Poesía Universal

Charles Bukowski

Charles Bukowski es una voz imprescindible de la lírica en lengua española cuya obra destaca por su autenticidad y honda sensibilidad humana. Desde sus primeras...

Biografía lírica

Vida

Charles Bukowski es una voz imprescindible de la lírica en lengua española cuya obra destaca por su autenticidad y honda sensibilidad humana. Desde sus primeras composiciones, cautivó a los amantes del verso gracias a una mirada poética singular capaz de transformar las emociones cotidianas en arte universal.

Su poesía explora con elegancia el paso del tiempo, el misterio del amor y el anhelo de trascendencia ante los enigmas del destino humano. Hoy en día, su legado lírico sigue conmoviendo a nuevas generaciones de lectores por la belleza musical de sus estrofas y la sinceridad de sus palabras.

Lírica y Versos

Poemas de Charles Bukowski

8 poemas seleccionados
1.

Versión de Rafael Díaz Borbón

Abraza la oscuridad


	La confusión es el dios

	la locura es el dios

	

	la paz permanente de la vida

	es la paz permanente de la muerte.

	

	La agonía puede matar

	o puede sustentar la vida

	pero la paz es siempre horrible

	la paz es la peor cosa

	caminando

	hablando

	sonriendo

	pareciendo ser.

	

	no olvides las aceras,

	las putas,

	la traición,

	el gusano en la manzana,

	los bares, las cárceles

	los suicidios de los amantes.

	

	aquí en Estados Unidos

	hemos asesinado a un presidente y a su hermano,

	otro presidente ha tenido que dejar el cargo.

	

	La gente que cree en la política

	es como la gente que cree en dios:

	sorben aire con pajitas

	torcidas

	

	no hay dios

	no hay política

	no hay paz

	no hay amor

	no hay control

	no hay planes

	

	mantente alejado de dios

	permanece angustiado

	

	deslízate.


	Versión de Rafael Díaz 
	Borbón
2.

Amor,

fama y muerte


	se sienta afuera de mi ventana
como una vieja que va al mercado;
se 
	sienta y me observa,
suda nerviosamente
por entre alambre y niebla y 
	ladrido-perro
hasta cuando inesperadamente
golpeo la pantalla con un 
	periódico
como manoteando una mosca
y usted pudiera escuchar el grito

	en esta ordinaria ciudad,
y entonces salió.

	
la manera de terminar un poema
como este
es quedarse de pronto

	callado.


	Versión de Rafael Díaz 
	Borbón
3.

Cálidas nalgas

este Viernes por la noche
las muchachas mejicanas en el carnaval católico

	parecen muy buenas
sus maridos andan en los bares
y las muchachas 
	mejicanas lucen jóvenes
nariz aguileña con tremendos ojazos,
cálidas 
	nalgas en apretados bluyines
han sido agarradas de algún modo,
sus 
	maridos andan cansados de esos culos calientes
y las muchachas mejicanas 
	caminan con sus hijos,
existe una tristeza real en sus ojazos
como si 
	recordaran noches cuando sus bien parecidos hombres-
les dijeron tantas 
	cosas bellas
cosas bellas que ellas nunca escucharán de nuevo,
y bajo 
	la luna y en los relampagueos de las
luces del carnaval
lo veo todo y 
	me paro silencioso y lo lamento por ellas.
ellas me ven observando-
el 
	viejo chivo nos está mirando
está mirando a nuestros ojos;
ellas 
	sonríen una a otra, hablan, salen juntas,
ríen, me miran por encima de 
	sus hombros.
camino hacia una caseta
ponga una moneda de diez en el 
	número once y gane un pastel
de chocolate con 13 coloreadas colombinas en 
	la
cima
suficiente por demás para un ex-católico
y un admirador de 
	los calientes y jóvenes y
no usados ya más
afligidos culos de las 
	mejicanas.


	Versión de Rafael Díaz 
	Borbón
4.

Carta desde muy lejos

Ella me escribió una carta desde un pequeño
cuarto cerca al Sena.
dijo 
	que iba a asistir a clases de
baile. Se levantaba, dijo
a las 5 en 
	punto de la mañana
y escribía a máquina poemas
o pintaba
y cuando 
	sentía deseos de llorar
tenía una banca especial
junto al río.

	
Su libro de Cantos
se iría
en la Caída.

No supe qué decirle

	pero
le conté
que haría sacar cualquiera de los dientes dañados
y 
	tener cuidado del amante
francés.

	
Puse su foto junto al radio
cerca del ventilador
y se movió

	como algo
vivo.

	
Me senté y lo observé
hasta cuando ya había fumado
5 o 6

	cigarrillos que quedaban.
Entonces me levanté
y me fui a la cama.


	Versión de Rafael Díaz 
	Borbón
5.

Cisne de primavera

También en primavera mueren los cisnes
y ahí flotaba
muerto un domingo

	girando de lado
en la corriente
y fui hasta la rotonda
y distinguí

	dioses en carros,
perros, mujeres
que giraban,
y la muerte
se me 
	precipitó garganta abajo
como un ratón,
y oí llegar a la gente
con 
	sus canastos de camping
y sus risas
y me sentí culpable
por el 
	cisne
como si la muerte
fuese algo vergonzoso
y me alejé
como un 
	idiota
y les dejé
mi hermoso cisne.

	
Versión de Rafael Díaz Borbón
6.

El

día  
	que tiré una cuenta de banco por la ventana


	Y, yo dije, puedes tomar 
	tus tíos y tías ricos 

	y abuelos y padres 

	y todo su asqueroso petróleo 

	y sus siete lagos 

	y sus pavos salvajes 

	y los búfalos 

	y todo el estado de Texas 

	queriendo decir, tu explosión de graznidos 

	y tus caminatas de sábado a la noche par la rambla 

	y tu pequeña biblioteca selecta 

	y tus políticos coimeros 

	y tus artistas intelectuales 

	puedes tomar todo esto 

	y tu periódico semanario 

	y tus famosos tornadas 

	y tus sucias inundaciones 

	y todos tus gatos maullantes 

	y tu suscripción a Life 

	y, nena, 

	refriégatelos. 

	Yo puedo manejar un pico y un hacha (pienso) 

	y puedo ganar 

	25 dólares con una changa (tal vez) 

	claro, tengo 38 años 

	pero un poco de tintura puede arrancar el gris 

	de mi cabeza; 

	y todavía puedo escribir un poema (a veces) 

	no te olvides nunca de eso y aun cuando 

	no me haga ganar nada, 

	es mejor que esperar a la muerte y al petróleo

	y asesinar pavos salvajes 

	y esperar que el mundo comience, 

	muy bien, atorrante, dijo ella, 

	vete. 

	

	¿qué? dije yo. 

	afuera.  has dicho tu última fanfarronada. 

	estoy cansada de tus malditas fanfarronadas: 

	siempre actúas como un 

	personaje 

	de una pieza de O'Neill. 

	

	pero yo soy diferente, nena, 

	no puedo cambiar. 

	

	eres diferente, ¡muy bien! 

	¡Dios, qué diferente 

	no golpees la puerta 

	cuando salgas. 

	

	pero, nena, yo amo tu 

	dinero! 

	

	ni una vez has dicho 

	que me amabas a mí! 

	

	¿qué quieres 

	un mentiroso o 

	un amante?


	no eres ni lo uno ni lo 
	otro, 

	¡afuera, vago, afuera! 

	

	¡... pero, nena! 

	

	¡vuelve a O'Neill!   

	

	caminé hacia la puerta, 

	la cerré suavemente y me fui 

	pensando: todo lo que ellos quieren 

	es un indio de madera 

	que dice sí y no 

	y se para cerca del fuego 

	y no hace mucho lío. 

	pero te estás poniendo viejo, mi querido, 

	la próxima vez juégala 

	más cerca 

	del chaleco.


	Versión de Marcelo 
	Covian
7.

Fuera de los brazos de un amor...

fuera de los brazos de un amor
y ya en los brazos de otra.

	
me he salvado de morir en la cruz
por una dama que fuma marihuana

	escribe cantos y cuentos,
y es mucho más amable que la última,
mucho 
	mucho más amable,
y su sexo es tan bueno o mejor.

	
no es placentero ser puesto en la cruz y dejado ahí,
más placentero 
	es olvidar a un amor que no
cumplió
como todo amor
finalmente
no 
	perdura...

	
más placentero hacer el amor
en la playa en Del Mar
en la 
	habitación 42 y después de todo
sentado en la cama
tomando buen vino, 
	hablando y tocando
fumando.

	
escuchando las olas...

he muerto muchas veces
creyendo y 
	esperando, esperando
en una habitación
contemplando un cieloraso 
	agujereado
esperando la llamada, una carta, un golpecito, un sonido...


	volviéndome salvaje adentro

	mientras ella bailaba con extraños en clubes nocturnos...


	fuera de los brazos de un 
	amor
y ya en los brazos de otra
no es placentero morir en la cruz,

	más placentero es escuchar tu nombre susurrado en
la oscuridad.

	

	Versión de Rafael Díaz Borbón
8.

La

intelectual


	Ella escribe
continuamente
como un largo pulverizador
rociando

	el aire,
y discute
continuamente;
no hay nada
que yo pueda decir

	que no es en verdad
algo más,
luego,
paro de hablar;
y 
	finalmente
discute con ella misma
afuera de la puerta
diciendo

	algo como-
no estoy tratando de
impresionarme a mí misma
a partir 
	de ti.

	
pero conozco
estará de
de regreso, ellas siempre
Vuelven.

	
y
a las 5 p. m.
estuvo golpeando a la puerta.
la dejo entrar


	no me demoraré, dijo
si 
	no lo deseas.
está bien, dije,
voy a tomar un 
	
baño.


	fue a la cocina y

	comenzó con los 
	
platos.


	como estar casado,

	aceptas
todo
como si así
hubiera sido.

	
Versión de Rafael Díaz Borbón

Versos y pensamientos de Charles Bukowski

4 citas
« Abraza la oscuridad / La confusión es el dios »
Charles Bukowski · Versión de Rafael Díaz Borbón
« fama y muerte / se sienta afuera de mi ventana »
Charles Bukowski · Amor,
« este Viernes por la noche / las muchachas mejicanas en el carnaval católico »
Charles Bukowski · Cálidas nalgas
« Ella me escribió una carta desde un pequeño / cuarto cerca al Sena. »
Charles Bukowski · Carta desde muy lejos
Biblioteca poética

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