Poesía Universal

Clara Janés

Biografía y amplia selección de poemas de Clara Janés. Antología de la poesía hispanoamericana. Poesía sensual perdurable y romántica....

Biografía lírica

Vida

Biografía y amplia selección de poemas de Clara Janés. Antología de la poesía hispanoamericana. Poesía sensual perdurable y romántica.

Poesía del siglo de oro. Traducciones poéticas. Archivos sonoros.

Lírica y Versos

Poemas de Clara Janés

12 poemas seleccionados
1.

Amiga

Te brillaban dos lágrimas
por fin nos despedimos
sin poder 
	compartir el aluvión de noche

	
pero tú me sabías
rompiéndome en aceras
recorriendo senderos sin 
	gravedad deshechos
alejándome progresivamente
por el vasto universo de 
	veloces esferas
desde aquel chorro negro en cuyo centro
el yo
se 
	quedaba en la ráfaga
el punto
donde nada ni nadie
sólo el deseo con 
	su vientre de lava
la muerte por los brazos cargando pesadez
cargando 
	frío
dejándolos colgar desasiéndose aplastándose
la cabeza también 
	como un cometa dormido rodando
a miles de kilómetros ya la vez
en tus 
	pupilas húmedas
brillantes como estrellas en el agua de la noche
de 
	esa noche
cuando abierto y desnudo el corazón
como las rosas que 
	desnudan su cráter
y el cuerpo les da vueltas
como fuego en racimos

	devorador de órbitas elípticas que ensanchan el espacio infinito
dejaba 
	sólo sólo sólo
ese punto
lejano y arraigado
negro insaciable pozo 
	de tortura y destello
que reclama violento 
	
más viento entre los sauces que lloran
más delirio en las cascadas 
	irisadas
más cobijo en las manos de la lluvia
más temblor en el beso 
	de la tierra
y agónico
encuentra nada más el pánico
de miembros 
	desarmados
y se entrega fieramente
al sueño extraño
en la ebriedad 
	y veneno
de un instante de amor
propio
inasible
incomprensible 
	
inexpresable
intransmisible
incomunicable
incompartible 
a 
	penas
un ahogo
perecer 
	

y todo
en tu pupila
impregnada de infancia.

"Libro 
	de alienaciones" 1980
2.

Capaz

de reverbero...


	Capaz de reverbero
el vacío musita
e incisiva se inicia la vibración

	como grieta en la nada.
En su alear asciende,
para a la llama, el 
	verbo,
y fluye virginal lo tangible.
Oh forma que detiene sucesiones

	mas incesante mana. 
	
Mece Orfeo la serpiente
y el veneno transmuda
de letal violencia

	en lasitud de uva,
melosa y apacible,
que oro solar anuncia
y 
	rosijo encendido,
rubor de la espesura.

	
Cual fuego de artificio
se eleva la voz de la soprano
y en racimo 
	se esparce
y destella cadencias que titilan
antes de que devore su 
	fulgor la sombra.
También existe un ave
que en arco esplendoroso

	más de doscientos pájaros
remeda con su don.
Es mi amado el que 
	siempre está escondido,
el que no osa tomar cuerpo en este barro,
el 
	que apenas esboza su existencia:
un asomo de ser que no se agota.
En 
	mi tumba la alada madreselva
con su aliento susurra y resucito
virgen 
	de cuerpo y de palabra.

	
II

Sin ver si tu invisible ser
en mis entrañas:
tu voz en 
	los celajes de mi noche.
Al hilo indescifrable de tu mente,
mi mente, 
	ciega, sin error se adecua,
sabiduría oculta:
número de la llama.


	"Antología personal" 
	1979
3.

Carta III

Nunca sabré de ti,
y eso lo supe
desde el primer encuentro.

	
Esta certeza tiene tanta fuerza
que es
como si tuviera noticias 
	tuyas
a cada momento.

	
"Libro de alienaciones" 1980
4.

El

banquete  que os 
	propongo es para el día de mi muerte...


	El banquete que os propongo es para el día de mi muerte
y responde al 
	amor que yo siento y deseo:
pido que se me coma,
que mi ser en no ser 
	no se mude
sino en puro alimento;
comunión caníbal suplico,
génesis 
	en el otro.

	
Nadie quiere comerme,
enferma estoy de amor.

"Vivir" 1983
5.

En

el umbral oscuro la 
	copa destelló...


	En el umbral oscuro la copa 
	destelló

	y en mi mirada se adentró

	la filigrana de la plata.

	Bebe ,dijo su portador:

	Y bebí sus ojos en el vino.

	Y bebí el vino en sus labios.

	Y él bebió sus labios en los míos.

	Y encendí las velas.

	

	Desplegó una sábana azul

	que abarcaba los ocho cielos

	salpicados del oro de los astros

	y me envolvió y a sí mismo, en ella.

	Y como el entero firmamento

	me abrazó.

	Y se adentró en mi vida

	y en aquella noche

	la deshojó hasta la tersura del alba.

	Con el tacto del más leve pétalo

	se dobló su cabeza en mi cuello,

	sus bucles negros

	emitían un aroma de abismo.

	

	Y por su boca

	besé yo la muerte,

	y en torno a mí

	replegó las alas.

	La luna se quebró

	en vertientes de nieve.

	Los arrecidos astros desmayaron.

	La gravedad estalló.

	Un torbellino urente

	abrió su espiral

	a lo infinito.

	Lluvias de meteoros

	abrasaron los círculos

	de la oscuridad.
6.

Esperaré paciente...

Esperaré paciente,

	acechando, como un perro, el momento.
O me iré por la selva de tus versos

	abriéndome camino lentamente
por ocultos senderos,
por pequeños 
	resquicios
que has dejado entreabiertos.

	
"Kampa" 1986
7.

Estuve con un joven...

Estuve con un joven
y 
	supe al fin lo que era
el violento arrebato, la agilidad vibrátil,

	cavidades melosas en la carnosa pulpa
suavemente entreabierta
hasta el 
	linde dehiscente,
el perfecto engranaje,
la densidad precisa de jugos 
	derramados,
la inclinación debida,
la posición exacta,
y la 
	sabiduría del mutismo,
la belleza de un glande.

	
"Eros" 1981
8.

Eurídice

La mano en el saúco del 
	leteo, 

	la sombra sigue insomne 

	de otra mano, 

	una mano que nombra, 

	que desbroza el camino, 

	que pasa a limpio 

	los nombres de las cosas. 

	Pero el rostro, 

	que nunca fue, 

	que no hallará reflejo 

	en unos ojos 

	fielmente vueltos ya 

	para siempre hacia sí mismos, 

	estalla por encima de los pasos 

	y deja que la aurora 

	con el sol lo arrebate y arrastre 

	por la terrible orilla de los tiempos. 

	

	Siga el pie, ciegamente, pues, la huella 

	que ahuyenta 

	toda la confusión, 

	y tú, avanza, 

	acosada cabeza aún de los abismos, 

	con el rostro encendido 

	y el cabello derramado entre los vientos. 

	Y los ojos en lágrimas, 

	en la paz y el dolor, 

	teje un lamento 

	al malhadado y fiel Orfeo, 

	¡oh pobre, despojada del infierno, 

	delirante, 

	ya para siempre solitaria 

	Eurídice!


	De "Antología personal" 
	1979
9.

Fue al alba...

Fue al alba,
perdona por la hora.
Tus párpados del sueño callaban

	debajo de mi almohada
y al irrumpir la luz primera
se dibujó en el 
	blanco
tu entrecejo fruncido
y tu voz murmuró unas palabras.
En el 
	candil
dejaste un gesto de fatiga
y luego
tu mirada me llamó

	desde las rosas.
Corrí a abrazarlas
y me senté a la mesa
y en el 
	papel vacío
seguí los trazos
que tu mano deslizaba.
Desenredó del 
	miedo
el oculto sentido,
del miedo a 
	ya no ser para ser con,
del miedo a no saber
si uno 
	podrá abarcar esa divina mutación
de ser en uno dos,
siendo arrancado

	y arrancando así al otro de la muerte.
Y en la página
tomó vivo 
	sentido
la palabra 
	resurrección.

"Kampa I - Antología personal" 1979
10.

Halova

¡Era una chica tan alegre!

	En clase se reía sin parar.
Se equivocaba siempre en las declinaciones

	y sin embargo podía hablar de todo
e incluso pronunciaba bien la r .

	Ella me hizo leer a Nezval ya Jiri Orten
como quien no hace nada, 
	
como si se tratara tan sólo de un azar.
Yo sentía vergüenza de mí 
	misma
y de mi destino trágico,
y hubiera querido salir de mi 
	desesperación habitual
para acercarme a ella
y decirle, aunque fuera 
	una vez:
sí, tú tienes razón.
Mas, cuando lo intentaba,
las 
	palabras se negaban a salir...

	
Era como si yo, reuniendo mis fuerzas,
emergiera del pozo de las 
	sombras,
pero a pesar de todo, el espacio que nos separaba
resultara 
	irremediablemente infranqueable.

	
"Libro de alienaciones" 1980
11.

Herido el árbol...

Herido el árbol,

	su fragancia me cubre,

	¡oh amable delirar

	mientras giran los astros!

	Una llama seduce

	el humo de los sueños que me acunan.

	Vela mi corazón aunque yo duerma.
12.

Irremediablemente

Mueren las rosas
a pesar 
	de la lluvia.
Mi corazón doliente
poco alimento
puede cederles ya.

	Dame la mano.
Tu agonía
en la mía
logrará ser más fuerte
que el 
	agosto
y teñir con su sangre
ese desesperado
último aliento,

	cerrar el grito
que nos lanzan
desde el color marchito
que casi 
	envuelto en oro
amenaza irremediablemente sus corolas.

	
"Kampa" 1986

Versos y pensamientos de Clara Janés

4 citas
« Te brillaban dos lágrimas / por fin nos despedimos »
Clara Janés · Amiga
« Capaz de reverbero / el vacío musita »
Clara Janés · Capaz
« Nunca sabré de ti, / y eso lo supe »
Clara Janés · Carta III
« El banquete que os propongo es para el día de mi muerte / y responde al »
Clara Janés · El
Biblioteca poética

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