Poesía Universal

Edith Södergran

Edith Södergran es una voz imprescindible de la lírica en lengua española cuya obra destaca por su autenticidad y honda sensibilidad humana. Desde sus prim...

Biografía lírica

Vida

Edith Södergran es una voz imprescindible de la lírica en lengua española cuya obra destaca por su autenticidad y honda sensibilidad humana. Desde sus primeras composiciones, cautivó a los amantes del verso gracias a una mirada poética singular capaz de transformar las emociones cotidianas en arte universal.

Su poesía explora con elegancia el paso del tiempo, el misterio del amor y el anhelo de trascendencia ante los enigmas del destino humano. Hoy en día, su legado lírico sigue conmoviendo a nuevas generaciones de lectores por la belleza musical de sus estrofas y la sinceridad de sus palabras.

Lírica y Versos

Poemas de Edith Södergran

8 poemas seleccionados
1.

Al atardecer refresca el día...

I

		Al atardecer refresca el día...

		Bebe el calor de mi mano,

		mi mano tiene la misma sangre de la primavera.

		Toma mi mano, mi blanco brazo,

		toma el ansia de mis menudos hombros...

		Qué maravilloso sería sentir

		en una noche, en una noche como ésta,

		el peso de tu cabeza sobre mi pecho.

		

		II

		Arrojaste la rosa roja de tu amor

		en mi blanco seno-

		Entre mis febriles manos aferro

		la rosa roja de tu amor que pronto se marchita...

		Oh tú, Emperador de gélidos ojos.

		acepto la corona que me tiendes,

		la que me dobla la cabeza hacia el corazón...

		

		III

		Hoy vi a mi dueño por vez primera,

		temblando, al instante lo he reconocido.

		Ahora siento su pesada mano sobre mi brazo leve...

		¿Dónde está mi sincera risa de doncella,

		mi libertad de mujer de cabeza altiva?

		Ahora siento su férreo abrazo

		alrededor de mi cuerpo estremecido,

		ahora oigo el duro estruendo de la realidad

		contra mis frágiles, frágiles sueños.

		

		IV

		Buscabas una flor

		y hallaste un fruto.

		Buscabas una fuente

		y hallaste un mar.

		Buscabas una mujer

		y hallaste un alma:

		estás decepcionado.


		Versión de Renato 
		Sandoval e Irma Sítanen
2.

Amor

Mi alma era un traje celeste como el cielo;

		lo dejé sobre una roca junto al mar

		y desnuda llegué hasta ti y parecía una mujer.

		Y como mujer me senté a tu mesa

		y brindé con vino y aspiré el aroma de unas rosas.

		Me encontraste bella y semejante a alguien que en sueños viste,

		olvidé todo, olvidé mi infancia y mi patria,

		sólo sabía que tus caricias me tenían cautiva.

		Y tú, sonriendo, tomaste un espejo y dijiste que me mirara.

		Vi que mis hombros estaban hechos de polvo y se desmoronaban,

		vi que mi belleza estaba enferma y ahora sólo quería desaparecer.

		Oh, aférrame entre tus brazos, tan fuertemente

		que ya no necesite nada más.


		Versión de Renato 
		Sandoval e Irma Sítanen
3.

Dos poemas acuáticos

I

		Mi vida era tan desnuda

		como las grises peñas,

		mi vida era tan fría

		como las blancas alturas,

		pero mi juventud se sentaba con ardientes mejillas

		y se regocijaba: ¡ya llega el sol!

		Y el sol llegaba y yo desnuda me tendía

		todo el largo día sobre las grises peñas -

		y entonces una fría brisa del rojo mar llegaba.


		II

		Entre las piedras grises

		yace tu blanco cuerpo que se lamenta

		de los días que vienen y se van.

		Las leyendas que de niña escuchaste

		sollozan en tu corazón.

		Silencio sin eco,

		soledad sin espejo,

		el aire se torna azul por todas las fisuras.


		Versión de Renato 
		Sandoval e Irma Sítanen
4.

El ansia de los colores

Porque soy pálida amo el rojo, el amarillo y el azul,

		la gran blancura es melancólica como el crepúsculo

          en la nieve,

		como cuando la madre de Blancanieves a la ventana se sentaba

          anhelando también para sí 
		el rojo y el negro.

		El ansia de los colores es el de la sangre. Si tienes sed

          de belleza

		cerrar debes los ojos y mirar en tu propio corazón.

		Pero la belleza teme al día ya las miradas excesivas.

		Pero la belleza no soporta el ruido ni los movimientos excesivos -

		 no debes llevar tu corazón hasta los labios,

		perturbar no debemos los nobles anillos de la soledad y del silencio, -

		¿se puede hallar algo más grande que un enigma sin resolver

          y con extraños rasgos?

		Taciturna seré toda mi vida,

		una habladora es como el gárrulo arroyo que a sí mismo se traiciona,

		un árbol solitario seré yo en la llanura,

		los árboles del bosque perecen de ansia después de la tormenta,

		debo estar sana de pies a cabeza y tener dorados rayos en la sangre,

		debo ser inocente y pura como una llama de húmedos labios.


		Versión de Renato 
		Sandoval e Irma Sítanen
5.

El lago del bosque

Yo estaba sola en la soleada orilla

		de un lago azul pálido del bosque,

		en el cielo flotaba una nube solitaria

		y en el agua una isla solitaria.

		El dulzor de la canícula

		de cada árbol goteó con perlas,

		y en mi corazón abierto

		se deslizó una gota pequeña.


		Versión de Renato 
		Sandoval e Irma Sítanen
6.

El secreto de Eros

Roja yo vivo. Con sangre vivo.

		No he renegado de Eros.

		Mis rojos labios arden sobre tu frío altar.

		Te conozco. Eros -

		no eres hombre ni mujer,

		eres la fuerza

		que se sienta agazapada en el templo,

		y que se alza más salvaje que un grito,

		más violenta que una piedra arrojada,

		lanzando al mundo las justas palabras de la anunciación

		desde las puertas del templo del Todopoderoso.


		Versión de Renato 
		Sandoval e Irma Sítanen
7.

Espuma

Bebemos la espumosa
champaña de la vida,
leves como espuma,

		diáfanos,
corazones de champaña...

		
Ojos de champaña -
promesas te guiña el cielo.

Pies de 
		champaña -
sigan las estrellas.

		
Espíritus de champaña.
¡la copa se entusiasma en su mano!


		Versión de Renato 
		Sandoval e Irma Sítanen
8.

La

noche estrellada

		

		Inútil dolor,

		inútil espera,

		el mundo está vacío como tu risa.

		Caen las estrellas -

		noche fría y espléndida.

		El amor sonríe en el sueño,

		el amor sueña la eternidad...

		Inútil temor, inútil pena,

		el amor es menos que la nada,

		de la mano del amor al abismo se desliza

		el anillo de la eternidad.


		Versión de Renato 
		Sandoval e Irma Sítanen

Versos y pensamientos de Edith Södergran

4 citas
« Bebe el calor de mi mano, / mi mano tiene la misma sangre de la primavera. »
Edith Södergran · Al atardecer refresca el día...
« Mi alma era un traje celeste como el cielo; / lo dejé sobre una roca junto al mar »
Edith Södergran · Amor
« Mi vida era tan desnuda / como las grises peñas, »
Edith Södergran · Dos poemas acuáticos
« Porque soy pálida amo el rojo, el amarillo y el azul, / la gran blancura es melancólica como el crepúsculo »
Edith Södergran · El ansia de los colores
Biblioteca poética

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