Poesía Universal

Dionisio Ridruejo

Biografía y amplia selección de poemas de Dionisio Ridruejo. Antología de la poesía hispanoamericana. Poesía sensual, perdurable y romántica....

Biografía lírica

Vida

Biografía y amplia selección de poemas de Dionisio Ridruejo. Antología de la poesía hispanoamericana. Poesía sensual, perdurable y romántica.

Poesía del siglo de oro. Traducciones poéticas. Archivos sonoros.

Lírica y Versos

Poemas de Dionisio Ridruejo

8 poemas seleccionados
1.

A la piedra del molino

El recto andar del agua prisionera
se hizo círculo y copla en tus 
	ardores, 
	
pan de roca, en tu danza molinera, 
alegres de tus albas mis rumores. 
	

Sol de espigas, tus labios giradores, 
labios del llanto, pesadez 
	ligera,
enmudecen tu amarga primavera,
luna muerta en el llanto de las 
	flores.

	
Hoy te miro, descanso del camino, 
moneda del recuerdo abandonada

	en la quieta nostalgia del molino.

	
Cíclope triste, el ojo sin mirada
y la forma andadora sin destino,

	en el eje del aire atravesada.
2.

A una estatua de mujer desnuda

Desnuda y vertical, pero ceñida,
la línea de la tierra a la pereza

	de una carne que cede, cuando empieza
la perfección del sueño, su medida.

	
Materia sin amor, pero encendida
por el número fiel de la pureza

	donde la fría carne se adereza
sin el gusto del tiempo y de la vida.

	
¡Oh, dócil a los ojos y apartada
del fuego de la sangre, muda gloria

	en éxtasis de tierra levantada!

	
Antigua juventud fresca y gastada
que aflige la pasión de su memoria

	en esta eternidad tan sosegada.
3.

Asalto

Suave y firme tu mano. 

	No tembló tu corazón; era un instante 
	
de calma y superficie 
en tu voz como plata con arena 
y en la 
	húmeda pizarra de tus ojos. 
	


	Ha sido ahora, ausente, 

	cuando el tacto recuerda una caricia 
	
y sangre adentro va tu aroma alzando 
el oleaje y quema tu piel de 
	oro. 
	


	Sufro extrañado en esta 
	mano nueva 
	
con su emoción de almendro, 
que late y crea al recordar. La paso 

	por los objetos de costumbre: el hierro, 
	
la madera, el cristal, la lana -tuyos- 
y una descarga eléctrica de 
	rosas 
	
los hace carne viva.
4.

Áurea caminante

Como ofrenda del trigo aventurada
para dar su pasión a la marina

	avanzabas, esbelta y matutina,
de oro gentil vestida y coronada.

	
Mediodía del sol, tierra postrada
con niebla de estupor, siesta 
	salina;
y agosto en ti, con la sazón divina
de una torre solar, libre 
	y pausada.

	
Espada fresca, el aire de tu paso,
calmaba la aridez mientras ardía

	sosteniendo los cielos, milagrosa.

	
Sólo mi corazón era el ocaso;
mi alma detrás, la noche sólo mía,

	para sólo tu lumbre victoriosa.
5.

Cómo mana tu savia ardiente....

Nos junta el 
	resplandor en esta hoguera
que tu alabastro transparenta y dora,
y en 
	lenguas alegrísimas devora
una viña de muerta primavera.


	Astros de 
	velocísima carrera
resbalan en tus ojos, y me explora
todo tu ser en 
	ascua tentadora,
el corazón que consumido espera.


	Amada sin 
	secreto, tan cercana,
veo íntima y abierta, en un ocaso
que hace el 
	sol en ti misma, cómo mana


	tu savia 
	ardiente bajo limpio raso;
y hago sarmiento de mi amor, que gana
oro 
	para la sed en que me abraso.
6.

De en marcha

Anteayer dormí en el prado

	sobre el olor de la hierba,
ayer entre los pinares,
hoy en la 
	tranquila selva,
mañana, raso con raso,
solo entre el cielo y la 
	tierra.
El alba de cada sol
nuevo campo me revela,
y el sueño de 
	cada noche
las mismas hondas estrellas.
En el día se recorre
lo que 
	en la noche se sueña:
siempre la misma esperanza
bajo distinta 
	promesa,
y en la noche se vigila
todo lo que el paso deja,
compañía 
	militar
en camino de la ausencia.
¿Cuánto será lo que avanza
y 
	cuánto lo que regresa?
Corazón aventurado:
¿qué miras en lo que 
	sueñas?
La sangre, toda la sangre.
La tierra, toda tu tierra.
7.

El amor desierto

Quien le dé un corazón a 
	este minuto
yerto, a este fluir sin armonía,
a esta mi sangre dolorosa 
	y fría,
a este seco dolor sin voz ni luto.


	Quien pula aristas al 
	diamante bruto,
quien vuelva al ave su perdida guía,
quien haga 
	soledad y compañía,
voz y silencio al cántico absoluto.


	Quien me devuelva todos mis 
	paisajes
y vea, en mis quietudes recogida,
costa anhelada y velo de 
	mis viajes;


	Quien la salud me torne con 
	su herida,
quien a mis sueños vista con sus trajes,
¡ansia sin forma! 
	cumplirá mi vida.
8.

El idilio que sólo fue mirada

Es, si en olvidos dolorosos 
	entro,
tu voz jamás oída la que grita.
Fuiste eterno después y eterna 
	cita
que no cumplió el minuto del encuentro.

	
Como órbita turbada por su centro
que en fugas torna y el contacto 
	evita,
con la certeza del amor escrita,
vivías lejos y latías dentro.

	
Ni caricia ni voz se conocieron, 
ni el aire sospechó nuestros amores

	que en un tiempo sin horas se durmieron.

	
Ojos tuvo el amor, siembra sin flores,
y en aquellos sin llanto que 
	me vieron
aún me verán las lágrimas que llores.

Versos y pensamientos de Dionisio Ridruejo

4 citas
« El recto andar del agua prisionera / se hizo círculo y copla en tus »
Dionisio Ridruejo · A la piedra del molino
« Desnuda y vertical, pero ceñida, / la línea de la tierra a la pereza »
Dionisio Ridruejo · A una estatua de mujer desnuda
« Suave y firme tu mano. / No tembló tu corazón; era un instante »
Dionisio Ridruejo · Asalto
« Como ofrenda del trigo aventurada / para dar su pasión a la marina »
Dionisio Ridruejo · Áurea caminante
Biblioteca poética

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