Efraín Bartolomé

Biografía y amplia selección de poemas de Efraín Bartolomé. Antología de la poesía hispanoamericana. Poesía sensual perdurable y romántica. Poesía del siglo de oro. Traducciones poéticas. Archivos sonoros.

Antología lírica (14 poemas seleccionados)

A la orilla del sueño algo de mí despierta...

A la orilla del sueño algo de mí despierta
Brasas que miran la otra
parte que
como siempre

duerme

Hay una barca que se abre ante el mar como una espera

Hay una vertical sombra sin rostro que me invita a subir
A irme de
viaje por estas aguas turbias
en estas horas que alzan su ramazón

su tallo oscuro
en el tiempo que crece antes del alba

Hora de gallos asustados
que concentran pavor bajo sus alas

Estancias tibias en donde irrumpe el frío
como un silbido de cristal

Alza su pecho gris la incertidumbre
Entra mi pie en la barca

Despierta la otra parte de mí

que siempre duerme
y unta un frío sudor sobre mi frente

Enciendo luz

Salto fuera del sueño

Tiemblo.

"Música solar" 1984

Efraín Bartolomé

Canto en voz baja

"Triunfará del olvido tu hermosura"

Francisco de Quevedo

Éste es un canto para ti
Entero como
el aire que pasa y acaricia las flores del durazno
Feliz como una
noche total
Dulce como los niños que se enamoran de su maestra
y
no saben decir dónde les duele
y lloran

Éste es el canto de tu cabello largo como la tarde

Arroyo donde el sol se sumerge
Agua donde mis dedos arden como peces

Red que sale del mar cargada de colores
Arena fina entre mis manos

Éste es el canto de tu mirada que hace danzar los árboles
Que
hace hermosos a los perros y al aire triste de la ciudad
y a la
ciudad y sus muertes innumerables

Canto a tu mirada
Refugio de la luz
casa del día como quien canta las pozas bajo la
espesura

de los bosques
Canto la frescura y el brillo
la calma y la
tentación del hundimiento

Este es un río que de golpe avanza
y se transforma en viento
sobre los pastizales
y se hace luz sobre el espacio azul.

Canto tus labios que tienen el grosor de la dicha
y se encienden
como mínimos astros
en el instante en que los rosa
levísima el ala del
deseo

Canto tu lengua frutal
que deja reposar su tacto sobre
los labios rojos
que se posa en los dientes y los envuelve y acaricia
y enloquece
y los hace morder

raíz oscura

la pulpa del deseo

Canto tu talle besado por el día
Luminoso
tobogán que va de la razón hasta el delirio

Canto tu grupa tensa de potranca
Viva como el trino de todos los
pájaros del mundo
Tus ancas plenas como sandías
jugosas y
mordibles como manzanas madurísimas bajo

el ocio del sol
Nido de mis manos hechas palomas tibias
Libro en
que se lee la historia verdadera del hombre
De los hombres

Tus nalgas pesan en mis muslos con la densidad de la tibieza
Se
mueven con un sentido exacto de rotación
Duermen junto a mí por el
tiempo necesario
Y no se sacian nunca
Y no me sacian nunca

Canto tus rodillas vivas
relucientes
Tus muslos tersos y fragantes como el interior de un
mango
Tus pies tibios y dulces
suaves y delicados
amorosos y tiernos como la mirada del huérfano

Canto tus pechos que se levantan de la blancura total
Tus pechos
y su redondez total
Tus pechos y su aureola perfectísima

impresionable como la planta sensitiva al soplo
al toque

mínimo

Canto tus pezones
Canto el color de tus pezones

Canto el color de tabaco en tus pezones

Éste es en fin
el río que gota a gota te construyo

He querido cantar sobre el papel como sobre tu cuerpo

He
quedado rendido
Lacio y fatigado como los días después del temporal

Déjame descansar junto a tu cuerpo
Sobre tu vientre

Arrópame.

"Música solar" 1984

Efraín Bartolomé

Cantos para una joven concubina

Son tres
Están juntas
Presentes en una
La Negra

La Blanca

La Roja:
LA LUNA

Para mi joven concubina
La Hechicera

esta lenta madrugada que se alarga
en el canto quebradizo del gallo

esta luna creciente cuya punta filosa
ha comenzado a desgarrar la
cuajada negrura:
una brillante sangre empezará a fluir

Para mi joven concubina
este pequeño montón tibio:
ceniza del
insomnio
y este hueco: mi costillar vació
donde golpea mi corazón

con un sonido que se apaga
poco a poco
en la noche

*

Pequeña concubina:
no mires hacia atrás

Yo te
estaré mirando desde cualquier rincón
como un duende
como un
desasosiego
como un presentimiento
como una sombra rápida que
cruza la ventana.

*

Sólo una Diosa es Antes y es Después
Sólo una Diosa
sobrevive al Desastre
Y ella está con nosotros.

*

Me mordió con su diente suavísimo el Amor
por la joven
concubina
la pequeña paloma
de luminosa risa
la hija de la
Gracia
en cuyo nombre enciendo
junto a mi corazón
esta violeta
blanca.

*

Recuerdo su perfume su piel
su cabello mojado por la
lluvia amorosa
y lo siento llegar:
como Zeus ante Europa
en mi
cuerpo se está forjando un toro.

*

El vino de sus pechos purificó mis manos
El de su lengua
enrojeció
-todavía más-
mi corazón.

*

Amada concubina:
¿me amarás en uno en tres
en nueve
en veintisiete años?

No lo sé

Pero he amado tu cuerpo en Primavera
y basta.

*

Regálame tu larga cabellera
mi joven concubina
Déjame
verla ondeando con el viento
Envuélveme con ella
Óyeme bajo ella
decir cuánto te amo

Te amo tanto así
pero quiero saber si con tu cabellera
crece
también mi amor

¿Por qué quiero jugar con el Abismo?

Sólo la Luna sabe.

*

El año en que naciste yo era un joven.
Tenía quince
años:
soñaba con muchachos como tú.

*

Mil kilómetros separan nuestros cuerpos
Ahora justo
ahora que vemos los dos
en este mismo instante
la misma Diosa Luna

a la que amamos con un único amor.

*

No tengo imagen tuya:
mi Imaginación es tuya.

*

En tu frente en tus mejillas
en tus ojos en tu cabello

deposité con besos mi ternura

En tu boca no: en tu boca
sólo el salvaje Deseo el loco amor.

*

Te amo tanto que no me importa si tú me amas a mí.

Pero me amas, oh Fortuna
¡Me amas!

*

Ah, el Amor en el sueño. Cómo crece, cómo acentúa su
gloria, cómo se magnifica. Yo soñaba con una concubina de risa
deliciosa, de boca fresca, pechos a la medida de mi Amor y muslos del
tamaño del ardiente deseo.
Despierto
Y aquí estás sonriendo.
Oh
mi Luna creciente.

*

Es cierto: yo adoro a una Diosa que no se sacia nunca.
Ahora habita en tu cuerpo y - aunque es imposible- me gustaría que en ti
se quedara para siempre.

*

¿La joven concubina recuerda mis palabras, el tono de mi
voz, el tacto de mis manos en sus redondas nalgas, el sabor de mis
besos, mis más dulces miradas? ¿Se estremece, suspira, sonríe
tiernamente, llora a veces?

Sólo la Luna sabe

*

¡Cómo luchamos contra el Sueño para estar juntos un corto
tiempo más! Pero el Sueño venció para nuestra fortuna, pues, como un
dios bondadoso, nos hizo estar más juntos bajo su mano amante.

*

Gracias, oh Dios, por los pies de mi joven concubina. Gracias por sus
piernas y sus muslos; mas, sobre todo, gracias por la divina perfección
de la pequeña plaza de su vientre, donde su ombligo luce con tal
delicadeza que compite con el triángulo amado de crespo vello renegrido,
donde ahora hundo mi rostro en busca de una perla para ti.

*

He visto aparecer el sol desde tu cuerpo, tras una noche en
vela junto a tu desnudez, en compañía de la Luna y las ardientes
constelaciones. ¿Por qué, entonces, estas lágrimas inexplicables?

*

Digo con Li Tai-pe:
La nueva amada
es fascinada como una
flor
mas la antigua
es tan preciosa como el jade

¿Uno qué puede hacer
sino besar la flor
acariciar el jade
y
adorar a la Diosa?

"El
oficio de arder" 1982 - 1997

Efraín Bartolomé

Cartas desde Bonampak

Para Balam, mi hijo

1
Llueve.

Llueve desde hace
días.

Hoy desperté con una sensación de tibia soledad.

Desde mi
hamaca escucho el chasquido parejo de la lluvia.

Días atrás los chicleros mataron un gran tigre: me dolió, pero

me gustaría llevarme la piel para que en ella duermas.

Ayer salí a caminar bajo la lluvia en ruinas: algún día estaremos

paseando entre estos árboles, contemplando estas piedras.

La
lluvia hace sentir un aire tembloroso que llega hasta los huesos,

y se va por segundos y regresa, más callado que antes todavía.

Doy gracias a la lluvia. Gracias a la mañana que avanza con paso
sigiloso.

Gracias al jaguar que dejó su huella sobre la tierra blanda de la
selva.

Gracias a mi hamaca compañera, al cielo desatado, a mi memoria niña
de siete meses

que arranca desde tu primer día.

2
Viene la noche pariendo
niebla
Soplando lenguas de líquido dolor

Viene la lluvia pasos de tigrillo
Viene la noche tapir ciego

Viene el hambre puma grande
Viene mi hijo sonrisa de la selva

Fruto silvestre Tempestad de alegría

Mi hijo viene guacamaya
Viene mi hijo quetzal
Viene el tigre
niño
Viene Balam Balam Balam

Se alegra y se retira la noche nauyaca

Atrás viene la gran
Luna

con pasos de tortuga.

"Ojo
de jaguar" 1982 - 1982

Efraín Bartolomé

Cielo y tierra

Y las aguas de Arriba amaron a las de Abajo

y eran las aguas de Abajo femeninas

y las de Arriba masculinas...

¿Has oído, amada?

Tú eres la Tierra y yo soy el Cielo

Tú eres el lecho de los ríos y el asiento del mar

y el continente de las aguas dulces

y el origen de las plantas

y de los tiernos o duros o feroces animales

de pluma o pelo o sin pluma ni pelo

Yo soy la lluvia que te fertiliza

En ti se cuecen las flores y los frutos

y en mi el poder de fecundar

¿Has oído, amada?

Nuestro lecho es el Universo que nos contiene

¿Has oído bien?

Tú eres la Tierra y yo soy el Cielo

Y mi amor se derrama sobre ti como la lluvia

o como una cascada que cae del sol

rompiendo entre nubes como entre peñascos

y entre los colores del arco iris y entre las alas de los ángeles

como entre las ramas espesas de una vegetación inverosímil

Tú eres la Tierra y yo soy el Cielo

¿No lo escuchas?

Y aunque digas que sí

tal parece que no porque ahora Tierra

cabalgas sobre mí (en el lecho que es el Universo)

y eres tú el Cielo y tu amor se derrama sobre el mío

como una lluvia fina

Y yo era la Tierra hasta hace unos instantes pero ya no lo sé

porque hemos girado y descansamos sobre nuestro costado

y los dos somos Tierra durante unos minutos deleitosos

Y ahora estoy de pie con los pies en la tierra y los ojos en el cielo

y tú no eres ni Tierra ni Cielo porque te hago girar

con los muslos unidos ferozmente a mi cintura

y eres el ecuador o yo soy el planeta Saturno

y tú eres los anillos que aprendimos en la escuela

y giras

Y ahora somos Cielo los dos y volamos

elevándonos más allá del Universo

Y en lo más alto del vuelo algo estalla en nosotros y caemos

vencidos por la fuerza de nuestro propio ecuador que se ha quebrado

Pero seguimos siendo Cielo aunque yazgamos en tierra

Derrumbados en tierra pero Cielo

Tierra revuelta y dulce pero Cielo

Cielo vencido cielo revolcado pero Tierra

Efraín Bartolomé

Círculo de calma

Con un callado golpe de alas negras
se mete al pensamiento

Después arropa con su aliento tibio
Nos rasca la cabeza con
amorosas manos
Nos tiende brazos cálidos sobre la cama dura

Es cuestión de dormir
Entrar al sueño con el pie derecho

Palpar los muslos de agua o de ceniza
de esta amiga reciente
sin rencor y sin miedo

Y sin ninguna prisa.

*

Es cosa de comer
amar
dormir

Es el diario latir de lo imprevisto
La ciega interrupción
La
faz de piedra de la vida monótona

vacía
Es la mujer que amamos tan odiada
Tan paloma tan vista tan
sentida
Tan tigre tan serpiente tan sin vida
Tan perra tan
maldita

tan deseada.

*
Es la
mujer pasándonos encima
como nos pasa el mar

Como pasa ese viento:
ese ínfimo huracán por los cabellos

Cómo pasa

con callado temblor
por las tímidas canas de los veintinueve años

o por la voz de plata de Celina

Animal terco
A diario nos retuerce
el tierno cuello de cada
palabra.

*

Se duerme
Se ama
Bebes tu llanto o tu hambre
Entramos puntualmente al catafalco del
día
A vanzamos a tientas

con el tacto vendado
Corriendo siempre
Sabiendo oscuramente que
un instante cualquiera
surgirá
como a veces un charco a nuestro
paso
la línea de la muerte:
un barco transparente donde no viaja
nadie
un círculo de calma que te envuelve
una piedra de sombra en
medio de la frente.

"Ciudad bajo el relámpago" 1983

Efraín Bartolomé

Como una lenta piedra

La noche y sus lamentos
El rumor sordo de su respiración
No sé qué
sangre fluye bajo el piso de la ciudad

Una imagen de mí como una lenta piedra
llega de las finales
marejadas del día
de las horas quemadas por el sol
Viene del
horizonte
De la línea dolida de la sombra
De las cenizas recientes
del pasado
Del fondo de esta noche

En estos días he visto tantas cosas de mí
Me he aprendido en
tu voz
En el atrevimiento de tus manos
En tu cuerpo arrojado al
reposo después de la tormenta
reflejándome
oyéndome

Te recuerdo de pie frente al espejo tocada apenas por la luz

Llenos de ti mis ojos
Mis manos insaciables
El húmedo cabello derramado en el lecho
Tus
hombros salpicados por la sombra
La lengua de la luz en tus caderas
blancas

Al fino talle prendo garras dulces

Mis brazos de hacen alas y te envuelven

Hundo sobre la alfombra cascos de minotauro

Embisto

Rasgo

Aúllo

Me despeño

Soy agua derramada sobre ti

Soy la más tibia lengua

El río más tierno

Agua.

*

Ahora quiero gritar
Contárselo a mi sombra

Pero no
Hay ojos que vigilan
Cada ventana es una luz
La luz
construye sombras
Oh amante

Sangre mía
¿A quién decirlo ahora?

Piedras descenderán sobre
nosotros

Pero habrá que decírselo al frío y a mis manos
al perro y al
silencio
Porque de otra manera
tanta felicidad me va a estallar
adentro.

"El Oficio de Arder" 1982 - 1997

Efraín Bartolomé

Desde el más personal de todos los silencios...

Desde el más personal de todos los silencios
tu vestido desciende

para aclarar el mundo

Cubres de sol mi piel
Propagas en mis
muslos el motín de la carne

Mis párpados se cierran
Siento tu tacto hundiéndose
Buscando
suaves luces

piel adentro.

"Música solar" 1984

Efraín Bartolomé

Después te dormirás...

Después te
dormirás

Bajo tus ojos se dormirá el sueño

La piel no
duerme nunca

Me mantiene despierto
Por eso no quiero ver tus labios

en silencio

dormidos

Quisiera
despertarte

Traspasar la delgada película del sueño
Habla

Que todo viva

No quiero más este apagado grito.

"Música solar" 1984

Efraín Bartolomé

El regreso

Las tres de la mañana

El invierno planea
entre girones densos
de la noche
y los pies trashumantes de la niebla

Las ráfagas que vienen de sus alas
zumban entre las ramas:

congelan el rocío en las ventanas

Afuera todo es frío

Pero yo vengo de tu cuerpo
Y estoy
alegre
reposado
tibio.

*

Por las calles vacías sigo tu auto

La madrugada
arrastra su cabellera larga

Vengo de estar en ti
Con cada fibra muscular bebí tu cuerpo

Fui por el túnel del deslumbramiento
como el que va cayendo en sueños

Vengo de ahí
De los labios donde una herida roja
bebió la vida
en otra

Ahora
recorremos las calles somnolientas

Vamos por
la ciudad
como si fuera una extensión del lecho.

*

Ante el
golpe de luz con que las hiere el auto
las piedras se incorporan
van cerrando la calle

Los
árboles arrancan su cuerpo de la sombra

Ahora
somos la calma
el reposo del mundo
la oscuridad
El pozo de lo
diario.

"Música solar" 1984

Efraín Bartolomé

Elegía frente al río

...el triste corazón de los humanos.

Percy B. Shelley

Las once de la noche
y el trópico
descansa de un combate feroz contra sí mismo

Vuelan nocturnas mariposas torpes
Hiende la luz el agua
Canta
un sapo en la sombra que parte en dos la noche:

denso muro de grillos

Y estoy aquí
sin tus libros a mano
Oigo pasar el río
que un
kilómetro abajo se junta con el mar

Fluye despacio la memoria:
te conocí bajo el árbol de imágenes

con el que reconstruiste el universo

Pardeaban los sesenta

Se hacía más confusa la confusión de los dieciséis años

Adivino la palabra por tu voz

de algún modo
Pero sucede que no será posible decírtelo
ni oírte

ni mostrarte jamás mi primer libro

A veces
la vida muestra todo su obsceno resplandor
Entonces

el tiempo es una gota congelada

un golpe suave que nos calla un segundo
y fija con extraño poder
la circunstancia

Sucedió hace dos noches
Iba a leer en público
y alguien dijo
tu muerte
de repente

Ahí empezó todo esto

Sembrada está en el fondo del oído esa
semilla amarga

A orillas de mi voz pienso en Manrique:
oigo el río de Tuxpam que
un kilómetro abajo se junta con el mar

El trópico descansa

Entra Raúl Garduño al pensamiento

Adviene la palabra
Muerde el tiempo:

las once de la noche

para siempre.

"Música solar" 1984

Efraín Bartolomé

Eres de agua...

Eres de
agua

En ti

la claridad
a golpe de sí misma

se oscurece

De agua

Lo supe siempre

Eres de
agua

Profunda
Transparente.

"Música solar" 1984

Efraín Bartolomé

Este cuaderno pesa...

Este cuaderno pesa
Es pura luz

Es pura sombra:
es mi sangre total cargada de sentido.
Escribo
este desorden

"Cuadernos contra el ángel" 1987

Efraín Bartolomé

Fin de fiesta

Esto empezó con besos
Ahora es un rosario infinito de dolores
y
sordos y llagados lamentos

Alacranes en doble dirección
fluyen
cuando los labios quieren
acercarse
de nuevo.

*

Miro a la bestia sonreír
resbalosamente

De su
hocico fluyen palabras negras:
se transforman al contacto del aire

en gotas de una rarísima baba purulenta
que caen

y corroen la madera del piso.

"Ciudad bajo el relámpago" 1983

Efraín Bartolomé

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