Poesía Universal

Emilio Westphalen

Biografía y amplia selección de poemas de Emilio Westphalen. Antología de la poesía hispanoamericana. Poesía sensual, perdurable y romántica....

Biografía lírica

Vida

Biografía y amplia selección de poemas de Emilio Westphalen. Antología de la poesía hispanoamericana. Poesía sensual, perdurable y romántica.

Poesía del siglo de oro. Traducciones poéticas. Archivos sonoros.

Lírica y Versos

Poemas de Emilio Westphalen

9 poemas seleccionados
1.

Amor eterno

Da miedo, a veces, encontrarse con que el camino cae a pico y que hay 
		que bajar agarrándose con las uñas de las rocas. 

		En esta circunstancia, no se puede sino aconsejar que a cien metros del 
		suelo se suelten las manos. 
La caída es deliciosa: el cuerpo se ha 
		hecho permeable; lo atraviesan flores, hojas aromáticas; riachuelos, 
		algas, 

		espuma del mar, hilos de lluvia, cabellos de mujer, copos de nieve. 
		Estos, al fin, se solidifican a su alrededor, para luego 

		estallar tal una granada arrojada con violencia al rostro de la mujer 
		amada, que aparece sonriente tras las trayectorias 

		vertiginosas de los granos rojos.
2.

Andando el tiempo...

Andando el tiempo 
Los pies crecen y maduran 
Andando el tiempo

		Los hombres se miran en los espejos
Y no se ven
Andando el tiempo

		Zapatos de cabritilla
Corriendo el tiempo
Zapatos de atleta

		Cojeando el tiempo
Con errar de cada instante y no regresar

		Alzando el dedo
Señalando 
		
Apresurado
Es el tiempo y no tiene tiempo
No tengo tiempo

		Mostrar la libreta
Todo en orden
Por aquí a la aventura silencio 
		cerrado
Por allá a la descompuesta inmóvil móvil
Ya llega y tarda

		Y se olvida
Por acá con boca falsa y palabras de otra hora
El 
		pañuelo nuevo y pronto
Para el adiós
Adiós y no ha llegado
Ésta 
		es la señal
El tiempo
Casi no es niño
Pero flor no es
Casi

		Cuando está sobre un árbol
Se divisa el paisaje la estrella
Los 
		zapatos 
		
Osamentas de pescado
Y el ojo llena el horizonte
El tiempo

		Aunque cojee y se hiera y se lamente
Prohibido
No te hagas tan 
		silencio
La nube sabe de otro lugar
Son las escaleras que bajan

		Porque nadie sube
Porque nadie muerde la nuca
Sino las flores
O 
		los pies llagados
Andando y sangre de tiempo
Gotas de lluvia el 
		torrente
La mano llega
Éste es su destino
Llegar el tiempo

		Se devuelve y usted sabe más
Estaba junto al silencio
Estaba con 
		ojos pequeños
La mano a lo desierto
El pie a lo ignorado

		Indudable
Los huesos prestados podían ser míos
Si un leve signo no 
		dijera
Y no decía
Alzada levantada
Me doy a tu más leve giro

		Al amor de las pestañas
A lo no dicho
Vértigo
Te temía sin 
		noche y sin día
Aunque no regreses
Por la marcha de mis huesos a 
		otra noche
Por el silencio que se cae
O tu sexo
3.

Cuál es la risa leve cubierta de espuma...

Cuál es la risa leve cubierta de espuma
Que anuncia el amor
Cuál 
		la túnica desvanecida que oculta
Los lentos puñales ciegos del amor

		Cual el momento en el cual aparece indudable
Benévolo golpe de sangre 
		sobre la arboleda
Y los trozos de un cuerpo en estado de putrefacción

		Aún se hacen visibles sobre la muralla de mármol.
4.

Del fuego viene y en él acaba toda música...

Del fuego viene y en él acaba toda música
No hay diferencia entre 
		música en incendio.
Las columnas del sonido concluyen en llamas.

		Borbotean en el fuego las músicas.
Un magma ardiente danza y se 
		arrebata.
Descuartícenme al fuego de la música-
En rescoldos de 
		música entiérrenme
La dulce y terrorífica música
retiempla aire y 
		ánimo.
5.

El mar en la ciudad

¿Es éste el mar que se arrastra por los campos,

		Que rodea los muros y las torres,

		Que levanta manos como olas

		Para avistar de lejos su presa o su diosa?

		

		¿Es éste el mar que tímida, amorosamente

		Se pierde por callejas y plazuchas,

		Que invade jardines y lame pies

		Y labios de estatuas rotas, caídas?

		

		No se oye otro rumor que el borboteo

		Del agua deslizándose por sótanos

		Y alcantarillas, llevando levemente

		En peso hojas, pétalos, insectos.

		

		¿Qué busca el mar en la ciudad desierta,

		Abandonada aun por gatos y perros,

		Acalladas todas sus fuentes,

		Mudos los tenues campanarios?

		

		La ronda inagotable prosigue,

		El mar enarca el lomo y repite

		Su canción, emisario de la vida

		Devorando todo lo muerto y putrefacto.

		

		El mar, el tierno mar, el mar de los orígenes,

		Recomienza el trabajo viejo:

		Limpiar los estragos del mundo,

		Cubrirlo todo con una rosa dura y viva.
6.

El sueño

Los 
		gérmenes poéticos del sueño resultaron ser, no como los pobres 
		profesores, los mezquinos críticos realistas trataron de hacernos creer, 
		un nuevo paraíso inalcanzable, un espejismo, sino los gérmenes nocivos y 
		actuante, los útiles reactivos para corroer la infame realidad. El sueño 
		no es un refugio sino un arma.
Los malos instintos de libertad danzan 
		su ronda diabólica. ¡Fuera la conformidad, la resignación, la medianía!. 
		En su esputo negro ahóguense
los bellacos, los explotadores, los que 
		aprovechan la miseria de los más, y la maldita clerigalla, y el 
		abominable espíritu religioso, y los fantasmas cristianos, y los mitos 
		del capital, y la familia burguesa , y la patria infamante.
La 
		libertad del hombre, es decir, el sueño acuñado en la realidad, la 
		poesía hablando por la boca de todos y realizándose, concreta y 
		palpable, en los actos de todos.
7.

He dejado descansar tristemente mi cabeza...

He 
		dejado descansar tristemente mi cabeza
En esta sombra que cae del 
		ruido de tus pasos
Vuelta a la otra margen
Grandiosa como la noche 
		para negarte
He dejado mis albas y los árboles arraigados en mi 
		garganta
He dejado hasta la estrella que corría entre mis huesos

		He abandonado mi cuerpo
Como el naufragio abandona las barcas
O 
		como la memoria al bajar las mareas
Algunos extraños sobre las playas

		He abandonado mi cuerpo
Como un guante para dejar la mano libre
Si 
		hay que estrechar la gozosa pulpa de una estrella
No me oyes más leve 
		que las hojas
Porque me he librado de todas las ramas
Y ni el aire 
		me encadena
Ni las aguas pueden contra mi sino
No me oyes venir 
		más fuerte que la noche
Y las puertas que no resisten a mi soplo
Y 
		las ciudades que callan para que nos aperciba
Y el bosque que sé abre 
		como una mañana 
		
Que quiere estrechar el mundo entre sus brazos
Bella ave que has 
		de caer en el paraíso
Ya los telones han caído sobre tu huída
Ya 
		mis brazos han cerrado las murallas
Y las ramas inclinado para 
		impedirte el paso
Corza frágil teme la tierra 
		
Teme el ruido de tus pasos sobre mi pecho
Ya los cercos están 
		enlazados
Ya tu frente ha de caer bajo el peso de mi ansia
Ya tus 
		ojos han de cerrarse sobre los míos 
		
Y tu dulzura brotarte como cuernos nuevos
Y tu bondad extenderse 
		como la sombra que me rodea
Mi cabeza he dejado rodar
Mi corazón 
		he dejado caer
Ya nada me queda, pata estar más seguro de alcanzarte

		Porque lleva prisa y tinieblas como la noche
La otra margen acaso no 
		he de alcanzar,
Ya que no tengo manos que se cojan 
		
De lo que está acordado para el perecimiento 
Ni pies que pesen 
		sobre tanto olvido
De huesos muertos y flores muertas
La otra 
		margen acaso no he de alcanzar
Si ya hemos leído la última hoja
Y 
		la música ha empezado a trenzar la luz en que has de caer
Y los ríos 
		te cierran el camino
Y las flores te llevan en mi voz
Rosa grande 
		ya es hora de detenerte
El estío suena como un deshielo por los 
		corazones
Y las alboradas tiemblan como los árboles al despertarse

		Las salidas están guardadas
Rosa grande ¿no has de caer?
8.

La mañana alza el río

La mañana alza el río la cabellera
después la niebla la noche
el 
		cielo los ojos
me miran los ojos del cielo
despertar sin vértebras 
		sin estructura
la piel está en su eternidad
se suaviza hasta 
		perderse en la memoria
existía no existía
por el camino de los 
		ojos por el camino del cielo
qué tierno el estío llora en su boca

		llueve gozo beatitud
el mar acerca su amor
teme la rosa el pie la 
		piel 
		
el mar aleja su amor
el mar
cuántas barcas
las olas dicen 
		amor
la niebla otra vez otra barca
los remos el amor no se mueve

		sabe cerrar los ojos dormir el aire no los ojos
la ola alcanza los 
		ojos
duermen junto al río la cabellera 
		
sin peligro de naufragio en los ojos 
calma tardanza el cielo

		o los ojos
fuego fuego fuego fuego
en el cielo cielo fuego cielo

		cómo rueda el silencio
por sobre el cielo el fuego el amor el 
		silencio
qué suplicio baña la frente el silencio
detrás de la 
		ausencia mirabas sin fuego
es ausencia noche
pero los ojos el 
		fuego 
		
caricia estás los ojos la boca
el fuego nace en los ojos
el 
		amor nace en los ojos el cielo el fuego
el fuego el amor el silencio
9.

Mundo mágico

Tengo que darles una noticia negra y definitiva
Todos ustedes se 
		están muriendo
Los muertos la muerte de ojos blancos las muchachas de 
		ojos rojos
Volviéndose jóvenes las muchachas las madres todos mis 
		amorcitos
Yo escribía 
		
Dije amorcitos
Digo que escribía una carta
Una carta una carta 
		infame
Pero dije amorcitos
Estoy escribiendo una carta
Otra 
		será escrita mañana
Mañana estarán ustedes muertos
La carta 
		intacta la carta infame también está muerta
Escribo siempre y no 
		olvidaré tus ojos rojos
Es todo lo que puedo prometer
Tus ojos 
		inmóviles tus ojos rojos
Es todo lo que puedo prometer
Cuando fui 
		a verte tenía un lápiz y escribí sobre tu puerta
Esta es la casa de 
		las mujeres que se están muriendo
Las mujeres de ojos inmóviles las 
		muchachas de ojos rojos
Mi lápiz era enano y escribía lo que yo 
		quería
Mi lápiz enano mi querido lápiz de ojos blancos
Pero una 
		vez lo llamé el peor lápiz que nunca tuve
No oyó lo que dije no se 
		enteró
Sólo tenía ojos blancos
Luego besé sus ojos blancos y él se 
		convirtió en ella
Y la desposé por sus ojos blancos y tuvimos muchos 
		hijos
Mis hijos o sus hijos
Cada uno tiene un periódico para leer

		Los periódicos de la muerte que están muertos
Sólo que ellos no saben 
		leer
No tienen ojos ni rojos ni inmóviles ni blancos
Siempre estoy 
		escribiendo y digo que todos ustedes se están muriendo
Pero ella es 
		el desasosiego y no tiene ojos rojos
Ojos rojos ojos inmóviles
Bah 
		no la quiero

Versos y pensamientos de Emilio Westphalen

4 citas
« Da miedo, a veces, encontrarse con que el camino cae a pico y que hay / que bajar agarrándose con las uñas de las rocas. »
Emilio Westphalen · Amor eterno
« Andando el tiempo / Los pies crecen y maduran »
Emilio Westphalen · Andando el tiempo...
« Cuál es la risa leve cubierta de espuma / Que anuncia el amor »
Emilio Westphalen · Cuál es la risa leve cubierta de espuma...
« Del fuego viene y en él acaba toda música / No hay diferencia entre »
Emilio Westphalen · Del fuego viene y en él acaba toda música...
Biblioteca poética

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