« Te brillaban dos lágrimas / por fin nos despedimos »
Clara Janés · Amiga
Biografía y amplia selección de poemas de Clara Janés. Antología de la poesía hispanoamericana. Poesía sensual perdurable y romántica....
Biografía y amplia selección de poemas de Clara Janés. Antología de la poesía hispanoamericana. Poesía sensual perdurable y romántica.
Poesía del siglo de oro. Traducciones poéticas. Archivos sonoros.
Te brillaban dos lágrimas por fin nos despedimos sin poder compartir el aluvión de noche pero tú me sabías rompiéndome en aceras recorriendo senderos sin gravedad deshechos alejándome progresivamente por el vasto universo de veloces esferas desde aquel chorro negro en cuyo centro el yo se quedaba en la ráfaga el punto donde nada ni nadie sólo el deseo con su vientre de lava la muerte por los brazos cargando pesadez cargando frío dejándolos colgar desasiéndose aplastándose la cabeza también como un cometa dormido rodando a miles de kilómetros ya la vez en tus pupilas húmedas brillantes como estrellas en el agua de la noche de esa noche cuando abierto y desnudo el corazón como las rosas que desnudan su cráter y el cuerpo les da vueltas como fuego en racimos devorador de órbitas elípticas que ensanchan el espacio infinito dejaba sólo sólo sólo ese punto lejano y arraigado negro insaciable pozo de tortura y destello que reclama violento más viento entre los sauces que lloran más delirio en las cascadas irisadas más cobijo en las manos de la lluvia más temblor en el beso de la tierra y agónico encuentra nada más el pánico de miembros desarmados y se entrega fieramente al sueño extraño en la ebriedad y veneno de un instante de amor propio inasible incomprensible inexpresable intransmisible incomunicable incompartible a penas un ahogo perecer y todo en tu pupila impregnada de infancia. "Libro de alienaciones" 1980
de reverbero... Capaz de reverbero el vacío musita e incisiva se inicia la vibración como grieta en la nada. En su alear asciende, para a la llama, el verbo, y fluye virginal lo tangible. Oh forma que detiene sucesiones mas incesante mana. Mece Orfeo la serpiente y el veneno transmuda de letal violencia en lasitud de uva, melosa y apacible, que oro solar anuncia y rosijo encendido, rubor de la espesura. Cual fuego de artificio se eleva la voz de la soprano y en racimo se esparce y destella cadencias que titilan antes de que devore su fulgor la sombra. También existe un ave que en arco esplendoroso más de doscientos pájaros remeda con su don. Es mi amado el que siempre está escondido, el que no osa tomar cuerpo en este barro, el que apenas esboza su existencia: un asomo de ser que no se agota. En mi tumba la alada madreselva con su aliento susurra y resucito virgen de cuerpo y de palabra. II Sin ver si tu invisible ser en mis entrañas: tu voz en los celajes de mi noche. Al hilo indescifrable de tu mente, mi mente, ciega, sin error se adecua, sabiduría oculta: número de la llama. "Antología personal" 1979
Nunca sabré de ti, y eso lo supe desde el primer encuentro. Esta certeza tiene tanta fuerza que es como si tuviera noticias tuyas a cada momento. "Libro de alienaciones" 1980
banquete que os propongo es para el día de mi muerte... El banquete que os propongo es para el día de mi muerte y responde al amor que yo siento y deseo: pido que se me coma, que mi ser en no ser no se mude sino en puro alimento; comunión caníbal suplico, génesis en el otro. Nadie quiere comerme, enferma estoy de amor. "Vivir" 1983
el umbral oscuro la copa destelló... En el umbral oscuro la copa destelló y en mi mirada se adentró la filigrana de la plata. Bebe ,dijo su portador: Y bebí sus ojos en el vino. Y bebí el vino en sus labios. Y él bebió sus labios en los míos. Y encendí las velas. Desplegó una sábana azul que abarcaba los ocho cielos salpicados del oro de los astros y me envolvió y a sí mismo, en ella. Y como el entero firmamento me abrazó. Y se adentró en mi vida y en aquella noche la deshojó hasta la tersura del alba. Con el tacto del más leve pétalo se dobló su cabeza en mi cuello, sus bucles negros emitían un aroma de abismo. Y por su boca besé yo la muerte, y en torno a mí replegó las alas. La luna se quebró en vertientes de nieve. Los arrecidos astros desmayaron. La gravedad estalló. Un torbellino urente abrió su espiral a lo infinito. Lluvias de meteoros abrasaron los círculos de la oscuridad.
Esperaré paciente, acechando, como un perro, el momento. O me iré por la selva de tus versos abriéndome camino lentamente por ocultos senderos, por pequeños resquicios que has dejado entreabiertos. "Kampa" 1986
Estuve con un joven y supe al fin lo que era el violento arrebato, la agilidad vibrátil, cavidades melosas en la carnosa pulpa suavemente entreabierta hasta el linde dehiscente, el perfecto engranaje, la densidad precisa de jugos derramados, la inclinación debida, la posición exacta, y la sabiduría del mutismo, la belleza de un glande. "Eros" 1981
La mano en el saúco del leteo, la sombra sigue insomne de otra mano, una mano que nombra, que desbroza el camino, que pasa a limpio los nombres de las cosas. Pero el rostro, que nunca fue, que no hallará reflejo en unos ojos fielmente vueltos ya para siempre hacia sí mismos, estalla por encima de los pasos y deja que la aurora con el sol lo arrebate y arrastre por la terrible orilla de los tiempos. Siga el pie, ciegamente, pues, la huella que ahuyenta toda la confusión, y tú, avanza, acosada cabeza aún de los abismos, con el rostro encendido y el cabello derramado entre los vientos. Y los ojos en lágrimas, en la paz y el dolor, teje un lamento al malhadado y fiel Orfeo, ¡oh pobre, despojada del infierno, delirante, ya para siempre solitaria Eurídice! De "Antología personal" 1979
Fue al alba, perdona por la hora. Tus párpados del sueño callaban debajo de mi almohada y al irrumpir la luz primera se dibujó en el blanco tu entrecejo fruncido y tu voz murmuró unas palabras. En el candil dejaste un gesto de fatiga y luego tu mirada me llamó desde las rosas. Corrí a abrazarlas y me senté a la mesa y en el papel vacío seguí los trazos que tu mano deslizaba. Desenredó del miedo el oculto sentido, del miedo a ya no ser para ser con, del miedo a no saber si uno podrá abarcar esa divina mutación de ser en uno dos, siendo arrancado y arrancando así al otro de la muerte. Y en la página tomó vivo sentido la palabra resurrección. "Kampa I - Antología personal" 1979
¡Era una chica tan alegre! En clase se reía sin parar. Se equivocaba siempre en las declinaciones y sin embargo podía hablar de todo e incluso pronunciaba bien la r . Ella me hizo leer a Nezval ya Jiri Orten como quien no hace nada, como si se tratara tan sólo de un azar. Yo sentía vergüenza de mí misma y de mi destino trágico, y hubiera querido salir de mi desesperación habitual para acercarme a ella y decirle, aunque fuera una vez: sí, tú tienes razón. Mas, cuando lo intentaba, las palabras se negaban a salir... Era como si yo, reuniendo mis fuerzas, emergiera del pozo de las sombras, pero a pesar de todo, el espacio que nos separaba resultara irremediablemente infranqueable. "Libro de alienaciones" 1980
Herido el árbol, su fragancia me cubre, ¡oh amable delirar mientras giran los astros! Una llama seduce el humo de los sueños que me acunan. Vela mi corazón aunque yo duerma.
Mueren las rosas a pesar de la lluvia. Mi corazón doliente poco alimento puede cederles ya. Dame la mano. Tu agonía en la mía logrará ser más fuerte que el agosto y teñir con su sangre ese desesperado último aliento, cerrar el grito que nos lanzan desde el color marchito que casi envuelto en oro amenaza irremediablemente sus corolas. "Kampa" 1986
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« Capaz de reverbero / el vacío musita »
« Nunca sabré de ti, / y eso lo supe »
« El banquete que os propongo es para el día de mi muerte / y responde al »
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