« Quizá / porque en ti se asombran »
Elvio Romero · Al
Biografía y amplia selección de poemas de Elvio Romero. Antología de la poesía hispanoamericana. Poesía sensual perdurable y romántica....
Biografía y amplia selección de poemas de Elvio Romero. Antología de la poesía hispanoamericana. Poesía sensual perdurable y romántica.
Poesía del siglo de oro. Traducciones poéticas. Archivos sonoros.
amor un nombre Quizá porque en ti se asombran las cosas, voy reinventando un nuevo nombre a las cosas. Quizá por eso buscamos signarle un color distinto a todo cuanto abrazamos. Al amor un nombre. Al árbol que nos cobija. Al silencio que se reduce en tus brazos. Quizá empezaran contigo a renovarse las hojas con que me abrigo y te abrigo. Y a reinventarse el lucero ese brillo enamorado del bosque de tus cabellos. ¿Todo es hoy? ¿Hubo pasado? ¿Alguna huella de un beso que su sello haya dejado? ¿Acaso no haya memoria de aquel rostro, aquellos ojos, de otros nombres y otras sombras? ¿Contigo el futuro empieza? ¿Contigo el pasado muere? ¿Contigo el presente sueña? Quizá porque todo ahora contigo canta, debiera reinventarme cada cosa. O porque viejos recuerdos de los ojos se me borran. De "Un relámpago herido" 1967
Así es ella, me dije...
Así es ella, me dije; es la alegría
remota y honda que de pronto llega
a despejar el nudo que se debe
desanudar en la penumbra inquieta.
Noche y albor, me dije,
todo llegó a mi corazón por ella;
llegó el sabor oculto del deseo,
el presagio de ardor que en mí resuena.
Es mi cuerpo, me
dije,
reconociendo su esplendor en ella,
el bosque entero de mi sangre, el pulso
y el latido secreto de su fuerza.
La imagen que
conservo
de las verdes raíces de mi tierra;
ella es el tiempo mío, el del verano
en el regazo inmóvil de la siesta.
Así mismo, me
dije,
es su fulgor herido en la belleza,
ella es el largo trecho recorrido
surtiéndose de entraña y sementera.
Así mismo, me
dije,
callado abrigo que abrigó mis huellas,
el justo sueño que escogí en la lucha,
la libertad por la que canto es ella!
De "Un
relámpago herido" 1967
Así nos completamos Al comienzo el amor, buena muchacha, al comienzo el amor, las soledades y las noches doradas. Al comienzo el amor. Y adivinabas que el pecho que nutría tus anhelos te invitaba a su marcha. Te trajo aquí el amor. Y nuestras ramas buscaron conseguir pronto la altura, pronto una tierra honrada. Bastó mirar alrededor. Y el alba entró resuelta a gobernar el fuego tibio de nuestras ansias. Te trajo aquí el amor. Y ya la casa del amor se inundaba con los sueños de libertad, amada. Levantaste los tajos. Te surcaba la misma chispa con que yo encendía la mecha de mis lámparas. Ya no hubo entonces soledad; ya nada pudo turbar esa quietud profunda que vive en tus palabras. Y hallaste lo que es hoy tu nueva patria: el sueño justo, el pretender sin tregua una firme esperanza. Así emprendemos ya, juntos, la marcha. Y nada es duro entre los dos, por dura que sea la batalla. Por triste y dura, pues la vida traza para los dos una fragante ruta radiante y fecundada. Así nos completamos. Somos altas simientes injertando otras simientes, otro sol, otras caras. Al comienzo el amor, buena muchacha, para lograr después, palpando el día, la libertad mañana! De "De cara al corazón" 1961
Nocturno enmadejado en los destellos de sueltas ondas y esquivez ligera; casi fluvial, dormida enredadera, la espuma boreal de tus cabellos. Bosques de ríos conservando en ellos frescor de amaneceres bosque afuera, ramaje desmembrado en la ribera de luna llena de tus hombros bellos. Región undosa que la luz levanta, borrasca desceñida en tu garganta color mazorca virgen de maíz. Nubladas hebras, sombra en movimiento, rumor sobrecogido que en el viento fuera a buscar de pronto otro país. De "Un relámpago herido" 1967"
en el sur Esta noche, en el Sur, me he mirado en tus ojos. Soy como tú, de piel morena, oscura, oscura, con estrellas heridas por adentro y por fuera sudor, cáscara ruda. Tengo la sangre hirviendo como un sinuoso trueno derramado; tengo las manos ásperas como herramientas duras y soleadas; tengo los ojos lúbricos como lúbricas raíces. Esta noche, en el Sur, me he mirado en tus ojos. Te vi ayer en el Norte; vi en el Norte lo mismo, el mismo y primario dolor sobre los cuerpos, el aguardiente galopando a sorbos y lo demás lo mismo: el mismo brazo sudando a contraluz sangrienta, el mayoral que brama entre los árboles, los mismos ojos sin calor, la misma temblorosa epilepsia del sudor, los mismos exprimidos, los mismos coronados! Esta noche, en el Sur, me he mirado en tus ojos. Soy como tú, la misma turbulencia contra el mismo espejismo, idéntico remanso bajo la misma noche. Conservo el sortilegio de estas zonas arbóreas que me cercan. Tengo la risa ronca y estas anchas tristezas. De piel morena, oscura, pisando en el calor exasperado. De "Días roturados" 1949
Con tu nombre Por siete lunas me miré en tus fuentes, catorce en las orillas de vasija anhelante de tu sangre; dormí en tu piel con infinitas manos los largos ciclos de inundación del bosque, diez o veinte en tu red de vespertina fruta agreste y dulce, no sé cuánto en la rama fragante de tus brazos y toda la vida me llené con tu nombre. Rosa del Sur, me dije clavel de la cordillera, guitarra clara del amor, mujer suave como la lluvia que a veces llega apenas para tocar las hojas, tierra de siembra fértil del varón y el arado, honda como la brisa que despeina el maizal y la distancia, mi latido es el tuyo, mis ventanas abiertas al rumor de la noche. Si todo mi país, si mi comarca de taciturna estirpe se despierta en tu aliento, si el enjambre y la miel, la viga añosa de la casa, si el azahar del lecho de los enamorados me acercan a tu piel, si todo late, si todo vive en ti, todos mis años, toda mi vida llenaré con tu nombre. De "El viejo fuego" 1977
beso Germina un beso puro en nuestro pecho, un beso que es un poco pan de tierra, un poco arena y vuelo. El beso es una ráfaga, un sereno fulgor que se arremansa en la morada, un masculino aliento. La única perla que en mi alforja llevo, la única luz que arrebaté a mi sombra, su único alumbramiento. Es una oscura exhalación, deseo, un aire tibio que la sangre orea, un luminoso fuego. Es un activo manantial, un suelto clavel sonoro entre los labios, agua de cántaro opulento. Es una alondra enloquecida, en celo, delirante y nupcial entre las nubes, levísimo gorjeo. Mujer: hoy dejo este profundo beso, que ensancha la creación, entre tus faldas, temblor del firmamento. Por él su peso alivian mis maderos, por él subo a los árboles, te busco, por él te pertenezco. Por él la ruta es breve, por él peso el péndulo de sol que te corona, pulso un afán de sueño. Por él nacerá el hijo, por él veo que habrán de prolongarse mis raíces, mis primarios silencios. Por él mi propia rectitud defiendo, por él mi descendencia irá sembrando sus verdes alimentos. Por él bajo a la tierra y la poseo, por él barajo el alma, un poco arena, un poco arena y vuelo! De "De cara al corazón" 1961
« Quizá / porque en ti se asombran »
« Así es ella, me dije; es la alegría / remota y honda que de pronto llega »
« nos completamos / Al comienzo el amor, buena muchacha, »
« Nocturno / enmadejado en los destellos »
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