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Concha García · Cansancio
Biografía y amplia selección de poemas de Concha García. Antología de la poesía hispanoamericana. Poesía sensual perdurable y romántica....
Biografía y amplia selección de poemas de Concha García. Antología de la poesía hispanoamericana. Poesía sensual perdurable y romántica.
Poesía del siglo de oro. Traducciones poéticas. Archivos sonoros.
Sentada es como si bebiera largos tragos de playa, pócimas de tonterías y me cortase las uñas, sin compañía. Es un cuento más, una residencia cara. Piso el suelo con bocados de ansiedad y me lleno de reliquias el cuerpo, salgo asustando. Repito en larguísimo silencio abulias y taconeo deslizándome sin prisa por las avenidas buscando un no sé qué, aquello que no se nombra porque no se sabe y acapara gran parte del día ponerme bajo una sombra. La que sea, a estas alturas elijo la que sea. 1987 * * *
Recuerdo después del diluvio Maldijo un cayado, ¡qué tonta! por eso yo la tuve temblando cinco noches. Sólo eso. Cinco vómitos muy continuados, a medida que la luz repetía esa osadía esclarecedora. Me conmovió tanta escalera, tanto peldaño. Y sus tacones. 1987 * * *
místicamente el amor Raro debut de mi calambre. Me costó la dicha saberla. Me dijo panorama muy sancionadora. Arrastré letargos y huecos días mirándome las venas entre periódicos releídos. Bajando la escalera del bar, siempre con una enfermedad terrible en mi soslayo recto. Entonces supe desamar con elegancia, sin diatribas. Competencia de rosada quietud. Dedos onomatopéyicos, o esa sed tan rara. 1987
Amaneciendo en soledad Sí que es ser de día vestirme cuando no tengo un sosiego enfrente ni nada en el costado, chupada de lástima voy vertiendo el traje en mis brazos y lo encajo como un sueño deseando un desnudo más constante. Más siempre. 1988 * * *
Cuando aún palpita el pecho Esto que me parece flojedad es una oruga que comprime como un rulo mi amor por la distribución, que fuese inactiva yo, me deja de parecer artístico. En pleonasmos me repito siendo insólito el esquive. 1988 * * *
valía de un olvido Ese vicio solitario la va a perder va a partir los entremeses equivocadamente para que en la boca naden solos, y entretendrá su cutis con varias cremas mientras pasa el tiempo, y caerá en la cuenta de su gran error mordiéndose al buscar la tarjeta del autobús que se le olvidó en la mesita de noche aquélla, maldita sea. 1988 * * *
sed Me ansía cuando se le seca la boca bebiendo tragos, en los genitales le irrumpo de mentira y se trajea con la tarde que nunca vine. Meditando en montañas de aguardiente elige cómo olvidarme. 1988
Me haces daño: chispitas entre las tapas de pescado, me dueles esquivando la hora del cine, los tejados lluvia y lluvia, chap-chap, mira qué triste soy: un tañir lejos, lejano albergando el daño, el trocito de fuelle que ayer chirriaba. 1990 * * * Parte primera
segunda ( La dicha no es alegre )
Dicha Tengo todo el instante resumido en un libro y me abro de piernas para mentir: la vida es un puzzle, preparo el potingue de delicioso residuo y me congratulo con dios muchas veces. Todas. A lo mejor me voy poco espantada. La veterana de largo sentido es un poco triste, le acongoja el desdén la repulsa, el desprecio, la desdicha. Nacida para ser pronunciada mientras se arde con la figura tiritante, a lo largo de otros brazos, a lo largo de ellos sólo.
El recuerdo Una pena repta por su ombligo. Ayer ayer me dijo oblicuamente amor mío y hoy, hoy tengo que ser áspera con la memoria, enlazar las manos con ansiedad, tomar cafés, hacerme cueva o nimiedad. 1990 * * *
De cómo Verónica hace un gesto para ser feliz En esa, ciertamente, cansina mirada un monólogo interior arde quemando los extremos, se iza suavemente apagando paradojas y, al final del trayecto, apunta una sola forma la retina. Es brillante su punta, transparente el cuerpo del objeto, lo llena de un líquido blanquecino y lo mira ansiosamente. 1990
Anomalía No paseo. Ni ando. Voy a casa. Cayó del monedero el bono-bus y tengo cinco duros. Ni para cerveza me queda. Te amé escrupulosamente. Iba a charcuterías y te invitaba a cenar. Eso era una muestra evidente de mi ternura. No tengo nada. Nada. 1993 * * *
los auspicios La cosa más profunda que he vivido ya la he olvidado. Ahora sólo me importa arreglar la ventana si se rompiera, o limpiar los cristales. Todas las verdades han sido un largo pronunciamiento sin fecha, de pronto no recuerdo ninguna. Se confunden encaramadas bajo los auspicios de mi necedad que tampoco se precia. A mí me gusta el encantamiento de ciertas tardes, cuando lo evidente no es real. 1993 * * *
Cúspide U olvidar. Hacia atrás sueño. La rareza de un bosque en un póster sobre la aguja del reloj. Te tuve cuando no te tenía, corre brisa tanto corre que ventea. Un libro y dos páginas leídas, qué cuerpo tienes. Ya no te quiero, qué hermoso: ya no te quiero. Me da perplejidad tomarte de la mano, y tus rayas qué largas, no te vas a morir nunca. Paseo de invierno. Es verano fue trescientos sesenta y cinco días antes más o menos, me miraba en el espejo para peinarme y no amanecía. Proyectaba aunamientos con nadie más sola que tú. Conoces el estertor y el declive. Yo de fatiga, cuánto te quise. 1993 * * *
Empezar Todavía no he bebido lo suficiente. No digo mucho, digo lo suficiente. Así que ahórrate la otra vez y próximas. Nunca dije: atada soy. Ni me horroricé por un beso en cualquier parte. Adoro sólo lo adorable. Un día, u otro siempre puede asomarse una a la ventana y ver tejados. Adoro los tejados y beber. Bebo para la tirria, para comprender. No te entiendo, me levanto, está bien, no me quedo. 1993 * * *
que se sabe Toda mi vida la pasión soterrada en el bajo fondo de la placidez. La idea de la pericia escapa. Un lento proceso al amanecer. La quinta vez que reescribo. Te lo dije. No creo. La fe ha resbalado como la resina joven, como el trazo de una oruga, la fe se ha derretido en la baba de varios caracoles. Toda tu vida escapa o huye. No negué lo que vi. No vi nada. Sombra en un pacto toda mi vida: la ventana, arrullando el más puro sonido del silencio, un crac rompe la desidia, un sonido leve de rotura precipita el único acontecimiento imposible e indeseable. Soy tu túnica, tu vajilla y tu despecho. Me voy irritada. Sé que ahora el velo del día es un espeso manto, una capa del rey Recaredo. Una enagua. 1993
Alegoría del tiempo Somos moderadamente felices, los dos vivíamos en una afinidad absoluta: las palabras no pueden expresar la experiencia. Yo tampoco. 1994 * * *
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