Poesía Universal

Enrique Gracia Trinidad

Biografía y amplia selección de poemas de Enrique Gracia Trinidad. Antología de la poesía hispanoamericana. Poesía sensual perdurable y romántica....

Biografía lírica

Vida

Biografía y amplia selección de poemas de Enrique Gracia Trinidad. Antología de la poesía hispanoamericana. Poesía sensual perdurable y romántica.

Poesía del siglo de oro. Traducciones poéticas. Archivos sonoros.

Lírica y Versos

Poemas de Enrique Gracia Trinidad

11 poemas seleccionados
1.

De "Encuentros" 1972

Ahora en este encuentro 
		

		

		Cuando la fiesta del señor se acaba 

		y empieza la del siervo... 

		-quizá tan solo un niño sueña con el mar- 

		cuando ya desoladas las botellas ofrecen lo que no pudo 

		entrar en las frágiles copas... 

		

		Ahora es cuando entro en la partida, ahora 

		es cuando juego mi baza 

		y abro mi camisa. 

		Ahora, 

		cuando la noche vino a encamar al hombre del smoking 

		y la señora del collar y el traje supercaro 

		es una prostituta, 

		ahora que las acciones duermen en la banca 

		y el sereno es un búho taciturno. 

		

		Vedme bajar del humo de un cigarro o del perfume 

		de un frasco Made in France que se ha quedado 

		abierto en la consola. 

		

		Soy un nocturno pájaro sin sueño, me poso en el alero 

		de las torres, descubro vuestra noche, 

		hago de voceador, me infiltro en vuestro lecho 

		y voy dejando negras pesadillas en los párpados, 

		en los labios que alguna vez besaron, 

		que alguna vez besaron... 

		Desde las chimeneas sé lo que os ocurre, 

		desde los altos techos de técnica y lujuria 

		descubro a las parejas que se aman, 

		y a los que no saben qué van a comer cuando despierten. 

		Mi carcajada y mi llanto dibujan escalofríos 

		en todos los pijamas.


		Pienso en 
		mi amor dormido hace algún tiempo,

		y en amplios butacones donde vivir no es ningún milagro.

		Cuando viene la luz arrojo este cansancio

		y enciendo un cigarrillo por el mundo.

		Alguien me pide fuego y os puedo asegurar que no lo entiendo.


		De 
		"Encuentros" 1972
2.

Como el olvido...

"Fui donde el Ángel y le dije que me diera el librito. 
		
                                              
		Y me dice: Toma, devóralo; te amargará las entrañas, 
                                                          
		pero en tu boca será dulce como la miel-." (10.9)

		
Como el olvido, 
como las lágrimas y el sueño 
que ya no se 
		recuerda. 
		
Así de amargo 
el libro y cuanto en él se escribe 
con la 
		sangre. 
		
Igual de amargo que este tiempo 
que pasa como un trueno sobre el 
		mar 
		
y la tierra, 
sobre la espalda de los hombres. 
Como el dolor 
		que no entendemos, 
		
como el cansancio de la risa. 
Igual que esta certeza que nos 
		rompe 
		
la voz y la cintura, 
el recuerdo del barro, 
la nostalgia de 
		haber sido una lágrima fecunda. 
		
Páginas vegetales que alimentan 
las horas de la tarde, 

		cuando todas las cosas 
		
ponen el corazón en cuarentena. 
Letras amargas como el dorso 

		de una mano apoyada 
		
sobre una puerta que cerró el recuerdo. 

Pero en la boca, 

		dulce sospecha de esperanza, 
		
pie que se acerca por la espalda 
para dejar su beso sobre el 
		cuello. 
		
Dulce como la sombra 
del verso que jamás escribiremos. 


		De "Tiempo de apocalipsis" 
Poesía 1972-2004
3.

Dificultades

A Emilio Porta

		
Lo más difícil es que el corazón 
recorra su distancia sin 
		heridas, 
		
que el tiempo tenga besos suficientes 
entre las páginas del 
		libro que hace piedra la Historia. 
		
Lo más difícil es 
que las fotografías rocen sin abrasar 
las 
		horas degolladas, 
		
acaricien sin daño 
los encajes oscuros de las horas que fueron. 
		
Lo más difícil es que la rutina sirva para tejer 
una canción de 
		cuna 
		
que adormezca y abrigue los caballos sin alma del olvido. 
Lo más 
		difícil es que nuestros versos 
		
rescaten hoy de nuevo la canción más oculta, sin sangrar, 
sin 
		hacer de la vida cotidiana un esperpento. 
		
El resto es siempre fácil, sucede simplemente.

De "A 
		quemarropa" 1992 
		
(Accésit del Premio “Rafael Morales” 1992)
4.

El

silencio ha crecido y 
		está solo

		
                                                       
		"Cuando el Cordero abrió el séptimo sello, se hizo
                                                       
		un silencio en el cielo, como de media hora" (8.1)

		
Buscaremos la risa de los niños 
y no la encontraremos, 
ese 
		leve chasquido de las hojas 
		
pisadas en los parques, 
un susurro del sol en nuestro rostro, 
		
el perfecto latido 
que hace dormir la mano sobre el pecho, 

		ese temblor de azúcar y de sangre 
		
que se esconde en los besos de la sombra. 
Será búsqueda inútil, 
		
tiempo desvencijado en los oídos. 
Dormirán la canción, 
los 
		gritos de terror y la blasfemia, 
		
el violín y la flauta, la cuchara, 
el llanto de la mar contra la 
		tarde. 
		
No sonarán las copas ni el vino de las copas, 
ni el viento en 
		las ventanas, o la lluvia, 
		
ni la tenue palabra de los enamorados. 
No acudirán las órdenes 
		al rostro 
		
ni el grito a la garganta. 
Durante el plazo estipulado 
no se 
		oirá al mercader, 
		
estará mudo el padre de la patria, 
volarán las canciones de cuna 
		y las baladas 
		
al país de los sueños, 
y todos los relojes 
contarán sin 
		hablar treinta minutos. 
		

Hasta la voz de Dios cumple el silencio


		De 
		"Tiempo de apocalipsis" 
(Poesía 1972-2004)
5.

El tiempo es una ciega locura de campanas...

"...Pues el tiempo está próximo." (1.3)

		
El tiempo es una ciega locura de campanas 
que da vueltas detrás 
		de una sonrisa, 
		
mientras se ciñe al suelo inerte 
la última paloma. 
Vinimos 
		desde el cobre fecundado 
		
por semillas de arcángeles azules 
hechos con argamasa de 
		preguntas. 
		
Y ahora los minutos 
pesan como columnas de granito, 
socavan 
		la razón, 
		
hacen del miedo un templo, 
embadurnan la vida de liturgia, 

		tejen el odio, 
		
se ríen de nosotros estrellándose 
contra un futuro próximo, 

		indecible, 
		
crepuscular dominio de la nada. 

De "Tiempo de 
		apocalipsis"
		
(Poesía 1972-2004)
6.

Freihafen

(Puerto libre) 

En la tarima va creciendo un musgo 

		insoportable, 
		
hiede a promesas rotas, a muertos prematuros, 
hiede la muerte 
		del cobarde 
		
y la del héroe, 
la muerte de los pobres 
y los ricos, 
del 
		intruso, 
		
la muerte del que habla de victoria 
y del que piensa que ya está 
		todo hecho. 
		

Resulta insoportable el olor de los poetas 
cuando mueren. 
		

Nos mata el compromiso y la abstinencia, 
también nos mata el 
		cálculo y la bruma, 
		
a veces las promesas. 

Ni me encierro, ni cumplo, ni aseguro, 
		voy con mi voz 
		
rompiendo y desatando, 
no me olvido 
ni hago juramentos. 

		Subo al amor, desciendo, camino por la lágrima del mundo 
		
y no busco refugio. 

Haced brotar del corazón la sangre de la 
		duda 
		
y besaré vuestro labio, seré vuestro. 
No me busquéis en el ruido 
		ni en las armas, no me llaméis 
		
al número ni al odio, 
buscadme en las oscuras pendientes del 
		silencio, 
		
entre los largos colmillos de la sombra. 

No tengo más ardor 
		que esta fuerza que sube a la garganta. 
		
Escucho vuestro canto, 
lo aprendo, 
lo multiplico, 
lo 
		hago girar, 
		
coloco estrellas grises en vuestros melodiosos instrumentos. 

		
Yo canto a vuestro lado y más 
cuando estoy solo. 
Se me 
		olvida reír 
		
pero lloro como una plañidera y como un loco, 
lloro por la 
		justicia muerta en los estantes, 
		
lloro por la miseria 
y doy mis manos, 
llevaos el corazón 
		también, y la cabeza, 
		
llevaos unos versos o el presupuesto del mes para la pena. 


		En la tarima vamos trabajando infatigables, 
		
cada cual es un cosmos para empezar la lucha 
por la vida, 

		para dejar que el viento lleve el hedor a las estrellas, 
		
-limpios así de la carroña 
y altos de penumbra-

Somos un 
		infinito alarido por la espera. 
		

De "Encuentros" 1972 
(Accésit del Premio Adonais, 1972)
7.

Igual,

igual


		Como el insecto que ignora que lo es y se esfuerza por cumplir la tarea 
		con su estirpe. 
		

Como las puertas que no saben si fueron colocadas para entrar o 
		salir. “Perded toda esperanza” “prohibido el paso” 

		o “entren sin llamar” y otras mentiras, pone siempre. 

Como la 
		tarde, ahíta de suspiros, que imita en el color a la mañana pero le es 
		imposible reproducir su olor o su futuro. 

Como el rompecabezas, 
		todo temblor y miedo, que odia su última pieza cuando se le aproxima 
		para dejarlo quieto e inservible. 

Como la taza de café vacía, 
		que llora con amargo recuerdo su aroma de suicida y el sabor de los 
		labios. 

No sé si así es la vida 
pero el poema se parece 
		mucho. 
		

De "Todo es papel" 2002
Accésit del Premio Ciudad de 
		Torrevieja, 2002
8.

Mercado de las ventas

Nada como las bolsas de plástico y de mimbre 
		
flotando a media altura en el mercado, 
bajo las manos de mujeres 
		fuertes, 
		
sobre pequeños carros donde un mundo cabe, 
siempre dejando ver 
		algún tallo de acelga, 
		
una barra de pan o unas cebollas. 

Es este un circo de alma 
		insospechada: 
		
el alboroto del frutero, 
el perfume a embutido, a papel de 
		envolver, 
		
y la risa del tonto 
que ayuda con las cajas de verdura. 
El 
		carnicero está de buen humor. 
		
¡La mujer del pescado es tan hermosa! 

No hay color en el 
		mundo 
		
como el que tiene un puesto de frutas apiladas, 
un color oloroso 
		de piel acariciable y fresca.
		
¡Hay tanta gente aquí, tanto alboroto! 
-¿Quién da la vez?- 
		repite el eco, 
		
mientras un universo multicolor, sin tregua, 
sofocante, 

		desfila siempre igual, distinto siempre, 
		
junto al escaparate de aceitunas. 
Se vocea el pimiento con 
		eróticos gritos 
		
y cómplices sonrisas, 
interrogan al ojo del besugo, 
miran en 
		el profundo corazón 
		
de la lechuga, 
se palpa la manzana. 

Es este el paraíso 
		reencontrado. 
		
A las diez de la noche 
ángeles de amoniaco lo dejarán a oscuras, 
		en silencio. 
		

Pero antes de que llegue la limpieza 
tenaz y redentora, 

		aunque el suelo esté sucio y maloliente, 
		
el aire es de limones, de laurel o canela, 
de verde perejil, 
		gamba roja, café, 
		
queso manchego, 
vida. 
Siempre se ve un cangrejo fugitivo 

		que busca un niño al que asustar 
		
y lo consigue. 

De "Historia para tiempos raros"

		(Premio Bahía 1994)
9.

Nota VII- Algunos de los poetas se echaron a la calle...

Algunos de 
		los poetas se echaron a la calle, invadieron los parques y engañaron con 
		versos y con pan a las palomas. 

		Se establecieron silenciosos en todas las esquinas, allí donde se acaban 
		los oficios diarios y la melancolía 

		se apodera de las manos, del dorso de la mano sobre todo, del perfil de 
		la boca. 
Era muy fácil confundirlos con el escaparate de una 
		papelería «liquidación por cambio de negocio», con la vieja casa 

		siempre en obras, de la que huye el corazón en cuanto puede, convertido 
		en un mueble desgastado, en un espejo 

		ya irrecuperable para risa de niña, o en un par de zapatos que olvidaron 
		correr antes del tiempo de la muerte. 
		
Pasaban desmayados por un resto de luz, por la veta del mármol, bajo 
		la marquesina dibujada sobre la que se refugiaron, 

		hartas de engaño y tristes, las palomas. 
		
Siguieron en la calle hasta que el nuevo día los convirtió en un 
		cierre de persiana. 
		

De "Historia para tiempos raros"
(Premio Bahía 1994)
10.

¿Qué diablos escribo yo en la agenda?

Me levanté por la mañana, 
la fecha es lo de menos, 
dispuesto 
		a ser vulgar, como se debe, 
		
pero no funcionaba la rutina. 
Alguien debió quitar los plomos de 
		la mediocridad 
		
o a Dios se le olvidó que era jornada de trabajo. 
Estaban mal 
		cerrados, goteaban 
		
los grifos de la noche. 
Una tremenda multitud de gatos 

		desfiló, parda y seria, delante de mi ombligo, 
		
supo a cuero el café, 
el pan saltó del tostador a un agujero 
		negro, 
		
y al salir por la puerta 
me encontré una escalera caprichosa, 
		
sólo tenía un escalón de cada 
cua- 
tro. 
Hice de Indiana 
		Jones y, como pude,
		
conseguí aterrizar en el portal, salí a la calle. 
Seguía sin 
		saberse nada nuevo del día. 
		
Estaba abierto el quiosco de la Luna 
y atrapé dos periódicos al 
		vuelo, 
		
sus hojas de lechuga y de palmera, en chino mandarín, 
contaban 
		los sucesos del último milenio: 
		

            
		"Guillermo Tell asesinó a su hijo, 
            
		la flecha dio en el ojo derecho limpiamente 
            
		y dos fotos redondas, de manzana exclusiva, 
            
		ilustran el suceso" 
            
		"Colón descubrió América en un rapto 
            
		de locura y sabinas, 
		
            y 
		la Venus de Milo fue sorprendida un siglo de estos 
            
		acariciando con pasión, 
            
		es un decir, 
		
            a 
		los siete enanitos y al último mohicano" 
            
		"Todo ha pasado ya, la Historia se repite, 
            
		y ahora los bancos dan un interés de porcelana de Limoges 
            
		a quien encuentre un trébol 
            
		con hojas comestibles y un reloj en el tallo" 

Cierro el 
		periódico y lo cuelgo 
		
en la oreja 
de una cariátide gomosa 
que se rasca las nalgas 
		con la ilustre fachada 
		
de un estanco. 
Mientras los girasoles proponen una huelga 

		contra un sol que no quiere dar la cara, 
		
yo me siento en el filo de un libro de cocina, 
balanceo los pies 
		sobre la eternidad 
		
y echo recetas a los pájaros. 

Vaya una forma idiota de 
		perderme otro día.

		
De "Restos de almanaque" 1993
(Premio Blas de Otero, 1993)
11.

Razón de escribir

A Juan Van-Halen 

Escribir para un tiempo 
		
en el que no estaremos para nadie, 
y en el más favorable de los 
		casos 
		
seremos una máscara de polvo 
maquillando los libros de alguna 
		estantería. 
		

Escribir para un siglo, si es que llega, 
menos oscuro y 
		torpe que este siglo. 
		
Dejar impresa la memoria: 
papel, disquetes, vidrio, cerámica 
		esmaltada, 
		
ámbar, cuarzo o moléculas de gas. 

Hacer que las palabras 
		naveguen al futuro 
		
como si fuesen barcos de papel 
que sobrevivan hoy a su 
		naufragio. 
		

Escribir por si alguien, algún día, 
tiene un dolor de 
		corazón idéntico 
		
o sufre una alegría semejante. 

De "Siempre tiempo" 
		
(Premio Juan Alcaide 1996)

Versos y pensamientos de Enrique Gracia Trinidad

4 citas
« Ahora en este encuentro / Cuando la fiesta del señor se acaba »
Enrique Gracia Trinidad · De "Encuentros" 1972
« "Fui donde el Ángel y le dije que me diera el librito. / Y me dice: Toma, devóralo; te amargará las entrañas, »
Enrique Gracia Trinidad · Como el olvido...
« A Emilio Porta / Lo más difícil es que el corazón »
Enrique Gracia Trinidad · Dificultades
« silencio ha crecido y / está solo »
Enrique Gracia Trinidad · El
Biblioteca poética

Libros de Enrique Gracia Trinidad recomendados

Ediciones recomendadas para disfrutar de su obra poética completa y estudio crítico: