Poesía Universal

Concha Lagos

Biografía y amplia selección de poemas de Concha Lagos. Antología de la poesía hispanoamericana. Poesía sensual, perdurable y romántica....

Biografía lírica

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Biografía y amplia selección de poemas de Concha Lagos. Antología de la poesía hispanoamericana. Poesía sensual, perdurable y romántica.

Poesía del siglo de oro. Traducciones poéticas. Archivos sonoros.

Lírica y Versos

Poemas de Concha Lagos

11 poemas seleccionados
1.

Campo abierto

Enamoradamente he vuelto la 
	cabeza,
allí, por la mañana de luz y de claveles,
con la viva alegría

	del viajero que vuelve al lugar deseado.


	Enamoradamente por los 
	altos balcones,
entre jardines tibios, con risas de muchachas
que ya 
	están presintiendo el roce del amor.


	Lanzad, lanzad los lazos. 
	Sujetadlo con bridas.
Es el amor, cogedle. No perdáis un instante.
2.

¿cã“mo

¿Cómo 
	serás sin estos ojos míos?


	¿Cómo serás sin estos ojos 
	míos?
¿Quién te leerá palabras por la frente
sabiéndote despacio, pena 
	adentro?

	
¿Cómo serás cuando el río descienda
y sientas ya la espuma por las 
	sienes?
La espuma de tu mar, el mar de todos.

	
No sé dónde dejarte escrito el nombre
crecido de tu tiempo hacia 
	otras fechas,
desbordado de sí, fuera de madre.
3.

Detenida en el hueco de tu espacio...

Detenida en el hueco de tu 
	espacio,
fácil a la impaciencia de tu mano,
en el juego incansable, 
	agua y luz,
de la arena y la ola por la playa.

	
Encendida de ti, llama en tu fuego,
varada ya en tu orilla, puerto y 
	ancla,
presintiendo las cifras de la resta,
mientras sumo otra vez 
	amor y duda.

	
Otra vez a volar, redoble, vuelo.
A contra luz voltean las campanas

	el alegre repique de esta tarde
en vuelo por el aire de tu torre.
4.

El diálogo

No hilvanemos historias, no 
	hace al caso,
lo importante es saber que aquí me tienes.
¿Dónde ya la 
	que fui?
Deja que el tiempo se nos lleve y pase,
así quedamos siempre 
	renacidos.

	
Hoy no sé si estas manos son aquéllas,
sólo las siento como manos 
	tuyas
porque tu tiempo es tiempo que me sueña
y me vive hacia más y 
	más por dentro.

	
«Ayer», ¡qué lejos la palabra!
Dónde se fueron zapatos y trajes,

	billetes de un trayecto recorrido
entre extraños viajeros vistos para 
	olvidados.

	
Inútilmente en los bolsillos busco
contactos que ya fueron,
y 
	sombras de mi cuerpo en las ventanas
contemplando paisajes con mis 
	aquellos ojos.

	
¿No descubriste nunca un manojo de llaves
para imposibles cerraduras?

	
A veces algo vuelve, pero sólo en resumen;
una pequeña fecha que casi 
	nada indica
o ese breve letrero alarmante que advierte:
«cuidado, es 
	peligroso volcarse al interior».

	
¿Quieres hacer la cuenta?
Si miro a la derecha brilla sólo tu cifra.

	
A la izquierda la huella de algún borroso cero.
¿Qué prenda pagar 
	debo por haber sido antes,
sin tu tiempo en mis horas?

	
Alcemos la cabeza
a la igualdad del cielo,
aunque tú apuntes 
	«Marte»
y yo diga: «Saturno» (tal vez por los anillos).

	
Cada cual con su estrella, con su planeta en alto
y todas las 
	preguntas por la arboleda azul,
compartiendo verdades,
como esta del 
	amor, el milagro más nuestro.

	
No pienses en mis ramas,
me crezco sobre el tronco.
A punta de 
	navaja puedes grabar el nombre.
5.

Introducción

Ya todo está inventado, descubierto;
llego tarde, muy tarde, a 
	vuestro lado;
por eso no me inquieta lo remoto
y voy tras lo sencillo 
	y cotidiano,
llamándole al pan, pan, y al vino, vino...
Aunque no 
	suene bien, ¡es tan humano!

	
Miro el jardín y digo: «¡Primavera!»
Y al extender los brazos
con 
	tímido ademán hacia las cosas,
siento un tibio aleteo en cada hallazgo:

	un compás repetido,
algo que va, que viene, que es alado.
Siempre será 
	mañana la mañana
y más árbol, el árbol.
No quiero ya en el alma nada 
	nuevo,
que todo esté estrenado.

	
Acaso la que ansío
es caminar segura
por las antiguas huellas de 
	otros pasos,
o quedarme tranquila aquí, en mi huerto;
saber que ya 
	está todo sosegado:
el corazón, la casa, los recuerdos...
Sentir la 
	azada fiel del hortelano
remover, amoroso, los terrones,
como hicieron 
	en tiempo sus hermanos.


	Ya está todo gastado bajo 
	el sol,
a fuerza de pasar de mano en mano.
6.

Me pregunto por ti

Me pregunto las más sencillas cosas,
ese porqué, que acaso nadie sabe,

	costumbre de vivir sin rumbo fijo.

	
Me pregunto por ti desde el umbral
como el que dice al aire «buenos 
	días»,
y de pronto descubre que está solo.

	
Me pregunto palabras sin respuesta,
tal vez para dejar en el recuerdo

	tu presencia grabada hora tras hora.
7.

Otra vez a soñar desde el oscuro...

Otra vez a soñar desde el oscuro
imposible por qué, mano tendida,

	intentando apresar amor y vida,
fijarle a lo inseguro lo seguro.

	
Otras veces cabalgando hacia tu muro,
soledad que me tiras de la 
	brida,
seguidora incansable de mi huida,
vencedora en la lucha en que 
	perduro.

	
Otra vez a mirar arena y cielo
en tu playa sin fin siempre desnuda,

	bebiéndome el silencio que te nombra.

	
Otra vez como ayer perdido el vuelo
por el salto hacia atrás de miedo 
	y duda,
seguida y seguidora de tu sombra.
8.

Por volverlo a escuchar

Urgente la presencia te reclamo,
eje te quiero de mi todavía,
la 
	espuma de tu orilla por la mía
ascendiendo sedienta tramo a tramo.

	
Prolongado oleaje del te amo
que de mi playa aleje la agonía.
Por 
	volverlo a escuchar deshojaría
hasta el último sueño de mi ramo.

	
Vuelve y vuelve otra vez, vuelve a cantarme,
repíteme el compás a 
	cada hora,
quédate detenido en mi presente.

	
Hoy sé que una campana va a sonarme
anunciando la vuelta de otra 
	aurora
la razón de esta lucha por mi frente.
9.

Qué fácil este ahora

Después de tanto y cuanto, aquí estamos de nuevo
ahorrando las palabras, 
	sabiéndonos el fondo,
porque el silencio dice de nuestra paz ganada.

	
Nos tenemos compactos, casi a renglón seguido:
una página escrita con 
	tu nombre y mi nombre,
encuadernada a pulso de sucesos y tiempo.

	
Qué fácil este ahora, resumen de los días,
y qué nueva tu mano por 
	caricias antiguas
estrenando otra vez la mirada y el beso.

	
Te me vas y te quedas en aire que respiro,
en ausencia y presencia 
	que nada me entorpece,
como un llevarte dentro aladamente en alto.

	
Y te me quedas más, como el hilo en la malla
de un pasar que se 
	anuda, de un quedar avanzando,
de un agua inagotable siempre de cara al 
	cielo.
10.

Quiero mirar estatuas

Iremos por las calles que ya nos vieron antes;
el aire distraído para que 
	nadie sepa
que la historia prosigue con capítulos nuevos.

	
Quiero mirar estatuas, balcones encendidos,
volver a la baranda del 
	beso y de la noche.
Quiero decir tu nombre en calles solitarias

	sintiendo la cintura frágil bajo el abrazo.

	
Otra vez como ayer con tu verso en el vino,
otra vez a tus ojos en 
	igual frente a frente,
otra vez, otra y otra. Para siempre otra vez.
11.

Quisiera hacerle hoy a mi vida un nudo...

Quisiera hacerle hoy a mi 
	vida un nudo
y que se detuviera en este punto.
Aprisionar la sangre 
	aquí, en las venas,
para que inquieta y ciega no corriera,
y esperar, 
	esperar un largo tiempo:
como esos negros trenes que, de pronto,

	traspasados de silencio y sombra,
se quedan en la noche detenidos.

	
Quisiera ya quedar por siempre absorta
con los remos flotando en el 
	vacío;
sin claros firmamentos ni horizontes,
con la palabra exacta 
	suspendida
en flor sobre los labios;
y olvidar los audaces 
	pensamientos,
los «por qué», los letargos,
el silbido afilado de los 
	vientos;
sin punta ya todos los alfileres
que el corazón usaron de 
	acerico.

Versos y pensamientos de Concha Lagos

4 citas
« Enamoradamente he vuelto la / cabeza, »
Concha Lagos · Campo abierto
« ¿Cómo / serás sin estos ojos míos? »
Concha Lagos · ¿cã“mo
« Detenida en el hueco de tu / espacio, »
Concha Lagos · Detenida en el hueco de tu espacio...
« No hilvanemos historias, no / hace al caso, »
Concha Lagos · El diálogo
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