« 1. Ese otro que / también me habita, »
Darío Jaramillo Agudelo · * * * * *
Biografía y amplia selección de poemas de Darío Jaramillo Agudelo. Antología de la poesía hispanoamericana. Poesía sensual perdurable y romántica....
Biografía y amplia selección de poemas de Darío Jaramillo Agudelo. Antología de la poesía hispanoamericana. Poesía sensual perdurable y romántica.
Poesía del siglo de oro. Traducciones poéticas. Archivos sonoros.
1. Ese otro que
también me habita,
acaso propietario, invasor quizás o exiliado en este cuerpo ajeno o de
ambos,
ese otro a quien temo e ignoro, felino o ángel,
ese otro que está solo siempre que estoy solo, ave o demonio
esa sombra de piedra que ha crecido en mi adentro y en mi afuera,
eco o palabra, esa voz que responde cuando me preguntan algo,
el dueño de mi embrollo, el pesimista y el melancólico y el
inmotivadamente alegre,
ese otro,
también te ama.
* * * * *
Atolondrado y confuso, demasiado lleno de ruidos, sin centro ni reposo, desconectado del otro lado de la piel, aturdido por el interminable crujir de este corazón -tierra cuarteada, ceniza gris en el pecho-, así pasan estas noches de calor y duermevela, estas noches en que no estoy contigo.
No menciones el amor: bien sabes que sería profanarlo. Déjalo ser en silencio, para que sientas la música de los dedos que rozan una piel amada. Pero cállalo. Dedica tu babosa palabra a la pena; exhibe sin pudor la dureza de tu corazón y así confirmarás que esa llaga ya no duele; ah, tu corazón, esa zona manida de ti, sabia, anestesiada, infeliz. No, no menciones el amor; déjalo crecer en silencio, aliméntalo con silencio, compártelo sin decirlo y solamente tartajea tu palabra para secretar tu viscoso veneno, la amarga poción de tu cautela. * * * * *
Este corazón seco, incapaz de otro amor, agotado y solo, este corazón de precisa prepotencia, este corazón que ya no llega a la mirada, este corazón cancelado y cambiado por una especie de helada ternura, planeó mis iras, proyectó cada aspecto de mis entusiasmos. Queda el rescoldo de viejas complicidades y el placer de la tarde solitaria mientras la lluvia se repite: es cómica la futilidad de toda agonía; estamos solos. Este corazón sin sed, este ciego corazón no distingue ya entre el paraíso y el desierto. * * * * *
Vana memoria que no puede traerte desde lejos, que no te vuelve carne, risa gentil o canto. Vana memoria mía incapaz de abrazar lo más mío, incapaz de acariciar tu piel distante, vana y obsesiva memoria que solamente alcanza a repetirme por quién vivo, que respiro por este amor invulnerable y sin rutinas. También ausente eres mi presencia más cálida, mi más pura nostalgia.
1. Noche. Noche de papel con oscuridad de tinta, plana y no plana pesadilla línea y palabra: Babel. 2 ¿Felino o ave? Ojos que ven a quienes los miran ¿Papel de piedra o de tiza? ¿Mera noche del despojo? 3 Todo diario es un bestiario, basta mirar para adentro y esta noche y este negro son espejo y lapidario. 4 Forma pura, cielo duro el de quien -cansado y lúcido y azorado- sabe el tiempo sin futuro. 5 Dejar que la mano ruede, nada se puede buscar, pues el arte de encontrar sólo el instinto lo puede. 6 ¿Son los años claridad o sequedad de una herida, tiene valor recordar o quien recuerda alucina? 7 Plancha que te deja ver el mundo por el reverso adivinando el anverso, espejo sobre papel. 8 Color que el negro sí tiene jugando a ver lo profundo, negrura que el blanco puede con los colores del mundo. 9 Sobre el plano y arbitraria la tinta lega una forma: llevándonos la contraria nuestra visión se transforma. 10 Plancha que nació de espejo de la tinta en el papel, línea que es arte y es juego entre la muerte y el ser.
Solamente la luna faltaba en esta noche, en este momento robado a una noche de hace tiempos muertos que aparecen con la música, esa aletargada distancia de mi centro y esa especie de rencor profundo que vive en el lugar que ocupo. Luna que se quiebra sobre la tiniebla de mi soledad, solamente tú faltabas en este desolado delirio, en este oscuro llanto en que me lloro entero. Apenas tú faltabas, insípida señora blanca de la noche alumbrando mis trizas y mi aturdimiento, luna casi amarilla, sucia luna blanca, pálido velo de luz sobre mi noche triste, llegas tarde y a tiempo, apareces detrás de los edificios como si vinieras de otra calle y puntualmente tu penumbra insinúa que este día es tan viscoso como aquel día que fue todos los días hace años, noche ajena, luna de otras horas melancólicas, germen del desprecio y la coraza, luna maldita, lodosa luna, luna perversa del insomnio. * * * * *
Naufraga el sol, entre colores se hunde llevándose el contorno preciso
de las cosas,
se corren las cortinas de este cuento.
El azul era azul y es ahora negro.
Detrás de la pared negra de la noche queda el día: a veces, la grieta
que abre un rayo
deja ver la luz de tres de la tarde en la trastienda.
Pero ahora es la noche, dama negra, luna blanca, hora del sortilegio y
del asalto,
del dulce sueño, del huevo o la gallina.
Se dice que la noche habita en el fondo de los mares. La noche es
líquida.
La noche es humedad, aguacero que se desata entre relámpagos, nubes
ciegas
que chocan en la oscuridad,
es pantano arrastrado por tinieblas,
la noche son los ríos depositando limo en los océanos,
la noche es humedad, sudor de cuerpos, saliva de lujuria, semen, savia
reciclando oxígeno.
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« Atolondrado y confuso, / demasiado lleno de ruidos, »
« No / menciones el amor: bien sabes que sería profanarlo. »
« Este corazón seco, incapaz de otro amor, agotado y solo, / este corazón de precisa prepotencia, »
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