Poesía Universal

Elvio Romero

Biografía y amplia selección de poemas de Elvio Romero. Antología de la poesía hispanoamericana. Poesía sensual perdurable y romántica....

Biografía lírica

Vida

Biografía y amplia selección de poemas de Elvio Romero. Antología de la poesía hispanoamericana. Poesía sensual perdurable y romántica.

Poesía del siglo de oro. Traducciones poéticas. Archivos sonoros.

Lírica y Versos

Poemas de Elvio Romero

7 poemas seleccionados
1.

Al

amor un nombre


		Quizá 
		porque en ti se asombran 

		las cosas, voy reinventando 

		un nuevo nombre a las cosas. 

		

		Quizá por eso buscamos 

		signarle un color distinto 

		a todo cuanto abrazamos. 

		

		Al amor un nombre. Al árbol 

		que nos cobija. Al silencio 

		que se reduce en tus brazos. 

		

		Quizá empezaran contigo 

		a renovarse las hojas 

		con que me abrigo y te abrigo. 

		

		Y a reinventarse el lucero 

		ese brillo enamorado 

		del bosque de tus cabellos. 

		

		¿Todo es hoy? ¿Hubo pasado? 

		¿Alguna huella de un beso 

		que su sello haya dejado? 

		

		¿Acaso no haya memoria 

		de aquel rostro, aquellos ojos, 

		de otros nombres y otras sombras? 


		¿Contigo 
		el futuro empieza? 

		¿Contigo el pasado muere? 

		¿Contigo el presente sueña? 

		

		Quizá porque todo ahora 

		contigo canta, debiera 

		reinventarme cada cosa. 

		

		O porque viejos recuerdos 

		de los ojos se me borran. 


		De "Un 
		relámpago herido" 1967
2.

Así

Así es ella, me dije...

		
		

		Así es ella, me dije; es la alegría 

		remota y honda que de pronto llega 

		a despejar el nudo que se debe 

		desanudar en la penumbra inquieta.

		

          Noche y albor, me dije,

		todo llegó a mi corazón por ella;

		llegó el sabor oculto del deseo,

		el presagio de ardor que en mí resuena.

		

           Es mi cuerpo, me 
		dije,

		reconociendo su esplendor en ella,

		el bosque entero de mi sangre, el pulso 

		y el latido secreto de su fuerza.

		

            La imagen que 
		conservo

		de las verdes raíces de mi tierra;

		ella es el tiempo mío, el del verano 

		en el regazo inmóvil de la siesta.

		

            Así mismo, me 
		dije,

		es su fulgor herido en la belleza,

		ella es el largo trecho recorrido

		surtiéndose de entraña y sementera.

		

            Así mismo, me 
		dije,

		callado abrigo que abrigó mis huellas,

		el justo sueño que escogí en la lucha,

		la libertad por la que canto es ella!


		De "Un 
		relámpago herido" 1967
3.

De "De cara al corazón" 1961

Así 
		nos completamos 

		
		

		Al comienzo el amor, buena muchacha, 

		al comienzo el amor, las soledades 

		y las noches doradas. 

		

		Al comienzo el amor. Y adivinabas 

		que el pecho que nutría tus anhelos 

		te invitaba a su marcha. 

		

		Te trajo aquí el amor. Y nuestras ramas 

		buscaron conseguir pronto la altura, 

		pronto una tierra honrada. 

		

		Bastó mirar alrededor. Y el alba 

		entró resuelta a gobernar el fuego 

		tibio de nuestras ansias. 

		

		Te trajo aquí el amor. Y ya la casa 

		del amor se inundaba con los sueños 

		de libertad, amada. 

		

		Levantaste los tajos. Te surcaba 

		la misma chispa con que yo encendía 

		la mecha de mis lámparas. 

		

		Ya no hubo entonces soledad; ya nada 

		pudo turbar esa quietud profunda 

		que vive en tus palabras. 

		

		Y hallaste lo que es hoy tu nueva patria: 

		el sueño justo, el pretender sin tregua 

		una firme esperanza. 

		

		Así emprendemos ya, juntos, la marcha. 

		Y nada es duro entre los dos, por dura 

		que sea la batalla. 

		

		Por triste y dura, pues la vida traza 

		para los dos una fragante ruta 

		radiante y fecundada. 

		

		Así nos completamos. Somos altas 

		simientes injertando otras simientes, 

		otro sol, otras caras. 

		

		Al comienzo el amor, buena muchacha, 

		para lograr después, palpando el día, 

		la libertad mañana!


		De "De 
		cara al corazón" 1961
4.

Cabellos

Nocturno 
		enmadejado en los destellos 

		de sueltas ondas y esquivez ligera; 

		casi fluvial, dormida enredadera, 

		la espuma boreal de tus cabellos. 

		

		Bosques de ríos conservando en ellos 

		frescor de amaneceres bosque afuera, 

		ramaje desmembrado en la ribera 

		de luna llena de tus hombros bellos. 

		

		Región undosa que la luz levanta, 

		borrasca desceñida en tu garganta 

		color mazorca virgen de maíz. 

		

		Nubladas hebras, sombra en movimiento, 

		rumor sobrecogido que en el viento 

		fuera a buscar de pronto otro país. 


		De "Un 
		relámpago herido" 1967"
5.

Canto

en el sur


		Esta 
		noche, en el Sur, 

		me he mirado en tus ojos. 

		

		Soy como tú,

		de piel morena, oscura, oscura, 

		con estrellas heridas por adentro 

		y por fuera sudor, cáscara ruda.


		Tengo la 
		sangre hirviendo 

		como un sinuoso trueno derramado; 

		tengo las manos ásperas 

		como herramientas duras y soleadas; 

		tengo los ojos lúbricos 

		como lúbricas raíces.


		Esta 
		noche, en el Sur, 

		me he mirado en tus ojos.


		Te vi ayer 
		en el Norte; 

		vi en el Norte lo mismo, el mismo 

		y primario dolor sobre los cuerpos, 

		el aguardiente galopando a sorbos 

		y lo demás lo mismo: el mismo 

		brazo sudando a contraluz sangrienta, 

		el mayoral que brama entre los árboles, 

		los mismos ojos sin calor, la misma

		temblorosa epilepsia del sudor, 

		los mismos exprimidos, los mismos coronados!


		Esta 
		noche, en el Sur, 

		me he mirado en tus ojos.


		Soy como 
		tú,  

		la misma turbulencia contra el mismo espejismo, 

		idéntico remanso bajo la misma noche. 

		

		Conservo el sortilegio 

		de estas zonas arbóreas que me cercan. 

		Tengo la risa ronca 

		y estas anchas tristezas. 

		

		De piel morena, oscura, 

		pisando en el calor exasperado. 

		

		De "Días roturados" 1949
6.

De "El viejo fuego" 1977

Con tu nombre


		Por siete 
		lunas me miré en tus fuentes, 

		catorce en las orillas de vasija anhelante de tu sangre; 

		dormí en tu piel con infinitas manos 

		los largos ciclos de inundación del bosque, 

		diez o veinte en tu red de vespertina fruta agreste y dulce, 

		no sé cuánto en la rama 

		fragante de tus brazos 

		y toda la vida me llené con tu nombre. 

		

		Rosa del Sur, me dije clavel de la cordillera, 

		guitarra clara del amor, mujer suave como la lluvia 

		que a veces llega apenas para tocar las hojas, 

		tierra de siembra fértil del varón y el arado, 

		honda como la brisa que despeina el maizal y la distancia, 

		mi latido es el tuyo, mis ventanas abiertas al rumor de la noche. 

		

		Si todo mi país, si mi comarca 

		de taciturna estirpe se despierta en tu aliento, 

		si el enjambre y la miel, la viga añosa 

		de la casa, si el azahar del lecho de los enamorados 

		me acercan a tu piel, si todo late, 

		si todo vive en ti, 

		todos mis años, toda mi vida llenaré con tu nombre. 


		De "El 
		viejo fuego" 1977
7.

El

beso


		Germina un 
		beso puro en nuestro pecho, 

		un beso que es un poco pan de tierra, 

		un poco arena y vuelo. 

		

		El beso es una ráfaga, un sereno 

		fulgor que se arremansa en la morada, 

		un masculino aliento. 

		

		La única perla que en mi alforja llevo, 

		la única luz que arrebaté a mi sombra, 

		su único alumbramiento. 

		

		Es una oscura exhalación, deseo, 

		un aire tibio que la sangre orea, 

		un luminoso fuego. 

		

		Es un activo manantial, un suelto 

		clavel sonoro entre los labios, agua 

		de cántaro opulento. 

		

		Es una alondra enloquecida, en celo, 

		delirante y nupcial entre las nubes, 

		levísimo gorjeo. 

		

		Mujer: hoy dejo este profundo beso, 

		que ensancha la creación, entre tus faldas, 

		temblor del firmamento.


		Por él su 
		peso alivian mis maderos, 

		por él subo a los árboles, te busco, 

		por él te pertenezco. 

		

		Por él la ruta es breve, por él peso 

		el péndulo de sol que te corona, 

		pulso un afán de sueño. 

		

		Por él nacerá el hijo, por él veo 

		que habrán de prolongarse mis raíces, 

		mis primarios silencios. 

		

		Por él mi propia rectitud defiendo, 

		por él mi descendencia irá sembrando 

		sus verdes alimentos. 

		

		Por él bajo a la tierra y la poseo, 

		por él barajo el alma, un poco arena, 

		un poco arena y vuelo!


		De "De 
		cara al corazón" 1961

Versos y pensamientos de Elvio Romero

4 citas
« Quizá / porque en ti se asombran »
Elvio Romero · Al
« Así es ella, me dije; es la alegría / remota y honda que de pronto llega »
Elvio Romero · Así
« nos completamos / Al comienzo el amor, buena muchacha, »
Elvio Romero · De "De cara al corazón" 1961
« Nocturno / enmadejado en los destellos »
Elvio Romero · Cabellos
Biblioteca poética

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