por su autenticidad y honda sensibilidad humana. Desde sus primera...

Biografía lírica

Vida

Eugenio de Castro es una voz imprescindible de la lírica en lengua española cuya obra destaca por su autenticidad y honda sensibilidad humana. Desde sus primeras composiciones, cautivó a los amantes del verso gracias a una mirada poética singular capaz de transformar las emociones cotidianas en arte universal.

Su poesía explora con elegancia el paso del tiempo, el misterio del amor y el anhelo de trascendencia ante los enigmas del destino humano. Hoy en día, su legado lírico sigue conmoviendo a nuevas generaciones de lectores por la belleza musical de sus estrofas y la sinceridad de sus palabras.

Lírica y Versos

Poemas de Eugenio de Castro

5 poemas seleccionados
1.

Amor verdadero

Tu frialdad agiganta mi deseo

    	cierro los ojos para no mirarte

    	y cuando más procuro el esquivarte

    	más en mis ansias férvidas te veo.

    

    	Sobre la huella de tus pies rastreo

    	sin que logre ni lástima inspirarte

    	y en esta lucha de sufrir y amarte

    	alzaré tu desdén como un trofeo

    

    	Sé que jamás te arrullaré a mi lado,

    	pues un rival, cual rey afortunado,

    	tu juventud a conquistar se lanza

    

    	y acrece en tanto mi febril porfía 

    	que es pequeño el amor si en algo fía:

    	sólo es grande el amor sin esperanza.


		
		Versión de Nicolás Bayona Posada
2.

(otra versión)

Amor verdadero         
		(otra versión)


		Tu 
		indiferencia aumenta mi deseo;

		cierro los ojos yo por olvidarte,

		y cuando más procuro no mirarte

		y más cierro los ojos, más te veo.

		

		Humildemente en pos de ti rastreo,

		humildemente, sin lograr cambiarte,

		cuando alzas tu desdén como un baluarte

		entre tu corazón y mi deseo.

		

		Sé que jamás te alcanzará mi anhelo,

		que otro feliz levantará tu velo

		¡y estrechará tu juventud en flor!

		

		Y, en tanto, crece mi pasión y avanza:

		es medio amor amar con esperanza,

		y amar sin ella, !verdadero amor!


		Versión 
		de Guillermo Valencia
3.

Camino de Paris

Del sol a los fulgores 
		matutinos,
rumbo a París, atravesando a España,
paró el convoy en 
		aldehuela extraña
que borda un río con sus chopos finos.

		
Llena el alba florida los caminos...
y yo le digo a aquel que me 
		acompaña:
-«Allí, pastor o cortador de caña,
viviera mansos días 
		cristalinos».

		
Mas una voz en mi interior murmura:
quiere el lago ser mar y el 
		mar ser fuente;
nuestra vida no es más que un vano empeño


		de hallar 
		en lo inestable la ventura;
si vivieses allí, seguramente
que 
		seguir el convoy fuera tu sueño!


		
		Versión de Miguel Rasch-Isla
4.

Crepúsculo

Primera voz

		

		Oh peregrino que estás llorando,

		di, ¿por qué lloras?

		vente conmigo: reirán cantando 

		todas las horas.

		

		¡Vente, no tardes! Soy el Amor,

		¡quiero dar alas a tus deseos!

		En lindas -tazas en flor-

		beberás muchos besos hibleos.

		

		Sagramor

		

		¿Besos? ...Los besos son fiebres locas, 

		¡veneno son! 

		Deshojan rosas sobre las bocas,

		pero abren llagas al corazón.

		

		Segunda voz

		

		Aquí está el oro, montes de oro,

		¡toma! no llores...

		Con los ducados de mi tesoro

		tendrás palacios, gemas y flores.

		Contempla, ve

		cuán rubio el oro, ve cómo esplende...


		
		Sagramor

		

		¿Oro?... ¿Y a qué? 

		La humana dicha nadie la vende.

		

		Tercera voz

		

		¿Por qué tus quejas desesperadas

		y ese sombrío doliente modo? 

		¡Vamos! haremos lindas jornadas. 

		

		Sagramor

		Breve es el mundo. Corrillo todo... 

		

		Cuarta voz

		

		-Yo soy la Gloria, genio jocundo

		de un radioso país solar...

		¡Serás el bardo mayor del mundo!

		

		Sagramor


		Dicen que 
		el mundo debe acabar.

		

		Quinta voz

		

		Serás un sabio: ¡desde mi estancia

		verás en breve todo aclarado!


		
		Sagramor 

		

		Si conservase yo mi ignorancia

		nunca sería tan desgraciado...

		

		Sexta voz

		

		Yo soy la Muerte conquistadora,

		guardo misterios, arcanos vedo...

		

		Sagramor

		

		¡Oh, no me llevas! Andate ahora,

		¡me causas miedo! 

		

		Séptima voz

		

		Yo soy la Vida. Ya que el morir 

		te causa miedo, tendrás mil años. 

		

		Sagramor

		

		¡Por Dios! Ya basta de atroz sufrir. 

		¡Los desengaños!

		

		Muchas voces

		

		¡Pide exquisitos, dulces placeres!

		¿Ser astro quieres? ¿Ser rey, o qué?

		Vamos, responde, ¡dime qué quieres!


		
		Sagramor

		

		No sé... No sé...


		Versión 
		de Guillermo Valencia
5.

El

peregrino


		En el poniente
el esplendor del sol se diluía.
Y un caballero, en 
		un vetusto puente,
meditaba y decía:

		
-«Judith, Ana y Arminda, 
y Lidia, de labios sensuales, 
Inés, 
		la rubia linda,
¡todas fueron iguales!»

		
¡Soñadas alegrías,
ya sois cual secas rosas!
¡Ay! Y en vano 
		mis días, tristes días,
quisieran ser doradas mariposas.

		
Cansáronme los besos, y el hastío 
a mi lado ya veo. 
Del 
		desencanto invade mi corazón el frío,
y no he saciado nunca la sed de 
		mi deseo.

		
El alma traigo envuelta en una túnica 
que ha tejido el Cansancio 
		en horas tristes.
¿En dónde estás, si existes? 
		
¿En dónde estás, oh Única?

¡Responde al que te ama!
¿Debo 
		olvidarte como a bien perdido ?
Responde al que en las sombras a ti 
		clama:
¿vives, moriste acaso, o no has nacido?

		
Y no cruza ninguna mi camino,
princesa rubia, o bella
zagala, 
		sin que diga a mi destino: 
		
¿será ella? 

Una niña vi un día
junto a una 
		anciana de cabello cano,
y me dije: ¿ cuál de ellas es la mía?

		¿Llegué tarde tal vez?.. ¿Llegué temprano?

		
Busco el jardín soñado
do sus encantos a la luz se abrieron,
y 
		la llamo... y tal vez pasó a mi lado,
¡y llorosos mis ojos no la 
		vieron!

		
Cuando creo que nunca he de encontrarte,
¡cómo sufro al pensar, 
		oh dulce amada,
que quizás vives sola y desgraciada,
y que no 
		puedo ir a consolarte!

		
Murió la primavera; también pasó el estío,
Y viene ya el otoño 
		las hojas arrancando,
y mientras en tu busca voy llorando,
me 
		esperarás llorando, dueño mío.

		
Y prosigo buscándote rendido,
aunque una voz, en medio de las 
		sombras,
irónica me diga: «¡La que nombras

		ni vendrá... ni está muerta... ni ha nacido!»

Al extremo 
		del puente, airosa dama
surge, suelta la rubia cabellera,
y su voz 
		en el viento, pálida rosa, clama:
«Yo soy la que aguardabas. Ven, que 
		mi amor te espera».

		
El caballero parte... 
                                  
		Traicionero
abismo era ese puente;
y al instante rodaron al 
		torrente 
		
caballo y caballero...

Hervía un mar de sangre en el poniente

		mientras de sangre el agua se teñía;
y allá, al extremo del hundido 
		puente,
la Dama reía... reía... reía.

		
Versión de Ismael Enrique Arciniegas

Versos y pensamientos de Eugenio de Castro

4 citas
« Tu frialdad agiganta mi deseo / cierro los ojos para no mirarte »
Eugenio de Castro · Amor verdadero
« Amor verdadero / (otra versión) »
Eugenio de Castro · (otra versión)
« Del sol a los fulgores / matutinos, »
Eugenio de Castro · Camino de Paris
« Primera voz / Oh peregrino que estás llorando, »
Eugenio de Castro · Crepúsculo
Biblioteca poética

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