« A un lado está la selva de los tigres / al otro »
Esperanza Ortega · A un lado está la selva de los tigres...
Biografía y amplia selección de poemas de Esperanza Ortega. Antología de la poesía hispanoamericana. Poesía sensual perdurable y romántica....
Biografía y amplia selección de poemas de Esperanza Ortega. Antología de la poesía hispanoamericana. Poesía sensual perdurable y romántica.
Poesía del siglo de oro. Traducciones poéticas. Archivos sonoros.
A un lado está la selva de los tigres al otro las langostas debajo te estremece el foso más cruel el de los cocodrilos un montículo triste de palabras nacidas a deshora por encima te espera y en el centro estás tú -asómate ésa eres- detenida en la cámara implacable la inmóvil la que busca -quién sabe si no en vano-- un manantial que brote entre sus muros De "Hilo solo" 1995
Ahora sólo tienes una vida bajas las escaleras agitas tu pregunta como un pañuelo blanco quedan sobre el tablero peones poco ágiles y fichas sin valor has desmigado el pan has dejado que el agua te escurra entre los dedos ¿te das cuenta? ahora sólo tienes una vida vuelves a oír la voz del visitante no la dejes morir abre la puertecilla de su jaula permite que acompañe a la bandada de los estorninos la belleza asoma en las rendijas de este gesto imposible su rastro es tortuoso y su fulgor alumbra hasta el abismo sin lámpara ni estrella pero toda ella cabe en el cielo minúsculo de tus manos vacías De "Mudanza" 1994
Aún no había camino... Aún no había camino ni la emoción del hombre no evocado por lenguas familiares pero tú reclamabas una forma un pliegue duradero tan quieta debajo del templete el hilo solo sin aguja y un retal en tus manos De "Hilo solo" 1995
Bailar sobre el resquicio te sostiene entre hilos y armonía cantas lo dice la otra voz hasta que alguno -el más indelicado- corta tu cuerda y te derramas sobre la sima sin raíz como una marioneta no alcanzabas al odio porque estás más abajo De "Hilo solo" 1995
Como una lágrima oscura la noche sobre el día rodará entre la hierba tu dolor. Como dos frutos tiernos caídos de sus ramas así lloran tus ojos
Con el agua hasta el cuello levantarse en el agua flotaban los restos de la cena contener un minuto el aliento bajar hasta el cajón allí duermen las tazas un sueño blanco y cóncavo saborear despacio el desayuno lo ha conseguido ¡qué importa si no tienen compasión las palomas que picotean sobre el plato! y por eso sonríe -ella sabe por qué- en la calle que asciende hacia el cielo de junio De "Lo que va a ser de ti" 1995
Con los ojos cerrados, he abierto una ventana la leche que ya humea en la cazuela el vacío caliente que dejas en las sábanas una mujer que cruza a tientas y sin reconocerte te acaricia ignoran que marchan a tu lado no saben que existe una ventana ni que vuelves del camino a tu sueño De "Mudanza" 1994
¡Cuánto sufre el amor en los rincones! hay días que se oculta igual que un perro enfermo duerme como un reptil sobre el mosaico aquel murmullo que nos guiaba cierto entre la bruma el mismo amor que se acurruca ahora desorientado sobre este desaliño de hojas secas al que acaricias su pálido pelaje para eso para que no se muera así de solo De "Lo que va a ser de ti" 1995
En la hora desnuda sólo eso un segundo de luz y paraíso de aquellos que la amaron sabe los rostros mudos y su temblor de ala todos juntos abran el cofre y vea ella esos diamantes escondidos libres al fin del cepo las palabras que mansamente caigan esos copos de nieve sin red en un segundo blanco sobre el regazo de su mirada cobijados de par en par las dos puertas abiertas sólo un paso decir adiós así que el saco no se cierre sin librarle a la voz de sus cadenas tacto y aire encuentre allí esa voz sus zapatos perdidos al fin cerrado el círculo del mundo en la hora desnuda sólo eso un segundo de luz y paraíso
Nunca nada de ellos te había conmovido, ni siquiera sus nombres. Recogías del suelo a veces una hoja desprendida a tu paso, la mirabas ausente con tosca indiferencia, segura de su verdor, que iba a responder con el silencio suyo a tus preguntas, ¿cuándo? Debajo de sus copas pasó el amor contigo y aspiraste el perfume de su hospitalidad ensombrecida, mas no leíste nunca su caduca escritura, los trazos del reflejo inestable del sol en la sombra que era de tus sueños cobijo. Ahora no responde, ahora te interroga: ¿desde dónde ha caído esta hoja amarilla sobre el papel en el que escribes? Y mientras se deshace en tus manos su escuálido esqueleto, le contestas que has visto esta mañana al mirar a tu hijo -que de repente es alto, tan alto como ellos- la esbeltez de sus troncos, que en su vello incipiente hay restos de resina e intuyes en sus labios un sabor de raíces. ¿Lo recuerdas ahora? Ése era el mensaje perenne, de aquella escritura: en ti había un árbol, de su copa ha caído esta hoja amarilla. El árbol que ha brotado de la alfombra invisible de las horas de espera, aquél en el que añoras llegar a cobijarte, bajo la sombra tuya, junto al tronco soñado en cuyo cerne estaba escrito este poema. De "Lo que va a ser de ti" 1995
« A un lado está la selva de los tigres / al otro »
« Ahora sólo tienes una vida / bajas las escaleras »
« Aún no había camino / ni la emoción del hombre no evocado »
« sobre el resquicio / te sostiene entre hilos y armonía »
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